CASA RAMÍREZ .-
ALFONSO I DE ARAGÓN :
En esos primeros años de reinado acorraló Zaragoza completando la conquista de la Hoya de Huesca, los Monegros (tomando el sur de la Sierra de Alcubierre) y asegurando el área de Barbastro y Monzón. Conquistó Tamarite de Litera y San Esteban de Litera en1107, cumpliendo así con un objetivo en el que su hermano Pedro I había fracasado. Parte de la Franja de Aragón y de la actualprovincia de Lérida quedaron en manos musulmanas, empero. De este modo amplió su reino al sur asentando sus fronteras se iban asentando en el río Ebro, y el Cinca, aunque Fraga y Mequinenza aún fueran musulmanas.
Matrimonio y política castellana
Tras su coronación en 1104, surgió el problema dinástico de que el nuevo rey superaba la treintena y no estaba casado, siendo el único miembro restante de la casa real su hermano Ramiro, de carrera eclesiástica. Su boda, razón de estado, fue calculada mirando las diversas casas reales ibéricas con hijas casaderas. En 1109, sabiendo cercano su final, Alfonso VI de León decidió el matrimonio de su hija Urraca con el rey de Aragón, interesado en el apoyo militar que su nuevo yerno, veterano en esas lides, podía proporcionarle ante la amenaza almorávide, frente a los que había perdido su único heredero varón Sancho, fallecido en la batalla de Uclés (1108).Antes de casarse, según parece, Urraca y Alfonso acordaron las capitulaciones de esponsales por el que se designaban recíprocamente en soberana potestas en las posesiones del otro. Pero se convenía que si el matrimonio tenía descendencia, este hijo pasaría a ser el heredero, lo que relegaba al primogénito del anterior matrimonio de Urraca con Raimundo de Borgoña, Alfonso Raimúndez (futuro Alfonso VII), que perdía sus derechos al trono de León. Entre los contrarios a este enlace matrimonial se destacaron los nobles gallegos, debido a la pérdida del entonces infante de cinco años Alfonso Raimúndez (futuro Alfonso VII) de los derechos al trono del reino de León y Castilla tras el pacto matrimonial firmado entre Urraca y Alfonso I de Aragón, que estipulaba que los derechos de sucesión pasarían al hijo que pudieran tener. La nobleza gallega encabezada por el obispo de Santiago de Compostela Diego Gelmírez y el tutor del infante Pedro Froilaz el conde de Traba, se rebelarán, y el ayo del joven príncipe proclama en la catedral de Santiago a Alfonso Raimúndez, con siete años de edad, «rey de Galicia» el 17 de septiembre de 1111, lo que obligó a Alfonso I de Aragón a intervenir para restablecer el orden. Es discutido el sentido de esta proclamación, sin que pueda dilucidarse si se pretendía con ello establecer un reino independiente o no, pero lo más probable es que simplemente se tratara de otorgar la categoría de correinante a Alfonso Raimúndez con un grado igual al de su madre Urraca. La inhábil política de Gelmírez al no facilitar la sumisión de Portugal, cerró el camino para el triunfo de la revuelta, que obtuvo apoyo entre la nobleza gallega, pero que también generó opositores entre los sectores partidarios de Alfonso el Batallador, como ocurrió en Lugo.11 El Batallador actuó en Galicia, pues estaba incorporada de derecho a su reino por las capitulaciones matrimoniales, que establecían que el hijo de Alfonso y Urraca podría reinar en la mayoría de los territorios de la España cristiana: Aragón, Pamplona, León y Castilla; a excepción sólo del condado de Barcelona y otros condados pirenaicos, como el de Urgel, entre otros.
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