sábado, 24 de junio de 2017

Años por países - España

año 1120

El Pacto de Támara o las Paces de Támara fue un tratado de paz firmado en Támara de Campos en junio de 1127 en que se delimita el territorio de Alfonso el Batallador y de Alfonso VII el Emperador.
Este pacto se celebró como consecuencia de las acciones llevadas a cabo por Alfonso VII el Emperador en abril de 1127 con la toma del castillo de Burgos. En junio Alfonso el Batallador, rey de Pamplona y Aragón, le salió al paso encontrándose en el valle de Támara. Para evitar el enfrentamiento se negoció el acuerdo. Por él Castilla y León volvían a los límites de 1054, cuando ocurrió la batalla de Atapuerca con la muerte del rey navarro García el de Nájera y de 1076, tras el homicidio de Sancho el de Peñalén. Devolviendo los terrenos conseguidos en ambas ocasiones por el reino de Castilla y León.
En él se reconocía la soberanía de Alfonso I el Batallador sobre VizcayaÁlavaGuipúzcoaBeloradoLa BurebaSoriaSan Esteban de Gormaz y La Rioja. Además Alfonso I el Batallador renunciaba al título de emperador y cedía algunas plazas fronterizas.
Según Antonio Ubieto Arteta (1981), por las paces de Támara, en las que actuaron de mediadores Gastón IV de Bearne y Céntulo II de Bigorra, El Batallador se comprometió a devolver las plazas en las que Alfonso VII tenía derecho hereditario (es decir, eran parte de su reino patrimonial). De este modo, a partir de 1127, los enclaves de FríasPancorboBriviescaVillafranca de Montes de OcaBurgosSantiusteSigüenza y Medinaceli pasarían a Alfonso VII de León. Quedarían en manos del aragonés Belorado y Nájera con la Sierra de la Demanda como frontera natural entre los dos reinos en esta zona. Al Este, Alfonso I de Aragón conservaría Calahorra y Cervera del Río Alhama; también ÁgredaAlmazán y Monreal de Ariza, que fueron fortificadas a partir de 1128 por el rey de Aragón a consecuencia del resultado de este tratado. Soria fue la tenencia más importante de esta zona, había sido repoblada por el Batallador en 1119-1120 y estuvo a cargo de un tenente aragonés de 1127 a 1135. El enclave más alejado en la extremadura aragonesa fue San Esteban de Gormaz, también encargada a un tenente aragonés desde 1128. Para asegurar estas plazas, Alfonso I comenzó a repoblar Almazán antes de agosto de 1128, población a la que Alfonso I llamaba Plasencia, y Monreal de Ariza. Más al sur, los límites de Aragón los marcaban las plazas fuertes de Traíd y Molina de Aragón, en la actual provincia de Guadalajara.1
Lema Pueyo por su parte asevera que, tras el verano de 1127, quedarían en manos de Alfonso I de Aragón ÁlavaLa RiojaBeloradoPancorboValdegovíaCastrojeriz y Valle de Mena como límites occidentales de su reino, mientras que parte de La Bureba y las tierras que quedaban al occidente de esta comarca hacia Castilla irían pasando progresivamente a poder de Alfonso VII de León.2
Para que en adelante no surgiere ninguna disensión entre ambos reinos, se decidió qué tierra era Reino de Navarra, es decir, desde el río Ebro hasta cerca de la ciudad de Burgos, que el rey Sancho de Castilla había arrebatado con violencia a su pariente el rey Sancho de Navarra (Sancho el de Peñalén), hijo del rey García (García Sánchez de Nájera). De lo cual se extendieron documentos entre ambos reyes y reinos de Castilla y Navarra y cada uno de ellos recibió "cartas suas firmatas et bene vallatas". Entonces Alfonso de Aragón entregó toda la tierra de Castilla a Alfonso de Castilla, y en adelante no quiso que se le llamara emperador, sino rey de Aragón, Pamplona y Navarra.
José Moret Mendi (en "Anales de la historia") dice:
...ambos reyes se redujeron a lo que era razón y reconoció cada cual el derecho del otro: el de Aragón apartándose de la pretensión a los reinos de Castilla y de León (...) y el de Castilla, reconociendo la usurpación violenta y por hecho de armas de las tierras de Rioja, de Álava y Castilla la Vieja, propias de la corona de Pamplona y apartándose de la pretensión de ellas.
José María Lacarra (en "Historia de Navarra") apunta:
Naturalmente no todas las tierras que habían constituido el reino de Alfonso VI pasaron inmediatamente a poder de su nieto Alfonso VII. Parece que éste renunciaba a todas las adquisiciones hechas por Castilla a lo largo del siglo XI en la frontera de Navarra, restaurándose los viejos límites navarros según quedaron a la muerte de Sancho el Mayor, hasta cerca de la ciudad de Burgos.
Toribio Minguella y Arnedo (en Historia de la diócesis de Sigüenza y de sus obispos) dice:
La diócesis de Sigüenza fue creada por Alfonso I, hacia 1121-1122, englobando la cuenca alta del río Jalón y sus afluentes, así como parte del Henares: sus poblaciones más importantes serían Sigüenza, Medinaceli, Ariza, Calatayud y Daroca. "Por las paces de Támara, firmadas (1127) entre Alfonso I y Alfonso VII, la diócesis de Sigüenza quedó sometida en lo político a dos jurisdicciones: Sigüenza y Medinaceli bajo Alfonso VII, y Calatayud y Ariza bajo Alfonso I.
Recuero (en Alfonso VII) sobre los territorios:
De esta forma se concibió la paz de Támara, según la cual Alfonso VII quedaba con el título imperial y Castilla, permaneciendo del lado aragonés Vizcaya y Álava siguiendo el cauce del río Bayas hasta su desembocadura en el Ebro. La frontera continuaba hacia el sur por Cellorigo, Bureba, Oca, Soria, Almazán y Calatayud.


Pacto de Támara


Pacto de Támara o las Paces de Támara fue un tratado de paz firmado en Támara de Campos en junio de 1127 en que se delimita el territorio de Alfonso el Batallador y de Alfonso VII el Emperador. Este pacto se celebró como consecuencia de las acciones llevadas a cabo por Alfonso VII el Emperador en abril de 1127 con la toma del castillo de Burgos. En junio Alfonso el Batallador, rey de Pamplona y Aragón, le salió al paso encontrándose en el valle de Támara. Para evitar el enfrentamiento se negoció el acuerdo. Por él Castilla y León volvían a los límites de 1054, cuando ocurrió la batalla de Atapuerca con la muerte del rey navarro García el de Nájera y de 1076, tras el homicidio de Sancho el de Peñalén. Devolviendo los terrenos conseguidos en ambas ocasiones por el reino de Castilla y León.En él se reconocía la soberanía de Alfonso I el Batallador sobre Vizcaya, Álava, Guipúzcoa, Belorado, La Bureba, Soria, San Esteban de Gormaz y La Rioja. Además Alfonso I el Batallador renunciaba al título de emperador y cedía algunas plazas fronterizas.Según Antonio Ubieto Arteta , por las paces de Támara, en las que actuaron de mediadores Gastón IV de Bearne y Céntulo II de Bigorra, El Batallador se comprometió a devolver las plazas en las que Alfonso VII tenía derecho hereditario . De este modo, a partir de 1127, los enclaves de Frías, Pancorbo, Briviesca, Villafranca de Montes de Oca, Burgos, Santiuste, Sigüenza y Medinaceli pasarían a Alfonso VII de León. Quedarían en manos del aragonés Belorado y Nájera con la Sierra de la Demanda como frontera natural entre los dos reinos en esta zona. Al Este, Alfonso I de Aragón conservaría Calahorra y Cervera del Río Alhama; también Ágreda, Almazán y Monreal de Ariza, que fueron fortificadas a partir de 1128 por el rey de Aragón a consecuencia del resultado de este tratado. Soria fue la tenencia más importante de esta zona, había sido repoblada por el Batallador en 1119-1120 y estuvo a cargo de un tenente aragonés de 1127 a 1135. El enclave más alejado en la extremadura aragonesa fue San Esteban de Gormaz, también encargada a un tenente aragonés desde 1128. Para asegurar estas plazas, Alfonso I comenzó a repoblar Almazán antes de agosto de 1128, población a la que Alfonso I llamaba Plasencia, y Monreal de Ariza. Más al sur, los límites de Aragón los marcaban las plazas fuertes de Traíd y Molina de Aragón, en la actual provincia de Guadalajara. Lema Pueyo por su parte asevera que, tras el verano de 1127, quedarían en manos de Alfonso I de Aragón Álava, La Rioja, Belorado, Pancorbo, Valdegovía, Castrojeriz y Valle de Mena como límites occidentales de su reino, mientras que parte de La Bureba y las tierras que quedaban al occidente de esta comarca hacia Castilla irían pasando progresivamente a poder de Alfonso VII de León.Crónica de San Juan de la Peña:José Mores Mendi dice: José María Lacarra apunta: Toribio Minguella y Arnedo (en Historia de la diócesis de Sigüenza y de sus obispos) dice:Recuero sobre los territorios:
  • Lema Pueyo, José Ángel . Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y Pamplona . Gijón: Trea. ISBN 978-84-9704-399-1.
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  • Recuero Astray, Manuel . Alfonso VII, Emperador. El Imperio Hispánico en el siglo XII. León: Centro de Estudios e Investigación «San Isidoro», Caja de Ahorros y Monte de Piedad, Archivo Histórico Diocesano. ISBN 84-00-04503-3.
  • Ubieto Arteta, Antonio . . Zaragoza: Anubar. ISBN 84-7013-181-8.
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  • Categoría:1127TamaraCategoría:Historia de NavarraCategoría:Tratados de la Corona de CastillaCategoría:Edad Media en AragónCategoría:Historia de la provincia de PalenciaTamara











    El segundo sitio de Coria llevado a cabo por el Alfonso VII de León el Emperador empezó a comienzos de mayo de 1142 y finalizó con la capitulación y toma de la ciudad1 2 en junio del mismo año.

    Alfonso VII tomó parte en las operaciones
    La Crónica de Alfonso III menciona una posible toma temporal de la ciudad por dicho monarca junto a otros lugares al sur del Sistema Central, siendo sin embargo su motivación probablemente habría sido la de profundizar en la despoblación del territorio más que la de conquistarlo.3Fue conquistada por Alfonso VI en septiembre de 1079,nota 1 en un movimiento estratégico del monarca que le sirvió creó para crear una cuña que amenazaba a las importantes ciudades musulmanas de Toledo y Badajoz,7 previo a la conquista de Toledo en 1085. Fue mantenida como plaza cristiana, de manera precaria, hasta 1110-1113, cuando pasó a manos almorávides10 tras la muerte de Alfonso VI en 1109. Alfonso VII había asediado la ciudad — la plaza más importante entre el Sistema Central y el Tajo11 en el ámbito de expansión leonesa— en vano en julio de 1138, operación militar durante la cual su general Rodrigo Martínez falleció en combate.12

    Asedio[editar]

    El éxito del sitio 1142 marcó el comienzo de una serie de operaciones militares que caracterizaron la parte final del reinado de Alfonso VII, durante la cual el emperador lideró en persona por lo menos ocho expediciones en territorio musulmán.13 La fuente principal que documenta el asedio es el segundo libro de la Chronica Adefonsi imperatoris, que sitúa temporalmente el asedio «dos años y seis meses después de la captura de Oreja».nota 2La respuesta inicial de la población de Coria, tanto almorávides como los musulmanes locales, fue la de fortificar las puertas de la ciudad impidiendo la entrada o la salida con una "resistente muralla de refuerzo".nota 3 Aunque las armas de asedio habían sido usadas en el sitio anterior cuatro años antes, en 1142 fueron más eficaces:
    La península ibérica hacia 1150 —aunque solo unos pocos años después del asedio ya refleja el desmonoramiento del imperio almorávide en favor de los almohades—; Coria está cerca de la frontera musulmana marcada por el río Tajo y de la frontera con el joven Reino de Portugal
    [Alfonso] ordenó a sus ingenieros que construyeran una torre de madera que se elevara por encima de las murallas de la ciudad, además de maquinaria de asedio, catapultas y pluteos con los que comenzó a debilitar las murallas y destruir las torres.nota 4
    Desafortunadamente para las fuerzas de defensa la hambrunas atacó. El asedio todavía estaba en curso el 6 de junio cuando, desde el lugar donde estaba acampado, Alfonso otorgó la villa de Fradejas a la diócesis de Zamora.9 El fuero de dicha concesión atestigua que Ponce Giraldo de Cabrera —posiblemente señor de la cercana Salamanca y recientemente nombrado príncipe de Zamora— y Ponce de Minerva estaban presentes en el sitio.14Con el incremento de los muertes y la inanición de los asediados, los almorávides ofrecieron a Alfonso lo siguiente: si en un periodo de treinta días no pudieran conseguir apoyo desde el exterior, capitularían la ciudad con todos sus cautivos y riquezas.nota 5 Se solicitó auxilio a destacados dirigentes de Al Ándalus como el emir almorávide y los gobernadores de Sevilla y Córdoba, pero dado que ninguno pudo ofrecer ayuda, la guarnición se rindió pacíficamente.15
    Tras la toma de la ciudad Íñigo Navarro fue nombrado obispo de la refundada diócesis de Coria. Alfonso marchó entonces al norte hacia Salamanca, donde el abad cluniacense Pedro el Venerable le estaba esperando.











    Torneo de Arcos de Valdevez o batalla de Valdevez son denominaciones historiográficas de un enfrentamiento bélico entre los reinos de León y de Portugal, en el contexto de la independencia de éste, hasta entonces un condado de aquél. El enfrentamiento tuvo lugar en la llamada Veiga da Matança ("vega de la matanza") a orillas del río Vez (un afluente del río Limia) en las proximidades de Arcos de Valdevez. Su fecha no está determinada con precisión, en torno a 1140 o 1141. El armisticio al que se llegó tras el enfrentamiento (también conocido como acuerdo de Valdevez o tregua de Valdevez) está considerado como el precursor del Tratado de Zamora de 1143.1 2 3 4
    Alfonso I de Portugal, que había comenzado a titularse rex Portugalensium tras su victoria frente a los musulmanes en la batalla de Ourique (1139),5 rompió las condiciones del Tratado de Tuy de 1137 e invadió Galicia. En respuesta, Alfonso VII de León el emperador entró en Portugal y arrasó los castillos que encontró a su paso, bajando las montañas del Soajo en dirección a Valdevez. Una parte de las fuerzas imperiales se separó imprudentemente del grueso de la expedición, y los portugueses consiguieron capturar al conde Ramiro Froilaz,6 a Ponce Giraldo de Cabrera y a los hermanos Fernando y Bermudo Pérez de Traba.
    Alfonso VII acampó en un lugar conocido como Penha da Rainha ("peña de la reina", Portela de Vez); mientras que Alfonso I lo hizo en un lugar alto, separado del campamento leonés por un valle. Para evitar una batalla campal, se acordó celebrar un bufurdium (bohordicumbafordobohordotorneo o justa),7 conforme al uso de la caballería medieval, donde se enfrentaron los mejores caballeros de ambos bandos. La suerte de las armas cayó del lado portugués; y reconocida su victoria, se negoció el intercambio de prisioneros entre ambas partes.
    Las fuentes medievales que narran los hechos son, por el lado leonés, la Chronica Adefonsi imperatoris, y por el lado portugués, el Chronicon Lusitanum.8 Para Philippe Contamine,9 Valdevez ejemplifica la tendencia de las batallas feudales a convertirse en "una suerte de gran torneo, medio serio, medio frívolo".10
    Azulejos conmemorativos.
    En la Estação de São Bento (Estación de San Bento, Oporto) el hecho es conmemorado en un panel de azulejos; mientras que en la localidad de Arcos de Valdevez se levanta un monumento conmemorativo, obra del escultor José Rodrigues,11 y un marco evocativo al pie del Museu de Arcos de Valdevez.

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