FAMILIAS INDOEUROPEAS - LENGUA GRIEGA CLÁSICA .-
Escritura
Los textos griegos más antiguos proceden de los siglos XV al XII a. C. y están escritos en el silabario Lineal B, procedente de Pylos y Micenas, en el Peloponeso, y de Cnossos , en la isla de Creta. También de la misma época es el silabario chipriota, originario de dicha isla.
Todos estos sistemas de escritura verán su fin con el surgimiento del alfabeto griego, procedente del fenicio, que hace su aparición en Grecia y que para el siglo V a. C. sustituirá, en la forma del alfabeto jónico de Mileto, a las escrituras locales. Para escribir la lengua Atenas adoptó la forma jónica de la escritura semítica septentrional, es decir, la fenicia. Esta importante decisión se tomó en el siglo V a. C. La letra digamma ya no se usaba y por lo tanto quedará ausente de la escritura normativa. Gramática
La gramática griega ha permanecido a través de las edades razonablemente intacta aunque con algunas simplificaciones. Aparte del caso vocativo, había en el periodo micénico cinco casos: nominativo, acusativo, genitivo, dativo-locativo e instrumental. De ellos el instrumental desapareció en el periodo arcaico, siendo su función adoptada por el dativo-locativo, que a su vez se perdió en el griego bizantino. Los restantes casos: nominativo, acusativo y genitivo, permanecieron intactos aunque en los dialectos el genitivo tiende a dar paso al acusativo.
El sistema fonológico del griego antiguo difiere notablemente de un periodo a otro y de un dialecto a otro. En el ático antiguo había siete vocales: i abierta y cerrada, e, a, o abierta y cerrada y u, cada una de ellas con una forma larga y corta, excepto la e abierta y la o abierta que sólo tenían forma larga. Los diptongos originalmente eran ei, ai, oi y eu, au, ou, pero ei comenzó a evolucionar hacia una e larga cerrada y ou hacia una o larga cerrada. Además había un diptongo ui y normalmente al final de las palabras los diptongos -ei, -ai, -oi con elementos largos primero que más tarde fueron reducidos respectivamente a e larga, a larga y o larga abierta.
La estructura consonántica en ático antiguo se caracterizaba por la riqueza en oclusivas sordas: p, t, k; aspiradas ph, th, ch; y sonoras b, d, g. Había dos sonidos líquidos, l y r y dos nasales, m y n. No existían ni y ni w como sonidos distintivos, pudiendo la mayoría de las consonantes ser dobladas entre vocales. Las únicas consonantes permitidas al final de la palabra eran s, n y r.
Hacia el 200 a. C. y bajo la influencia de los gramáticos alejandrinos se comienzan a usar los acentos tonales: alto, bajo y decreciente. El acento tónico cae en una de las tres últimas sílabas.
Aparte de algunos términos monosilábicos o bisilábicos no acentuados de menor importancia, cada palabra iba marcada por un acento en una de las vocales. Las vocales cortas si llevaban acento tenían sólo tono elevado, pudiendo las largas y los diptongos llevar tono elevado o tono elevado seguido de decadente (notado mediante el acento circunflejo). Cuando una palabra que llevara acento en la vocal al final de la sílaba era seguida por otra palabra dentro de la misma frase, su acento se anotaba por el signo del acento grave para indicar que su tono era más bajo que el de la vocal de la sílaba inicial de la siguiente palabra. Algunas veces dos palabras que de otra manera serían idénticas se diferenciaban por la naturaleza o la posición del acento: como oîkoi 'casas' que es un nominativo plural y oíkoi 'en casa' que es un adverbio de lugar; tómos significa 'un corte' y tomós 'cortando'.
El acento no tiene ningún papel en el ritmo de la lengua, que se basa, tanto en prosa como en poesía, en la distribución de las sílabas largas y cortas. Para que una sílaba sea corta debe terminar en una vocal corta mientras que la sílabas que terminan en una vocal larga o sílabas cerradas (que acaban en consonante) son largas.
La lengua griega clásica tiene tres géneros, masculino, femenino y neutro, y tres números; el dual es preservado en el ático durante el período clásico. La supervivencia del dual es un arcaísmo, aunque una forma viva en el periodo micénico tiende a ser reemplazada por el plural en el primer milenio a. C.
Como las relaciones sintácticas se expresan por medio de las terminaciones de los casos, el orden de la frase es relativamente libre. La posibilidad de cláusulas en infinitivo y participio, con o sin artículo, como alternativas para toda clase de cláusulas subordinadas permite la construcción de frases muy largas y complejas que son, no obstante, totalmente transparentes a su estructura sintáctica. Este es un logro de la prosa ática sin par en otras lenguas.
La creación del artículo determinado (periodo post-micénico y post-homérico) fue una innovación importantísima. El artículo determinado en masculino es ho, en femenino he, en neutro to; hay declinación en los tres números y en los cuatro casos: nominativo, acusativo, genitivo y dativo. La numeración del 1 al 10 en griego clásico es: eis, dyo, treis, tessares/tettares, pente, heks, hepta, okto, ennea, deka; 11 endeka, 12 dodeka, 13 treis kai deka, 20 eikosi(n), 21 eis kai ekosi, 30 triakonta, 40 tessarakonta, 100 hekaton. Los pronombres personales son los siguientes:
Singular
Dual
Plural
1
ego
no
hemeis
2
sy
spho
hymeis
3
aitos/aute/auto
auto/auta/auto
spheis; autoi/autai/auta
Los pronombres demostrativos son: autos/aute:/touto, plural ouoti/autai/tauta 'esto, estos'; hode/he:de/tode, plural hoide/haide/tade 'eso, esos'. Ekenios/-e:/-o se puede usar para 'eso, esos'. El interrogativo es tis, ti '¿quién? ¿qué?'. El pronombre relativo es hos, he:, ho; dual ho: en los tres géneros; plural hoi, hai, ha. Los adjetivos concuerdan en género, número y caso con sus nombres.
En griego clásico el verbo tiene tres voces: activa, media y pasiva y cuatro modos: indicativo, imperativo, subjuntivo y optativo; el indicativo tiene siete tiempos: presente, imperfecto, perfecto, pluscuamperfecto, aoristo, futuro y futuro perfecto.
Si se consideran las raíces de las palabras parece que muchas de ellas son préstamos, aunque la base esencial del vocabulario es de origen indoeuropeo. Muchos de esos préstamos proceden de las lenguas que hablaban los pueblos que vivían en Grecia antes de la llegada de los proto-griegos. Muchas palabras ya habían penetrado en el griego en el segundo milenio a. C. pues hay formas hallada en el micénico que corresponden a nombres de plantas como elaia 'olivo' y selinon 'apio', nombres de animales como lexn 'león' y onos 'asno', nombre de objetos como asaminthos 'bañera' depas 'vaso' y xiphos 'espada' y nombres de materiales como elephas 'marfil' y chrusos 'oro'.
Sea cual sea el origen de sus raíces verbales y nominales, la lengua griega desarrolló un vocabulario lleno de significados y de gran alcance. En todos los periodos la creatividad léxica del griego ha sido muy productiva, generando un vocabulario de gran riqueza.
Cada forma nominal o verbal combina una raíz que porta el sentido léxico de la palabra y un cierto número de marcadores gramaticales que sirven para especificar el significado de la palabra completa o para indicar su función sintáctica en la frase.
La categoría de género, que diferencia el masculino, femenino y neutro, vincula sólo al sustantivo, adjetivo y pronombre. La categoría de persona (primera, segunda o tercera) se restringe al pronombre y al verbo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario