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sábado, 7 de mayo de 2016

Pintura religiosa

pintura con temas bíblicos

Consummatum est es un cuadro del pintor Jean-Léon Gérôme, realizado en 1867, que se encuentra en el Museo de Orsay deParísFrancia.
El título alude a las últimas palabras de Jesucristo pronunciadas poco antes de expirar según cita el Evangelio de Juan según laVulgata. La frase Consummatum est es una locución latina que significa literalmente se acabó todotodo está cumplido, donde Jesús alude a que ha cumplido con la voluntad divina.1
En la obra se representa el Gólgota, lugar de la muerte de Cristo según la Biblia, donde solo se percibe la sombra de los tres ejecutados, Jesús, el Buen Ladrón y el Mal Ladrón, un paisaje bajo un cielo tormentoso y la ciudad de Jerusalén al fondo.
El inusual modo de abordar el tema le valió al pintor las más crudas críticas de su carrera.





La creación de Adán es un fresco en el techo de la Capilla Sixtina, pintado porMiguel Ángel alrededor del año 1511. Ilustra el episodio bíblico del Génesis en el cualDios le da vida a Adán, el primer hombre (según la tradición bíblica). Cronológicamente es el cuarto de los paneles que representan episodios del Génesis en el techo de la capilla, fue de los últimos en ser completados y es una de las obras de arte más apreciadas y reconocidas en el mundo.

Composición

Dios es representado como un hombre anciano y con barba envuelto en una alborotada túnica color púrpura, la cual comparte con unos querubines. Su brazo izquierdo está alrededor de una figura femenina, normalmente interpretada como Eva, quien no ha sido creada aún y, en sentido figurado, espera en los cielos a que le sea dado un lugar en la Tierra. El brazo derecho de Dios se encuentra estirado, para impartir la chispa devida de su propio dedo al de Adán, cuyo brazo izquierdo se encuentra en idéntica posición al de Dios. Es famoso el hecho de que ambos dedos están separados por una mínima distancia. La pintura tomó de tres a cuatro años en ser completada.
Las posiciones idénticas de Dios y Adán se basan en el Génesis 1:27, que dice que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Al mismo tiempo Dios, que aparece flotando en el aire contrasta con la imagen terrenal de Adán, quien se encuentra acostado en una estable triángulo de tierra. El nombre de Adán viene del hebreo y significa hombre y la forma femenina Adamah significa Tierra.
La inspiración de Miguel Ángel pudo haber venido del himno medieval Veni Creator Spiritus, en el que se pide que el dedo de la mano paterna derecha (digitus paternae dexterae) dé a los fieles amor y corazón.

Teorías anatómicas

Las manos de Adán y de Dios

 Varias hipótesis han surgido en torno al significado de la composición original de La creación de Adán. Muchas de estas toman la bien documentada experiencia de Miguel Ángel en la anatomía humana como punto de partida. En 1990, el doctor Frank Lynn Meshberger publicó en la Revista de la Asociación Médica Norteamericana que las figuras y sombras representadas tras la figura de Dios aparecían como una acertada representación del cerebro humano incluyendo el lóbulo frontal, elquiasma óptico, el tronco del encéfalo, la hipófisis (o glándula pituitaria) y el cerebelo. Alternativamente, ha sido observado que el manto rojo alrededor de Dios tiene la forma del úterohumano y que la bufanda verde que cuelga de él, podría ser un cordón umbilical recién cortado.





La creación de los astros y las plantas es el segundo fresco de la bóveda de la Capilla Sixtina del Génesis que pintó Miguel Ángel Buonarroti. El tema está inspirado en el relato de la Creación según el libro bíblico de Génesis.
Este mural es el primero que ocupa un espacio grande por lo que carece de ignudis y medallones que lo flanqueen. En ella aparece Dios en dos posiciones distintas. La primera que llama nuestra atención es la de la derecha. En ella, Dios aparece con el ceño fruncido y un porte imponente, tocando con cada mano los dos astros: el Sol y la Luna.
Esta visto de frente y destaca por su posición que nos refleja un movimiento incierto, parece estar deteniéndose y girando hacia nosotros. Por primera vez aparecen los ángeles detrás de él, dos a cada lado. Los que están a la izquierda de Dios están escondidos detrás de los ropajes de Dios, jugando y sonriendo. Los ángeles que están a su derecha están desnudos y le están mostrando el siguiente paso a crear: las plantas.
Ahí aparece otra vez Dios, pero esta vez visto de espaldas. Se dirige hacia tierra firme donde hay pasto verde y plantas. La técnica y el realismo con que este pequeño paisaje está pintado es pobre comparado con la majestuosidad de la figura del Creador, quien refleja una fuerza divina y sobrenatural.
Miguel Ángel evitaba a toda costa estas escenas con paisajes y siempre buscaba pretextos para dibujar la figura masculina, a la cual estaba realmente adherido.
Dios aparece nuevamente con su túnica rosa y esta vez, ésta se expande en forma de concha para proteger y transportar a los ángelitos que lo acompañan, imagen que se repetirá en la Creación de Adán.







La creación de Eva es el quinto de los frescos realizados por Miguel Ángel en la bóveda de la Capilla Sixtina.
La creación de Eva es una escena pintada por Miguel Ángel que no goza de conocimiento entre la gente, a pesar de que se encuentra junto al fresco más famoso de todos, el de la Creación de Adán. En él encontramos a Dios por primera vez en el ciclo de frescos, parado en la Tierra. Su aspecto esta vez es más terrenal. Sus cabellos y barbas ya no son plateadas, sino que se han tornado amarillentas. Dios se cubre con una túnica azul sobre su vestimenta rosa que se le vio en otras ocasiones. Aun así, conserva sus proporciones hercúleas y sigue siendo imponente, comparando su tamaño con el de Eva.
Eva aparece en la escena, confundida y desnuda. Parece que acaba de ser creada. Dios está conversando con ella y ésta, al parecer le está pidiendo algo.
Adán permanece tendido, aun dormido y ajeno a la situación que está ocurriendo. Esto, de acuerdo a la historia del Génesis que dice que la mujer fue creada gracias a la costilla que Dios extrajo del cuerpo de Adán. Esta vez, Adán ya no se parece al Adán líviano y débil de la escena anterior. Esta vez, Adán cobra gran fuerza, a pesar de estar descansando. Su cara es parecida pero ahora es pelirrojo.
Detrás de ellos se encuentra un paisaje simple. Un cielo azul que se difumina en el horizonte. El mar y el pasto están muy cerca. La acción se está realizando en un lugar entre piedras y árboles jóvenes. Este paisaje está realizado con poca maestría. Solo destacan los cuerpos de Adán, Eva y Dios.

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