lunes, 28 de diciembre de 2020

GUERRAS EN LA EDAD MEDIA

 GUERRAS SIGLO XIII

La primera guerra de los Barones (1215-17) fue una guerra civil en el Reino de Inglaterra, en la que un grupo de barones rebelados, liderados por Robert Fitzwalter y respaldados por el ejército francés bajo el mando del futuro Luis VIII de Francia, se declararon en guerra contra el rey Juan de Inglaterra. La guerra se debió a la negativa del rey a aceptar y acatar la Carta Magna que había sellado el 15 de junio de 1215, y a las ambiciones del príncipe francés, que desató la guerra después de que muchos de los barones rebeldes hubieran firmado la paz con el rey Juan.

Primera guerra de los Barones
John of England vs Louis VIII of France.jpg
Fecha1215-1217
LugarInglaterra
Casus belliEl descontento de los barones con el gobierno del Rey Juan
ResultadoGuerra civil. La invasión francesa y la ocupación de 16 meses de Inglaterra es levantada. Se vuelve al statu quo ante bellum, con algunas concesiones monárquicas a los barones rebeldes.
Beligerantes
Royal Arms of England.svg Fuerzas pro angevinasBarones rebeldes, respaldados por el
Arms of the Kings of France (France Ancien).svg Reino de Francia
y por el
Royal Arms of the Kingdom of Scotland.svg Reino de Escocia
Comandantes
De Burgh arms.svg Hubert de Burgh, conde de Kent
BigodModernArms.JPG William Marshal, conde de Pembroke
Blason fam uk FitzWalter.svg Robert Fitzwalter
Arms of the Kings of France (France Ancien).svg Príncipe Luis

Antecedentes[editar]

El rey Juan se vio obligado en junio de 1215 a poner su sello de "Los Artículos de los Barones" por un grupo de barones poderosos que ya no podían soportar el liderazgo fallido y despótico de Juan. Se les concedió el Gran Sello Real el 15 de junio de 1215. A cambio, los barones renovaron su juramento de fidelidad al rey Juan el 19 de julio de 1215. Se redactó un documento para registrar el acta del acuerdo, llevado a cabo por la cancillería real el 15 de julio: se trataba de la Carta Magna original. La llamada ley de la tierra es una de las grandes consignas de la Carta Magna, que opone a la omnipotencia y voluntad absoluta del rey.

La Carta Magna de 1215 contenía cláusulas que, en teoría, reducían notablemente el poder del rey, como la cláusula 61, la «cláusula de seguridad». En esta cláusula se permitió a un grupo de 25 barones anular al rey en cualquier momento por medio de la fuerza, un proceso legal medieval de apremio que era normal en las relaciones feudales, pero que nunca se había aplicado a un rey. Después de unos meses de intentos poco entusiastas de negociar en el verano de 1215, estalló la guerra abierta entre los barones rebeldes y el rey, respaldado por sus partidarios.

Desarrollo y acontecimientos[editar]

Luis es acogido[editar]

La guerra comenzó a causa de la Carta Magna, pero rápidamente se convirtió en una guerra dinástica por el trono de Inglaterra. Los barones rebeldes, al enfrentarse a un poderoso rey, se volvieron hacia el príncipe Luis, hijo y heredero de Felipe Augusto, rey de Francia, también nieto político del rey inglés Enrique II, por parte materna. La invasión normanda había tenido lugar solo 149 años antes, y la relación entre Inglaterra y Francia no era tan opuesta como más tarde llegaría a serlo. Unos documentos de la época, llamados los anales de Waverley, afirman que no existe ninguna contradicción en afirmar que Luis fue invitado a invadir a fin de "evitar que el reino fuera saqueado por extranjeros".

En un primer momento, en noviembre de 1215, Luis simplemente envía a los barones un contingente de caballeros para proteger Londres. Sin embargo, incluso en esa etapa se acordó una invasión abierta, a pesar del desaliento de su padre, el rey de Francia y de el papa. Esto se produjo en mayo de 1216, cuando algunos centinelas detectaron en la costa de Thanet velas en el horizonte, y al día siguiente, el rey de Inglaterra y sus ejércitos vieron cómo las tropas de Luis desembarcaban en la costa de Kent.

Juan decidió escapar a la capital sajona de Winchester, por lo que Luis tuvo poca resistencia en su marcha a Londres. Entró en la capital al poco tiempo, también con poca resistencia, y fue recibido abiertamente por los barones rebeldes y los ciudadanos de Londres y proclamado (aunque no coronado) rey en la catedral de San Pablo. Muchos nobles, entre ellos Alejandro II de Escocia, dadas sus posesiones inglesas, se reunieron para rendirle homenaje.

Muchos de los partidarios de Juan, sintiendo una ola de cambios, prefirieron apoyar a los barones. Gerald de Gales comentó: "La locura de la esclavitud ha terminado, el tiempo de la libertad ha llegado, los cuellos de los ingleses están libres de su yugo." El 14 de junio, Luis capturó Winchester (Juan ya había partido) y pronto conquistó más de la mitad del reino inglés.

Primer asedio de Dover[editar]

Mientras tanto, el rey de Francia sintió un profundo desprecio hacia su hijo por tratar de conquistar Inglaterra sin tomar en primer lugar su pieza clave: Dover. Los castillos reales de Canterbury y Rochester, sus ciudades y, de hecho, la mayor parte de Kent ya se había entregado a Luis, pero cuando avanzó hacia el castillo de Dover el 25 de julio, este ya se había preparado. Su castellano, Hubert de Burgh, tenía una guarnición bien provista de hombres y suministros.

El primer sitio comenzó el 19 de julio, cuando Luis se dispuso a tomar el terreno elevado al norte del castillo. Sus hombres socavaron con éxito la barbacana y trataron de derribar la puerta del castillo, pero los hombres de De Burgh lograron repeler a los invasores, tapando las brechas de los muros con maderas enormes. Después del sitio, la débil puerta norte estaba bloqueada y se construyeron túneles en esa misma zona, en dirección a la torre de San Juan y las puertas del Condestable y de Fitzwilliam. Mientras tanto la ocupación de Kent por Luis estaba siendo destruida por una fuerza guerrillera de arqueros Wealden reunidos y dirigidos por Guillermo de Cassingham.

Después de tres meses pasados sitiando el castillo, y con una gran parte de sus fuerzas distraídas por el sitio y el clima, Luis llamó a una tregua el 14 de octubre y poco después volvió a Londres.

Asedios de Windsor y Rochester[editar]

Aparte del de Dover, el único castillo que se resistió a Luis fue el de Windsor, donde sesenta caballeros leales sobrevivieron a un asedio de dos meses, a pesar de graves daños a la estructura de su sala inferior (reparada inmediatamente en 1216 por Enrique III, quien reforzó las defensas con la construcción de la muralla occidental, una parte de la cual sobrevive en la actualidad). Esto se debió probablemente al hecho de que ya había sido asediado por barones hostiles en 1189, menos de 30 años antes.

En 1206, Juan había gastado 115 libras en reparaciones en el castillo de Rochester, y lo había mantenido incluso de forma preventiva durante el año de las negociaciones que llevaron a la Carta Magna, pero los términos de la Carta obligaban a devolver la custodia a Stephen Langtonarzobispo de Canterbury, en mayo de 1215. Los barones rebeldes habían enviado tropas, al mando de Guillermo d'Aubigny, a quien el condestable del castillo Reginald de Cornhill abrió las puertas. Por lo tanto, durante su marcha de Dover a Londres en octubre de 1215 Juan pasó por Rochester en su camino, y el 11 de octubre comenzó a asediarlo personalmente.

Los rebeldes esperaban refuerzos de Londres, pero Juan había enviado brulotes para cortar su avance hacia el puente de la ciudad, sobre el MedwayRobert Fitzwalter salió para detener el rey, luchando en su camino hacia el puente, pero tuvo que regresar de nuevo al castillo. También saqueó la catedral, se llevó objetos de valor y los caballos del establo, todo ello como un insulto a Langton. Más tarde envió un mensaje a los hombres de Canterbury diciendo "Os ordeno, del mismo modo que nos amáis, que tan pronto como veáis esta carta, trabajéis día y noche para hacer todas las picas que se requieran. Todos los herreros en la ciudad deberán dejar todos los demás trabajos con el fin de hacerlas [las armas] y deberéis enviárnoslas a Rochester con la mayor rapidez".1

Se erigieron a continuación cinco máquinas de asedio y se desplazaron zapadores para socavar el muro. Las fuerzas del rey entraron por uno de estos túneles y tomaron el patio a principios de noviembre, y más tarde comenzaron a aplicar la misma táctica contra la torre, incluyendo la socavación de la torre sureste. El techo estaba sostenido por puntales de madera, que se fijaron usando grasa de cerdo. El 25 de noviembre de 1215, Juan había enviado un escrito a los justiciares ordenando: «Envíennos a toda prisa, de día y de noche, cuarenta de los cerdos más gordos de la peor clase para comer y poder poner fuego bajo el castillo», con lo que provocó que todas las esquinas de la torre del homenaje se derrumbaran.2​ Los rebeldes se retiraron detrás de la pared transversal de la torre del homenaje y ofrecieron resistencia. A unos pocos se les permitió salir del castillo, pero Juan ordenó cortarles manos y pies para dar ejemplo.

Se acercaba el invierno, y el castillo fue tomado el 30 de noviembre por el hambre y no por la fuerza. Juan erigió un monumento a los cerdos y una horca con la intención de colgar a toda la guarnición, pero uno de sus capitanes, Savari de Mauléon, lo convenció de que no colgara a los rebeldes, ya que si Juan colgaba a los que se habían rendido, quizás correría la misma suerte si alguna vez tuviera que rendirse. Solo un hombre fue ahorcado, un joven arquero que había estado antes al servicio de Juan. El resto de los barones rebeldes fueron apresados y encarcelados en varios castillos reales, como el castillo de Corfe. Sobre el sitio en el que se enfrentaron solo cien rebeldes contra un gran número de atacantes, y que costó más de mil libras al día, el cronista Barnwell escribió: «No hay hombre vivo que pueda recordar un sitio en el que haya luchado con tanta fuerza y se haya resistido tan virilmente», y «Son pocos los que habrían puesto su confianza en castillos».

La torre redonda (centro) y las dos cuadradas (derecha e izquierda) del castillo de Rochester.

Juan murió el año siguiente, por lo que recayó en Enrique III la responsabilidad de reparar el castillo. Gastó más de 1000 libras en la reconstrucción, con nuevos establos y puertas de enlace, y una zanja más para reforzar las defensas. Se construyó una nueva capilla junto a los apartamentos reales en el patio. La característica más notable fue que se reconstruyó la nueva torre sureste según el diseño defensivo más reciente y con tres cuartas partes redondas para desviar mejor el ataque con proyectiles y los intentos de socavación.

Muerte del rey Juan[editar]

El 18 de octubre 1216, Juan contrajo la disentería, que en última instancia resultaría fatal.34​ Murió en el castillo de NewarkNottinghamshire, y con él la razón principal de los combates. Luis parecía más una amenaza para los intereses de los barones que el hijo de nueve años de edad de Juan, el príncipe Enrique. Mientras, Eleanor de Bretaña, la hija del hermano mayor de Juan, Godofredo, encarcelado por Juan desde 1202 constituía otro candidato potencial para la corona como la heredera legítima de Inglaterra desde 1203 de acuerdo con la primogenitura, pero los barones la pasaron por alto, dejándola en la cárcel.

Pierre des Rochesobispo de Winchester, y algunos barones se apresuraron a que el joven Enrique fuera coronado como rey de Inglaterra. Londres, que sobrevivía bajo el yugo de Luis (la había convertido en la sede gubernamental), no se podría utilizar para dicha coronación, así que el 28 de octubre 1216 llevaron al niño del castillo de Devizes hasta la catedral de Gloucester junto con una pequeña comitiva presidida por Guala Bicchieri, obispo de Vercellilegado papal en Inglaterra entre 1216 y 1218. Enrique fue coronado con una banda de oro extraída de un collar de oro.

El 12 de noviembre 1216, la Carta Magna se reescribió en nombre de Enrique con algunas de las cláusulas omitidas, incluyendo la cláusula sesenta y uno. La Carta revisada fue sellada por el regente del joven rey, William Marshal. Una gran parte del país se mantenía leal al príncipe Luis, pero el suroeste de Inglaterra y las Midlands apoyaban al rey Enrique. Marshal era altamente respetado y pidió a los barones que no culpasen al niño Enrique por los pecados de su padre. Al sentimiento predominante, apoyado por su propio interés, no le gustaba la idea de privar a un niño de su herencia. Por lo tanto, Marshal prometió que él y los otros regentes reinarían de acuerdo con la Carta Magna. Más aún, se las arregló para conseguir el apoyo del papa, que ya había excomulgado a Luis.

Las pérdidas de Luis[editar]

William Marshal logró lentamente que la mayoría de los barones que apoyaban a Luis tendieran su apoyo a Enrique y que atacaran al rey francés. Los dos bandos se enfrentaron durante un año aproximadamente. El 6 de diciembre 1216, Luis se apoderó del castillo de Hertford, pero permitió a los caballeros defensores que salieran del castillo con sus armas y caballos. Luego atacó el castillo de Berkhamsted a finales de diciembre, autorizando de nuevo que la guarnición se retirase con sus pertenencias.

A principios de 1217, Luis decidió regresar a Francia en busca de refuerzos. Tuvo que luchar durante el camino a la costa meridional contra la resistencia realista en Kent y Sussex, perdió parte de su fuerza en una emboscada en Lewes y el resto fue perseguido hasta Winchelsea. La llegada de una flota francesa les salvó de morir de hambre.

Desde que se hubo pactado una tregua con Dover, la guarnición del castillo había interrumpido varias veces la comunicación con Luis en Francia, por lo que Luis se vio obligado a emprender el viaje de regreso a Dover para iniciar un segundo sitio. El campamento francés instalado en la entrada del castillo de Dover a la espera del nuevo sitio fue atacado y quemado por Guillermo de Cassingham, al igual que la flota que transportaba los refuerzos. Luis se vio obligado a desembarcar en Sandwich y marchó hacia Dover, donde comenzó un firme segundo asedio el 12 de mayo de 1217. Este nuevo sitio desvió tanto la atención de las fuerzas de Luis que Marshal y Falkes de Breauté aprovecharon para atacar y derrotar los barones que apoyaban a Luis en el castillo de Lincoln entre el 15 de mayo y el 20 de mayo de 1217, en la conocida segunda batalla de Lincoln.

Marshal preparó un asedio contra Londres. Mientras tanto, Luis sufrió dos derrotas más, esta vez en el mar, en la batalla de Dover y la batalla de Sandwich en el estrecho de Dover, esta vez a manos del aliado de Guillermo y condestable de Dover, Hubert de Burgh. El nuevo convoy de refuerzo de Luis, bajo el mando Eustaquio el Monje, fue destruido, por lo que es Luis vio imposible continuar la lucha.

Paz[editar]

Después de un año y medio de guerra, la mayor parte de los barones rebeldes habían desertado. Con la firma del Tratado de Lambeth en 1217, Luis VIII renunció a su pretensión de ser el rey de Inglaterra. El 11 de septiembre Luis aceptó una suma simbólica por la renuncia a sus dominios ingleses y volvió a casa. A pesar de que no constaba en el tratado, a menudo se reconoció que Luis trataría de convencer al rey de Francia, su padre, para dar a aquel conocido como Enrique lo que había conquistado a su padre Juan.

GUERRAS EN LA EDAD MEDIA

 GUERRAS EN EL SIGLO XIII

Se conoce con el nombre de Guerras de independencia de Escocia a todo un conjunto de diversas campañas militares que enfrentaron a Escocia con Inglaterra entre finales del siglo XIII y ya avanzada la segunda mitad del siglo XIV. A lo largo de dicho período y de las campañas y batallas subsiguientes, el objetivo de Inglaterra era la ocupación y anexión del territorio escocés, mientras que Escocia pretendía mantener su propia independencia frente a los ingleses.

La Primera Guerra de Independencia (1296-1328) se inició con una invasión inglesa de Escocia, finalizando mediante la firma del Tratado de Edimburgo-Northampton en 1328. La Segunda Guerra de Independencia (1332-1357) se produjo con motivo de la invasión de Eduardo de Balliol, apoyado por los ingleses, en 1332, finalizando a su vez en 1357 con la firma del Tratado de Berwick.

El período y todos los conflictos en su conjunto supusieron para Escocia una enorme crisis de tipo nacional, siendo una época decisiva para la posterior historia del país. Una vez finalizadas ambas guerras, Escocia había logrado mantener su estatus de nación libre e independiente, lo que había sido su objetivo a lo largo de todo el conflicto.

Hay que destacar que estas guerras tienen importancia por otros motivos, relacionados con la historia de la tecnología militar, ya que fue durante las mismas cuando hizo su aparición el arco largo como elemento clave del armamento medieval.


Primera Guerra de Independencia (1296-1328)[editar]

Primera Guerra de Independencia de Escocia
Edward III invades Scotland.jpg
Fecha1296-1328
LugarEscociaInglaterra e Irlanda
ResultadoVictoria escocesa. Escocia mantuvo su independencia
Beligerantes
Royal Arms of the Kingdom of Scotland.svg Reino de Escocia
Arms of the Kings of France (France Ancien).svg Reino de Francia
England COA.svg Reino de Inglaterra
Coat of arms of the Lordship of Ireland.svg Señorío de Irlanda
Comandantes
Royal Arms of the Kingdom of Scotland.svg Roberto I de Escocia
Royal Arms of the Kingdom of Scotland.svg sir William Wallace 
Blason Murray (Moray) (selon Gelre).svg sir Andrew Moray 
Douglas Arms 1.svg sir William Douglas 
Douglas Arms 1.svg sir James Douglas
Blason Jean Dumbar.svg Thomas Randolph
Arms of Bruce.svg Edward Bruce
Simon Fraser
England COA.svg Eduardo I de Inglaterra
Blason ville fr Dreux (Eure-et-Loir).svg John de Warenne, VII conde de Surrey
England COA.svg Eduardo II de Inglaterra
Blason Guillaume de Valence (William of Pembroke).svg Aymer de Valence, II conde de Pembroke
Jean de Richmond (1266-1333).svg John de Bretagne
sir Raymond Caillau
John de Bermingham
Fuerzas en combate
20 000100 000
Bajas
DesconocidasDesconocidas

Los inicios de la guerra: 1296-1306[editar]

Podemos dividir la Primera Guerra de Independencia de Escocia (1296-1306) en cuatro fases sucesivas: una primera fase incluye una invasión inglesa que, por el momento, tiene éxito, en 1296; durante una segunda fase tienen lugar las campañas dirigidas por William WallaceAndrew de Moray y otros Guardianes de Escocia, entre 1297 y febrero de 1304, cuando se produce la sumisión de Escocia negociada por John Comyn; la tercera fase incluye el conjunto de nuevas campañas llevadas a cabo por Robert Bruce entre su coronación en 1306 y la victoria del Ejército escocés en Bannockburn en 1314; y la última fase se corresponde con las iniciativas diplomáticas y las campañas militares que se llevan a término por los escoceses en Escocia, en Irlanda e incluso en el norte de Inglaterra desde 1314 hasta la firma del Tratado de Edimburgo-Northampton en 1328.

William Wallace

La guerra comienza con el saqueo de la ciudad de Berwick llevado a cabo por las tropas de Eduardo I de Inglaterra en marzo de 1296, seguido por la derrota sufrida por las tropas escocesas en la batalla de Dunbar y por la abdicación de Juan de Balliol en el mes de julio siguiente. La invasión inglesa había ya ocupado la mayor parte del territorio escocés para el mes de agosto y, tras el traslado de la Piedra del Destino desde su tradicional ubicación en la abadía de Scone, en Escocia, a la de Westminster, en Inglaterra, Eduardo I convocó el Parlamento escocés en Berwick, momento en que los nobles escoceses le rindieron homenaje en tanto que rey de Inglaterra. No obstante, Escocia distaba mucho de estar definitivamente conquistada por los ingleses.

Las revueltas que se produjeron a principios de 1297, organizadas por William WallaceAndrew de Moray y otros nobles escoceses obligaron a Eduardo I al envío de nuevos contingentes de tropas, así como a iniciar negociaciones con los escoceses. Aunque Eduardo consiguió obligar a los nobles sublevados a capitular en Irvine, las constantes y reiteradas campañas de William Wallace y de Andrew de Moray condujeron a la primera victoria escocesa, que se produjo en Stirling Bridge; como consecuencia de esta victoria siguieron diversas incursiones escocesas en el norte de Inglaterra y el nombramiento de William Wallace como Guardián de Escocia en marzo de 1298. Sin embargo, Eduardo I planificó una nueva invasión, con la que pretendía aplastar a William Wallace y a sus seguidores, logrando derrotar una vez más a los escoceses en Falkirk. Aunque Eduardo I no hubiese conseguido someter la totalidad de Escocia antes de su regreso a Inglaterra, la reputación militar de William Wallace había quedado seriamente menoscabada, y Wallace tuvo que resignarse a vivir como un proscrito, renunciando a su cargo de Guardián de Escocia.

Bajo el rey Robert Bruce: 1306-1314[editar]

Robert Bruce y Elizabeth de Burgh.

William Wallace fue sucedido como Guardián de Escocia por Robert Bruce y John Comyn, al igual que William Lamberton, obispo de Saint Andrews, nombrado en 1299 para mantener el equilibrio entre ambos. Durante ese año, las presiones diplomáticas de Francia y del Papado persuadieron a Eduardo I de poner en libertad a Juan de Balliol, colocándolo bajo la tutela del papa; William Wallace fue enviado a Francia para solicitar la ayuda del rey francés, Felipe IV, y cabe la posibilidad de que se desplazase incluso hasta Roma.

Una serie de nuevas campañas de Eduardo I en los años 1300 y 1301 concluyeron en una tregua entre escoceses e ingleses en 1302. Tras una última campaña en 1303-1304, el castillo de Stirling, la última gran plaza fuerte escocesa aún no conquistada, cayó en manos de los ingleses y, en febrero de 1304, las negociaciones condujeron a la mayor parte de los nobles que aún no lo habían hecho a prestar homenaje a Eduardo I, aunque Robert Bruce y William Lamberton pactaron una nueva alianza con el objetivo de conseguir la corona de Escocia para Bruce y seguir con la lucha contra Inglaterra.

Tras la captura y subsiguiente ejecución de William Wallace en 1305, Escocia parecía haber sido finalmente conquistada y la revuelta aplastada pero, en 1306, durante un encuentro entre los dos últimos pretendientes al trono, Robert Bruce se peleó con John Comyn y lo mató. Parece ser que Comyn había roto un acuerdo pactado entre ambos, y había informado a Eduardo I de las intenciones de Bruce respecto de la corona de Escocia. El acuerdo roto contenía en sus estipulaciones que uno de los dos pretendientes renunciaría al Trono aunque obtendría a cambio tierras y propiedades, a la vez que apoyaba al otro pretendiente. John Comyn parece que había pensado en obtener las dos cosas, tierras y la Corona, traicionando a Robert Bruce, que tuvo noticia de la traición tras que un mensajero que transportaba escritos de John Comyn destinados a Eduardo I cayese en manos de partidarios de Bruce, lo que claramente implicaba a Comyn.

Robert Bruce reunió entonces a los prelados escoceses y a los nobles que lo seguían apoyando y se coronó como Rey de los escoceses en la abadía de Scone, dando inicio en forma inmediata a una nueva campaña militar para intentar liberar su nuevo reino de las tropas inglesas que lo ocupaban. Tras sufrir una derrota militar, fue expulsado de Escocia y declarado como fuera de la ley. Mientras se ocultaba en el fondo de una cueva y meditaba en la posibilidad de abandonar la lucha, Bruce, según afirma la leyenda, parece ser que vio cómo una minúscula araña intentaba tejer una telaraña en un hueco demasiado grande para ella. Mientras lo contemplaba, Robert Bruce pensó en lo estúpida que era la araña, hasta que se dio cuenta de que la araña había conseguido tejer la tela. Bruce consideró lo que había presenciado como una lección de que él también debía perseverar en sus intentos a pesar de que las circunstancias parecían no aconsejarlo. En 1307 dejó por fin de mantenerse oculto y, tras que se le volviesen a reunir varios escoceses, desafió en varias batallas a los ingleses. El número de sus tropas no cesó de aumentar, especialmente tras la muerte del rey Eduardo I de Inglaterra, en el mes de julio de 1307.

De Bannockburn a Edimburgo-Northampton: 1314-1328[editar]

En 1320, un grupo de nobles escoceses transmitió al papa la Declaración de Arbroath, para presentarle la independencia de Escocia respecto de Inglaterra. Dos declaraciones similares fueron enviados igualmente por el clero y por Roberto I de Escocia. En 1322 en la batalla de Old BylandRoberto I Bruce derrota en Yorkshire al rey Eduardo II de Inglaterra, forzándolo a aceptar la independencia de Escocia. En 1327, Eduardo II de Inglaterra fue arrojado del trono y asesinado, y Roberto I invadió nuevamente el norte de Inglaterra, lo que forzó al nuevo rey inglés, Eduardo III, a firmar el Tratado de Edimburgo-Northampton el 1 de mayo de 1328, por el que se reconocía de facto la independencia de Escocia y se reconocía igualmente como rey de la misma a Robert Bruce, ya Roberto I de Escocia. Para que la paz quedase todavía más garantizada, el hijo y heredero de Roberto I, David, contrajo matrimonio con la hermana de Eduardo III.

La Segunda Guerra de Independencia (1332-1357)[editar]

Segunda Guerra de Independencia de Escocia
Edward III invades Scotland.jpg
Fecha1332-1357
LugarEscocia
ResultadoVictoria inglesa estratégica. David II conservó el trono y la independencia de Escocia a cambio de una remuneración.
Beligerantes
Royal Arms of the Kingdom of Scotland.svg Reino de Escocia
Blason pays fr FranceAncien.svg Reino de Francia
Royal Arms of England (1340-1367).svg Reino de Inglaterra
Comandantes
William Douglas
Felipe VI de Francia
Alexander Ramsay
David II de Escocia
Domhnall II, conde de Mar
Archibald Douglas
William Douglas
John Randolph
sir Andrew Murray
Eduardo III de Inglaterra
Eduardo Balliol
Henry de Beaumont
William Zouche
Tomás de Brotherton
David of Strathbogie
Ralph Dacre
Henry de Percy
Fuerzas en combate
13 0009000
Bajas
DesconocidasDesconocidas

Tras la muerte de Roberto I de Escocia, el nuevo rey David II era aún demasiado joven para reinar, por lo que Thomas Randolph, I conde de Moray, se convirtió en el nuevo Guardián de Escocia. No obstante, Eduardo III, aunque hubiese firmado el Tratado de Edimburgo-Northampton, estaba determinado a lavar la humillación que entendía que los escoceses le habían hecho sufrir. Para lograr sus fines, podía contar con la ayuda de Eduardo de Balliol, el hijo de Juan de Balliol, que era un nuevo pretendiente al trono de Escocia.

Eduardo III contaba con el apoyo de un grupo de nobles escoceses conocidos como los «desheredados», entre los que descollaban el ya citado Eduardo de Balliol o Henry Beaumont. Estos nobles ya habían colaborado con los ingleses durante la Primera Guerra de Independencia y, tras la batalla de Bannockburn, Robert Bruce les había privado de sus títulos y de sus tierras para entregárselas como premio a sus aliados. Cuando se restableció la paz, no recibieron ninguna indemnización. Estos «desheredados» deseaban recuperar sus posesiones y, finalmente, serán ellos quienes rompan la paz.

El conde de Moray falleció el 20 de julio de 1332. La nobleza escocesa se reunió en la ciudad de Perth, donde eligió a Domhnall II, conde de Mar, como nuevo Guardián de Escocia. En el entreacto, un pequeño grupo capitaneado por Eduardo de Balliol se hizo a la mar, partiendo desde el estuario Humber. Formado por nobles desheredados y por mercenarios, parece ser que eran poco más de algunos centenares de hombres.

Eduardo III seguía oficialmente en paz con David II, y sus tratos con Eduardo de Balliol eran pues voluntariamente de naturaleza discreta. Por supuesto que el monarca inglés estaba perfectamente al corriente de lo que sucedía, y lo más seguro es que Eduardo de Balliol le hubiese prestado homenaje en secreto antes de partir la expedición que dirigía, pero el plan de Balliol estaba empero condenado al fracaso. El rey inglés negó a su homónimo escocés, Eduardo de Balliol, el permiso para efectuar la invasión de Escocia a través del río Tweed, que marcaba la frontera entre Inglaterra y Escocia; en caso de que los invasores hubiesen atravesado la frontera inglesa hubiese sido excesivamente visible que se había roto el tratado entre ambos países. Eduardo III aceptó sin embargo hacer la vista gorda en el caso de que se efectuase una invasión marítima, aunque dejó claro a los conspiradores que negaría todo conocimiento, les desautorizaría y confiscaría todas sus propiedades en Inglaterra en caso de que el plan urdido por estos no tuviese éxito.

Los «desheredados» desembarcaron en Kinghorn, Fife, el día 6 de agosto. Les precedían las noticias sobre su avance y, mientras marchaban hacia Perth, se encontraron en su camino, cerrándoles el paso, un gran ejército, formado principalmente por infantería, bajo el mando directo del nuevo Guardián de Escocia, el conde de Mar.

Eduardo de Balliol es proclamado rey[editar]

Durante la batalla de Dupplin Moor, el pequeño ejército de Eduardo de Balliol, que se encontraba dirigido por Henry Beaumont, logró derrotar a las tropas escocesas, a pesar de la superioridad numérica de las mismas. Beaumont utilizó en su victoria las mismas tácticas que los ingleses aplicarían y difundirían posteriormente durante la Guerra de los Cien Años, con caballeros a pie en el centro y grupos de arqueros en las alas del ejército. Atrapados bajo una mortífera lluvia de flechas lanzadas por los arqueros, la gran mayoría de los soldados escoceses no llegaron siquiera a alcanzar la línea enemiga. Cuando finalmente terminó la masacre, el conde de Mar, Robert Bruce (un hijo ilegítimo de Roberto I de Escocia), numerosos nobles y aproximadamente 2000 escoceses más habían muerto en la batalla. Como consecuencia del resultado de dicha batalla, Eduardo de Balliol procedió a coronarse como rey de los escoceses, en primer lugar en la ciudad de Perth y, posteriormente, en el mes de septiembre, en la abadía de Scone.

No obstante, el éxito de Eduardo de Balliol sorprendió a Eduardo III de Inglaterra que, temeroso de que la exitosa acción de Balliol prosiguiese con una invasión escocesa de Inglaterra, decidió dirigirse al frente de su ejército hacia la frontera escocesa, como medida de precaución.

En octubre de ese mismo año de 1332, Archibald Douglas, que había sido recientemente nombrado nuevo Guardián de Escocia, firmó una tregua con Eduardo de Balliol, en el que se establecía en sus cláusulas que se permitiría reunirse al Parlamento escocés para que fuese este quien decidiese quién es el verdadero rey. Eduardo de Balliol se desprendió en ese momento de la mayor parte de sus tropas inglesas y se dirigió hacia Annan, en la costa norte del fiordo de Solway. Hizo públicas dos cartas, en las cuales afirmaba que con ayuda de Inglaterra reivindicaba de nuevo su reino, afirmando igualmente que Escocia siempre había sido un feudo dependiente de Inglaterra. Prometía igualmente la cesión de tierras a Eduardo III a lo largo de toda la frontera, incluyendo Berwick-upon-Tweed, y prometía también que serviría a este durante el resto de su vida.

No obstante, Archibald Douglas atacó en diciembre a Eduardo de Balliol, que se encontraba entonces en Annan, aprovechando para sorprenderle con las primeras luces del día. La mayoría de los hombres de Eduardo murieron, pero el propio Eduardo logró escapar a través de un agujero en la pared, a medio vestir, para refugiarse en Carlisle.

En abril de 1333, Eduardo III y Eduardo de Balliol pusieron sitio a la ciudad de Berwick con un poderoso ejército inglés. Archibald Douglas intentó liberar el sitio de la ciudad en julio, pero su ejército fue derrotado y él mismo murió en la batalla de Halidon Hill. El rey David II, acompañado de la reina, prefirieron refugiarse, para mayor seguridad, en el castillo de Dumbarton; mientras que Berwick, tras la rendición efectuada ante los ingleses, fue anexionada a Inglaterra. En ese momento, la mayor parte del territorio escocés se encontraba bajo la ocupación militar inglesa, y a su vez un total de ocho condados de las Lowlands habían sido cedidos a Inglaterra por Eduardo de Balliol.

A principios del año 1334, el rey francés Felipe VI propuso a David II concederle asilo en Francia, no solo para él sino para la totalidad de su corte. Tras aceptar la propuesta, David II llegó a Francia en mayo, instalando su corte en el exilio en el Château Gaillard, en Normandía. Felipe VI decidió igualmente incluir a Escocia y a su rey, David II, en las negociaciones de paz que por esas fechas se trataban entre Francia e Inglaterra, negociaciones que acabaron por desembocar no en una paz sino en la Guerra de los Cien Años.

Eduardo III invade Escocia[editar]

Eduardo III invade Escocia. Ilustración de una edición de las Crónicas de Froissart.

Mientras tanto, en Escocia, a pesar de la ausencia del rey David, varios Guardianes de Escocia mantenían viva la lucha contra los ingleses. En noviembre, Eduardo III de Inglaterra intentó una nueva invasión de Escocia, aunque al no lograr resultados concluyentes tuvo que hacer una pausa para afrontar el mal tiempo, en febrero de 1335. Junto con Eduardo de Balliol, regresó una vez más en julio, al frente ahora de un fuerte ejército compuesto por 13 000 hombres, avanzando directo hacia el corazón de Escocia, primero hacia Glasgow y luego hacia Perth, donde se aposentó mientras que su ejército pillaba, saqueaba y arrasaba todos los campos de los alrededores. Por esas fechas, los escoceses seguían un plan según el cual intentaban evitar las batallas campales, así como intentaban evacuar en la medida de lo posible a los habitantes de las Lowlands, para encaminarlos hacia las colinas, que se consideraban más seguras. Algunos de los jefes escoceses, especialmente David de Strathbogie, el conde de Atholl y Roberto, sobrino de Roberto I, se sometieron, no obstante, a Eduardo III en Perth.

Tras el regreso a Inglaterra de Eduardo III, los últimos jefes de la resistencia escocesa eligieron a Andrew Murray como nuevo Guardián de Escocia. Este negoció rápidamente una tregua con el rey Eduardo III con una duración fijada hasta 1336, durante la cual diversos emisarios tanto del rey de Francia como del papado intentaron lograr que se alcanzase una paz entre Escocia e Inglaterra. En enero, los escoceses presentaron una propuesta para un tratado de paz, por el que aceptaban reconocer como rey a Eduardo de Balliol, de edad avanzada y sin hijos, a cambio de que se aceptase como sucesor del mismo a David II; a la vez que este podría abandonar su exilio en Francia, pasando a vivir en Inglaterra. De todos modos, el propio David II rechazó la propuesta y la propia tregua. En mayo, un ejército inglés, bajo el mando de Enrique de Grosmont, primer duque de Lancaster, invadió Escocia, siendo seguido por un segundo ejército inglés bajo mando directo del propio rey Eduardo III. Ambos ejércitos devastaron una amplia zona del noroeste de Escocia, saqueando Elgin y Aberdeen, a la vez que un tercer ejército inglés procedía de igual manera en el sudoeste y en el valle del río Clyde.

La entrada de Francia en el conflicto[editar]

Como consecuencia de estas invasiones, Felipe VI de Francia comunicó que haría todo lo que estuviese en su mano para ayudar a los escoceses, y que una gran flota, acompañada de un numeroso ejército francés, estaban dispuestos y a punto para invadir no solo Escocia sino incluso la propia Inglaterra. De este modo, Eduardo III abortó de inmediato su invasión de Escocia, con lo que los escoceses, al mando de Andrew Murray, capturaron y destruyeron rápidamente las fortalezas inglesas y devastaron los campos, convirtiéndolos en inhabitables para los ingleses. Aunque Eduardo III hubiese intentado una nueva invasión de Escocia, temía cada vez más un posible ataque francés, con lo que, hacia finales del año 1336, los escoceses habían recuperado el control de su territorio. A partir de 1338, mientras Agnes Randolph, condesa de Dunbar y de March, continuaba resistiendo a los ingleses que la asediaban en su castillo de Dunbar, Escocia conoció un período de paz, ya que Eduardo III había hecho pública su reivindicación de la corona de Francia y había destacado sus ejércitos en el Condado de Flandes, con lo que se iniciaba la Guerra de los Cien Años.

De cualquier modo, en tan solo nueve años el reino que tanto le había costado organizar a Robert Bruce había quedado prácticamente destruido. Buena parte de los nobles habían muerto en los combates y la economía del reino, que tan solo había iniciado una tímida recuperación de los desastres de las guerras anteriores, había quedado una vez más reducida prácticamente a la nada. Así pues, fue una Escocia pauperizada y con una enorme necesidad de paz y buen gobierno el país que David II encontraría en junio del año 1341.

Cuando David II regresó a tierras de Escocia, estaba determinado a mostrarse digno de su ilustre progenitor, el rey Roberto I de Escocia. Decidió ignorar las treguas concluidas con Inglaterra y devolver la ayuda que había recibido del rey Felipe VI de Francia, colaborando con este durante la Guerra de los Cien Años. En 1341, llevó a cabo una incursión de los ejércitos escoceses en territorio inglés, forzando de ese modo a Eduardo III a llevar a la zona un ejército para reforzar las defensas de su frontera con Escocia.

Derrota de David II y prisión[editar]

David II capturado en la batalla de Neville's Cross. Ilustración de una edición de las Crónicas de Froissart.

En 1346, tras otras incursiones escocesas, Felipe VI solicitó una invasión en toda regla de Inglaterra, con la finalidad de poder romper el cerrojo inglés sobre la ciudad de Calais, en la orilla continental del canal de la Mancha. David aceptó con entusiasmo la propuesta, y organizó y mandó personalmente un ejército formado por 12 000 hombres en dirección al sur, con la intención de acometer la conquista de la ciudad inglesa de Durham. Topó con un ejército inglés de unos 5000 hombres que avanzaba hacia el norte desde Yorkshire, siendo derrotado por dicho ejército en la batalla de Neville's Cross. El ejército escocés sufrió numerosas bajas, y el propio David II resultó por dos veces herido en el rostro por unas flechas, antes de caer prisionero de los ingleses. Tras un período de convalecencia, fue encerrado en la Torre de Londres durante un total de once años, mientras que durante dicho período Escocia era regida por su sobrino Roberto Estuardo. Eduardo de Balliol regresó poco después a Escocia al frente de una pequeña hueste, en un último intento de apoderarse nuevamente de la corona escocesa, aunque únicamente pudo lograr enseñorearse de una parte de Galloway, viendo mermar sus fuerzas hasta 1355. Retiró sus pretensiones al trono escocés en enero del año 1356, para finalmente fallecer sin descendencia en 1364.

Finalmente, el 3 de octubre de 1357, David II fue puesto en libertad, en aplicación de las cláusulas del Tratado de Berwick, por el cual los escoceses aceptaban el pago de un enorme rescate de 100 000 merks por la liberación de su monarca, suma a pagar en un período máximo de diez años. Para poder hacer frente a los pagos anuales de una suma tan elevada de dinero, hubo que establecer fuertes impuestos. Escocia estaba en una situación penosa, que se complicó todavía más porque en el decenio anterior el país había padecido los azotes de la peste negra. La primera anualidad acordada como pago del rescate fue abonada en tiempo y forma; la segunda fue pagada con retraso, y no hubo ningún otro pago con posterioridad al segundo abono.

En 1363, David II accedió a acudir a la capital inglesa, Londres, aceptando allí que en caso de que falleciese sin hijos la corona pasase al rey inglés Eduardo o a uno de sus hijos, aunque para su coronación como rey de Escocia la Piedra del Destino regresaría a Escocia para la ceremonia. No obstante, los escoceses rechazaron este acuerdo, proponiendo continuar con el pago del rescate acordado, que había sido aumentado ya hasta la cifra de 100 000 libras, amenazando también con deponer al rey David II. Se negoció el establecimiento de una tregua de veinticinco años de duración y, en 1369, el Tratado firmado en 1365 fue derogado, siendo sustituido por uno nuevo, con cláusulas más favorecedoras para los escoceses en razón de la situación de Inglaterra, que se encontraba inmersa en la guerra contra Francia. Las nuevas cláusulas contemplaban la aceptación de que la suma ya abonada de 44 000 merks fuese deducida de la deuda inicial de 100 000, y que el complemento que faltaba se pagase en anualidades de 4000 merks a lo largo de los siguientes catorce años.

Cuando Eduardo III murió en el año 1377, todavía faltaban por pagar 24 000 merks, que ya no fueron nunca pagados. Por su parte, David II había perdido su popularidad, así como el respeto de la nobleza escocesa, tras haber contraído matrimonio con la viuda de un pequeño señor tras el fallecimiento de su esposa inglesa. David II de Escocia falleció en febrero de 1371.

Al final de la campaña, Escocia era independiente, y se mantuvo así hasta la unificación del Reino de Inglaterra y el Reino de Escocia para crear el Reino de Gran Bretaña en 1707.