jueves, 1 de junio de 2017

Arquitectura de la antigua Roma

arquitectura domestica


El Aula isíaca o Casa de Isis es un salón subterráneo bajo la así llamada basílica-auditorio de la Domus Flavia en el monte Palatino, en Roma.
Se trata de un espacio cubierto con bóveda de cañón de una rica casa republicana, excavada en el siglo XVIII, que fue decorada al inicio del imperio en la época de Augusto, entre el 30 a. C. y 25 a. C. con frescos arquitectónicos del segundo estilo avanzado. El nombre del aula deriva de los numerosos temas reproducidos, relacionados con el culto egipcio a Isis y Serapis. Las pinturas se extrajeron del lugar y ahora se conservan en una logia del Antiquarium del Palatino.
La forma de la sala es rectangular, con lados cortos ligeramente curvados, interrumpida en parte por los cimientos de los lavabos de la Domus Transitoria de Nerón. Se ha conservado casi en su totalidad una de las paredes largas, tripartita mediante cuatro esbeltas columnas, sobre un alto podio pintado, que insinúan una mínima perspectiva. En el centro se encuentra un edículo pintado con escenas de paisaje. La banda, a media altura está decorada con paneles con escenas de género y figuras entre espirales. Sobre el friso se representan ureos egipcios. Para completar los lados del edículo, dos grandes pasajes mitológicos, uno de los cuales parece representar el nacimiento de Helena.
La decoración que ha sobrevivido en uno de los lados cortos tiene un estilo similar, con un paisaje nilótico con animales, como hipopótamos, en el podio. La bóveda, conservada sólo en parte, tiene una decoración muy refinada, con complejos motivos de cintas en rojo y azul entrecruzándose y formando complicados dibujos que enmarcan escenas con símbolos de Isis y objetos de su culto (flores de loto, guirnaldas, serpientes). El fondo es blanco, donde los colores se disponen equilibradamente entre variadas tonalidades, elegidos para llevar a cabo contrastes cromáticos. Este tipo de decoración se puso de moda en las residencias romanas en la época de Augusto como gran recurso ornamental.
Se pueden comparar estas pinturas con las de la Casa de la Farnesina, con análogos fondos neutros y grandes cuadros, aunque en este caso, el cromatismo está más estudiado y la perspectiva más conseguida.







La casa de Augusto, también denominada en latín Domus Augusti, era la residencia privada del emperador Augusto, situada en la colina del Palatino.

Historia

Augusto nació en la residencia de su padre situada en el Palatino y decidió situar su residencia en dicha colina al inicio de su carrera política.
Esta decisión afecto al hecho de que sus sucesores en el Imperio eligieron el Palatino para situar sus palacios. Según la tradición, en esta colina habían crecido Rómulo y Remo, y aquí fue fundada Roma, lo que ayudaría a Augusto a relacionar el Imperio con los orígenes míticos de Roma.
La casa de Augusto fue el resultado de la unión de varias casas preexistentes de la época republicana, que el emperador hizo fusionar a partir de 36 a. C.. Se considera que la Casa de Livia, la esposa de Augusto, formaba parte de este complejo residencial imperial.
En dicho complejo también estaba el Templo de Apolo Palatino (Apolo Palatinus)

Fresco con decoración arquitectónica y ramas de pino procedente de la Domus Augusti en el Platino.

Murales

Las tres grandes piezas en el centro de la casa (el "tablinum" y dos salas laterales) están decorados con murales relativamente bien conservados. En el "tablinum", el mural está separado en tres secciones por columnas corintias que sostienen un techo. Una puerta grande es representada en el centro de cada sección. En el centro figura una escena mítica de Argos que recibe a Io y a Mercurio. En la apertura de las puertas de las secciones laterales, en el fondo, aparecen las columnas que sostienen diversos motivos decorativos como esfinges, deidades aladas, racimos de uvas o velas.1 .
Los frescos en las paredes de la habitación de lado sur y sin duda los de la otra pieza lateral, son menos complejos adornados con escenas de Egipto, guirnaldas de frutas y hojas suspendidas.




La Casa de la Fortuna es un yacimiento arqueológico situado en la ciudad de Cartagena, Región de Murcia, España. Se trata de una domus romana del siglo I a. C. cuyo acceso se sitúa en la plaza de Risueño.

Historia

Esta domus recibe su curioso nombre por una inscripción latina situada en su entrada trasera, en la cual se lee “Fortuna propitia”, que quiere decir buena suerte. Esta inscripción se situaba ahí para que todo aquel que entrase a la casa fuera afortunado. En ella encontramos algunas de las partes de una típica casa romana de la época, como pueden ser el tablinum o sala de recepción, el cubiculum o dormitorio o el triclinium donde se celebraban grandes banquetes. Esta casa ha sido adaptada para uso museístico en el cual se hace a los visitantes un recorrido por la casa y se les muestran los adornos y objetos encontrados en la excavación, tales como vajillas, monedas, objetos de adorno personal, lucernas, etc. Junto con esta visita se pueden observar también unas antiguas calzadas romanas descubiertas al mismo tiempo que la domus.1

Descripción

Atrio

Es una antesala al resto de habitáculos de las casas romanas, en ella se realizaba la recepción de los posibles invitados y solía tener una ostentosa decoración como adorno, en este caso los mosaicos que aún podemos ver en el museo.

Cubiculum

Son los dormitorios de las casas romanas, en esta domus en concreto encontramos 3, de los cuales solo uno parecía ser el principal y los otros simples adhesiones que podrían ser vestigios de un pequeño hortus o jardín.

Triclinium

Se trataba de la sala en la que se realizaban los banquetes y por eso siempre solían estar ornamentados, se ha podido comprobar que esta domus no era menos, y por tanto se realizaron frescos en sus paredes además de plumas de pavo real en el techo.

Tablinum

Se podría decir que era el despacho personal del dueño de la casa, donde recibía a las visitas importantes en intimidad, al ser la representación de la riqueza y poder de la familia en cuestión se decoraban con bonitas pinturas y mosaicos. También en su interior se situaba un pequeño altar a algún dios o a antepasados de la familia.2

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Descubrimiento

La Casa de la fortuna se descubrió en el año 1971 durante una obra que se realizaba para construir unas viviendas y una oficina de una entidad bancaria (la cual viendo el posible futuro del descubrimiento financio la excavación). En un principio tan solo era posible realizar una visita de las calzadas romanas encontradas, la entrada de la casa y tan solo dos de sus habitáculos. Más tarde en conjunto con la asociación Cartagena Puerto de Culturas se produjo la apertura total de la casa como museo gracias al proyecto del arquitecto Andrés Cánovas Alcaraz. El descubrimiento se realizó en la Plaza de Risueño situada en el casco antiguo de la ciudad.







La Casa del Cirujano es una de las casas (domus) más antiguas1 2 y famosas de Pompeya.
Su nombre proviene de haberse encontrado allí antiguos instrumentos quirúrgicos de bronce y hierro. Debido a la erupción del Vesubio en el año 79, fue sepultada en un manto de lava y cenizas hasta que se procedió a realizar excavaciones en el interior de la ciudad, siendo descubierta en 1770, período borbónico, por el español Francisco La Vega.

La Casa del Cirujano fue construida probablemente a principios del siglo III a. C.. Era una casa residencial samnita que con los años se sometió, al menos, a dos importantes reestructuraciones que llevaría a levantar un piso superior en la zona rústica.
La fachada estaba formada por grandes bloques labrados de piedra caliza del Sarno y los muros internos tienen forma de urdidura de madera a recuadros.2
La casa presenta el esquema clásico de un tipo de vivienda romana, establecida posteriormente por Vitruvio, la denominada domus italica. A cada lado de la entrada hay dos cuartos, uno está abierto a la calle y podía servir para tienda y el otro, sólo abre al interior. Pasada la entrada, que da directamente a la calle hay un pequeño pasillo (fauces) que conduce directamente al atrio (atrium), donde en el siglo II a. C. se añadió un impluvium de toba. Al atrio se asoman 4 pequeños dormitorios o cubículos (cubicula), en simetría, dos a dos, teniendo a continuación dos alas (alae) simétricas una a una, llegando al comedor (triclinium), que también da al atrio y finalmente, se llega al huerto (hortus). Podía presentar un pórtico sostenido por dos pilares de piedra caliza.
Se disponía al fondo de la casa una entrada secundaria y otra serie de estancias como cocina con chimenea o letrinas que estaban decoradas con un panel, hoy perdido, donde se representaba un genio que vertía libaciones en un altar sostenido por dos serpientes. En malas condiciones, se conserva un fresco que representa un larario (lararium).3
Todavía es posible contemplar, en torno a una ventana que da al jardín, varios restos de pintura del primer estilo pompeyano la que da al exterior (siglo II a. C.) y del cuarto estilo pompeyano la que da al interior (después del año 50).






La Domus Aurea (literalmente, en latín, 'Casa de Oro') era un grandioso palacio construido por el emperador Nerón en Roma tras el gran incendio del año 64. Ocupaba, según se ha calculado, alrededor de 50 hectáreas entre las colinas del Palatino y el Esquilino.
Sus lujos incluían incrustaciones de oro, piedras preciosas y marfil, y se cuenta que los techos de algunos salones tenían compuertas por donde se arrojaban flores y perfumes durante las fiestas ofrecidas por Nerón.
Inacabada a la muerte de Nerón y dañada por el incendio del 104, la Domus Aurea fue cubierta con escombros por orden del emperador Trajano, una medida que a la larga aseguró su conservación al evitar el habitual pillaje de materiales valiosos que afectó a otros edificios como el Coliseo. Al menos una parte de las estancias del palacio permaneció desconocida hasta el siglo XV, cuando un joven romano cayó accidentalmente a través de una hendidura y halló casualmente el acceso a una de las bóvedas tapadas bajo tierra. Las decoraciones murales descubiertas entonces fueron la inspiración del motivo de grutescos que se hizo habitual en el Renacimiento. La palabra grutesco deriva de gruta, en alusión a las ruinas subterráneas de la Domus.
Pronto los jóvenes artistas de Roma empezaron a estudiar los frescos, y su efecto entre los artistas del Renacimiento fue inmediato y profundo como puede verse en la decoración de las estancias de Rafael Sanzio en el Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano.
Los restos encontrados en las posteriores excavaciones muestran un buen estado de conservación, y sus pinturas son particularmente bellas. Sin embargo, limitaciones presupuestarias han impedido durante décadas la conservación adecuada del conjunto, que ha sufrido grietas y humedades que hacían peligrar su sustentación y que desaconsejaban el acceso del público. A raíz de dichas grietas y de la filtración del agua, el 30 de marzo de 2010 parte del techo de una de las galerías del complejo, alrededor de 60 metros², se vino abajo. Afortunadamente en el momento del colapso no había turistas en el sitio.

Estatua de una musa en la reabierta Domus Aurea.
Suetonio cuenta que Nerón, al entrar por primera vez en su Domus Aurea, exclamó:
¡Bien! Ahora por fin puedo empezar a vivir como un ser humano.
Suetonio, Vida de los Césares — «Vida de Nerón», 31.














 

Arquitectura de la antigua Roma

arquitectura domestica en roma

Domus es la palabra latina con la que se conoce a un tipo de casa romana. Las domus eran las viviendas de las familias de un cierto nivel económico, cuyo cabeza de familia (paterfamilias) llevaba el título de dominus.1 La erupción del Vesubio en el 79 d.C. que sepultó Pompeya y Herculano, ha conservado muchas de ellas en un magnífico estado y ha permitido a los arqueólogos realizar estudios sobre su arquitectura. Por lo general, se tiende a confundir al Domus con el modelo estándar de casa romana, pero esto está bastante alejado de la realidad, ya que un altísimo porcentaje de la población vivía en otro de tipo de viviendas, de materiales perecederos (y por tanto más difíciles de ubicar), que hasta fechas recientes no se han empezado a estudiar con mayor rigor.



Descripción

Las medidas de una domus de gran tamaño podían llegar a 120 metros de largo por 30 metros de ancho. El modelo habitual constaba de una sola planta. A la entrada de la casa había una puerta (ianua –el bifronte dios Jano era el de las puertas, y su mes, Enero, abría el año–) vigilada por un esclavoportero (cella ostiarii o ianitor). Esta puerta no daba directamente a la calle, sino que se encontraba al medio de un vestíbulo (vestibulum), de reducidas proporciones. Tras acceder a la casa por el vestíbulo se llegaba, a través de las fauces, al atrio (atrium), elemento característico de la domus, un patio cubierto y con una abertura central (el compluvium) por la que entraba el agua de lluvia (que se recogía en el impluvium).
El atrio constituía el centro de la vida doméstica, en él se exhibían las estatuas de los antepasados (maiorum imagines)2 y se hacían ofrendas a los dioses protectores de la domus (en el lararium). También tenía lugar en el atrio la salutatio matutina de los clientes vinculados al dueño de la casa. El tablinum (anexo al atrio) fue inicialmente la pieza donde dormía el dueño de la casa, pero se terminó convirtiendo en su despacho, lo que incluía la función de archivo. El triclinio (triclinium) era estancia donde se celebraba la cena (la comida vespertina, que se celebraba como reunión familiar o con los amigos), y disponía de klynai para que los comensales se recostaran. Los cubiculum servían de dormitorios. Otras estancias eran la cocina (culina) y los baños. También existían bodegas subterráneas. A partir del siglo II a. C. comienzan a construirse peristilos (peristylium) por influencia griega; eran patios ajardinados rodeados de columnas, que irán ganado protagonismo en detrimento del atrio, que pierde su función hacia el siglo I d. C.

Origen

El término domus es muy antiguo, de etimología indoeuropea (*dom-), que designaba a la familia de tres generaciones y tiene su origen en en la raíz *dem-, construir.
Su forma arcaica es conocida por las urnas funerarias encontradas en las necrópolis del antiguo Foro Romano, las cuales tenían forma de una cabaña redondeada con una única habitación. Los vestigios de encontrados en el Monte Palatino y datados en el siglo VIII a. C. confirman esta inicial planta arquitectónica tan modesta.
La influencia etrusca de finales del periodo de la monarquía romana ve nacer la domus con una estructura rectangular y con varias habitaciones. Sin embargo la morada permanecía con un estilo rústico, como testimonia la designación de la casa por la palabra hortus ("huerta") utilizada en la Ley de las Doce Tablas,3 y que se traduce en la relación aún estrecha entre la vivienda y su jardín cerrado.

Evolución

Urna funeraria en forma de cabaña arcaica.
Una de las casas más antiguas es la denominada "Casa del Cirujano" (Chirurgo) en Pompeya, del siglo III a. C., con un atrio tipo toscano y una disposición atrio-tablinum.4 A comienzos del siglo II a. C. el peristilo se convierte en el centro de la actividad social de sus habitantes. Un ejemplo de esta época es la Casa del Fauno de Pompeya. Las domus comienzan a ser cada vez más suntuosas y se construyen varios triclinia (triclinios) alrededor del peristilo. El salón de reuniones columnado (oecus), cubierto por bóvedas, aparece en el siglo I a. C. y con él se multiplican las estancias dedicadas al ocio que ahora se distribuyen en torno al peristilo en lugar de en torno al atrio, que pierde protagonismo. Aparecen los mármoles para decorar las estancias principales y el hipocausto (hypocaustum) que calienta las habitaciones de la casa y permite la construcción de termas.
En el siglo I aparecen impresionantes casas cuyos peristilos con fuentes, grandes jardines e incluso lagos artificiales son sitios para el paseo y la tertulia. Ya en época altoimperial se transforma el peristilo, quedando éste abierto y con una fuente monumental en su centro. Las grandes ventanas y habitaciones para banquetes son características de ésta época a la que pertenece la "Casa de Amor y Psique" en Ostia.
A day in ancient Rome; being a revision of Lohr's "Aus dem alten Rom", with numerous illustrations, by Edgar S. Shumway (1885) (14778520655).jpg
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Arquitectura de la antigua Roma

Acueductos romanos


Aqua Virgo fue uno de los 11 acueductos que proveían a la antigua ciudad de Roma. El acueducto cayó en desuso con la decadencia del Imperio Romano, pero se lo restauró completamente casi un milenio después, durante el Renacimiento, tomando su forma actual como el Acqua Vergine.
Marco Agripa finalizó la construcción del Aqua Virgo el 9 de junio de 19 a. C.,1 durante el reinado del EmperadorAugusto. Su fuente se encuentra junto al octavo mojón de la Via Collatina, a unos 3 km de la Via Praenestina.1Según una leyenda transmitida por Frontino, unos soldados sedientos pidieron agua a una joven, quien les indicó el camino hacia el manantial que luego proveyó al acueducto.1 Aqua Virgo recibió su nombre debido a la joven.
La entrada de servicio del ducto de Acqua Vergine, en Via del Nazareno.
A lo largo de sus más de 20 km de longitud, el acueducto tenía un declive de sólo 4 m para llegar a Roma en medio del Campus Martius. Durante su apogeo, el acueducto podía proveer más de 100 000 metros cúbicos diarios de agua.1 El acueducto corría bajo tierra en casi toda su longitud. Procopio afirma que en 537, mientras asediaban Roma, los godos trataron de utilizar este canal subterráneo como pasadizo secreto para invadir Roma.
Después del deterioro que sufrió tras la caída del Imperio Romano, Aqua Virgo fue reparado por el Papa Adriano I en el siglo VIII.1 Después de su completa restauración y las exhaustivas tareas de remodelaje desde su origen hasta sus puntos de salida entre las colinas de Pincio y Quirinal y dentro del Campo Marzio, el Papa Nicolás V lo consagró como Acqua Vergine en 1453.
El 13 de junio de 2007, fue dañado por una obra de construcción.





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Colonna - arcate Acqua Vergine a via del Nazzareno 1610.JPG
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El Acueducto de Gadara1 fue un acueducto romano diseñado para abastecer de agua a la ciudad de Gadara, en lo que hoy es Jordania, y el túnel más largo conocido de la antigüedad. Con 170 kilómetros (105,6 millas) de largo el espacio fue construido cpm la tecnología de los qanats, es decir, como una serie de ejes verticales, que estaban conectados bajo tierra desde los lados opuestos de los túneles de suave pendiente. La sección más larga incluyó una longitud de 94 km (58,4 millas). En parte, sigue el curso de un acueducto helenístico mayor, podría decirse que el trabajo de excavación se inició después de una visita del emperador Adriano entre el 129y 130 después de cristo. El Acueducto de Gadara nunca fue terminado y sólo algunas secciones fueron puestas en servicio. Se descubrió y exploró tardíamente, en 2004.









El Acueducto del Gier1 (en francés: Aqueduc du Gier) es un antiguo acueducto romano, probablemente construido en el siglo primero después de cristo para proporcionar agua a Lugdunum (Lyon), en lo que hoy es el este de Francia. Es el más largo y mejor conservado de los cuatro acueductos romanos, sirvió a la creciente capital de la provincia romana de Gallia Lugdunensis. Llevaba su agua de la fuente del Gier, un pequeño afluente del Ródano, en las laderas del Mont Pilat, 42 km (26 millas) al sur-oeste de Lyon. Siguiendo un camino sinuoso, con 85 km (53 millas) el acueducto del Gier es el más largo conocido de los acueductos romanos. Su ruta ha disminuido, quedando numerosos restos. Dejando las tierras altas del macizo del Pilat, en el departamento del Loira, el acueducto atraviesa el departamento del Ródano, pasando por Mornant, Orliénas, Chaponost y Sainte-Foy-lès-Lyon para terminar en Lyon.

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Arquitectura de la antigua Roma

Acueductos romanos


Anio Novus (recibió su nombre por el río Anio en la milla 42.ª de la Via Sublacensis del que originalmente tomaba su agua) es un acueducto, que, como el Aqua Claudia, se comenzó por Calígula en 38¹ d. C. y acabado en el año 52 por Claudio, quien inauguró ambas el 1 de agosto.

Era el de nivel más alto de todos los acueductos que llegaban a la ciudad de Roma. Después de que el agua fuese propenso a enturbiarse, Trajano hizo uso de los dos lagos superiores de los tres formados por Nerón como ornamento de su villa en Subiaco alargando así el acueducto a 58 millas y 700 pasos ². Los lagos fueron creados por presa en el río, y eran las más altas de cualquier construcción romana. Fueron arrollados por el río en la época medieval. Su volumen en la entrada era de 196.627 m3 en 24 horas. Desde su tanque de filtrado cerca del 7º miliario de la Vía Latina fue llevado sobre los majestuosos arcos del Aqua Claudia, en un canal inmediatamente superpuesto sobre el segundo. Antes de las reformas el acueducto se usó libremente para proporcionar las deficiencias (ampliamente debidas a los comportamientos deshonrosos) de otros acueductos, y, siendo turbia, las volvía impuras. Es descrito con cierto detalle por Sexto Julio Frontino en su obra publicada en la segunda mitad del siglo I, De aquaeductu.



Restos de los acueductos Aqua Claudia y Acqua Anio Novus, integrados en la Muralla Aureliana como una puerta en el año 271.










El Aqua Alsietina también conocida como Aqua Augusta, fue un acueducto construido bajo el reinado de César Augusto en el 2 a. C., para servir los barrios del río Tiber (Trastévere y del local para los espectáculos de combates navales). Un nuevo canal sería realizado por Trajano en el 109 d. C. Recogía las aguas del Lago Martignano.

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Aqua alsietina planrome















El Aqua Appia fue el primer acueducto de Roma. Fue construido por los censores Apio Claudio Ceco, conocido también por la construcción de la Vía Apia durante su censura, y Cayo Plaucio Venox1 en el año 312 a. C.2
Cuando el agua del río Tíber ya estaba demasiado contaminado para el consumo humano y los manantiales y pozos más próximos ya no daban abasto a las necesidades de la población, hubo que plantearse cómo transportar agua desde más lejos. Según el comisionado de los acueductos de la capital (curator aquarum) Sexto Julio Frontino, el censor C. Plaucio encontró el manantial en el agro Lucullano, a 780 pasos a la izquierda de la vía Prenestina, aunque no ha sido identificado.2
El primero de los nueve acueductos catalogados por Frontino en su obra De aquae ductu Urbis Romae, publicado hacia finales del siglo I, fue también el más corto. Con un caudal de 75 537 metros cúbicos cada 24 horas,2transcurría 16 445 m,3 hasta entrar en Roma cerca de la Porta Maggiore (Puerta Mayor) (en el lugar designado como ad spem veterem) se dirigía al Celio y Aventino y terminaba cerca de la porta Trigemina, en el Foro Boario. Fue restaurado, junto con el Anio Vetus, por el pretor Quintus Marcius Rex in 144‑140 a. C.,2 y por Augustus entre 11 y 4 a. C.2
Principalmente un acueducto subterráneo, solo fue elevado con arquerías durante un recorrido de unos 60 pasos cerca de la porta Capena2 (según algunas fuentes, solo un 5 % de los 421 431 m que formaban los aqueductos de Roma transcurrían por arquerías, viaductos o puentes elevados3aunque Isabel Rodà, catedrática de Arqueología de la Universidad Autónoma de Barcelona, eleva estas cifras a 507 kilómetros de acueductos, de los cuales 434 km eran subterráneos, 15 km de superficie y solo 59 km (el 12 %) discurría por arquerías).


«Vista de los restos de edificios antiguos, a los pies del Aventino en la carretera llamada Marmorata.» (1756). Grabado de Giovanni Battista Piranesi en Le antichità Romane(1784). A. Restos de antiguas minas de sal. B. Salida de conducto del Acqua Appia.  C. Fontanella provegnente moderna de d.o cueva. D. Cuesta antes conocido como el Clivus Publicio. E. Avanzi de las subestructuras de la 'Aventino.

El recorrido del Aqua Appia (en rojo). Escala:1:400 000.