viernes, 28 de febrero de 2014

EDIFICIOS Y ESTRUCTURAS POR TIPO



Antiguas prisiones de España


Castillo de Cuéllar


Nada se conoce acerca de la estructura que mostraba en esa época, y fue necesario que pasara un siglo para volver a tener constancia del edificio, pues no fue hasta 1403 cuando el infante Fernando de Antequera, señor de Cuéllar, otorgó una licencia al concejo de Cuéllar para reparar los muros y el castillo, cuyos gastos ascendieron a 30.000 maravedíes que abonaron los vecinos de Cuéllar y su Tierra.7 En 1431, Juan II de Castilla concedió un privilegio similar al anterior, según el cual las multas debían ser para el "refacimiento de los muros del castillo".

Por su situación geográfica, a medio camino entre Segovia y Valladolid, y la existencia del castillo, la Villa jugó un papel de cierta importancia durante la Guerra de la Independencia, y la fortaleza un lugar codiciado por los franceses.16 Al igual que lo hicieron con otros monumentos de Cuéllar, como los conventos de San Francisco y La Trinidad o la iglesia de San Pedro, el castillo también fue víctima del robo y destrozo de los franceses.17 El 28 de febrero de 1808 llegaron los primeros soldados franceses, que se instalaron en la casa de una de las familias nobles de Cuéllar y fueron alimentados y atendidos por la población.

El 3 de junio de 1931 fue declarado, junto con el recinto amurallado de la VillaMonumento Histórico-Artístico, que a partir de 1985 con la nueva ley se denominó Bien de Interés Cultural. Pese a ello, en 1938 el director general de Prisiones en el Gobierno de Burgos pidió al XVIII duque de Alburquerque instalar una institución penitenciaria en el castillo, destinada a presos políticos.
En 1966 cesó la actividad del penal, y a partir de entonces el edificio fue víctima del pillaje y el vandalismo hasta que el Ministerio de Educación intervino en 1972, procediendo a la afectación del usufructo del castillo ante el progresivo deterioro que estaba sufriendo tras el cese de la prisión. Ese mismo año la Dirección General de Bellas Artes llevó a cabo la primera restauración, eliminando los restos de la prisión y consolidando la estructura original, en peligro de hundimiento. Un año más tarde se paralizó la restauración, considerándose que se trataba de un capricho y no de la conservación del edificio. Entonces se intentó buscar una función práctica para su uso, y tras barajar diferentes propuestas entre las que se encontraba su transformación en castillo-museo, un estudio y museo de Miguel Ortiz Berrocal e incluso incorporarlo como Parador de Turismo, se decantó finalmente por instalar un centro de Formación Profesional para Cuéllar y su comarca, de mayor necesidad que las otras propuestas.
















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