sábado, 4 de junio de 2016

Edad histórica - la ilustración

personaje de la ilustración española

Vicente Alcalá Galiano (Doña Mencíaprovincia de CórdobaAndalucíaEspaña1757Cádiz1810), fue un militar español.
"Construcción y uso de los instrumentos meteorológicos" fue uno de sus estudios más tempranos. Desde 1784 comenzó a impartir clases de Matemáticas en la Academia de Segovia y fue nombrado secretario de la Sociedad Económica de esta localidad. A esta época corresponden algunas de sus publicaciones, memorias y discursos. Cuando alcanzó el grado de capitán en 1786 realizó una traducción de la obra de José Toaldo "La meteorología aplicada a la agricultura" y otra de Mauduit titulada "Memoria sobre los distintos modos de administrar la electricidad". Entre sus obras hay que mencionar "Elogio del Sr. D. Melchor Fuertes y Lorenzana", "Sobre los nuevos impuestos", "Preservativo seguro de la enfermedad del trigo comúnmente llamada niebla o tizón" o "Trigo. De sus enfermedades y remedios". A petición de los condes de Floridablanca y Lerena abandonó Segovia y comenzó a trabajar para ellos. En este tiempo tradujo varias obras. Vicente Alcalá fue un gran admirador de Adam Smith. Por otra parte, desempeño importantes cargos políticos. De él se dice que apoyaba la república. Mostró su apoyo a José I y aprobó la Constitución de Bayona. Ocupó el cargo de Tesorero general y de Ministro del Consejo de Regencia.

Militar y político español nacido en Doña Mencía (Córdoba) en 1758 y muerto en Cádiz el 3 de noviembre de 1810. Hermano de Antonio Alcalá Galiano.
Inició su carrera militar a edad muy temprana, siendo cadete de Artillería el 17 de noviembre de 1770; cuatro años más tarde asciende a subteniente (5 de octubre de 1774), subteniente de Minadores, el 23 de junio de 1778, teniente de Minadores, el 19 de septiembre de 1780, y capitán graduado de Infantería, el 6 de abril de 1784. Autor del manuscrito Construcción y uso de los instrumentos meteorológicos, fechado en Segovia, el 12 de abril de 1783.
Profesor de Matemáticas en la Academia de Segovia, socio y secretario de la Sociedad Económica de esta ciudad (1784), escribió, como secretario, losExtracto(s) de las Actas de la Sociedad, Segovia, 1785 y 1786, y editó las Memoriasde la misma correspondientes a los años 1785, 1786, 1787 y 1793. Asimismo es autor de una Poesía, en las Actas y Memorias de la Sociedad del año 1785, Sobre la Industria en general y sobre los medios de promoverla en esta provincia,Obligaciones de los Socios Protectores de los Oficios, con algunas advertencias para la revisión de las ordenanzas gremiales, Método para la enseñanza de las primeras letras y Gramática latinaAdiciones al informe que la Sociedad de Segovia hizo al Consejo sobre las propuestas del de SoriaSobre la Economía PolíticaInforme sobre Reglas generales que deberán observarse para la más fácil pronunciación y escritura de la lengua castellana, conforme a la ortografía de la Real Academia Española, dispuestas de orden de la Real Sociedad Económica de la Ciudad de Segovia, para el uso de las escuelas de primeras letras.
En 1786, ascendido ya a capitán, traduce la obra de José Toaldo: La meteorología aplicada a la agricultura (Segovia, 1786) y de Mauduit: Memoria sobre los distintos modos de administrar la electricidad (Segovia, 1786), y escribe Elogio del Sr. D. Melchor Fuertes y Lorenzana (Segovia, 1786), Sobre los nuevos impuestos (Segovia, 1786), Preservativo seguro de la enfermedad del trigo comúnmente llamada niebla o tizón (Segovia, 1876, Valencia 1786 y Alcalá 1787), Trigo. De sus enfermedades y remedios (Segovia, 12 octubre 1786).
De Segovia le sacaron contra su voluntad los condes de Floridablancay de Lerena, para tenerle a su lado. Tradujo del francés Ideas sobre la naturaleza, forma y extensión de los socorros que conviene dar a los enfermos pobres en una ciudad populosa (Segovia, 1787), Perjuicio del antiguo sistema de Rentas Provinciales y utilidades y ventajas del que se establece por los nuevos Reglamentos (Segovia, 1787), Sobre la necesidad y justicia de los tributos y fondos de donde deben sacarse y medios de recaudarlos, memoria presentada a la Sociedad Económica de Segovia, en 1793, que hace de su autor uno de los primeros seguidores españoles de Adam Smith.
Comisario de guerra (20 de noviembre de 1789) y con la protección de Lerena y, luego, de Diego Gardoqui, ministros de Hacienda, oficial de la secretaría de Hacienda, y consejero de la misma, en 1800.
Su sobrino Antonio le atribuye ideas republicanas. Reconoció a José I y firmó el Estatuto de Bayona, ciudad que visitó por su amistad con Azanza, que era además su jefe, y luego, al producirse la insurrección de las provincias, no supo cómo zafarse. Permaneció en Madrid, y entre Bailén y Somosierra, junto al rey José. En febrero de 1809 huyó a Sevilla con su hermano Antonio, donde fue nombrado tesorero general, confirmado por la Junta Central. En carta a Martín de Garayfechada en Sevilla el 27 de abril de 1809, propone la publicación de una Gaceta Militar, a imitación del Boletín de los Ejércitos de la Revolución Francesa.
En su calidad de Tesorero general en ejercicio escribe dos informes: Informe sobre la representación que la Junta Superior de Valencia hizo en 15 de septiembre de este año a la Suprema gubernativa del Reino, reclamando la R.O. de 20 de agosto anterior en que se reencargaba el cumplimiento de las reales instrucciones en la distribución de los caudales del Erario (Sevilla, 1809), e Informe sobre el decreto de 11 de agosto de 1809 en que se mandaron suprimir las rentas provinciales, (Valencia, 1810), escrito el 15 de septiembre de 1809, en el que, según su hermano Antonio, hay una nota errónea, que le quitó opinión, pero sólo es una nota (no indica su contenido). Ante las Cortes pronunció un discurso en contra de la soberanía del pueblo. Antonio Alcalá Galiano, tío, menciona además entre las obras de Vicente:Carta crítica sobre el papel el Duende de los ejércitos (1810) y Proyecto e instrucción sobre el corso terrestre y dictámenes en la junta de Guerra.
Ministro del Consejo de Regencia, fue uno de los encargados en Cádiz de la lotería (julio de 1810). Póstumas aparecieron sus Representaciones y cartas sobre que se le permita la impresión del informe que hizo a S.M. con fecha 15 de septiembre de 1809, a consecuencia del decreto de 11 de agosto del mismo año, y reales soluciones que de sus resultas se dieron (Madrid, 1812).
Antonio Elorza ha estudiado sus ideas políticas y Juan Hernández Andreu sus ideas económicas.

http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=alcala-galiano-vicente












Josefa Amar y Borbón, (Zaragoza4 de febrero de 17491 - 21 de febrero de 1833), pedagoga y escritora española de la Ilustración.

Josefa Amar y Borbón.jpg

Antecedentes familiares

Según la partida de bautismo de la iglesia de San Miguel de los Navarros, fueron sus padres José Amar y Arguedas, médico de cámara de Fernando VI, e Ignacia de Borbón y Vallejo, casados en la capital aragonesa en diciembre de 1740.
Quinto vástago de la pareja, fue la primera hija. Tuvo seis hermanos y cinco hermanas. Los varones se dedicaron a la milicia, excepto Francisco, el menor, que fue sacerdote en Zaragoza, beneficiado y, posteriormente, canónigo de la parroquia de San Miguel. Falleció en 1826.2 Su hermano mayor, Antonio José Amar y Borbón, llegó a ser virrey, capitán general y presidente de la Audiencia de Nueva Granada en 1802. La tradición profesional e intelectual familiar, sin embargo y por ambas ramas, había sido hasta entonces la medicina.1
Su bisabuelo materno, el zaragozano Felipe Borbón, autor de Medicina doméstica,3 publicada en 1686 4 fue un afamado facultativo y profesor universitario.
Miguel Borbón y Berné, su abuelo, nacido en Zaragoza en 1691 y cirujano en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia, catedrático y médico de Fernando VI, fue nombrado vicepresidente del Real Tribunal del Protomedicato de Castilla en 1746.5 y perteneció también al protomedicato de Cataluña.6 Afianzada su posición, no dudó en ejercer su influencia para favorecer a su yerno, el padre de Josefa, quien figura ya en 1749 como médico de Cámara de Su Majestad.7
Su padre, nacido en Borja el 28 de abril de 1715, obtuvo el grado de doctor en medicina por la Universidad de Zaragoza a los 24 años. Fue admitido en el Colegio de San Cosme y San Damián8 9 y desempeñó la cátedra de Anatomía desde 1743.10 También fue catedrático de Aforismos hasta 1754. Ese mismo año, tras la llamada de su suegro, viajó a Madrid para prestar sus servicios como médico real para Fernando VI, alcanzando la vicepresidencia de la Real Academia Médica Matritense. Carlos III le confirmó en su puesto.8 También es conocido que contó con el apoyo de Andrés Piquer.11

Educación

Indudablemente, el ambiente familiar en que se educó Josefa pudo tener una influencia significativa en el desarrollo posterior de sus aptitudes intelectuales. Pero no menos puede afimarse de la labor que desempeñaron sus dos preceptores: Rafael Casalbón y Antonio Berdejo. Casalbón, eminente helenista, fue bibliotecario real tras el fallecimiento de Juan de Iriarte en 1772. Berdejo, presbítero, fue miembro de la Sociedad Económica Aragonesa y también un experto en lenguas clásicas. Ninguno de estos dos maestros desdeñaron la enseñanza de los idiomas modernos, razón por la cual su alumna llegó a dominar, además del latín y el griego, el francés, el italianoy el inglés.12
Alcanzó una erudición más que notable que ejerció con independencia de juicio y dentro de los parámetros del europeísmo universalista de la época. Conocía toda la obra de los ilustrados e ideólogos franceses y la de John Locke, y su pensamiento pasó de una Ilustración avanzada a un liberalismo convencido. Aborreció la extrema religiosidad de la cultura de la época y se mostró en todo como una laica convencida; nunca citó a escritoras religiosas: para ella, como si Santa Teresa y sor Juana no hubieran existido. En ese sentido, su feminismo fue más radical incluso que el de su contemporánea Margarita Hickey. Desaprueba que las niñas se eduquen en conventos de monjas y que incluso existan los conventos de monjas.
Se casó a los 23 años con Joaquín Fuertes Piquer, de 47 años de edad, natural de Valbona (Teruel), sobrino del famoso médico aragonés Andrés Piquer, colegial de San Ildefonso de Alcalá de Henares, abogado ejerciente en Madrid y bien relacionado con el conde de Aranda, a la sazón presidente del Consejo de Castilla. Poco después de celebrado el matrimonio, en 1772, obtuvo una plaza como alcalde del crimen en la Audiencia de Aragón. Fue miembro activo de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País desde su fundación en 1776, donde llegó a ocupar el cargo de director segundo. En 1787, tras un severo ataque de apoplejía sufrido el año anterior, solicitó la jubilación de su puesto en el tribunal. Falleció el 3 de septiembre de 1798 a los 72 años.13
Fueron padres de Felipe, nacido en 1775. En 1802, al tiempo que su tío Antonio era nombrado virrey de Nueva Granada, obtuvo el cargo de oidor en la Real Audiencia de Quito. Los movimientos secesionistas que se produjeron en las colonias americanas tras la invasión napoleónica de la península en 1808 tuvieron su reflejo en Nueva Granada. El oidor Felipe Fuertes Amar, en su intento de reprimir el movimiento independentista, encontró la muerte en 1810, a los 35 años, al enfrentarse contra la oligarquía quiteña que estaba destinada a hacerse cargo del poder.14
En 1782 fue nombrada socia de mérito de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País. En 1787 lo fue de la Junta de Damas, vinculada a la Real Sociedad de Madrid, y posteriormente de la Real Sociedad Médica de Barcelona.
Se dedicó principalmente a la traducción de obras extranjeras, mayoritariamente científicas. Entre 1782 y 1784 tradujo anotados los seis tomos del Ensayo histórico-apologético de la literatura española contra las opiniones preocupadas de algunos escritores modernos italianos del abate Francisco Javier Lampillas contra Girolamo Tiraboschi (1786). A éste añade además un Índice de autores y materias.
La Sociedad de Amigos del País de Zaragoza le encargó además la traducción del Discurso sobre el problema de si corresponde a los párrocos y curas de aldea instruir a los labradores en los elementos de la economía campestre, acompañado del plan de Francesco Griselini. Prologó la edición en 1783. En 1783 estaba escribiendo unaAritmética española y tradujo el Diario de Mequinez. Vivió casi toda su vida en Aragón (Zaragoza, Tarazona, Borja).
Defendió en la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País la independencia y dignidad de la mujer, por medio de la traducción de uno de los libros europeos más famosos sobre el tema, el de Vicesimus KnoxEssays Moral and Literary de 1778, y de varios discursos que escribió y pronunció entre 1786 y 1790:Discurso en defensa del talento de las mugeres (1786), Oración gratulatoria . . . a la junta de Señoras (1787) y Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres (1790). En todos estos defiende el feminismo de la igualdad: el cerebro no tiene sexo y la aptitud de las mujeres para el desempeño de cualquier función política o social es exactamente igual, por naturaleza, a la de los hombres. Si existe alguna diferencia se debe a la educación.15

Obras

  • Ensayo histórico-apologético de la literatura española contra las opiniones preocupadas de algunos escritores modernos italianos. Disertaciones del Abate Don Xavier Lampillas, traducido del italiano al español por Josefa Amar y Borbón. Zaragoza, por Blas de Miedes, 6 vols., 1782-1784.
  • Respuesta del señor abate Lampillas a los cargos recopilados por el señor abate Tiraboschi en su carta al señor abate N. N. sobre el ensayo histórico apologético de la literatura española, traducido del italiano por Josefa Amara y Borbón. Zaragoza, Blas de Miedes, 1786.
  • Ensayo histórico-apologético de la literatura española contra las opiniones preocupadas de algunos escritores modernos italianos. Disertaciones del Señor Abate Don Xavier Lampillas, traducido del italiano al español por Josefa Amar y Borbón. Segunda edición, corregida, enmendada e ilustrada con notas por la misma traductora. Madrid, Imprenta de D. Pedro Marín, 7 tomos, 1789.
  • Discurso en defensa del talento de las mujeres y de su aptitud para el gobierno y otros cargos en que se emplean los hombres, en Memorial literario, t. VIII, agosto 1786, pp. 399-430.
  • Oración gratulatoria dirigida a la Junta de Señoras de la Real Sociedad Económica de Madrid, en Memorial literario, t. XII, diciembre 1787, pp. 588-592.
  • Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres por Josefa Amar y Borbón. Madrid, Benito Cano, 1790

JOSEFA AMAR Y BORBÓN

Autora: Laura Rodríguez (1º Bachillerato E)
 
Josefa Amar y Borbón nació en Zaragoza el 4 de febrero de 1749 en el seno de una familia hidalga con una larga tradición en el campo de la medicina. Primera hija y quinta descendiente del prestigioso médico de cámara de Fernando VI y médico catedrático de anatomía, Don José Amar y Arguedas, y de Doña Ignacia Borbón y Vallejo, hermana del virrey de Nueva Granada, Antonio José Amar y Borbón; emparentada con ilustres familias de la región e incluso con el Conde de Aranda. Su padre, nacido en Borja en 1715, se doctoró en esa facultad por la Universidad de Zaragoza en 1739 y fue admitido en el Colegio de San Cosme y San Damián. En 1743 obtuvo la cátedra de Anatomía y después la de Aforismos  que desempeñó hasta 1754 en que se trasladó a la corte con toda su familia. Allí fue médico real, académico y vicepresidente de la Real Academia Médica Matritense, socio correspondiente de la Real Sociedad de las Ciencias de Sevilla y de la de Oporto y hombre de buena reputación. Fernando VI le nombró médico de la Real Cámara y Carlos III le mantuvo en el puesto. De esta manera conoció  el éxito y fue un hombre inquieto por los temas de su tiempo, poseía una culta biblioteca  donde escribió más de media docena de obras, todas sobre su especialidad y en concreto sobre el sarampión y las viruelas. Era un buen cristiano influido por las nuevas ideas, ya que dedicó bastante parte de su patrimonio al hospital de su ciudad natal de Borja y pidió que se le enterrase en el Oratorio de San Felipe de Neri  a su muerte en 1799, a los 64 años. A la muerte del padre, quedó como tutora y viuda doña Ignacia que, a pesar de la situación de las mujeres en la época, era una mujer alfabetizada. Y es que doña Ignacia provenía de una familia con una tradición médica mucho más arraigada. Don Felipe Borbón, su bisabuelo, don Miguel Borbón y Berné, su abuelo, y don Antonio de Borbón e Izquierdo, casado con una hermana de don Miguel, fueron algunos de los nombres más destacados en la familia. Muchos de ellos formaron parte de las élites ilustradas. El hallazgo del proceso de presentación de su hermano Francisco para un beneficio de la iglesia parroquial de San Miguel de los Navarros de Zaragoza en 1779, en el que consta su genealogía ha ayudado a remontar sus orígenes familiares a principios del siglo XVI. También se constata que el apellido materno original era Busiñac, lo que la relaciona con importantes artistas zaragozanos de fines del siglo XVII que eran de origen francés, en concreto del Rosellón, aunque la forma Borbón aparece también con anterioridad en la parroquia de San Miguel. Asimismo, se aportan los datos extraídos de su partida de defunción, que confirma la fecha del 21 de febrero de 1833, hasta entonces incorrecta.
Vivió la mayor parte de su vida en Aragón, alternando entre Zaragoza, Tarazona y Borja, pero debido al ascenso de su padre como médico de la realeza, trasladan su residencia a la Corte. Del tiempo que vivieron en Madrid no se sabe mucho, excepto que su domicilio se situaba en la calle Caballero de Gracia y que su padre asistía regularmente a Palacio donde trataba con la nobleza cortesana.  A pesar de la larga tradición familiar de profesiones liberales de médico o abogado, los descendientes tomaron caminos diferentes. Tres de ellos, Antonio, Rafael y José, se decidieron por la milicia y el cuarto, Francisco, se hizo eclesiástico. Antonio, el mayor, fue el que más éxito tuvo, aunque el resto también desarrollaron una magnífica carrera,  ya que incluso fue nombrado virrey. Sin embargo, ella no se queda atrás, es conocida por ser pedagoga, traductora y una de las escritoras más importantes de la Ilustración aragonesa y española. Además de la educación que sus padres le aportaron, los principales responsables de sus conocimientos son sus preceptores eruditos: don Rafael Casalbón y don Antonio Berdejo. El primero fue un helenista reconocido cuya obra más importante fue la publicación en latín de los textos griegos inéditos existentes en las Biblioteca Real. El segundo era un gran conocedor de las lenguas clásicas, fue miembro activo de la Sociedad Económica en Zaragoza y mantuvo una relación muy estrecha con su discípula. Gracias a ellos no sólo recibió un excelente conocimiento humanístico sino que fue una lectora apasionada. Leía a  Bacon, Locke, Rousseau, Fénelon, Diderot, Riballier, Thomas, Rollin, Boudier de Villemert, Mesdames du Bocage, de Lambert, Le Prince de Beaumont, y Genlis, Caraccioli, Bandiera, y los ilustrados españoles Hervás y Panduro, Iriarte, Jovellanos, Cabarrús, Cubié, el Duque de Almodóvar… Pero, como buena erudita aragonesa, recomendaba las obras de Zurita, Gracián y Quevedo.
ciudadreal.wordpress.com
Destaca  su ansia de saber, aprendió latín, griego, italiano, inglés, francés, portugués, catalán y un poco de alemán. También le interesaron las cuestiones bibliográficas. Conocía toda la obra de los ilustrados e ideólogos franceses y la de John Locke, y su pensamiento pasó de una Ilustración avanzada a un liberalismo convencido. Aborreció la extrema religiosidad de la cultura de la época y se mostró en todo como una laica convencida; nunca citó a escritoras religiosas. Josefa se oponía rotundamente a que las niñas se educaran  en conventos de monjas y que incluso existieran dichos lugares. Para terminar de reseñar sus conocimientos, destacan también sus carencias en conocimientos científicos y el mínimo gusto por la música o el teatro. A pesar de ello, cuenta con una excelente formación, que fue una gran vía directa a la tradición cultural.
Como condición de mujer, su principal preocupación establecida en la época era contraer matrimonio. Así que se casó en 1772 a los 23 años con Joaquín Fuentes Piquer, un abogado viudo de 47 años de procedencia aragonesa y muy buena reputación al que apenas conocía. Nada más casarse tuvieron que trasladarse a Zaragoza, ya que  su marido fue nombrado oidor de la Audiencia de Aragón, lo que supuso su vuelta a su ciudad natal.
En 1782 fue nombrada socia de mérito de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, al igual que ingresa en carácter de excepción a la Real Sociedad Económica Matritense. La entrada en la Matritense es una cuestión de gran relevancia, ya que fue el primer espacio público femenino desde el que numerosas mujeres se dejaron oír y desde el que actuaron por vez primera  de modo conjunto en el ámbito social.En 1787 pasa a formar parte de la Junta de Damas de Honor y Mérito y por ello escribe una Oración Gratulatoria, vinculada a la Real Sociedad de Madrid, y posteriormente de la Real Sociedad Médica de Barcelona
En 1786 Don Joaquín sufre una apoplejía que le hace vivir retirado durante doce años hasta que muere un 3 de septiembre de 1798, a los 72 años. Durante la larga enfermedad de su esposo, nuestra protagonista escribió sus mejores obras y mantuvo sus conexiones con la Sociedad Económica Aragonesa hasta poco antes del fallecimiento de su marido. Todavía en la década de los noventa mantenía la relación con las Damas de la Matritense y se dedicaba a sus menesteres intelectuales, domésticos y en obras de caridad.
Hospital Real y General de Nuestra Señora de Gracia (Zaragoza)
http://www.turismodezaragoza.es
De su matrimonio nació Felipe, quien siguió la carrera de su padre y  que en 1802 ya tenía una plaza como oidor en la Audiencia de Quito. Pero Felipe fallece a manos de los insurgentes poco después de la muerte de su padre. Josefa,  desolada por ambas muertes, poco a poco  se fue retirando de las letras y de manera definitiva con la Guerra de la Independencia. A partir de aquí Josefa pasa al anonimato, tal es así que parece desconocerse la fecha exacta de su muerte, se data  en 21 de febrero de 1833 y se conserva una lápida no muy clara en el cementerio del Hospital de Nuestra Señora de Gracia en Zaragoza donde estuvo trabajando.
Su  fama de mujer de letras, gracias a sus traducciones y a alguna obra original que se ha perdido, y años más tarde incrementada por el prestigio de su  tratado de educación, le permitía ser escuchada y respetada. Se dedicó principalmente a la traducción de obras extranjeras, mayoritariamente científicas, y en su juventud de Jenofonte, Plutarco, Ovidio, Cicerón y Terencio. Entre 1782 y 1784 tradujo los seis tomos del Ensayo histórico-apologético de la literatura española contra las opiniones de algunos escritores modernos italianos del abate Francisco Javier Lampillas contra Girolamo Tiraboschi (1786). A éste añade una segunda edición ampliada con un Índice de autores y materias en 1789. Esta traducción le dio la oportunidad de ser conocida en La Sociedad de Amigos del País de Zaragoza  que le invita a forma parte como socia honorífica. Además de encargarle en 1790  la traducción del Discurso sobre el problema de si corresponde a los párrocos y curas de aldea instruir a los labradores en los elementos de la economía campestre, acompañado del plan de Francesco Griselini de 1783 que le aporta mayor renombre. En ese mismo año estaba escribiendo una Aritmética española que no se conserva. En 1790 tradujo el Diario de Mequinez, residencia del emperador de Fez y Marruecos con motivo de la embajada del caballero Stewart en el año 1721, para tratar del rescate de los cautivos ingleses y la Educación liberal de Vicésimo Knox, de 1781. También destaca la traducción del  Apéndice a la Literatura Española del siglo XVI con inusuales referencias religiosas.
JOSEFA AMAR Y BORBÓN DEFENSORA DE LA MUJER
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Josefa Amar destaca en la reiterada defensa de la aptitud de las mujeres y desempeño de funciones políticas y sociales. Así lo demuestra el Discurso en defensa del talento de las mujeres y de su aptitud para el gobierno (Madrid, 1786) que suscita cierta polémica, al insertarse en el Memorial Literario, uno de los periódicos de mayor prestigio. Finalmente, es en 1790 cuando publica su obra de madurez, el Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres, que la sitúan como adelantada en la historia del feminismo español.
Dice María Victoria López-Cordón , la editora del Discurso, que Josefa Amar tenía lo que en su época se llamaba una ‘mente varonil’. Además, por pertenecer a una familia de médicos, poseía una gran erudición también en ese ámbito y es así como inicia su Discurso refiriéndose al cuidado físico. En el Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres se lee que éste es «el móvil de mayor impulso para que se logren (…) los beneficios que el Estado puede esperar de esta noble y considerable parte de sus individuos».


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