martes, 28 de noviembre de 2017

NAVIDAD


25 de Diciembre La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo
Llamado "Día de Navidad"
Cuando se hubieron cumplido los acontecimientos que debían preceder al advenimiento del Mesías, de acuerdo con los vaticinios de los antiguos profetas, Jesúsllamado el Cristo, Hijo de Dios eterno, se encarnó en el seno de la Virgen Maríay, hecho hombre, nació de ella para la redención de la humanidad. Desde la caída de nuestros primeros padres, la sabíay misericordiosa providencia de Dios había dispuesto gradualmente todas las cosas para la realizaciónde sus promesas y el cumplimiento del más grande de sus misterios: la encarnación de su divino Hijo.
Por aquel entonces, el emperador Augusto había emitido un decreto para llevar a cabo un censo en el cual todas las personas debían registrarse en un lugar determinado, de acuerdo con sus respectivas provincias, ciudades y familias. El mencionado decreto fue la ocasiónpara que se manifestara al mundo entero que Jesucristo era descendiente de la casa de David y de la tribu de Judá,puesto que a todos los miembros de aquella familia se les ordenó registrarse en Belén, pequeñaciudad de la tribu de Judá,cerca de diez kilómetros al sur de Jerusalén, donde estuvo la casa de David. Hasta Belénhabían llegado José yMaría, procedentes de Nazaret, poblacióngalilea situada a noventa kilómetros al norte de Jerusalén. Siglos antes, el profeta Miqueas habíavaticinado que Belén-Efrata (es decir casa del pan, la abundante), quedaríaennoblecido por el nacimiento del "regidor de Israel" o sea Cristo. Por lo tanto, Maríay su esposo José,en acatamiento a las órdenes del emperador para los registros del censo, hicieron la larga jornada. Al llegar a Belén, encontraron que las posadas y hospederías estaban colmadas y no era posible encontrar hospedaje. Llenos de inquietud al cabo de buscar en vano durante largo tiempo se refugiaron en una cueva de las colinas a cuyo pie se encuentra la ciudad de Belén, y que se utilizaba como establo para guarecer al ganado. La tradiciónuniversalmente admitida afirma que en la cueva se hallaban un asno y un buey*.
En aquel lugar, llegada la hora del parto, la Virgen Maríatrajo al mundo a su divino Hijo, lo envolvió en lienzos y lo recostó en la paja del pesebre**. Dios dispuso que Su Hijo, no obstante haber llegado al mundo en la oscuridad de la pobreza, fuese inmediatamente reconocido por los hombres y recibiese los primeros homenajes de su devoción; pero esos fueron los humildes pastores, puesto que los grandes de la tierra, los mássabios entre los judíos y los gentiles, los ancianos y los príncipes, los que parecían estar encima del nivel comúnde la humanidad, fueron pasados por alto. Sólo algunos pastores que en aquellos momentos vigilaban los rebaños junto a las majadas, tuvieron el privilegio de ver a un ángel que se les apareció rodeado por una luz resplandeciente. En el primer momento, los pastores se sintieron sobrecogidos por el temor, pero entonces, el ángel les habló:"¡No temáis!" les dijo. "Son buenas las nuevas que os traigo y seránmotivo de gran júbilo para todas las gentes. Porque en este díaos ha nacido un Salvador, que es Cristo, el Señor, en la ciudad de David. Estas son las señas que os doy: encontraréis al reciénnacido envuelto en lienzos y recostado en un pesebre". Junto con el ángel, aparecieron en el cielo multitudes de espíritus celestiales que alababan a Dios y decían: "¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad!". Los pastores, asombrados, se dijeron entre sí:"Vayamos a Belény veamos ese suceso prodigioso que acaba de suceder y que el Señor nos ha manifestado". Se fueron pues, a toda prisa; y hallaron a María, a José yal Niñoreclinado en un pesebre. "Y al verle, se convencieron de cuanto se les habíadicho de aquel Niño. Y todos los que supieron el suceso se maravillaron igualmente de lo que contaban los pastores (pero Maríaguardaba todas estas cosas dentro de sí,ponderándolas en su corazón)". Los pastores rindieron homenaje al Mesías como al rey espiritual de los hombres y regresaron a sus rebaños, no cesando de alabar y glorificar a Dios.
El mensaje del ángel a aquellos pastores, iba dirigido a nosotros, a "todas las gentes". Por aquellas palabras, se nos invita a adorar a nuestro reciénnacido Salvador y seríanecesario que nuestros corazones fuesen impenetrables a todas las cosas del espíritu, si no se colmasen de regocijo al considerar la divina bondad y la misericordia infinita que se manifiestan en la Encarnacióny el advenimiento del Mesías prometido. Ya la idea y la previsiónde este misterio consolaron a Adáncuando fue expulsado del Paraíso; la promesa del advenimiento endulzó la amarga peregrinaciónde Abraham; alentó aJacob para no tener a ningúnadversario y a Moiséspara hacer frente a todos los peligros y vencer todas las dificultades, cuando libró alos israelitas de la esclavitud en Egipto. Todos los profetas vieron al Mesías en espíritu, lo mismo que Abraham, y todos se regocijaron. Si ya la esperanza dio tanta alegríaa los patriarcas, ¡cuánta mayor felicidad deberíadarnos su realización! "La carta de un amigo", dice San Pedro Crisólogo, "es reconfortante, pero lo es mucho mássu presencia; un pagaré es útil, pero su pago lo es en mayor grado; las flores son bellas, pero las supera la hermosura de su fruto. Los antiguos padres recibieron las amistosas misivas de Dios, nosotros gozamos de su presencia; ellos tuvieron su promesa, nosotros el cumplimiento; ellos el pagaré,nosotros el pago. Solamente amor nos pide Dios como tributo particular para celebrar este misterio; sólo ese pago pide a cambio de todo lo que ha hecho y de lo que ha sufrido por nosotros. '¡Hijos!', nos llama. '¡Dadme vuestro corazón!' Amarle es nuestra suprema felicidad y la másalta dignidad de la criatura humana".
La vida en Cristo es la práctica del Evangelio. Desde el momento de nacer, nos enseña, primero a practicarlo y despuésa predicarlo. El pesebre fue su primer pulpito y desde ahí nos enseñó acurar nuestras enfermedades espirituales. Vino entre nosotros a buscar nuestras miserias, nuestras pobrezas, nuestras humillaciones, a reparar el deshonor que nuestro orgullo le habíainflingido a Dios Padre y aplicar un remedio a nuestras almas. Y para ello, eligió una madre pobre, un poblado pequeño, un establo. Aquélque adornó al mundo y visitó alos lirios del campo con una majestad mayor a la de Salomón, estuvo envuelto en zaleas y reclinado en un pesebre. Eso fue lo que escogió como señal de su identidad. "Que os sirva de señal", habíadicho el ángel a los pastores, "encontrar al Niñoenvuelto en pañales y reclinado en un pesebre". En todo ello hay una poderosa enseñanza. "La gracia de Dios, nuestro Salvador, habíaaparecido a todos los hombres para instruirnos", afirma el apóstol. A todos los hombres, al rico y al pobre, al grande y al pequeño, a todo el que quiera compartir Su gracia y Su reino y, para todo eso, nos dio su primera lecciónde humildad. ¿Qué es todo el misterio de la Encarnaciónsino el másasombroso acto de humildad de un Dios? Para expiar nuestro orgullo, el Hijo de Dios, se despojó de su gloria y tomó la forma del hombre con todas sus condiciones y en todas sus circunstancias, salvo en el pecado. ¿Quiénpuede dejar de imaginarse que toda la creaciónse colmó con la gloria de Su presencia y se estremeció de júbilo ante El? Pero nada de esto pudieron ver los hombres. "No vino", dice San Juan Crisóstomo, "para sacudir al mundo con la presencia de su Majestad; no llegó entre rayos y truenos, como en el Sinaí;sino que lo hizo calladamente, sin que nadie lo supiera".
En el año5199 de la Creacióndel mundo, cuando Dios, en el principio, hizo de la nada los cielos y la tierra; el año2957 despuésdel diluvio; el año2015 del nacimiento de Abraham; el año1510 desde Moisésy la salida de Egipto del pueblo de Israel; el añode 1032 desde que David fue ungido rey; en la sexagésima quinta semana, de acuerdo con la profecíade Daniel;
durante la centésima nonagésima cuarta olimpiada; en el año752 de la fundaciónde Roma; en el cuadragésimo segundo añodel reinado de Octavio Augusto, cuando toda la tierra estaba en paz, en la sexta edad del mundo: Jesucristo, Dios eterno e Hijo del eterno Padre, con el deseo de consagrar al mundo con su arribo, concebido por el Espíritu Santo y cuando hubieron pasado nueve meses desde su concepción, nació en Belénde Judá', de la Virgen Maríay se hizo hombre. Ese fue el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo segúnla carne.
En esta forma tan solemne y detallada, el Martirologio Romano, como no lo hace para ninguna otra fiesta del AñoCristiano, ni siquiera la de Pascua, anuncia la Navidad. Sin embargo -y esto parece particularmente extrañoa los pueblos sajones de habla inglesa para quienes la Navidad es la máxima fiesta religiosa del año- esta solemnidad no figura entre las que celebraba la Iglesia primitiva y, considerada desde el punto de vista litúrgico, no sólo queda por debajo de la Pascua, sino tambiénde Pentecostésy de la Epifanía. La conmemoracióndel nacimiento de Nuestro Señor con fiesta propia no comenzó hasta el siglo cuarto (antes del 336) en Roma, de donde la festividad se extendió al oriente; hasta enton­ces, se conmemoró la Navidad como un complemento secundario de la fiesta de Epifanía.
Las fechas que figuran en la cita del Martirologio Romano que reproducimos en la página anterior, no todas son estrictamente correctas desde el punto de vista histórico ni es posible verificarlas. En la actualidad sabemos, por ejemplo, que la creacióndel mundo no tuvo lugar 5199 años antes del nacimiento del Señor, sino muchísimos años más, y tambiéntenemos conocimiento de que, posiblemente, la natividad haya sido anterior al año752 de la fundaciónde la ciudad de Roma. Pero si es incierto el añoen que nació Nuestro Señor, lo es todavíamásla fecha del día, y autoridades respetabilísimas han colocado esa fecha en casi todos los meses del año. No se saben las razones positivas por las que se eligió el 25 de diciembre para conmemoraciónde esta festividad, y el caso ha sido objeto de acaloradas discusiones. La idea de que tuvo su origen en una Saturnalia romana de diciembre, no puede ser pasada por alto, pero es másprobable que la festividad solar de Natalis Invicti (Nacimiento del Invicto (el Sol)), que se celebraba en el solsticio de invierno, máso menos por el 25 de diciembre, haya dado origen al Díade Navidad. De cualquier manera, la costumbre romana de conmemorar el nacimiento de Cristo con una festividad especial en la fecha señalada se generalizó yasí ha persistido en toda la cristiandad, con algunas excepciones aisladas. Se dice que los nestorianos no aceptaron la festividad especial hasta el siglo catorce; los armenios disidentes nunca lo han hecho, hasta hoy, celebran el Nacimiento de Nuestro Señor junto con su Bautismo, el díade la Epifanía, y es así como los armenios separatistas son los únicos cristianos en el mundo que no festejan el díade la Navidad***.
El padre Delehaye, en su comentario sobre el Hieronymianum, subraya la resistencia de la iglesia de Jerusaléna aceptar lo que consideraba como una nueva fiesta del nacimiento de Nuestro Señor, no obstante que San Juan Crisóstomo aclara en uno de sus sermones que la festividad ya habíasido adoptada en la ciudad Siria de Antioquíadesde el año376. Al parecer, en el siglo sexto, Cosme Indicopleustes consideraba escandaloso que no se hubiese adaptado la celebraciónde la Navidad en Jerusalén; pero antes de la muerte del patriarca San Sofronio, ocurrida alrededor del 638, es evidente que Jerusalénse habíaconformado con las costumbres del resto de la cristiandad, puesto que así lo dijo el patriarca en uno de sus sermones. Tras el estudio del padre Delehaye, el monje Dom B. Botte publicó una discusiónsistemática, y a veces excesivamente minuciosa, sobre el origen de la fiesta de Navidad, estudio éste donde el autor afirma que todas las pruebas nos obligan a admitir que la asignaciónde la fecha del nacimiento de Nuestro Señor al 25 de diciembre se debe a la celebraciónpagana del Natalis Invicti precisamente en ese día. En apoyo de esta idea, debe recordarse que mientras dominaba o prevalecíaextensamente el paganismo, los cristianos, las gens lucífuga, tenían poderosas razones para ocultarse y disimular sus creencias y sus prácticas bajo celebraciones o símbolos que no llamasen la atenciónde sus perseguidores. Por otra parte, Mons. Duchesne sostiene que el nacimiento de Cristo se identificó con la fecha del 25 de diciembre, porque existíala creencia de que la Encarnaciónde Cristo habíaocurrido en la misma fecha en que murió yque ambas coincidían con el equinoccio de primavera, el 25 de Marzo. Tambiénexistíala creencia ampliamente aceptada de que igual fecha correspondió ala creacióndel mundo. De acuerdo con las investigaciones del padre Michel Andrieu, esas teorías no son enteramente irreconciliables y hay algo de verdad en ambas. El breve tratado De solstitiis etaequinoctiis, que data del siglo cuarto y sobre el cual publicó Dom Botte un texto crítico, no está en contradiccióncon las mencionadas sugerencias. Dom Botte coleccionó asimismo cierto número de testimonios en relacióncon las celebraciones paganas, en tierras de oriente, del nacimiento de un "aeon", o sea una gran divinidad, el día6 de enero. En vista de que aquellas celebraciones estaban vinculadas con las festividades en honor de Dionisio, durante las cuales el vino reemplazaba el agua de las fuentes, es posible que hayan encontrado su expresiónen las características singularmente mezcladas de la festividad de Epifaníaen las que se combinaban el homenaje de los Reyes Magos, el bautismo de Nuestro Señor y el milagro de las bodas de Caná.
Cuando la peregrina Eteria visitó Jerusalén, hacia fines del siglo cuarto, la Navidad se observaba todavíacomo parte de la Epifaníael día6 de enero, pero ya se daba mayor importancia al aspecto del nacimiento del Señor. Eteria describe de qué manera, en la víspera del 6 de Enero, el obispo, los sacerdotes, los monjes y el pueblo de Jerusalén, se trasladaban a Belény hacían una estaciónsolemne en la cueva de la Natividad. A la media noche, se organizaba una procesiónque marchaba de regreso a Jerusalénmientras entonaba el oficio de la aurora. Después, durante el día, los cristianos volvían a reunirse para una celebraciónsolemne de la Santa Eucaristía, que se iniciaba en la gran basílica de Constantino (el Martyriorí) y culminaba en la capilla de la Resurrección(la Anastasis). En el siglo sexto, las festividades que se llevaban a cabo en Jerusalén, fueron imitadas en Roma. A la hora "del canto del gallo", es decir despuésde la media noche, el Papa celebraba la misa en la Basílica Liberiana (Santa Maríala Mayor), a donde fueron trasladadas las supuestas reliquias del pesebre de madera donde estuvo recostado el NiñoJesús. Despuésdel alba, marchaban los fieles en procesiónhasta San Pedro donde el Papa cantaba la segunda misa. Entre la media noche y el alba, habíaotra celebraciónen la iglesia de Santa Anastasia, junto al Palatino. A mediados del siglo doce, comenzó acantarse la tercera misa, la del díade Navidad, en Santa Maríala Mayor, debido a la gran distancia que habíaentre la basílica de San Pedro y la de Letrán, donde vivíael Papa por entonces. Este fue el origen de las tres misas que todo sacerdote debe celebrar en la Navidad. Estas misas se encuentran hasta hoy marcadas en el misal, con los nombres de sus respectivas estaciones: Misa a Medianoche, estaciónen Santa Maríala Mayor, junto al Pesebre; Misa a la Aurora, estaciónen Santa Anastasia; y Misa en el Día, estaciónen Santa Maríala Mayor. Posteriormente, se le dio un significado místico a esta conmemoración: las misas llegaron a representar la triple manifestación, la original, la judaica y la cristiana, es decir que representaron "el triple nacimiento" de Nuestro Señor: por el que procede del Padre antes de todos los tiempos, por su nacimiento natural de la Virgen Maríay, por su renacimiento espiritual en nuestras almas, mediante la fe y la caridad. O bien, de otra manera, se las puede considerar así:la Misa de Medianoche conmemora el eterno nacimiento de Jesús, el Verbo divino. "El Señor me dijo: Tú eres mi Hijo... En Ti está el principado en el díade tu poder... yo te concebí en el vientre antes que al lucero de la mañana". La Misa de la Aurora contempla a Jesúscomo la luz verdadera, el sol espiritual. "una luz brillará sobre nosotros en este día... Nos inunda la luz nueva del Verbo encarnado". Y en la tercera misa, al Niñode Belénse le honra como a Cristo el Rey, Dios y hombre. "Un niñonos ha nacido... lleva el reino sobre sus hombros... Hasta los confines de la tierra se ha visto la salvaciónde nuestro Dios... ¡Venid, todas las naciones y adorad al Señor!... Justicia y juicio son los preparativos para tu trono".
  • Esa tradición, que ya existíaen el siglo quinto, es absolutamente lógica y aun puede decirse que un versículo de Isaías (1,3) la sostiene (con ciertos acomodos, naturalmente), puesto que dice así:" El buey conoció asu dueñoy el asno el pesebre de su amo...".
** Otra tradiciónmuy antigua de autenticidad, dice que la cueva es la que se encuentra bajo la Basílica de la Natividad en Belén. En el piso de esa cueva hay una gran estrella de plata con esta inscripción: Hícde Virgine MaríaJesúsChristus natus est: "Aquí nació Jesucristo de la Virgen María".

*** Entre los protestantes de una de las sectas másestrictas de Inglaterra y especialmente de Gales, subsiste la reminiscencia de la tradiciónpuritana de que, si la Navidad cae en domingo, se observa en la forma penitenciaria propia de su culto en el díadel Señor o Sabbath, como ellos le llaman, por considerar que éste es másimportante que la Navidad. Las fiestas navideñas se difieren hasta el lunes. Algunos presbiterianos de Escocia ignoran por completo la Navidad.

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El Señor Jesús es el más maravilloso regalo de Dios… su presencia nos llama a la conversión y al arrepentimiento, su rostro hermoso alumbra como el sol para quienes esperamos su nueva venida. Paz y Buena Voluntad paa los que esperan en el Señor.
Los pastores y los ángeles
8 En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar sus rebaños. 9 Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor. 10 Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. 11 Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. 12 Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
13 De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían:
14
«Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.»
15 Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: «Vamos a Belén, a ver esto que ha pasado y que el Señor nos ha dado a conocer.»
16 Así que fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al niño que estaba acostado en el pesebre. 17 Cuando vieron al niño, contaron lo que les habían dicho acerca de él, 18 y cuantos lo oyeron se asombraron de lo que los pastores decían. 19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas. 20 Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído, pues todo sucedió tal como se les había dicho.
Paz a los Hombres de buena voluntad

Feliz Navidad llenos de ilusión!
Feliz Navidad que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, que le recuerda al abuelo las alegrías de la juventud, y que le trasnporta al viajero a su Hogar, dulce Hogar:
Tarjeta navideña que nos comparte un pensamiento muy agradable sobre lo que nos trae la Navidad, Deseamos a todos nuestros amigos grandes alegrías desde ya para empezar esta Navidad en plenitud y con actitud positiva.

Navidad es Jesús
Amigos …. la Navidad es más que suntuosos adornos, o complicadas decoraciones, antes que nada, la Navidad es el recordar lo que significa Natividad, el nacimiento, cuánta alegría envuleve el corazón para quienes creemos en nuestro señor Jesús…pues la Navidad tienen un significado sublime.
No debemos esforzarnos tanto en si la fecha corresponde históricamente al natalicio de Jesús pues estaríamos encontrando polémica interpretación, pero su venida certera se siente en todo el mundo, porque Jesús el la razón por la que se formó el mundo y cada maravilla que nuestros ojos pueden observar, lo visitble e invisible, y quienes ceemos en Nuestro Señor Jesús, nos sentimos enbargados de emoción, ataviemos nuestros corazones de Amor pues, Jesús nace siempre en los corazones ataviados de Amor, esperanza y generosidad… Te esperamos Jesús en esta Navidad 2017.
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