martes, 25 de abril de 2017

Monumentos por países - España

puertas monumentales de Castilla y León

El Portillo de la Lealtad es un acceso al primer recinto amurallado de la ciudad de Zamora.

Idiosincrasia

El portillo se sitúa entre la iglesia de San Isidoro y la Catedral. Arquitectónicamente no es destacable, ya que simplemente se trata de una alta y estrecha puerta que se levanta sobre una quebrada, en uno de los tramos del perímetro de la muralla más irregulares.
En la actualidad es perfectamente transitable, ya que une una parte de la ciudad con otra. Se encuentra en perfecto estado de conservación y de higiene, así como de decoración, pues está rodeado de abundante vegetación que hace más romántico si cabe un lugar con tanta historia.

Historia

La importancia de este elemento arquitectónico radica en que las crónicas cuentan que por él entró Vellido Dolfos, un noble leonés del siglo XI, siendo perseguido por el Cid. Este le perseguía por haber asesinado a Sancho II de Castilla, que se encontraba al mando de las huestes que asediaban la ciudad, entonces en manos del Reino de León. El Cerco de Zamora, un romance zamorano, reconoce este suceso en uno de sus pasajes:
¡Rey don Sancho, rey don Sancho!,   no digas que no te aviso,
que de dentro de Zamora    un alevoso ha salido;
llámase Vellido Dolfos,    hijo de Dolfos Vellido,
cuatro traiciones ha hecho,    y con esta serán cinco.
Si gran traidor fue el padre,    mayor traidor es el hijo.
Gritos dan en el real:    -¡A don Sancho han mal herido!
Muerto le ha Vellido Dolfos,    ¡gran traición ha cometido!
Desque le tuviera muerto,    metiose por un postigo,
por las calles de Zamora    va dando voces y gritos:
-Tiempo era, doña Urraca,    de cumplir lo prometido.
Los historiadores no están de acuerdo en torno a la existencia de este hecho. Un grupo de profesionales afirman que sí, que está reflejado en las crónicas y que por tanto no admite discusión. Sin embargo, otros afirman que el rey fue abatido por un soldado anónimo que ni siquiera sabía que estaba cometiendo un regicidio. En cualquier caso, la tradición castellana recoge este hecho a través de diversos cantares de gesta y romances.
El Portillo de la Lealtad tuvo originalmente el nombre de Puerta de la Traición, que mantuvo hasta el 22 de diciembre de 2010, momento en el que se formaliza institucionalmente un acto de redenominación presidido por la alcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón, en el que se realiza la lectura de un texto de desagravio contra Vellido Dolfos y se descubre una placa oficializando el cambio.




La puerta de Doña Urraca (llamada también arco de Doña Urraca, y en alguna ocasión puerta de Zambranos1 ) es una abertura en forma de puerta de acceso en el lienzo de la Muralla de Zamora. Se encuentra rodeada de dos grandes torreones. La denominación popular se debe a Urraca de Zamora, primogénita de Fernando I. La denominación puerta de Zambranos se debe a los restos del que fue su palacio, en la actualidad inexistente. Ha recibido otros nombres como puerta de San Bartolomé, o puerta de la Reina (o incluso puerta de Zambranos de la Reina2 ).
Actualmente, está considerada como BIC (Bien de Interés Cultural) (fue declarada «Monumento artístico nacional» el 4 de agosto de 1874, con la denominación de «Las puertas de Doña Urraca y de San Torcuato con la parte de muralla adyacente a ellas que existe en la ciudad de Zamora»).

Historia

Al ser las murallas zamoranas construidas por Alfonso III a finales del siglo X, cabe la posibilidad que esta abertura date de este periodo. El romancero pone nombre a esta puerta asignándole el nombre de Urraca, por ser ella la que se entrevista con Rodrigo durante el cerco de Zamora, posteriormente se denomina con otros nombres.3

Características

Formaba parte de una abertura del primer cordón de murallas de la ciudad. Posee un arco de medio punto que da a una calle estrecha del interior de la ciudad. Se conserva muy deteriorado un relieve que representa a la reina doña Urraca asomada a la ventana de su palacio, con el lema: Afuera, afuera Rodrigo, orgulloso castellano. Palabras, que según el Romancero, le dirigió la reina al Cid, cuando éste le propuso que cediera al asedio de la ciudad a su hermano Sancho II en su entrevista en 1072. Existe un lienzo en la iglesia de San Antolín describiendo pictóricamente la forma de la Puerta en la época de Urraca. En dicho lienzo se puede comprobar que la puerta se halla en la actualidad incompleta.
Puerta de Doña Urraca.JPG





La puerta de la judería es una de las antiguas puertas de acceso a la muralla de Cuéllar, y se localiza en la villa segoviana de Cuéllar, en la comunidad autónoma de Castilla y León.
El recinto amurallado es de origen románico, con remodelaciones posteriores entre las que destacan las llevadas a cabo durante el señorío ejercido por Francisco Fernández de la Cueva, segundo duque de Alburquerque e hijo de Beltrán de la Cuevavalido de Enrique IV de Castilla y Gran Maestre de la Orden de Santiago.
Se trata por ello de una puerta o portillo de época medieval que comunicaba dos de los tres recintos murados de los que se componía la fortificación (del recinto de la ciudadela al de la ciudad), y destaca por ser el de menor tamaño del conjunto y por la ausencia de torreones y otros elementos defensivos. Está excavada directamente en el paño de muralla, sin que sobresalga del mismo, y tiene una anchura aproximada de dos metros; conserva aún los arranques en los que se sujetaba la puerta de madera que cerraba el acceso.
A partir del siglo XVII el conjunto dejó de tener importancia militar, iniciándose un proceso de abandono que se alargó hasta el siglo XIX y que tuvo como resultado el hundimiento de parte de la muralla, así como remodelaciones modernas como pueden ser aberturas para puertas y ventanas de viviendas particulares, hecho que afectó simbólicamente al entorno y muralla de esta puerta, como se observa en las fotografías que se conservan de la época.
Debe su nombre al barrio de la judería de Cuéllar, que se extendía desde ella hasta el arco de San Andrés, lindando con la propia muralla, con la iglesia de San Esteban y con el Hospital de Santa María Magdalena. Se sitúa al final de la escalinata donde finaliza la calle de la Judería, y da acceso a la plaza de San Gil, donde se encontraba la desaparecida iglesia de San Gil.
El recinto amurallado fue declarado junto con el castillo de Cuéllar el 3 de junio de 1931 monumento histórico artístico, cuya denominación ampara en la actualidad la denominación de Bien de Interés Cultural.
PuertaJuderiaCuellar.jpg



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