domingo, 5 de octubre de 2025

IMPERIO BIZANTINO

 ARTE BIZANTINO

Basílica de San Marcos
Basilica Cattedrale Patriarcale di San Marco
parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad

Vista de la fachada oeste.
Localización
PaísItalia
División Véneto
SubdivisiónCiudad metropolitana de Venecia
LocalidadVenecia
DirecciónSan Marco
Coordenadas45°26′04″N 12°20′23″E
Información religiosa
CultoCatólico
PatriarcadoVenecia
OrdenClero regular
EstatusCatedral - Basílica
AdvocaciónSan Marcos
Historia del edificio
Fundación828
Construcción1063 (basílica actual) - 1617
ArquitectoDomenico I Contarini
Datos arquitectónicos
TipoIglesia
EstiloRománico-bizantino y gótico
Año de inscripción1987
Longitud76,5 metros
Anchura62,5 metros
Mapa de localización
Basílica de San Marcos ubicada en Venecia
Basílica de San Marcos
Basílica de San Marcos
Ubicación en Venecia
Sitio web oficial

La basílica de San Marcos es el principal templo católico de la ciudad de Venecia (Italia) y la obra maestra de la arquitectura bizantina en el Véneto. Posee el rango de catedral y también el de iglesia patriarcal, además del de basílica.

Historia

La construcción de la basílica original fue iniciada en el año 828 y finalizada en el año 832, para albergar supuestas reliquias de san Marcos el Evangelista robadas de Alejandría.[1]​ Este hecho fue fundamental para que Venecia se erigiese en sede episcopal independiente, ya que hasta entonces había estado subordinada a los obispados de Grado y Aquileia.[2]​

Concebida en un principio con planta de cruz griega y cúpula sobre crucero y los brazos (cinco cúpulas), la iglesia fue quemada en un motín en el año 975 y reconstruida en el siglo XI por arquitectos y obreros de Constantinopla. Las obras de la actual basílica de estilo bizantino se iniciaron hacia 1063, y el nuevo templo fue consagrado diez años después. En el siglo XIII se le añadió un nártex cubierto con cúpulas más pequeñas que envuelve el brazo inferior de la cruz. Fue modificada también en los siglos XV y XVII.

Una ley de la República Veneciana imponía como tributo que los mercaderes afortunados, después de hacer negocios provechosos, hicieran un regalo para embellecer San Marcos. De ahí la variedad de estilos y materiales. San Marcos es un museo vivo de arte bizantino latinizado. Con su decoración intacta de mosaicos, mantiene las características de este estilo en mayor medida que las propias iglesias de Constantinopla, que fueron blanqueadas por los turcos, o las de Salónica, ahumadas por los incendios.

La fachada presenta nichos profundos de influencia occidental, decorados con columnas y mosaicos de oro del siglo XII. Los cuatro Caballos de San Marcos representan la fuerza estatal. En el siglo XV se le añadieron gabletes a los arcos del piso superior y capiteles, por influencia del Gótico europeo. La forma exterior de las cúpulas no coincide con la interior, y parecen más grandes de lo que son en realidad. Gran parte de los fondos de su construcción provino del Saqueo de Constantinopla.

Exteriores

Los Tetrarcas, en una esquina de la Basílica de san Marcos.
Los Pilastri Acritani, localizados en la entrada sur, proceden de la iglesia de San Polieucto (Constantinopla).

Fachada principal

Muchos de los adornos los devolvieron los cruzados o fueron regalos de mercaderes ricos. La iglesia estaba considerada como la capilla personal del Dogo; un pasadizo interior la conecta al Palacio Ducal, que se encuentra justo al lado.

Orden inferior

Presenta cinco portadas decoradas con mármoles y esculturas; la central, con magníficas arquivoltas esculpidas en los siglos XIII y XIV. La puerta de bronce es de estilo bizantino. Los mosaicos de las portadas laterales narran el traslado del cuerpo de San Marcos; en la última de la izquierda se reproduce el aspecto primitivo de la Basílica.

Orden superior

El remate es de estilo gótico florido veneciano, del siglo XV. El edificio posee una terraza donde se exhiben las copias de los Cuatro caballos en cobre dorado, trabajo griego posiblemente de los siglos IV-III antes de Cristo y que fueron transportados por los venecianos desde el Hipódromo de Constantinopla en 1204, después de la conquista de esta ciudad durante la Cuarta Cruzada. Los auténticos se encuentran en la Galería de la Basílica, en el primer piso del interior del templo. Los originales fueron trasladados a París cuando Napoleón conquistó el Estado véneto; más tarde fueron devueltos a Venecia bajo el mandato de los austriacos.

En la época de la República, el Estado honraba oficialmente a los huéspedes de honor invitándoles a subir hasta el balcón de la terraza para que desde allí pudieran admirar la gran plaza de San Marcos y la más pequeña, llamada Piazzetta.

Nártex

El nártex está revestido de mármoles polícromos y mosaicos y techado por seis cúpulas de pequeño tamaño. Los mosaicos, del siglo XIII, ilustran escenas del Antiguo testamento, como La cúpula del Génesis, una de las excepcionales representaciones del ciclo completo de la Creación del mundo durante la Edad Media.[3]​

Fachada sobre la Piazzetta

De estilo gótico con reformas posteriores, presenta añadidos de obras de arte que fueron obtenidas como botín de guerra o compradas. Así:

En esta zona también se puede admirar la Porta della Carta, fastuosa portada de estilo gotizante, construida por el arquitecto Bartolomeo Bon en el siglo XV, y que sirve de nexo de unión entre la basílica y el Palacio ducal.

Fachada norte sobre la Piazzetta dei Leoncini

La Piazzetta dei Leoncini posee cuatro arcadas con capiteles bizantinos. Dos leones románicos, llamados con el plural diminutivo italiano leoncini (leoncitos).

Atrio

Tres losas de mármol rojo marcan el lugar en que Federico Barbarroja se reconcilió con el papa Alejandro III en el siglo XII. Las columnas son bizantinas. Las puertas son de bronce incrustado de plata. La bóveda es un diseño de Tintoretto.

Interior

Vista del altar mayor de la Basílica.

El interior presenta una leve elevación sobre el nivel de la plaza. La construcción, realizada en ladrillo en su mayor parte, se recubrió con mármoles orientales, esculturas, bronces, mosaicos y columnas para dar una impresión de lujo y suntuosidad. Destaca el profuso empleo del oro en los mosaicos, que dotan de una cálida luz al ambiente.

Nada más entrar, a la derecha, se puede ver una pila en pórfido del siglo II y el baptisterio. En el altar hay un gran bloque de granito que sirve de mesa, traído de Tiro en el siglo XII, desde el cual y según la tradición habló Cristo a la multitud.

La basílica tiene tres naves. El presbiterio está limitado por el gran iconostasio de influencia bizantina, coronado por estatuas de la Virgen, san Juan y los Apóstoles.

En la nave central, en el reverso del tímpano de la portada principal, hay un mosaico del siglo XIII que representa a Cristo, la Virgen y san Marcos.

Detrás del altar mayor se encuentra la Pala d’Oro, trabajo de orfebrería bizantina y veneciana realizado entre los siglos X y XIV. Este retablo fue confeccionado con esmaltes engastados en monturas de oro y plata adornadas con piedras preciosas.

Música

La basílica fue un lugar en donde músicos como Adrian Willaert, Giovanni Gabrielli y Claudio Monteverdi compusieron sus obras. La arquitectura y el fenómeno acústico de la basílica dio lugar al estilo policoral veneciano. El estilo consistía en separar espacialmente los coros de voces o conjunto de instrumentos. Las distintas cúpulas creaban campos de reverberación localizados, lo que al separar los distintos instrumentos o voces, creaban distintos efectos de estéreo y eco entre los oyentes. Gabrielli, que fue organista del lugar por 27 años, fue el que más utilizó los efectos de este espacio, incluido la separación instrumental, la llamada y respuesta de distintas secuencias y los efectos del eco. Además fue pionero en el uso de dinamismo en las composiciones aunque su uso fue con moderación. El recurso luego se explotó en el romanticismo. Este estilo luego se transformó en concerto grosso.







Basílica de Santa Práxedes
Bien cultural italiano
Localización
PaísItalia
DivisiónRoma
Coordenadas41°53′46″N 12°29′55″E
Información religiosa
Cultocatolicismo
Diócesisdiócesis de Roma
AdvocaciónPráxedes
Fundaciónsiglo IX y 780
Datos arquitectónicos
Estiloarquitectura paleocristiana
Longitud45 metros
Anchura30 metros
Mapa de localización
Basílica de Santa Práxedes ubicada en Roma
Basílica de Santa Práxedes
Basílica de Santa Práxedes
Ubicación en Roma
Sitio web oficial
El papa Pascual I representado en el mosaico de Santa Práxedes. Está mostrando a Cristo un modelo de iglesia, y luce un halo cuadrado, lo que significa que estaba vivo al tiempo de ejecutarse el mosaico.

La basílica de Santa Práxedes (en italiano: Santa Prassede) es una basílica en Roma, ubicada cerca de la más grande basílica de Santa María la Mayor.

Historia

La iglesia, en su forma actual, fue un encargo del papa Adriano I alrededor del año 780, y construida encima de los restos de una estructura del siglo V. Fue diseñada para albergar las reliquias de las santas Práxedes y Pudenciana, las hijas de san Pudencio, tradicionalmente el primer converso cristiano de san Pablo en Roma. Las dos santas mujeres fueron asesinadas por proporcionar un entierro cristiano a los primeros mártires, en desafío de la ley romana. La basílica fue ampliada y decorada por el papa Pascual I alrededor del año 822.

El papa Pascual, que reinó entre 817 y 824, estuvo en primera línea del Renacimiento carolingio, comenzado e impulsado por el emperador Carlomagno. Deseaban volver a los cimientos de la Cristiandad teológica y artísticamente. Pascual, pues, comenzó dos ambiciosos programas, unidos entre sí: la recuperación de huesos de mártires de Roma y una campaña de edificación de iglesias casi sin precedentes. Pascual encontró numerosas reliquias y las llevó a esta iglesia. El Titulus Sancta Praxedis fue establecido por el papa Evaristo.

Decoración interior

El altar mayor es un lienzo de Santa Práxedes reuniendo la sangre de los mártires (alrededor de 1730-35) por Domenico Muratori.

Mosaicos

El elemento más impresionante de la iglesia es, claramente, el programa decorativo musivo. Pascual contrató a un equipo de mosaístas profesionales para acabar la obra del ábside, el arco del ábside y el triunfal. En el ábside, Jesús está en el centro, flanqueado por los santos Pedro y Pablo que presentan a Práxedes y Pudenciana a Dios. En el extremo de la izquierda está Pascual, con el halo cuadrado de los vivos, presentando una maqueta de la iglesia como ofrenda a Jesús. Por debajo corre una inscripción de Pascual, esperando que su ofrenda bastará para asegurarle un lugar en el cielo.

En el arco del ábside hay doce hombres a cada lado, sosteniendo coronas de victoria, dando la bienvenida a las almas al cielo. Sobre ellos están los símbolos de los cuatro evangelistas: Marcos, el león; Mateo, el hombre; Lucas, el toro; y Juan, el águila, rodeando a un cordero sobre un trono, un símbolo del eventual regreso de Cristo a la Tierra.

Techo de la capilla de San Zenón.
Nave principal del templo.

Los aspectos más conocidos de esta iglesia son estos mosaicos y los de la capilla de San Zenón, una capilla funeraria que Pascual construyó para su madre, Teodora. Un aspecto intrigante y relativamente oculto de esta iglesia son los frescos antiguos. Ascendiendo por una escalera de caracol, se entra en una pequeña sala, cubierta por andamiaje. Sobre la pared hay un ciclo de frescos que se remontan casi con toda probabilidad al siglo VIII. Los frescos representan supuestamente el ciclo de la vida de la santa titular de la iglesia, Práxedes.

Pilar de la flagelación de Jesús

Santa Práxedes también conserva un segmento del supuesto pilar sobre el que Jesús de Nazaret fue flagelado y torturado antes de su crucifixión en Jerusalén. La reliquia se dice que se encontró a principios del siglo IV por Santa Elena, la madre de Constantino I, quien a los 80 años de edad emprendió una peregrinación al Gólgota en Tierra Santa para fundar iglesias para el culto cristiano y recoger reliquias asociadas con la crucifixión de Jesús en el Calvario. Entre estas legendarias reliquias conseguidas por Elena, que incluyen piezas de la Vera Cruz (hoy conservadas en la iglesia de Santa Cruz de Jerusalén, también en Roma) y madera de la cuna de Jesús, una de ellas fue el segmento del pilar hoy alojado en Santa Práxedes. La autenticidad de estas reliquias, incluyendo el pilar, es discutida por los historiadores y algunos cristianos, debido a la falta de evidencias científicas y a la proliferación masiva de reliquias falsas durante la Edad Media.

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IMPERIO BIZANTINO

 ARTE BIZANTINO

Basílica de San Apolinar
parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad y Bien cultural italiano
Localización
PaísItalia
DivisiónRavena
Coordenadas44°22′48″N 12°13′57″E
Información religiosa
Cultocatolicismo
Diócesisarchidiócesis de Rávena-Cervia
AdvocaciónApolinar de Rávena
Fundaciónsiglo VI
Datos arquitectónicos
Estiloarquitectura bizantina
Superficie750 metros cuadrados y 1850 metros cuadrados
Año de inscripción1996
Monumentos paleocristianos de Rávena
 
Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
TipoCultural
Criteriosi, ii, iii, iv
Identificación788
RegiónEuropa y América del Norte
Inscripción1996 (XX sesión)
Mapa de localización
Basílica de San Apolinar (Classe) ubicada en Emilia-Romaña
Basílica de San Apolinar (Classe)
Basílica de San Apolinar (Classe)
Ubicación en Emilia-Romaña
Sitio web oficial
Detalle de los mosaicos del ábside.

San Apolinar en Classe es una basílica italiana situada en Classe, puerto histórico de Rávena, de cuyo centro dista hoy unos 5 kilómetros, siendo una frazione del municipio.

Se construyó durante el siglo VI y fue financiada por Giuliano Argentario para el obispo Ursicino o Urso. Fue consagrada en 547 por el primer arzobispo Maximiano y se dedicó a san Apolinar, primer obispo de Rávena.

La iglesia tiene la consideración de basílica menor desde el 7 de octubre de 1960.[1]​

En 1996 la iglesia, con otros edificios paleocristianos, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, con el nombre de «Monumentos paleocristianos de Rávena».[2]​

Exterior

La basílica consta de tres naves, de las que el cuerpo de la central está sobreelevado y tiene un ábside poligonal con dos capillas absidiales.

La fachada, que ha sido restaurada en parte al igual que sucede con otras partes de la iglesia, tiene delante un nártex bajo el que hay mármoles e inscripciones y que originalmente formaban un cuadripórtico, y está aligerada con la apertura de una trífora. Los arquitrabes de la portada son de mármol griego. Encima de la portada hay una elegante ventana trífora.

A la izquierda de la iglesia está la torre del campanario del siglo IX que se eleva con su forma cilíndrica, mientras las ventanas, de abajo arriba, primero son monóforas, luego bíforas y luego tríforas. Esta estructura hace la torre más estable y ligera, impidiendo que se derrumbe .

Interior

En el interior de la basílica, las paredes están desnudas, excepto la del ábside, cubierto por un «manto policromo» de mosaico, de distintas épocas.

En el centro de la basílica, en el lugar del martirio del Santo, hay un altar antiguo. En la parte superior de la zona del ábside, extendiéndose horizontalmente por toda la anchura del arco se representa a Cristo dentro de un medallón circular. A sus lados, en medio de un mar de nubes estilizadas se hallan los símbolos alados de los evangelistas: El Águila (san Juan), el Ángel (san Mateo), el León (san Marcos) y el Ternero o Toro (san Lucas).

La zona superior presenta en los extremos las representaciones de las dos ciudades que tienen las murallas adornadas con piedras preciosas: son Jerusalén y Belén, de las que surgen los doce apóstoles con forma de corderos. En los lados del arco hay dos palmeras, que en la literatura bíblica simbolizan al justo. Bajo estas están las figuras de los arcángeles Miguel y Gabriel, con el busto de san Mateo y de otro santo difícilmente identificable.

Toda la decoración de la zona del ábside se remonta casi a mediados del siglo VI y puede dividirse en dos zonas:

  1. En la parte superior un gran disco cierra un cielo estrellado sobre el que se sitúa una cruz con piedras preciosas, que simboliza el cruce de los brazos y la faz de Cristo. Sobre la cruz se ve una mano que surge de las nubes: es la mano de Dios. A los lados del disco están las figuras de Elías y Moisés. Los tres corderos situados un poco más abajo, justo donde empieza la zona verde, con el hocico vuelto hacia la cruz simbolizan a los apóstoles Pedro, Santiago y Juan: es claramente una representación de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor.
  2. En la zona más baja se extiende un verde valle florido, en el que hay rocas, arbustos, plantas y aves. En el centro se erige solemne la figura de san Apolinar, primer obispo de Rávena, con los brazos abiertos en actitud orante: de hecho está representado en el momento de elevar su plegaria a Dios para que conceda la gracia a los fieles que están a su cargo, representados por doce ovejas blancas.
Mosaico en el que se representa a Constantino IV y su séquito

En los espacios situados entre las ventanas están representados cuatro obispos, fundadores de las principales basílicas de Rávena: Ursicino, Orso, Severo y Ecclesio, con hábito sacerdotal y llevando un libro en la mano.

A los lados del ábside hay dos paneles del siglo VII: el de la izquierda, muy reconstruido, reproduce al emperador de Bizancio, Constantino IV, concediendo privilegios a la Iglesia de Rávena a Reparato, enviado por el arzobispo Mauro. En el panel de la derecha aparecen representados Abraham, Abel y Melquisedec en torno a un altar en el que ofrecen sacrificios al Señor.

La elección del tema está fuertemente unida a la lucha contra el arrianismo, que niega la naturaleza humana y divina de Jesucristo, ya que éstos niegan su divinidad. Además de la representación de Apolinar entre los apóstoles, era una legitimación para Maximiano como primer arzobispo de una diócesis directamente unida a los primeros seguidores de Cristo, al ser Apolinar, según la leyenda, discípulo de san Pedro.

Algunas restauraciones han permitido descubrir una sinopia debajo de los mosaicos de la pila en el que se descubre que el tema decorativo, que antiguamente tenía flores, fruta y copas con pájaros, fue cambiado por completo con motivo de la necesidad de celebrar al haber alcanzado rango de archidiócesis.

A lo largo de los muros de la basílica hay situados numerosos sarcófagos que pueden datarse entre los siglos V al VIII y que nos permiten evaluar los cambios de estilo producidos a lo largo de los siglos. De los relieves de los sarcófagos romanos, de una gran plasticidad, con figuras humanas, se pasa a las simbologías bizantinas, con una mayor abstracción y simplificación de esas simbologías.

Los retratos de los arzobispos de Rávena, pintados en las paredes de la nave central, en gran parte se realizaron durante el siglo XVIII.






Basílica de San Apolinar el Nuevo
parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad y Bien cultural italiano
Localización
PaísItalia
DivisiónRavena
Coordenadas44°25′00″N 12°12′17″E
Información religiosa
Cultocatolicismo
Diócesisarchidiócesis de Rávena-Cervia
AdvocaciónApolinar de Rávena
Fundación505
Datos arquitectónicos
Estiloarquitectura paleocristiana y arquitectura bizantina
Año de inscripción1996
Monumentos paleocristianos de Rávena
 
Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
TipoCultural
Criteriosi, ii, iii, iv
Identificación788
RegiónEuropa
Inscripción1996 (XX sesión)
Mapa de localización
Basílica de San Apolinar el Nuevo ubicada en Emilia-Romaña
Basílica de San Apolinar el Nuevo
Basílica de San Apolinar el Nuevo
Ubicación en Emilia-Romaña
Sitio web oficial

La basílica de San Apolinar el Nuevo (en italiano: Basilica di Sant'Apollinare Nuovo) es un templo cristiano de la ciudad italiana de Rávena. Inicialmente, se consagró para el culto arriano, al ser construido por orden del rey ostrogodo Teodorico el Grande en 505; tras la conquista bizantina (540) fue habilitada para el culto católico (en la época no se había producido aún la separación de las iglesias oriental y occidental). Forma parte del conjunto monumental de ocho estructuras de Rávena inscritas en la lista del Patrimonio de la Humanidad en 1996.[1]​

Historia

Se usó probablemente como iglesia palatina del [Palacio de Teodorico], que se encuentra en las inmediaciones. Su inicial advocación fue como iglesia de El Salvador. Con la conquista de la ciudad por parte de los bizantinos (540) se inició una serie de restauraciones en la ortodoxia católica que implicó el cierre o la transformación de los antiguos edificios relacionados con los ostrogodos y el arrianismo. Fue emblemática la situación de san Apolinar el Nuevo, en la que había en la parte que cubría los arcos que dividen las naves un ciclo de mosaicos con temas relacionados con el cristianismo arriano, que a instancias del obispo Agnello fue eliminada y transformada. Solo se salvaron las partes más altas de la decoración (con las Historias de Cristo y con los santos y profetas), mientras en la parte más baja, la mayor y más cercana al observador, se llevó a cabo una completa reestructuración de la que solo se salvaron las vistas del puerto de Classe y del Palatium de Teodorico, aunque eliminando todos los retratos, que probablemente fueran del propio Teodorico y de su corte. En esa ocasión también se cambió la consagración a San Martín de Tours, santo famoso por su lucha contra la herejía, y solo más adelante se asignó la denominación del primer obispo de Rávena San Apolinar.

Planimetría

El interior.

Se trata de un edificio con tres naves, sin quadriportico y solo con un nártex externo (exonártex), que en la zona de Rávena se denomina àrdica (de la adaptación bizantina nár theka del término griego clásico nártex).

Externamente, se presenta con una fachada a dos aguas hecha de ladrillo. En la parte superior se encuentra, en el centro exacto, una bífora de mármol grande y ancha, encima de la que hay otras dos pequeñas aberturas, una al lado de la otra. El nártex tiene una cubierta que desciende desde la fachada hasta las columnas de sujeción, que son de mármol blanco, lo que proporciona un notable contraste con la oscuridad del edificio propiamente dicho. En la parte anterior izquierda con respecto a la basílica, se eleva un campanile de planta circular, también de ladrillo.

La nave central, el doble de ancha que las laterales, termina en un ábside semicircular, y está delimitada por doce pares de columnas enfrentadas que sostienen arcos de medio punto.

Mosaicos

Cristo separa las ovejas de las cabras.
Palacio de Teodorico.

Como todas las iglesias de Rávena segundo del periodo imperial (hasta 476), ostrogodo (hasta 540) y bizantino (después de esa fecha), también San Apolinar el Nuevo cuenta con unos singulares mosaicos. Sin embargo, no pertenecen a la misma época: los hay del periodo de Teodorico y otros pertenecientes a la reestructuración ordenada por el obispo Agnello, cuando se consagró el edificio al culto cristiano católico.

Las paredes de la nave central están divididas en tres zonas bien diferenciadas por su decoración. La parte más alta está decorada con una serie de recuadros alternados con el motivo alegórico de un pabellón con dos palomas. Los recuadros presentan escenas de la vida de Cristo con especial cuidado de los detalles, a pesar de que antiguamente estaban aún más elevados, por lo que su visión era bastante limitada. Algunas escenas evidencian la evolución en el arte del mosaico en la época de Teodorico. La escena de Cristo separando las ovejas de las cabras recuerda la del Buen Pastor del Mausoleo de Gala Placidia, aunque haya notables diferencias (no había pasado aún un siglo): las figuras ya no están situadas en un espacio en profundidad, sino que aparecen colocadas unas sobre otras, con muchas simplificaciones (algunos animales ni siquiera tienen patas). La rígida frontalidad y la pérdida del volumen del Cristo y de los ángeles imprime un innegable aspecto hierático. En la escena de la Última Cena Cristo y los apóstoles están representados del mismo modo que en las representaciones romanas paleocristianas, y las proporciones jerárquicas (Cristo de mayor tamaño que las demás figuras) vuelven a inscribirse en la tradición de arte tardorromano "provincial" y "plebeyo".[2]​

La parte central cuenta con recuadros entre las ventanas que enmarcan sólidas figuras de Santos y Profetas con túnicas sombreadas que, a pesar del indefinido fondo dorado, se sitúan en un plano prospectico.

La parte inferior, la de mayor tamaño, es también la más conocida. En los muros de la derecha (según se mira al altar), se representa el famoso Palacio de Teodorico, reconocible por la inscripción latina PALATIVM (Palacio) en la parte baja del tímpano. Los edificios interiores representados están mostrados en perspectiva resaltada. Eso significa que lo que se ve corresponde a tres lados del peristilo, dispuestos en un plano único. Entre las columnas hay telas blancas decoradas con oro, que cubren las sombras de antiguas figuras humanas que permanecieron después de que una parte del mosaico fuera condenada a ser destruida: por una especie de damnatio memoriae todas las figuras humanas (casi con toda seguridad el propio Teodorico y miembros de su corte) fueron eliminadas y aún se notan amplias partes de color ligeramente distinto (debidas a una restauración llevada a cabo en otro momento) y las evidentes marcas en las columnas blancas, en las que aparecen por diversos lugares marcas de manos.

Las columnas situadas sobre los arcos del palacio son finas y esbeltas (en la realidad debían ser de mármol) y están rematadas con capiteles corintios. Encima de los arcos, que tienen motivos de ángeles con guirnaldas de flores, hay una serie de arcos bajos protegidos con parapetos, y con techo de tejas, lo que probablemente fuera una larga terraza cubierta.

Más allá del Palacio se descubren algunos edificios basilicales o de planta central cuya función es representar de modo sintético la ciudad de Rávena.

El Puerto de Classe.

En las paredes frontales está representado, en cambio, el Puerto de Classe, que en aquella época era el mayor de todo el Adriático, además de una de las principales sedes de la flota imperial romana. A la izquierda, las teselas del mosaico componen la figura de tres embarcaciones alineadas verticalmente, amarradas en el agua azul y tranquila del puerto, en una insólita prospectiva "a vista de pájaro", que destaca la amplitud. Están protegidas por ambos lados por torres de piedra. Siguiendo hacia la derecha, se observan las murallas de la ciudad, dentro de la cual se adivinan varios edificios notablemente estilizados: un anfiteatro, un pórtico, una basílica, una construcción civil de planta central cubierta con un techado cónico. Sobre la puerta de acceso a la ciudad, en el extremo derecho, se lee la expresión latina: CIVI CLASSIS (Ciudad de Classe).

Las procesiones contrapuestas de los Santos Mártires y las Santas Vírgenes, también en la parte inferior, se realizaron durante el dominio bizantino (cuando Rávena era un Exarcado dependiente de Constantinopla) y evidencian algunos caracteres propios del arte del Imperio de Oriente como la repetición de los gestos, el preciosismo de la indumentaria, la falta de volumen (con el consiguiente aplanamiento o bidimensionalidad de las figuras) y también la absoluta frontalidad, la fijeza de las miradas, la práctica monocromía de los fondos dorados, el uso de elementos vegetales con fines ornamentales y de relleno, la falta de un plano de apoyo para las figuras que, por esa razón, aparecen como suspendidas y flotando en el mundo.