jueves, 9 de julio de 2020

BATALLAS DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA ESPAÑOLA


La batalla de Uclés, acaecida el 13 de enero de 1809, se enmarca en la Guerra de la Independencia, dentro del marco más general de las Guerras Napoleónicas. Este choque, en el que se vieron enfrentados los ejércitos francés y español, tuvo lugar en el municipio conquense de Uclés.


Batalla de Uclés
Guerra de la Independencia Española
20070415 - Monasterio de Uclés - Vista desde el oeste.jpg
Vista del monasterio y castillo de Uclés, escenario principal de la batalla.

Fecha13 de enero de 1809
LugarUclés, (provincia de CuencaEspaña
Coordenadas39°58′55″N 2°51′44″OCoordenadas39°58′55″N 2°51′44″O (mapa)
ResultadoVictoria francesa
Beligerantes
Bandera de Francia. Primer Imperio francésFlag of Spain (1785–1873, 1875–1931).svg España
Comandantes
Bandera de Francia Mariscal VictorBandera de España Francisco Xavier Venegas
Fuerzas en combate
16 30012140 jinetes
11 493 infantería2
Bajas
20011000 muertos o heridos1
6000 prisioneros


Antecedentes[editar]

Finaliza el año de 1808 y el levantamiento popular que siguió al levantamiento de los vecinos de Madrid el 2 de mayo de 1808 era generalizado en toda España contra la ocupación francesa. Esto, unido a la sonora derrota del ejército del general francés Dupont ante las tropas españolas del general Castaños en Bailén el mes de julio, había provocado la huida de la capital del rey José Bonaparte.
Precisamente las complicaciones que se estaba encontrando el ejército francés en España habían obligado a Napoleón Bonaparte a encargarse personalmente de sus tropas en la península en otoño, incorporando refuerzos de Centroeuropa, de manera que entre noviembre y diciembre había restaurado a su hermano en Madrid y se disponía a dar caza al cuerpo expedicionario británico del general John Moore cuando, estando en Astorga, le llegaron noticias del rearme de Austria. Dejando las tropas al mando del mariscal Soult, se dirigió a la frontera para abandonar España el 19 de enero de 1809.

Preliminares[editar]

Así pues, con el ejército británico intentando ganar la costa gallega para su reembarque y su abandono momentáneo de la península, y con un disperso ejército regular español, la situación para las armas españolas no era de lo más prometedora. No obstante, existía una parte del Ejército del Centro todavía intacta al mando del duque del Infantado[cita requerida] que se movía por Cuenca con 20 000 hombres dispuestos para el combate.
Aprovechando que buena parte de las tropas francesas se encontraban al otro lado del Sistema Central dando caza al ejército británico, el duque del Infantado recibió orden del gobierno de tomar Madrid donde el rey José Bonaparte se encontraba con solo 9000 hombres, para luego apoyar a levantar el sitio de Zaragoza (ambas empresas irrealizables por el penoso estado del Ejército del Centro).
Un primer ataque contra las tropas francesas desplegadas a lo largo del Tajo iba a estar a cargo de la vanguardia del general Venegas, el cual debía de estar coordinado con un ataque sobre Aranjuez encargado a la brigada de Antonio Senra. Este primer choque se produjo en medio de una tormenta de nieve en la localidad de Tarancón el 25 de diciembre, haciendo que los franceses retrocediesen a Ocaña. Esto provocó que el mariscal Victor, establecido en Aranjuez al mando del Ejército de Extremadura encarase al duque del Infantado y abortase cualquier intento español de tomar Madrid.

La batalla[editar]


Claude Perrin Victor (1764-1841), duque de Belluno, mariscal de Francia
El movimiento de Victor obligó a Venegas a abandonar Tarancón y replegarse sobre Uclés, donde se reunió el 12 de enero con las tropas del brigadier Senra, juntándose unos 11 500 hombres —11 000 infantes y 1800 a caballo—.2​ Entendiendo que el lugar elegido era propicio para dar batalla a los franceses, dispuso a sus hombres a lo largo de la sierra que recorre la localidad de norte a sur en una línea que se comprobaría después excesivamente larga.
Al amanecer del día 13 dio comienzo la batalla, produciéndose un primer enfrentamiento en el vecino pueblo de Tribaldos, a 3 km al oeste, que a duras penas la brigada de Ramírez de Arellano pudo sostener, intentando los franceses por medio de la división Villatte (cuyo mando estaba a cargo del mismo duque de Belluno) acometer el ala izquierda española situada al sur. Ésta, dispuesta a lo largo del Cerro del Molino, se vio arrollada por la cabalgada ladera arriba de la división Villatte, sin servir de mucho el auxilio de Senra.
Mientras tanto, los cuerpos del centro y la vanguardia, situados frente al camino de Huelves, también fueron arrollados, teniendo que huir el mismo Venegas ante el riesgo de caer prisionero en dirección a Rozalén del Monte, situado a 5 km al este.
Nada mejor le fue al ala derecha del ejército español, situada al norte a lo largo de la sierra del Pavo y cuyo mando recaía en el brigadier Pedro Agustín Girón, que cedió igualmente ante el empuje francés. Su situación se complicó con la llegada de la división Ruffin, que partiendo de Tarancón con dirección a Paredes de Melo rodeó el ala septentrional española y comprometió la retirada de las tropas de Girón y Venegas hacia Rozalén, la cual estaba siendo cubierta por el único cuerpo de reserva que había dispuesto el general español, el batallón de Tiradores de España, formado por 240 hombres a cuyo mando estaba Francisco Copons y Navia.

Conclusión[editar]

Los restos del ejército de Venegas, apenas 3000 hombres, se retiraron a Carrascosa del Campo donde se encontraron con el ejército del duque del Infantado, que acudía al frente de batalla ya demasiado tarde. Sin poder remediar la estrepitosa derrota, los restos del Ejército del Centro emprendieron la huida hacia Cuenca, huida que se prolongó al sur hasta la provincia de Murcia, dada la persecución sin tregua a la que le sometió el mariscal Víctor y que provocó la pérdida de la artillería española en un combate de retaguardia en la localidad de Tórtola. Una vez atravesada Sierra Morena, el duque del Infantado pudo sentirse seguro en tierras de Andalucía.
Las tropas francesas que tomaron Uclés se empeñaron en un salvaje saqueo, cometiendo todo tipo de tropelías sobre la población local. Las casas y el monasterio fueron saqueados. Los monjes, cargados con angarillas y albardas, sufrieron mofa, los hombres degollados en la carnicería y unas 300 mujeres, primero violadas y, luego, sus clamores fueron acallados quemándolas vivas en la iglesia del pueblo. Todo ello empañó el triunfo logrado por las tropas de Víctor.
El resultado de la batalla fue desastroso para las armas españolas, dejando 1000 muertos y 6000 prisioneros, amén de un Ejército del Centro disperso y en desbandada, asegurando los franceses su posición en Castilla y asegurando al rey José en Madrid.









La Batalla de Valdepeñas fue una rendición del pueblo homónimo contra las tropas francesas que tuvo lugar el 6 de junio de 1808.

Batalla de Valdepeñas
Guerra de la Independencia Española, dentro de las Guerras Napoleónicas
6-de-junio-1808.jpg
Contienda de Valdepeñas contra las tropas napoleónicas el 6 de junio de 1808.

Fecha6 de junio de 1808
LugarValdepeñasLa Mancha (Flag of Spain.svg España)
Coordenadas38°46′00″N 3°25′00″OCoordenadas38°46′00″N 3°25′00″O (mapa)
ResultadoVictoria española. Corte de comunicaciones francesas entre Madrid y Andalucía
Beligerantes
Bandera de Francia I Imperio francésBandera de España Junta de Defensa de Valdepeñas
Bandera de España Pueblo español (guerrillas)
Comandantes
Bandera de Francia General Ligier-BelairBandera de España Juana Galán
Fuerzas en combate
Ejército Imperial
• 500 coraceros
• 300 soldados
• 250 dragones
• 60 infantes
Pueblo llano (8000 habitantes)

El contexto de la Guerra de la Independencia Española[editar]

El 2 de mayo de 1808 se proclama la guerra de España contra Napoleón con el levantamiento popular de Madrid. Desde ese momento, las tropas francesas comienzan un proceso de ocupación en toda la península ibérica. Como objetivo principal tienen el bloqueo de Cádiz y el sometimiento de Andalucía y Portugal para cortar el comercio a Inglaterra.
En 1808 cuenta Valdepeñas con 3000 vecinos (8000 habitantes). Es una de las villas más prósperas de Castilla la Nueva, por ser el principal productor y exportador de vino de España. Se encuentra situada a medio camino entre Madrid y Andalucía, en el Camino Real.

Contienda de Santa Cruz de Mudela[editar]

En mayo de 1808, el General Dupont ordena instalar un parque de Intendencia en Santa Cruz de Mudela, al sur de Valdepeñas. Ante el temor de Valdepeñas, se hace trasladar el 31 de mayo a la patrona, la Virgen de Consolación, a la iglesia Principal, desde la ermita donde se encontraba en campo abierto. Ese día, desde el púlpito de la iglesia, Don Juan Antonio León Vezares, conocido como el Cura «Calao», alarma a la población del peligro de ocupación y se organiza una Junta de Defensa, compuesta por diez vecinos, entre los que se encontraban los dos alcaldes, el citado cura, un contrabandista, un abogado y un mercader.
El 5 de junio el pueblo de Santa Cruz de Mudela se alza en armas y ataca el contingente francés afincado en la villa, dando muerte a multitud de soldados. Muchos logran huir hacia el norte, dirección Valdepeñas, y consiguen rendirse a medio camino. Llegando a Valdepeñas de noche, el pueblo y la Junta de Defensa les impiden el paso y deben continuar campo a través hasta Manzanares, donde se unen a la tropa del General Roize. Ante lo sucedido en Santa Cruz, Roize hace llamar a las tropas del General Ligier-Belair, que tenía de guarnición en Madridejos a 500 dragones. Las tropas de ambos generales y el convoy de Santa Cruz acordaron unificarse en el cerro de las Aguzaderas, a 2 km. al norte de Valdepeñas.
La Junta de Defensa de Valdepeñas solicita a Pedro Alesón, comandante de una patrulla de reclutamiento del Ejército Español, que se encontraba reclutando en la villa a hombres, que se una a la defensa. Este, ante el peligro, escapa de la villa con muchos de los hombres útiles y toda su tropa. También se solicitó ayuda a todas las ciudades y villas cercanas.

Contienda de Valdepeñas[editar]


Grabado militar de la época de Francisco «Chaleco» como brigadier.

Estatua de Juana «La Galana» en Valdepeñas, del escultor madrileño Francisco Javier Galán.
Al amanecer del 6 de junio, La Junta de Defensa dispuso ocultar a mujeres, niños y enfermos en las bodegas, y mandó armar a todos los hombres que quedaban con sus útiles de labranza. Por otro lado, ante la falta de hombres suficientes, las mujeres formaron un grupo de defensa, tomando las ventanas, armadas con útiles de cocina y agua hirviendo.
El Cura «Calao» y el contrabandista se entrevistaron en el cerro con el General Ligier-Belair, que se negó a rodear la villa y mostró su intención de cruzarla por su calle principal por ser ésta el Camino Real o Carretera a Andalucía. Ante la disconformidad de la diplomacia, el pueblo parapetó las calles con carros y cuerdas y enterró clavos en la tierra para dañar las caballerías.
Las tropas francesas contaban con 500 cazadores, 250 dragones y 60 infantes al mando del capitán Bouzat; los 300 que han sobrevivido al alzamiento de Santa Cruz de Mudela y los convalecientes. A las 8 y media de la mañana empieza la marcha francesa hasta la entrada de la villa, a toque de tambor y corneta. Valdepeñas, por su parte, hace sonar todas sus campanas. Al entrar los soldados, comienza el levantamiento y la lucha en la calle principal.
Destaca aquí la figura de Juana «La Galana», que luchó en la entrada de la villa cuerpo a cuerpo y armada con una porra. Esta mujer de 20 años fue proclamada posteriormente heroína local. También destacó en la lucha Francisco Abad Moreno «Chaleco», que tras perder a su madre y a su hermano en la contienda, organizó una guerrilla que llegó a tener hasta 400 hombres. Posteriormente fue nombrado Brigadier y Comandante.
De este primer ataque solo pudo escapar un niño educando de la banda de cornetas y pífanos franceses, que alertó al General Ligier-Belair de lo sucedido.

Incendio de Valdepeñas[editar]

Ligier-Belair ordena entrar en la villa a la caballería. El pueblo vuelve a atacar desde la calle, tejados y ventanas. El final vuelve a ser el mismo, por lo que el General francés manda entrar por las calles laterales e incendiar casa por casa todo el pueblo. Otro pelotón se situaría a las entradas del pueblo para fusilar a todo el que saliera de él huyendo del fuego. La lucha continúa, muriendo muchos quemados y otros fusilados. En total fueron incendiadas 500 casas del norte y del flanco oeste de la villa.

Desenlace y paz[editar]

Ante la imposibilidad de cruzar la villa por el Camino Real y de someter al pueblo, el General Ligier-Belair ordena a su teniente Maurice de Tascher adentrarse en la villa escoltado por dos apresados por la parte este, hasta el Ayuntamiento. Ya en la Plaza, fue disparado, pero logró entrar y entrevistarse con el Alcalde, que se había escondido en un pozo. Se acordó la paz: las tropas no cruzarían la villa y a cambio el pueblo suministraría víveres para un día. Se izó una bandera blanca en el campanario de la Iglesia principal. Al día siguiente, los franceses pudieron entrar desarmados a recoger sus cadáveres. El incendio no cesó en tres días, por lo que los entierros españoles se hicieron en pleno campo pasado este tiempo.

Consecuencias[editar]

El mismo 6 de junio, la villa de Manzanares, al norte, ante el temor por el incendio de Valdepeñas y uniéndose a la causa con su pueblo vecino, se dirigió al hospital francés instalado en la villa, con la intención de hacerse con las armas que en él se guardaban y acudir en socorro de Valdepeñas. Los soldados franceses que custodiaban el hospital se atrincheraron en su interior y dispararon sobre la multitud que se agolpaba, lo que enardeció los ánimos del pueblo provocando el inmediato asalto del hospital y multitud de bajas a los franceses. Por este hecho, el General Sebastiani mandó saquear la villa durante un día. Meses después el mismo General se propuso destruir la villa, cuando sus ciudadanos, guiados por el párroco, salieron a la entrada de la villa con la imagen de su patrón a cuestas, Nuestro Padre Jesús del Perdón, pidiendo clemencia, provocando que el General francés se retractara, cediendo su fajín y bastón de mando a la propia imagen. Instrumentos que hoy día aún conserva.

Grabado de 1908 sobre la contienda de Valdepeñas, con la gesta de Juana «La Galana».
Tras la contienda de Valdepeñas y ante lo sucedido en Santa Cruz y Manzanares, las tropas francesas abandonan la provincia de La Mancha hasta Madridejos, ya en Toledo, donde esperarían refuerzos para poder cruzar hasta Andalucía.
Durante el mes de junio, los guerrilleros interceptaron la mayor parte de los correos franceses que pasaban por el Camino Real a Andalucía, especialmente en Santa Cruz de MudelaValdepeñas y Puerto Lápice. Uno de ellos, apresado en Valdepeñas, llevaba instrucciones precisas al General Dupont sobre la actuación en la batalla de Bailén. Ante la importancia de las cartas, el Alcalde de la villa mandó enviarlas con celeridad al General Castaños. Estas cartas sirvieron al Ejército Español para conocer la estrategia napoleónica, lo que produjo la victoria española en Bailén, la que fuera la primera derrota de Napoleón en tierra.
Por esto, el General Castaños dijo a su regreso por Valdepeñas: «Valdepeñas ha hecho el acto más heroico en honor de la Independencia de la Nación».
La comunicación francesa entre Madrid y Andalucía se mantuvo cortada por la interceptación de correos y las actuaciones de las guerrillas en La Mancha. Valga como ejemplo la gesta de «La Fraila», viuda y santera de una ermita de Valdepeñas, que tras perder a su hijo, guerrillero de la partida de «Chaleco», a manos francesas, invitó a toda una tropa de más de 100 soldados a comer y beber en la ermita. Tras tenerlos dormidos, hizo volar la ermita prendiendo la pólvora que llevaban, muriendo todos allí.
Por este hecho y ante lo difícil de tomar las villas del Camino Real, los franceses bordearon el río Guadiana hasta Ciudad Real, donde entre los días 26 y 27 de marzo de 1809 se llevó a cabo la batalla de Ciudad Real entre el IV Cuerpo del Ejército Imperial Francés del General Sebastiani y el Ejército de La Mancha del General José de Urbina, en la que participaron más de 5000 hombres, victoriosa para los franceses, lo que les permitió tomar la capital y toda la provincia, reanudando la comunicación con Andalucía e instalando guarniciones en Ciudad RealAlmagroDaimiel y en el castillo de Manzanares; pasando Manzanares a ser capital de la provincia hasta el final de la guerra.
En 1823, el Rey Fernando VII visitó Valdepeñas. Viendo aún la ruina en la que se mantenía después del incendio y, conocedor de la gesta del pueblo, le concedió el título de: «Muy Heroica Ciudad».

Héroes de Valdepeñas[editar]

miércoles, 8 de julio de 2020

BATALLAS DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA ESPAÑOLA


La batalla de Tamames (18 de octubre de 1809) fue una victoria española sobre las tropas de ocupación francesas junto a esta localidad salmantina, en el transcurso de la Guerra de Independencia Española.

Contexto[editar]

En el otoño de 1809, tras la expulsión de los mariscales Soult y Ney de GaliciaSalamanca se hallaba bajo ocupación francesa, con el general Jean Gabriel Marchand al mando del IV cuerpo francés por ausencia de Ney. El llamado Ejército de la Izquierda, comandado por el duque del Parque se encontraba en las inmediaciones de Ciudad Rodrigo.
Del Parque decidió avanzar hacia Salamanca y situó sus tropas en las inmediaciones del pequeño pueblo de Tamames, a 55 kilómetros de la ciudad, al pie de la pequeña sierra a la que da nombre. Marchand, al percatarse de las intenciones de los españoles, salió al encuentro de su ejército.

La batalla[editar]

Con el pueblo de Tamames en una zona intermedia entre las tropas españolas y francesas, Marchand se lanzó al ataque, formando tres columnas y concentrando el grueso de sus fuerzas en el flanco izquierdo. El combate comenzó mal para los españoles, debido a la maniobra poco hábil de su caballería. Una batería española de 7 piezas fue tomada por la caballería francesa, pero retomada por la infantería española a la bayoneta.
Mientras el contraataque español hacía retroceder a los franceses, las fuerzas guarnecidas en Tamames desbarataron el flanco derecho francés. En vista del rechazo de su ofensiva y las cuantiosas bajas producidas, Marchand emprendió la retirada.

Consecuencias[editar]

Marchand creyó prudente replegarse sin plantar más batalla hacia Salamanca, plaza que poco después de vio obligado a abandonar al ser informado de que las tropas españolas se dirigían a la ciudad. El 20 de noviembre el duque del Parque entró en la ciudad como parte del plan para liberar Madrid con un doble ataque desde el sur y el noroeste.
Sin embargo, el día antes las tropas de Juan Carlos de Aréizaga sufrieron una calamitosa derrota ante Soult en la batalla de Ocaña. El 24 de noviembre Del Parque abandonó la ciudad, siendo interceptado por las fuerzas del propio Marchand, que se tomó cumplida venganza por su derrota en Tamames en la batalla de Alba de Tormes.

Batalla de Tamames
Guerra de la Independencia Española
Fecha18 de octubre de 1809
LugarTamamesSalamancaEspaña
ResultadoVictoria española
Beligerantes
Bandera de Francia. Primer Imperio francésFlag of Spain (1785–1873, 1875–1931).svg Reino de España
Comandantes
Jean Gabriel MarchandDuque del Parque
Fuerzas en combate
10 000 infantes
1000 jinetes
30 cañones
10 000 infantes
1200 jinetes
14 cañones
Bajas
1300 muertos y heridos672 muertos y heridos












El sitio de Tarragona fue un episodio militar de la Guerra de la Independencia Española que enfrentó a las tropas francesas al mando del general Suchet con las españolas, organizadas por Juan Senen de Contreras, gobernador militar de la ciudad. Se produjo entre el 5 de mayo y el 29 de junio de 1811, acabando con el asalto y la ocupación francesa de la ciudad. Del 3 al 11 de junio de 1813 la armada del Reino Unido intentó recuperar la ciudad, fracasando en el intento.1
Tarragona permanecería en poder francés, hasta la retirada del general Louis Gabriel Suchet el 13 de agosto de 1813.

Sitio de Tarragona
Guerra de la Independencia Española
Jean-Charles-Joseph Rémond (1795-1875), 1837, Musée de l'Histoire de France (Versalles).
Fecha5 de mayo - 29 de junio de 1811
LugarTarragona
Coordenadas41°06′56″N 1°14′58″ECoordenadas41°06′56″N 1°14′58″E (mapa)
ResultadoVictoria francesa
Beligerantes
Francia Primer Imperio Francés1785 Reino de España
Comandantes
Francia Louis Suchet1785 Juan de Contreras
Fuerzas en combate
21.6246.500 y refuerzos
Bajas
4.30015.000











Toma de Málaga (1810)

Ir a la navegaciónIr a la búsqueda
Recreación histórica del Regimiento Suizo de Reding n.º 3.
El 5 de febrero de 1810 un contingente de tropas francesas y polacas se enfrentó a soldados y civiles de la ciudad de Málaga, en el marco de la invasión napoleónica de España. Tras la batalla, la ciudad quedó sometida a las tropas imperiales de Napoleón.
Tras haber sido repelidas en la batalla de Bailén en 1808, a principios de 1810 las tropas napoleónicas vuelven a entrar en Andalucía. El general Horace Sebastiani de la Porta, al mando del 4º Cuerpo de Ejército francés, entra en Granada el 28 de enero y pocos días después, el 2 de febrero, en Antequera.
La Junta de Málaga parece dispuesta a seguir el ejemplo de otras ciudades de Andalucía para rendir la ciudad sin ofrecer resistencia evitando males mayores. Sin embargo, una revuelta contra la Junta dirigida por el Coronel Abello, el Padre Berrocal, los hermanos San Millán y otros da como resultado el nombramiento del primero como Capitán General, organizando una pésima defensa.
El enfrentamiento se produce en Teatinos tras el fracaso de la artillería española en el fuerte de la Boca del Asno. Durante dos horas la Guardia de Honor de Málaga resiste a los 2500 jinetes del general Milhaud, entre los que se encuentran los lanceros polacos.
Hacia las cuatro de la tarde sólo aguanta una de las piezas de artillería malagueñas. Abello huye y para las cinco los defensores tienen que retirarse. Con el camino libre, la infantería y la caballería galas entran por la actual calle Mármoles. Una columna de jinetes avanza por la Cruz de Humilladero y un tercer contingente penetra en la ciudad por la playa. Los enfrentamientos se reanudan en las calles de la ciudad, pero la heroica resistencia de los soldados y civiles malacitanos es inútil. La ciudad es saqueada y tomada con violencia.
Tras la derrota el general Sebastiani impuso una multa de 12 millones de reales a la ciudad por ofrecer resistencia. La ocupación francesa duró dos años, hasta la evacuación napoleónica el 27 de agosto de 1812 por no poder resistir más debido a las acciones del ejército del general Ballesteros y la victoria aliada en la batalla de Arapiles.

Recuerdo[editar]

Todos los años la Asociación Histórico - Cultural "Teodoro Reding" realiza un recorrido conmemorativo por las mismas fechas en memoria de los héroes de aquel “Dos de Mayo” malagueño con sus respectivos homenajes en los puntos más importantes de la resistencia: Teatinos, la ermita de Zamarrilla y los barrios de La Trinidad y El Perchel.








La batalla de Tudela fue un enfrentamiento bélico de la Guerra de la Independencia Española disputado en los alrededores de dicha ciudad el 23 de noviembre de 1808. El resultado del combate fue la completa victoria francesa, al mando del mariscal Lannes, sobre las tropas españolas, mandadas por el general Castaños.
El enfrentamiento bélico se produjo cuando el ejército napoleónico emprendió una operación para cercar y destruir a los ejércitos españoles del valle medio del Ebro (La Rioja, Navarra y Zaragoza). Ante esto, el General Castaños eligió Tudela y el valle del Queiles hasta Tarazona para concentrar a las fuerzas españoles y articular una línea defensiva que hiciera frente a la embestida napoleónica. A tal fin, el ejército español tomó posiciones en el cerro de Santa Bárbara y en las alturas que dominan la margen derecha del río Queiles (Monte de Santa Quiteria y Cabezo Malla). Distintos errores de cálculo y la excesiva dispersión en la disposición de las tropas españolas a lo largo de la línea defensiva del Queiles facilitaron al ejército francés la ruptura de la línea defensiva y la victoria en la batalla. Las bajas españolas se calculan en torno a los 4000 muertos y 3000 prisioneros, mientras que por parte francesa no llegan a 600 los muertos y heridos. El resultado de la batalla provocó el saqueo de Tudela, la huida de muchos vecinos a Zaragoza y las Bardenas y dejó a las tropas napeoleónicas el camino abierto para emprender el segundo sitio de Zaragoza.

Batalla de Tudela
Guerra de la Independencia Española, dentro de las Guerras Napoleónicas
La batalla de Tudela, por January Suchodolski.jpg
Batalla de Tudela. Óleo sobre lienzo de January Suchodolski, 1827, Museo Nacional de Varsovia
Fecha23 de noviembre de 1808
LugarTudelaEspaña
Coordenadas42°03′18″N 1°36′59″OCoordenadas42°03′18″N 1°36′59″O (mapa)
ResultadoVictoria francesa
Beligerantes
Bandera de Francia. Primer Imperio francésFlag of Spain (1785–1873, 1875–1931).svg Reino de España
Comandantes
Mariscal Lannes
François Joseph Lefebvre
Michel Ney
Francisco Javier Castaños
José de Palafox y Melci
Conde de Villariezo
Mariscal Juan O'Neylle
Manuel Lapeña
Pedro Grimarest Oller
Pedro Agustín Girón
Fuerzas en combate
30 000 infantes,
5000 caballos,
60 cañones
33 000 entre regulares y milicianos
Bajas
544 muertos,
513 heridos,
21 oficiales.
3000 muertos,
3000 prisioneros,
30 cañones,
300 oficiales
(12 coroneles)

Fuerzas combatientes[editar]

Parte francesa[editar]

Comandantes franceses[editar]

Unidades del ejército[editar]

  • Divisiones de infantería:
  • Caballería formada por:

Parte española[editar]

Comandantes españoles[editar]

Unidades del ejército[editar]

  • Batallones Caro y Pinohermoso
  • División Roca
  • 4.ª División de Manuel Lapeña
  • 5.ª División del general Castaños
  • 3 divisiones al mando del general Grimarest
  • División del mariscal de campo don Felipe Saint-Marcq1
  • Regimiento Sicilia N.º 672
  • Regimiento Saboya

El campo de batalla[editar]

Esquema de las posiciones españolas
Es la zona comprendida entre Tudela y los montes cercanos que se encuentran a su poniente, el frente español sería: cerro de Santa Bárbara, Tudela, Torre Monreal, Santa Quiteria, Cabezo Malla, Cerro de San Juan de Calchetas, y las poblaciones de: Urzante (desaparecida), MurchanteCascante. Y como foso natural entre los franceses y los españoles está el río Queiles, afluente del Ebro.
Los franceses avanzaron desde los montes que se encuentran enfrente de las líneas españolas, los Montes de Cierzo, hacia las tropas españolas (éstas estaban parapetadas), no fue una batalla a campo descubierto.

Cronología de la batalla[editar]

Preliminares[editar]

Mariscal Jean Lannes.
General Francisco Javier Castaños.
En noviembre de 1808, Napoleón avanza a través de Burgos hacia Madrid. Para proteger su flanco izquierdo, era importante derrotar la derecha al ejército de Castaños que llamaban «del Centro» y que unido al de reserva de Palafox ocupaban con el primero Calahorra y a la derecha del Ebro hasta cerca de Lodosa, y el segundo la línea del Arga y confluencia del Aragón, frente a FalcesPeralta y Milagro, donde estaban situadas las fuerzas de Moncey.
Napoleón (desde Burgos) ordena el 18 de noviembre a Jean Lannes que avance hacia Tudela con el siguiente plan: el 21 a Lodosa, el 22 a Calahorra y el 23 a Tudela. Cuando llega a Logroño, ordena a Moncey que atraviese el Ebro por Lodosa para juntarse con él, unir y organizar las fuerzas. Mientras tanto, las órdenes de Ney eran las de avanzar hasta Soria, e interceptar en Almazán el camino entre Pamplona y Madrid, quedando así en la retaguardia de Castaños.
Mientras el ejército francés organizaba su ofensiva tan rápida y cautelosamente, los ejércitos españoles del Ebro se encontraban en las peores condiciones para aspirar a la victoria. «Ni por su calidad, ni por su fuerza pueden competir con las aguerridas y numerosas tropas del enemigo»,3​ esto en cuanto a las tropas, por lo que hace a los jefes entre Castaños y Palafox había grandes desavenencias: no lograban ponerse de acuerdo en las operaciones. Palafox, orgulloso por la defensa de Zaragoza, se creía tanto o más que su compañero.
Castaños había reclamado el mando único a la Junta Suprema Central que ésta tarda en otorgarle. Cree que el frente que ha pensado entre las faldas del Moncayo y el Ebro, unos 50 km, puede parar el avance del ejército francés, pero en lugar de los 80 000 hombres prometidos, solo contaba con 26 000 soldados.
Juan O'Neylle poseía el resto de las fuerzas españolas, pero éstas se encontraban en Caparroso y Villafranca. Castaños manda un emisario con una carta a este general pidiéndole que vengan a Tudela lo antes posible, ya que los franceses están en marcha y llegarán de un momento a otro. El emisario llega a Caparroso a las 5 de la tarde del 21 de noviembre. O'Neylle lee la carta y le responde:
Comprendo bien lo crítico de la situación, pero mi jefe natural es Palafox y este me ordenó que mantuviera esta posición; no obstante, estoy dispuesto a marchar hacia Tudela con mis 20 000 hombres, pero será mañana, ya que ha anochecido. Ahora mismo mando un despacho a Palafox para que me diga a qué órdenes he de atenerme.
El 22 de noviembre se distribuyeron las fuerzas españolas:
Aquella misma tarde, las unidades de Aragón comenzaron a concentrarse en el término llamado Traslapuente (al otro lado del Ebro de donde se situaba el ejército de Castaños), pero no cruzaron el puente, acamparon allí mismo, pues tenían órdenes de no cruzarlo... hasta que Palafox no se lo ordenase. Castaños se encolerizó, no podía ser, los franceses a punto de llegar y los refuerzos no estaban en su puesto de combate.
Cuartel general de Castaños — Palacio del Marqués de San Adrián
Palafox, apremiado, calla, pero no otorga. Castaños ante esta actitud que pone en peligro la defensa y la vida de miles de hombres, convoca un consejo de guerra en Tudela, en el palacio del marqués de San Adrián, donde se reunieron Palafox (que llegó el día anterior de Zaragoza), que se juntó con su hermano Francisco Palafox, el general Coupigny y un observador inglés, sir Thomas Graham.
Hubo de todo menos consenso: «En aquella noche fatal», dijo un historiador, «hubo juntas, choques, y todo menos una providencia capaz de salvar los ejércitos».
Palafox se oponía al establecimiento de la línea del Queiles, basándose en que no disponían de los suficientes hombres para resistir al enemigo. Lo mejor era retirarse a Zaragoza y defender Aragón. «¡España, hay que defender a España!», exclamó Castaños. «Tenemos que estar unidos ante el enemigo».
Así estuvieron gran parte de la tarde noche del 22 de noviembre. Al filo de media noche reciben los primeros avisos de que los franceses habían tomado ya Corella y Cintruénigo. La noticia cae como una bomba entre los reunidos, y enseguida cundió por toda la ciudad y, a decir por los testigos, fue de constante alarma.
«¡Que O'Neylle pase ya el Ebro inmediatamente, el enemigo viene hacia nosotros!». Palafox, terco, se aferraba en sus trece. Entonces Castaños le llamó cobarde, empezaron los reproches, uno y otro se apostrofaban con los epítetos más crudos. «Espectáculo bochornoso», dice un historiador, no atreviéndose a detallar la escena.
Al final, Palafox, con un gran dolor en su estima, cede y ordena que pasen el Ebro las fuerzas, pero que quede escrita la opinión de cada uno.4

23 de noviembre, la batalla[editar]

Con los primeros rayos de luz, comienzan a cruzar los 360 m del puente sobre el río Ebro las fuerzas del ejército de reserva, aragoneses en su mayoría, con algunos voluntarios navarros. «Su ropa pardusca, y equipada a la buena de Dios, con más ardor que disciplina y más aspecto de pueblo en armas que de ejército regular». Unas semanas antes, el coronel de uno de los batallones, se quejaba de que «Su gente solo tenía camisa y calzoncillos y de que los fusiles eran inservibles».
Al atravesar las tropas Tudela aún de noche, y al ser las calles del casco antiguo muy estrechas, fue una ardua tarea, se armó un gran jaleo, obstruyeron las callejuelas. Por estas y por la tardanza en entrar en la ciudad, los soldados tardaron en ocupar las posiciones a las que habían sido asignados, es decir, entre Santa Quiteria y Cabezo Maya, una gran extensión de terreno que estaba sin proteger.
Mientras el mariscal francés, Lannes, que no perdía el tiempo, se acercaba ya a las inmediaciones de la ciudad, desde los Montes del Cierzo el sol despuntaba ya. Lannes se extrañó de que no hubiera ningún tipo de vigilancia y de que el enemigo no apareciese por ninguna parte.
Un informe español de la época decía: «En Tudela no había un cuerpo avanzado, ni un solo centinela». A lo que añade el historiador José Muñoz Maldonado: «Se sabía con certeza la aproximación del enemigo y no se tomó ninguna providencia, ni para dar ni para evitar la batalla».5
Mientras el refuerzo terminaba de cruzar el puente y se arreglaba algo el «tráfico» de tropas, carruajes, cañones y caballería por las calles de la ciudad, se oyeron los primeros estruendos de fusilería y cañonazos por parte del ejército francés. Esto puso fin a la disputa de Castaños y Palafox: ¿Resistir? ¿Retirarse?. A toda prisa fue preciso adoptar disposiciones defensivas.
«Eran las 7 de la mañana», dice un testigo, «cuando los primeros franceses aparecían dueños del castillo» (monte de Santa Bárbara, un cabezo que está sobre la ciudad). Según Yanguas (historiador de aquella época), fue a las 8 cuando se tuvo en la ciudad el primer aviso de la cercanía de los franceses y de los preparativos de la lucha.

Las primeras acciones[editar]

Plano del desarrollo de la batalla
Según comentó el general Castaños en su informe: «Francisco Palafox quiso salir con su ayudante por la calleja que le pareció más corta para descubrir al enemigo y se encontró de manos a boca con una patrulla de Dragones franceses, al revolver la última esquina, por lo que tuvo que volver grupas muy aprisa».6
Gracias a que las callejuelas estaban llenas de soldados españoles, aún tardaron en entrar a la ciudad. Según otro testigo: «El ejército de reserva empezó la acción dentro de la ciudad. Los levantinos de la división Roca acometieron bravamente a la bayoneta, consiguieron desalojar a las patrullas enemigas de la cumbre de Santa Bárbara'».
Una vez dueños del cabezo que domina Tudela, los batallones Caro y Pinohermoso desplegaron por las faldas del mismo, tomando posiciones en los cerros cercanos, frente a la meseta denominada Puntal del Cristo, donde ya para entonces se descubría el grueso de las fuerzas francesas de Maurice-Mathieu.
Los voluntarios de la división de Saint-March se disponían a ocupar las alturas de la vega del río Queiles (Monte San Julián, hoy cementerio y el cabezo de Santa Quiteria).
O'Neylle con la mayor parte de las tropas aragonesas trataba de organizarse a espaldas de la ciudad, sobre la carretera a Zaragoza, en espera de las órdenes del general Castaños en quien resignaron el mando en este momento supremo.
A este frustrado golpe del enemigo siguió una tregua de relativa calma. Fue al cabo de esta tregua cuando el mariscal galo concibió el plan de batalla, en vista de sus observaciones sobre el campo español, y en vista de todo de la gran cantidad de fallos, que fueron muchos y garrafales.
Despreció al ejército que se encontraba en Tarazona y se centró en la línea que va desde Tudela a Cascante, el más vital y desguarnecido.
Las primeras decisiones de Lannes se centraron estos objetivos: Atacar parcialmente el flanco derecho español (Tudela); reconocer y profundizar el centro (montes de la orilla del Queiles hasta Urzante), para lo cual dejó en reserva las divisiones Morlot y Granjean, y tercero: lanzar la masa de su caballería contra los de Cascante para evitar que el general Manuel Lapeña corriese hacia Tudela sus líneas y para dar tiempo a que llegara la División Lagrange que pensaba enfrentar a los andaluces.
La división Maurice-Mathieu fue la primera en atacar las posiciones españolas: la colina de Santa Bárbara donde se encuentran los restos del castillo medieval, residencia de monarcas navarros y que se alza a los pies de Tudela, mientras se quedó en reserva la División Musnier en la meseta denominada Puntal del Cristo.7
Conforme a tales órdenes, los generales Mauricie-Mathieu y Habert formaron en columna de ataque y acometieron a los españoles, precedidos de un batallón de tiradores. Mathieu iba a la cabeza de un regimiento del Vístula y Habert al frente del 14.º de línea. Eran dos viejos regimientos que habían combatido en Eylau, «para los cuales las batallas contra los españoles no suponía cosa espantable», decía Thiers.
El choque sobrevino poco después de las 9 de la mañana. Tuvo lugar en los tres cerros de las estribaciones de Canraso que se extiende frente a Tudela.8
Recreación de la batalla en el cerro de Santa Bárbara, con la torre de la catedral al fondo

Conmemoraciones y homenajes[editar]

Al igual que los nombres del resto de las batallas militares ganadas por el ejército francés bajo Napoleón el nombre Tudela se encuentra inscrito en la piedra del Arco de Triunfo de París, concretamente en el pilar oeste del monumento.
El 24 de noviembre de 2007, coincidiendo con el 199 aniversario de la batalla, más de 200 recreacionistas españoles, franceses y polacos tomaron parte en una recreación histórica de la Batalla de Tudela llevada a cabo en las calles y proximidades de la ciudad.9
El 23 de noviembre de 2008, con motivo del bicentenario de la Batalla de Tudela, las autoridades tudelanas y navarras rindieron un homenaje a los soldados españoles caídos en la batalla. Además, el Ayuntamiento procedió a colocar también en la fachada del Palacio del Marqués de San Adrián una placa en conmemoración del consejo deliberativo de guerra que, previo a la Batalla de Tudela, celebraron en dicho edificio tudelano los generales del ejército español el 23 de noviembre de 1808.