lunes, 19 de junio de 2017

Cuadros del Manierismo


La Inmaculada Concepción es una obra del Greco, realizada en 1613 durante su último período toledano.

Análisis[editar]

La Inmaculada Concepción era una de las imágenes predilectas del arte de la Contrarreforma, a la que servía el Greco. La Virgen María se sitúa en el centro del lienzo, acompañada por ángelesquerubines y la paloma del Espíritu Santo. A sus pies se encuentran varios símbolos marianos, como la lunaSan Juan Evangelista está presente en esta obra, es una figura de gran naturalidad. La belleza del rostro de la Virgen contrasta con el gesto sereno y un poco adusto del apóstol.







José y la mujer de Putifar es un cuadro del pintor italianoTintoretto realizado en óleo sobre lienzo. Mide 54 cm de alto por 117 cm de ancho. Pintado hacia el año 1555, se encuentra actualmente expuesto en el Museo del Prado en MadridEspaña. Este cuadro fue comprado por Diego Velázquez, durante su segunda visita a Venecia, para Felipe IV junto con otras cinco pinturas de temática bíblica.
Aparece en primer plano la mujer de Putifar, tendida en la rica alcoba, invitando a José a unirse a ella, proposición que éste rechazó y por lo que fue encarcelado injustamente.

Jacopo Tintoretto 018.jpg







Julián Romero y su santo patrono es una obra de El Greco, realizada entre 1612 y 1614. Se conserva y exhibe en una de las salas del Museo Nacional del Prado en MadridEspaña.

Análisis[editar]

Una inscripción bajo la columna identifica al retratado como Julián Romero «el de las hazañas», pues había destacado como militar bajo el reinado de Felipe II y murió en Cremona en 1577. Aquí aparece junto a su santo patrón, san Julián. Este ha sido en ocasiones confundido con san Luis de Francia.
Se trata de uno de los más interesantes retratos de El Greco, datado poco antes de su muerte. Ambas figuras se recortan sobre un fondo neutro y, aunque no reflejan su personalidad, los detalles están pintados exquisitamente. La espiritualidad y las características recuerdan un poco al Entierro del Conde de Orgaz, así como a la obra de Sánchez Coello.








Júpiter e Ío (en italianoIo e Zeus) es un cuadro del pintor italiano Antonio Allegri da Correggio. Está realizado en óleo sobre lienzo, y fue pintado hacia 1531-1532.1 En la actualidad, se conserva en el Museo de Historia del Arte de VienaAustria. En esta obra y El rapto de Ganimedes, Correggio alcanza la cima de sus posibilidades artísticas.2
Esta obra fue pintada como pieza que acompañaba a la citada El rapto de Ganimedes, conservada también en ese museo de Viena. Los dos cuadros, junto con otra pareja, la Dánae que se conserva en Roma y la Leda con el cisne de Berlín, forman un ciclo de cuatro telas pintadas por Correggio a partir del año 1530, con el título de «Los amores de Júpiter», encargada por Federico II Gonzaga para decorar la Sala de Ovidio en el Palazzo Te de Mantua; no obstante, fueron un regalo para el emperador Carlos V y en consecuencia, el ciclo fue dispersado fuera de Italia.
Ío era, según la mitología griega, una doncella de Argos, hija de Ínaco y sacerdotisa de Hera (o hija del rey Yaso), a la que Zeus (dios griego del que es equivalente el Júpiter romano) visitó transformado en una gran neblina y aprovechó para arrebatarle su virginidad. Todo ello aparece narrado en Las metamorfosis de Ovidio, libro que se convirtió en fuente literaria de temas para la pintura manierista y la barroca.3 El cuadro representa el momento de la unión carnal entre Ío y Zeus que la envuelve en forma de nube, abrazándola.2 No resulta fácil representar a un hombre disfrazado de nube haciendo el amor a una joven: aquí lo resuelve haciendo entrever una mano y un rostro de hombre en la nube.4
Es de destacar el contraste entre la evanescente figura del inmaterial Júpiter, y la sensualidad sustancia del cuerpo de Ío, que se muestra perdido en un rapto erótico que anticipa las obras de Bernini y Rubens.
El efecto cromático se basa en el contraste entre el cielo, dibujado con densas nubes oscuras, y la blanca figura de Ío, en una postura retorcida típicamente manierista.2 El cuerpo está colocado en forma serpentinata, esto es, de S, y es una disposición propia de Correggio que luego imitaron los pintores barrocos.3
El ciervo que está bebiendo agua, figura situada en la esquina inferior derecha del cuadro, no aparece en la historia de Ovidio. Puede referirse a que el padre de Ío era Ínaco, un oceánida o dios fluvial.


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