lunes, 27 de enero de 2014

LITERATURA - ANTOLOGÍA LITERARIA





EJERCICIOS CON EL USO DE TODAS LAS LETRAS .-



 DESCUBRE LOS ERRORES EN G/J
 En algunas  de las palabras  de este fragmento del Quijote HAY FALTAS DE ORTOGRAFÍA EN G/J.  Señala SÓLO ESTAS PALABRAS (LAS  QUE ESTÁN MAL ESCRITAS ). Vuelve a comenzar cuando cometas un error


en suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imajinada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación       En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:
—La ventura va 
giando
 nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados jigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer, que esta es buena gerra , y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra . 
—¿Qué  
jigante
s? —dijo Sancho Panza.
—Aquellos que allí ves —respondió su amo—, de los brazos largos, que los suelen tener 
algunos de casi dos legüas
.
—Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son  
jigante
s , sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.
—Bien parece —respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son 
jigante
s; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigal batalla . 
Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante , sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda 
alguna eran molinos de viento, y no  jigante
s, aquellos que iba a acometer . Pero él iba tan puesto en que eran  jigantes , que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran, antes iba diciendo en voces altas:
—Non fuyades , cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.
Levantose en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:
—Pues aunque mováis más brazos que los del  
jigante 
 Briareo , me lo habéis de pagar.
Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre , arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió con el primero molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero,  que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su asno, y cuando 
llegó
 halló que no se podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante.
—¡Válame Dios! —dijo Sancho—. ¿No le 
dige yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos de viento, y no lo podía ignorar
 sino quien llevase otros tales en la cabeza? 
—Calla, amigo Sancho —respondió don Quijote—, que las cosas de la
 gerra más que otras estánsujetas a continua mudanza ; cuanto más, que yo pienso, y es así verdad , que aquel sabio Frestón que me robó el aposento y los libros ha vuelto estos  jigantes
 en molinos, por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo al cabo  han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada.

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