lunes, 3 de febrero de 2014

BIOGRAFÍAS - REYES DE ESPAÑA




CASA DE ARAGÓN .-


ALFONSO III DE ARAGÓN :

Política interna

La ambición mediterránea del monarca provocó un desánimo en la nobleza aragonesa que se sintió desplazada, por ejemplo, por ser proclamado rey antes de la jura de los Fueros y que vio cuestionados sus privilegios ante el triunfo de la monarquía. Así, las Cortescelebradas en junio de 1286 en Zaragoza y las de octubre del mismo año en Huesca acabaron con represalias y acciones militares entre la monarquía y los nobles, que amenazaron con dar el trono a Carlos de Valois, al que el Papa había nombrado como soberano de los reinos de Pedro III.
Para mejorar sus relaciones con la nobleza, en 1287 concedió el Privilegio General de la Unión, por el cual prometía convocar anualmente, en Zaragoza, Cortes que serían las que designarían el Consejo del rey, y no proceder contra la Unión sin previa sentencia del Justicia del reino y del permiso de las Cortes. Si el rey obraba en contra de lo estipulado en este documento, los nobles podían “desnaturarse” (negar la obediencia y elegir otro soberano sin incurrir en nota de infidelidad). Esta condición dio motivo a Alfonso III a decir: “Que había en Aragón tantos reyes como ricoshombres”.
En las Cortes celebradas en Monzón en 1289 y gracias al apoyo de los estamentos valencianos y catalanes, logró reforzar el poder de la monarquía en contra del poder de los nobles.

Política castellana

Llevó a cabo una política anticastellana continuando la política de su padre Pedro III debido a la pasividad que mantuvo Sancho IV de Castilla frente al ataque francés de 1285, ya que el rey castellano no prestó la ayuda prometida. Favoreció a Alfonso y Juan, infantes de la Cerda, en sus pretensiones al trono castellano acogiéndolos en sus dominios, y llegando a coronar al mayor de éstos, Alfonso, como rey de Castilla y de León en Jaca en septiembre de 1288 y saliendo fiador de éste en sus tratos con el rey de Granada. Este apoyo a los infantes de la Cerda desembocó en varias luchas fronterizas en abril-junio de 1289, septiembre de 1290 y febrero de 1291, tras haber pactado un tratado de amistad con los benimerines. En compensación Alfonso de la Cerda se comprometía a ceder el reino de Murcia a Alfonso III, pero tal cesión nunca fue efectiva. Dichos infantes basaban sus pretensiones en la ilegalidad del matrimonio deSancho IV de Castilla con María de Molina.

Cuestión siciliana y conflicto con Francia y el Papado

Ordenó las expediciones navales de Roger de Lauria, Bernat de Sarriá y Berenguer de Vilaregut.
Sus mayores problemas en el escenario internacional fueron su conflicto frente a Francia, los Valois y el Papado por los derechos de su hermano Jaime sobre Sicilia, al que en primera instancia apoyó pese a las presiones extranjeras. El Papado, que había excomulgado con anterioridad a los reyes de Aragón hasta que el reino de Sicilia pasara a manos de quien él consideraba como justo, donó el reino de Aragón a Carlos de Valois e impuso censuras eclesiásticas.
Se enfrentó a la invasión francesa de sus territorios por parte de Felipe III de Francia, al que venció en la batalla del collado de las Panizas (1285).
Recibió a los embajadores del Papa y de los reyes de Francia e Inglaterra que pedían la liberación del príncipe de Salerno, futuroCarlos II de Anjou, llamado ‘’el cojo’’, al que su padre había hecho prisionero. Alfonso dejó en libertad a Carlos el 29 de octubre de 1288 haciendo que renunciara al reino de Sicilia en favor de su hermano Jaime y dejando de rehenes en Barcelona a sus dos hijos, Luis y Roberto.
Finalmente y tras la imposibilidad para Carlos II de Anjou de tomar Sicilia, se llegó a la firma del Tratado de Tarascón en 1291, en el que las condiciones impuestas por el Papado eran revocadas. Con este tratado se levantaba la excomunión al rey de Aragón y reconocía los derechos de Aragón sobre Mallorca, mientras que Alfonso renunciaba al trono siciliano, se comprometía a actuar para que Jaime renunciara al reino de Sicilia en favor de Carlos II de Anjou e incluso a hacerle la guerra en caso de que se negase a ceder su trono, pese a la postura contraria de los sicilianos, y a pagar nuevamente el tributo a la Iglesia y a satisfacer los atrasos. Puesto que Jaime no renunció al trono de Sicilia, se avecinaba un nuevo conflicto, que no se produjo por la repentina muerte de Alfonso.

África y Oriente

Continuó la política de su padre en estos campos intentando establecer puntos de enlace entre la península y puertos comerciales de la costa norteafricana y de oriente. En 1286 sometió a vasallaje al sultán de Tremecén e intentó lo mismo con el de Túnez, pero sin éxito. Para ello amenazó a estos territorios con una alianza con el sultán de Marruecos que también ambicionaba estos territorios.
En 1290 firmó un tratado comercial con el emperador bizantino Andrónico II que autorizaba a todos los mercaderes de los territorios dominados por Alfonso III a comerciar con el imperio pagando a la entrada y salida de los productos una tasa del tres por ciento.
Predecesor:
Pedro III
thum
Rey de Aragón

1285 - 1291
Sucesor:
Jaime II

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