lunes, 23 de septiembre de 2024

FENICIA - FENICIOS

 ARQUEOLOGÍA FENICIO - PÚNICA


La Estela de Baal con un Rayo, encontrada en las ruinas de Ugarit

Baal (en semítico cananeo 𐤁𐤏𐤋 [baʕal], «amo» o «señor»; en hebreoבָּעַל‎ [Báʿal]; en árabeبعل‎ [Baʿal]) es una antigua divinidad de varios pueblos situados en Asia Menor y su área de influencia: babilonioscaldeoscartaginesesfenicios (asociado a la antigua deidad Melkart), filisteos y sidonios. Era el dios de la lluvia, el trueno y la fertilidad.

Por otra parte, Moloch Baal se trata de un dios de origen canaanita que fue adorado por los fenicioscartagineses y sirios. Era considerado el símbolo del fuego purificante, que a su vez simboliza el alma. Se le identifica con Cronos1​ y Saturno.2

Belcebú (en hebreo: בַּעַל זְבוּב‎‎ Ba'al Zəḇūḇ, entre otras variantes)3​ es un nombre derivado de un dios adorado en la ciudad filistea de Ecrón, asociado con el dios Baal de la religión cananea. Baal-zebub (heb. Ba’al zebûb, “Baal [señor] de las moscas”; originalmente habría sido Ba’al Zebûl, “Señor de la casa [morada, habitación]”, pero los masoretas lo habrían cambiado para burlarse del ídolo y sus adoradores).4

Etimología

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El término Baal viene del latín, que a su vez llegó del griego Βάαλ (Báal), esto como resultado de traducir el Tanaj al Koiné en la Septuaginta5​ y de traducir la Biblia al latín en la Vulgata.5​ La forma original semita BʿL no tiene vocales.6​ La connotación bíblica de Baal como deidad fenicia y dios falso, generalmente se extendió durante la Reforma protestante para denotar cualquier ídolo, imágenes de santos, o la Iglesia en general.7

En las lenguas semíticas del noroeste, ugarítico, fenicio, hebreo, amorreo y arameo, la palabra Baal significaba "dueño" y, por extensión, "amo o señor",5​ incluso maestro y esposo.89

Su variante femenina Baalah (en hebreo: בַּעֲלָה; BLH,10​ en árabe: بَعْلَة) significa "dueña" en el sentido de una dueña o señora de la casa.10

Familia

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Su dios padre es El. En la mitología cananea se denominaba así (El) a la deidad principal. Se lo conocía como «padre de todos los dioses», el dios supremo, «el creador», «el bondadoso». Por lo general, al dios El, se le representaba como un toro, con o sin alas. También se lo llamaba Eloáh o Elah y su esposa principal era Asera (AstartéAthirat o Ishtar), diosa madre de Baal.

Su hijo Baal era representado como un joven guerrero, pero también como un toro joven (un becerro). En el templo de El-Il-Dagan (en Ugarit), Baal y el dios El estaban juntos.

La consorte de Baal en Cartago era llamada Tanit.

Uno de los hermanos de Baal y dios rival, es el dios semítico del caos y las tempestades, llamado Yam, cuyo culto rivalizó con el culto a su hermano de Baal, ambos hijos del dios principal El. También, ambos formaban parte de su corte de dioses menores.111213

El ciclo canónico de Baal

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Poco se sabía de la adoración a Baal hasta que las excavaciones de Ugarit (la moderna Ras Shamra, situada en la costa de Siria, frente al extremo nordeste de la isla de Chipre) sacaron a la luz muchos objetos religiosos y cientos de tablillas de arcilla. Se cree que muchos de esos documentos antiguos ―conocidos ahora como los Textos de Ras Shamra― son las liturgias o las palabras de aquellos que participaban en los rituales de las fiestas religiosas. En los Textos de Ras Shamra se alude a Baal ―llamado también Aliyán [‘prevaleciente’] Baal) como «Zebul [‘príncipe’]) de la Tierra» y «el Jinete de las Nubes». Estos nombres armonizan con una representación de Baal en la que se le muestra sosteniendo en la mano derecha un garrote o maza y en la mano izquierda un relámpago que acaba en una punta de lanza. También se le representa llevando un yelmo con cuernos, lo que parece indicar una estrecha relación con el toro, símbolo de la fertilidad.

Las tablillas KTU 1.1-6 de los archivos de Ras Shamra contienen lo que ha dado en llamarse el ciclo canónico de Baal, que representa la tradición más conservada de la historia mitológica de esta deidad.14​ Si bien los textos en algunas ocasiones no conservan una unidad temática o cronológica, permiten una reconstrucción bastante completa de la ideología religiosa de los habitantes de Ugarit. El ciclo canónico de Baal, o épica de Baal, puede dividirse en los siguientes subtemas: i) El combate de Baal contra Yam, ii) la construcción del palacio de Baal, y iii) el combate de Baal contra Mot.14

El combate de Baal contra Yam

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Las tablillas KTU 1.1 y 1.2 contienen el primer subtema de la épica de Baal. Este subtema comienza con un lamento, posiblemente acerca de la situación precaria del dios Yam, el dios del mar también llamado Nahar, que termina convenciendo al dios El, el dios supremo del panteón ugarítico, de respaldar a Yam como rey de los dioses y del universo. Yam, no obstante, para poder hacerse al título de rey de los dioses, debe derrotar a su más claro oponente, el dios Baal, que, así como Yam, es también hijo de El.

El convoca a los dioses del Monte Safón, el equivalente ugarítico del Monte Olimpo de los griegos, a un banquete en el que deberán decidir a quién respaldarán en el duelo, si a Yam, que cuenta con la aquiescencia de El, o a Baal, que es visto como la deidad retadora y rebelde. El dios Kothar, dios de la artesanía, se inclina por Baal, mientras que Anat, diosa de la guerra también llamada Astarté en las tablillas, mantiene una posición más respetuosa de la voluntad de El. A pesar de la postura de Kothar, El le ordena que le construya un palacio a Yam, ya que sin palacio no podría regir en Safón. Esto enfurece a Baal y marca el preludio de la contienda.

Un tercer aspirante al trono, el dios Athar, intenta entrar en la contienda pero es pronto convencido de no hacerlo por el dios Shapash, dios sol.

Baal declara la guerra a Yam, lo cual implícitamente también es una declaratoria de guerra contra El, y El le ordena a Baal que se someta a Yam. Baal no accede y afrenta a Yam matando a unos de sus mensajeros, y tras algunos discursos que no se conservan en las tablillas, el texto describe el combate entre Yam y Baal.

Baal desciende al mar, que es la morada natural de Yam, e intenta matarlo, sin éxito. Cuando la batalla se encuentra prácticamente perdida, el dios Kothar le regala a Baal dos armas mágicas que logran darle la victoria. Finalmente, Baal se dirige adonde su padre El para solicitarle que le reconozca como el líder legítimo de los dioses.14

La construcción del palacio de Baal

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Tras su victoria contra Yam, Baal recibe el respeto de su hermana y esposa, la diosa Anat. Aquel le comunica a ella su deseo de proveerse de rayos y truenos, sus atributos principales, mas ésta se da cuenta de que sin un palacio, Baal no podrá gobernar sobre los dioses. Anat, entonces, se dispone a convencer a El de autorizar la construcción de dicha mansión; como sabe que posiblemente El se opondrá, ella manifiesta su disposición a hacer uso de medios violentos para lograr su cometido. No se tiene registro de la respuesta de El, pero se sabe que Anat tuvo que lograr el consentimiento de Asera (esposa de El), los demás hijos de El y Asera, y Yam (que aparece vivo de nuevo, aunque esto posiblemente se deba a que este subtema no posee unidad redaccional con el anterior). Asera convence a El de legitimar a Baal y de darle un palacio.

Baal de Ugarit (Siria). En poder del Museo del Louvre (Francia).

Habiéndose obtenido la autorización del panteón, Kothar se procede a la hechura del palacio, el cual poseerá una claraboya para permitir que la voz de Baal (el trueno) y su arma (el rayo) salgan y asombren a los dioses y a los humanos. El palacio es construido para deleite de Anat y de Baal, y Baal procede a exigirle al dios del inframundo, Mot, que reconozca su autoridad.14

El combate entre Baal y Mot

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Mot resuelve no someterse a Baal, en represalia por la derrota de Yam. Mot es el dios de la muerte y del inframundo (la palabra mot en hebreo, מות, significa muerte). Baal, sorpresivamente, se rinde ante Mot, y acepta descender al inframundo para morir, bajo la condición de que siga habiendo fertilidad en la tierra de los humanos. La mitología ugarítica explicaba la muerte como el ser "tragado" por las fauces del hambriento Mot, y Baal, aun siendo un dios, estaría sometido a esta misma mortalidad.

Baal desciende al inframundo y muere, lo cual genera los lamentos de El y Anat, aunque Anat sospecha que El y los demás dioses secretamente se alegran de la muerte de su esposo. Como sea, con Baal muerto hay que buscar quién lo reemplace como rey de los dioses, y El elige a Athtar. Este dios, sin embargo, se comprueba incapaz para ejercer esta función, lo cual deja a Mot como el único posible heredero al trono. Un eventual reino de Mot conllevaría la extinción de la vida en la tierra, y por eso Anat decide ir a rescatar a su difunto esposo Baal del vientre de Mot, para así hacerlo regresar a la vida.

Cuando, en efecto, Anat desciende a luchar contra Mot y lo mata, logra revivir a Baal, lo cual alegra a los dioses de Safón, especialmente a El, que veía con preocupación un reinado de Mot. Anat, junto con Shapash, buscan el cuerpo revivido de Baal. Baal, no obstante, no puede subir al trono inmediatamente, sino que debe luchar contra Mot para ganarse su título (Mot, como se ve, muere y no muere, lo cual es típico de la teología de Ugarit).

Se siguen varios enfrentamientos encarnizados entre Baal y Mot, hasta que el debilitado Mot se rinde, aconsejado por Shapash. El subtema culmina con un himno de alabanza a un dios (posiblemente Baal o Shapash) al final de la tabilla KTU 1.6.14

Amorreos

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Baal era ya venerado en el III milenio a. C. por los semitas amorreos; su nombre propio era Hadad (con sus variantes Adad, Haddu, Addu, Had, Ad). Ese culto fue introducido en Egipto aparentemente por los hicsos (pueblos de origen semita que hacia el siglo XVIII a. C. reinaban en el delta del Nilo).15

Cananeos

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En la antigua región de Canaán no suele llover desde finales de abril hasta septiembre. Las lluvias comienzan en octubre y continúan durante todo el invierno hasta abril, gracias a lo cual crece una abundante vegetación. Se creía que los cambios de estación y los efectos subsiguientes eran ciclos producidos por los interminables conflictos entre los dioses. El que cesasen las lluvias y se marchitase la vegetación se atribuía al triunfo del dios Mot (dios de la muerte y la aridez) sobre Baal (dios de la lluvia y la fertilidad), lo que obligaba a este último a retirarse a las profundidades de la tierra. Por otro lado, se pensaba que el comienzo de la estación lluviosa indicaba que Baal había despertado a la vida, lo que era posible gracias al triunfo de Anat, su hermana, sobre Mot, permitiendo que su hermano Baal volviese al trono. La unión de Baal con su esposa, probablemente Astarté, se creía que garantizaba la fertilidad durante el año entrante.

Los agricultores y ganaderos cananeos posiblemente pensaban que el participar en rituales prescritos —una especie de magia imitativa— durante sus fiestas religiosas estimulaba a sus dioses a actuar según el modelo representado en esas fiestas, y esto era necesario para tener cosechas y rebaños productivos durante el nuevo año, así como para alejar sequías, plagas de langostas, etc. De modo que la vuelta a la vida de Baal para ser entronizado y unirse a su consorte se celebraría con ritos de fertilidad licenciosos.[cita requerida]

Toda ciudad cananea debió tener su santuario en honor al Baal de su localidad. Asimismo, se nombraban sacerdotes para dirigir la adoración en estos santuarios y en los muchos lugares sagrados que se hallaban en las cumbres de las colinas cercanas y que eran conocidos como «lugares altos». Es posible que en el interior de dichos lugares sagrados hubiese imágenes o representaciones de Baal, en tanto que en el exterior, cerca de los altares, se encontraban las columnas de piedra (probablemente símbolos fálicos de Baal), los postes sagrados que representaban a la diosa Aserá y estantes de incienso.

Uno de los textos de Ras Shamra menciona una ofrenda a la «Reina Shapash [el Sol] y a las estrellas», y otro alude al «ejército del Sol y la hueste del día».

Cada localidad tenía su propio prefijo o sufijo en nombre de Baal, al que se solía calificar mediante un nombre geográfico, como tributo al nombre de dios. Por ejemplo, el Baal de Peor (Baal-peor), adorado por moabitas y madianitas, tomó su nombre del monte Peor. Más tarde, los nombres de esos baales locales llegaron a incorporarse, por metonimia, a los mismos nombres geográficos, como por ejemplo: Baal-hermón, Baal-hazor, Baal-zefón y Bamot-baal.






Baalbek
Ἡλιούπολις
Patrimonio de la Humanidad
Ubicación
CordilleraCordillera este y oeste del Líbano
Vallede Becá
PaísBandera de Líbano Líbano
DivisiónBaalbek
Coordenadas34°00′22″N 36°12′31″E
Historia
TipoComplejo ceremonial
Uso originalsantuario
Estilojónicocorintio
Épocasemítica, grecorromana
Construcción1000
Descubrimiento y hallazgos
Otros materialesgranito
Dimensiones del sitio
Área37,42 km²
Altura1,17 km
Otros datos
Estadoen ruinas
Mapa de localización
Baalbek ubicada en Líbano
Baalbek
Baalbek
Ubicación en Líbano
Baalbek
 
Patrimonio de la Humanidad de la Unesco

Entrada del Templo de Baco (hacia 1890-1923)
Localización
PaísBandera de Líbano Líbano
Datos generales
TipoCultural
Criteriosi, iv
Identificación294
RegiónEstados árabes
Inscripción1984 (VIII sesión)

Baalbek (en griego antiguoἩλιούπολις en árabeبعلبك‎ Ba'lbakk en latínHeliópolis syriae) es actualmente una localidad de Líbano de 25 000 habitantes a 86 km al este de Beirut. Su economía se basa en el cultivo de viñas y árboles frutales. En la antigüedad fue un santuario fenicio dedicado al dios Baal; fue ciudad griega, y a partir de la época de los seléucidas se la llamó Heliópolis, siendo colonia romana desde Augusto.

Es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Oriente Próximo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984. Es notable una zona de templos de entre los siglos I-III d. C. en honor de la Tríada heliopolitanaJúpiterMercurio y Venus. Las primeras excavaciones se iniciaron hacia 1900.

Historia del yacimiento

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Orígenes

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Los orígenes de Baalbek se remontan a dos asentamientos cananeos que las excavaciones arqueológicas bajo el templo de Júpiter han permitido datar su antigüedad, siendo de la Edad del Bronce antigua (2900-2300 a. C.) y media (1900-1600 a. C.).

La etimología del topónimo está relacionada al sustantivo bá'al o bēl que en varias lenguas del área semítica noroccidental (como el hebreo o el acadio) significa ‘señor’. El término Baalbek significaría entonces ‘señor de la Bekaa’ y estaría, probablemente, relacionado con el oráculo y el santuario dedicado al dios Baal o Bēl (a menudo identificado como Hadad, dios del sol, de la tempestad y de la fertilidad de la tierra) y a Anat, diosa de la violencia y de la guerra, hermana y consorte de Baal (más tarde se identificaría con Astarté), quizá asociada a Tammuz (más adelante identificado con Adonis), dios de la regeneración primaveral. Las prácticas religiosas de estos templos contemplaban seguramente, como en otras culturas vecinas, la prostitución sacra, los sacrificios animales (y quizá también humanos) y las ofrendas rituales a las divinidades.

La ciudad, situada en una posición estratégica favorable, cerca de las fuentes de los ríos Orontes y Litani, no tendría de todas maneras, al menos inicialmente, un importante valor comercial y estratégico, no siendo mencionada en las fuentes egipcias y asirias.

La identificación con la bíblica Baal-Gad (Libro de Josué 11,17; 12,7), recogida como el límite septentrional de la conquista de Josué, es hoy contestada, sosteniendo más bien que la localidad bíblica se debe identificar con la ciudad de Ḥāṣbayyā, en el sureste de Líbano, o tal vez con Bāniyās (la antigua Cesarea de Filipo), sobre los Altos del Golán.

Fase helenística

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El historiador hebreo Flavio Josefo (siglo I) recoge el paso de Alejandro Magno por Baalbek en su marcha hacia Damasco. En la época helenística, bajo el dominio de la dinastía ptolemaica, y a partir de 198 a. C. por el Imperio seléucida, la ciudad fue rebautizada con el nombre de Heliópolis (‘ciudad del sol’). Los soberanos ptolemaicos favorecieron probablemente la identificación del dios Baal con el dios del sol egipcio, Ra, y el dios griego Helios, con el fin de cimentar una mayor fusión cultural en el interior de sus propios territorios.

El patio del templo fue modificado en su extremidad occidental, iniciándose la construcción de un templo de formas griegas por el cual se construye una gigantesca plataforma (88 por 48 metros). Para esta construcción son empleados bloques colosales: los tres que constituyen el llamado τρίλιθον (trilithon) pesan cerca de 750 toneladas cada uno, mientras un cuarto bloque, de dimensiones incluso mayores (21,5 metros de longitud, con una sección cuadrada de 4,3 metros de lado), hoy conocido con el nombre de ﺣﺠﺮ ﺍﻠﺤﺒﻠﻰ (ḥaǧar al-ḥublā o ‘piedra de la gestante’), fue abandonado en la cantera.

Fase romana

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Propileos del santuario de Júpiter.

Tras la conquista romana de la ciudad en el 64 a. C., la divinidad del santuario fue identificada con Júpiter, conservando todavía alguna de las características de la antigua divinidad indígena y asumiendo la forma y el nombre de Júpiter Heliopolitano. El dios estaba representado con rayos en las manos y encuadrado entre dos toros, el animal que acompañaba al dios Baal. Los otros dioses asociados fueron identificados con Venus y Baco. El culto asume un carácter mítico y misterioso, lo que favoreció probablemente su difusión.

En el 15 a. C. el santuario entró a formar parte del territorio de la Colonia Iulia Augusta Felix Beritus, actual Beirut. La edificación del templo fue nuevamente emprendida sobre la plataforma helenística y concluye en diversas etapas: el templo propio y verdadero (templo de Júpiter), fue terminado en el 60, bajo Nerón. A la vez es edificado el altar torre que precede al templo. Bajo Trajano (98-117) se inició la construcción del gran patio. Bajo Antonino Pío (138-161) es erigido el templo de Baco. Los trabajos, incluso aquellos referidos al templo de Venus, fueron completados durante la dinastía de los Severos, particularmente durante el gobierno de Caracalla (211-217). Bajo Filipo el Árabe (244-249), emperador romano de la vecina Damasco, fue construido el patio hexagonal del santuario.

En esta época Heliópolis, elevada por Septimio Severo (193-211) al rango de colonia de derecho itálico con el nombre de Colonia Iulia Augusta Felix Heliopolis, se convierte en el centro principal de la provincia de Siria-Fenicia, instituida en el 194 con capital en Tiro.

Fase paleocristiana y bizantina

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Con la llegada del cristianismo y la promulgación del Edicto de Milán, el santuario inició una lenta decadencia, acelerada seguramente por los desplomes acaecidos por los terremotos. Las primeras transformaciones se dieron bajo Constantino I (306-337). Según Eusebio de Cesarea se instituye un obispado y se decide construir una iglesia. El emperador Teodosio I (379-395) destruye las estatuas paganas, hace arrasar el suelo del altar-torre para erigir en el gran patio una basílica cristiana y transformó en iglesia el templo de Venus. Algunos estudiosos afirman que Baalbek aún por entonces continuaba siendo un centro de culto pagano.

El emperador bizantino Justiniano (527-561) ordenó exportar ocho de las columnas del templo de Júpiter a fin de reutilizarlas en la basílica de Santa Sofía en Constantinopla.

Fase árabe-islámica

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El Gran Patio del templo de Júpiter.

Tras la conquista árabe del 637, por parte de Abū ʿUbayda ibn al-Ğarrāḥ, el santuario se transforma en una ciudadela fortificada (ﻗﻠﻌﺔ, qalʿah) y es construida la gran mezquita en estilo omeya, hoy en ruinas. La ciudad pasó, después de la etapa omeya y abasí, bajo la administración fatimí, que la elige como capital de la provincia (vilayato) en el 972, en la época del imán al-Muʿizz.

Ocupada por breve tiempo por los bizantinos de Juan I Tzimisces en 974, Baalbek se convierte en 1025 en dominio de los mirdasidas, guiados por el emir de Alepo Ṣāliḥ ibn Mirdās, y finalmente por los selyúcidas de Tutuš en 1075. Saladino la conquista en el 1175 y permanece bajo dominio ayubí hasta 1282, cuando es conquistada por el sultán mameluco Sayf al-Dīn Qalāwūn al-Alfī, conocido como “al-Malik al-Manṣūr”.

La ciudad fue saqueada por las tropas mongoles comandadas por Hulagu Khan en 1260 y de nuevo por el ejército de Tamerlán en 1401.

Después de 1516, Baalbek entró a formar parte del imperio otomano, en el interior del eyalet (provincia) de Damasco. En los siglos sucesivos, como en otras áreas del valle de la Becá, la población, prevalentemente musulmanes chiitas se divide en clanes llamados ʿašā'īr, sujetos a la autoridad de facto de dos familias de terratenientes, los Ḥamādah y los Harfūš, cuyos privilegios feudales fueron decayendo, a partir del fin del siglo XVIII, por las tentativas de modernización administrativa experimentadas por la autoridad otomana.

Redescubrimiento europeo y misiones arqueológicas

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Las columnas del templo de Júpiter.

En el siglo XVIII los exploradores europeos redescubrieron las ruinas del santuario y reportaron detalladas descripciones y planos del lugar. En 1751 Robert Wood describe las ruinas como entre las obras más audaces de la arquitectura de la antigüedad. Quedaban en pie nueve columnas del templo de Júpiter, pero tres se derrumbaron, posiblemente como consecuencia del terremoto de 1759. Otros viajeros fueron Volney (1871), Cassas (1875), Laborde (1837) y David Roberts (1839).

Una primera expedición científica fue realizada en 1873 por el Fondo de Exploraciones de Palestina, y siguió de una visita del emperador Guillermo II de Alemania que llevó al establecimiento de una misión arqueológica alemana (1898-1905), dirigida por Otto Puchstein, durante la cual fueron efectuadas las primeras restauraciones. Después de la Primera Guerra Mundial, se establecieron otras misiones durante el mandato francés, obra de C. Virolleaud, R. Dassaud, S. Ronzevalle, H. Seyrig, D. Schlumberger, F. Anus, P. Coupel y P. Collard. Luego de la independencia de Líbano, en 1943, las operaciones de restauración y conservación pasaron a ser jurisdicción de Servicio de la Antigüedad del Líbano. En 1984 el yacimiento de Baalbek es inscrito en las listas de los Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Descripción del santuario

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Propileos

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Esquema planimétrico del santuario de Júpiter y del templo de Baco (A: templo de Júpiter; B: templo de Baco; C: Patio hexagonal; D: Gran patio).

Fueron construidos en los inicios del siglo III, en la época de Caracalla encima de una escalinata monumental y constituían el acceso al área sagrada del templo de Júpiter. En origen formaban parte de una fachada de 12 columnas, entre dos torres muy altas, sobre la que se asentaba un frontón.

En el muro restante se abría un ingreso central por el arco y dos pasos laterales, que más tarde fueron tapiados. El muro estaba decorado por dos pisos de hornacinas que en origen debían albergar estatuas, encuadradas por un pequeño santuario con frontones alternativamente triangulares y arqueados, sostenidos por lesenas de orden corintio en la planta baja y de orden jónico en la planta superior.

Patio hexagonal

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De los propileos se accedía a un patio de planta hexagonal (mitad del siglo III, bajo Filipo el Árabe), circundado por pórticos que se abrían sobre el fondo con exedras rectangulares, un templo ricamente decorado. El patio sufrió importantes modificaciones en la época en la que fue instalada la capilla dedicada a la Virgen y sucesivamente por la transformación en bastión defensivo de la ciudadela árabe.

Gran patio

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El patio (135 por 113 metros), construido bajo Trajano, contenía el gran altar con torre de tiempos de Nerón y diques laterales para las lluvias. Los pórticos laterales (128 columnas con fuste en granito de Asuán) estaban sostenidos por criptopórticos y sobre el fondo se abrían exedras con planta alternativamente rectangular y semicircular, estas cubiertas por semicúpulas en piedra. Inscripciones pintadas en algunas de las exedras dan testimonio de su uso para las comidas sagradas de confraternidad y comunidad, que debían formar parte del culto heliopolitano.

En el patio está construida la basílica teodosiana, dedicada a San Pedro.

Templo de Júpiter

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El templo (construido en la primera mitad del siglo I), que contenía la gran estatua de Júpiter Heliopolitano, dominaba el enorme patio, elevado sobre una escalinata con tres rampas. Se trataba del templo romano más grande conocido, en origen un períptero con diez columnas sobre el frente y diecinueve sobre los lados largos. Quedan en pie seis columnas colosales, con fustes de 2,20 metros de diámetro (lo que es igual a 75 pies romanos). El entablamento alcanzaba los 5 metros de altura incluido un friso decorado con prótomos (cabezas) de toros y de leones y con guirnaldas.

Templo de Baco

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Fachada lateral del templo de Baco.

Elevado sobre un podio de 5 metros de altura, mide 69 por 36 metros y se accede a él por una escalinata con 33 peldaños. Estaba precedido por un patio porticado con un acceso monumental. Se remonta a la mitad del siglo II (Antonio Pío, 128-161) y se trata de un templo períptero con ocho columnas sobre el frente ("octástilo") y quince sobre los lados largos, estando muy bien conservado (salvo el techo de la cella y parte de las columnas laterales). Las columnas estriadas alcanzaban con basa y capitel una altura de 19 metros y también en este caso el friso estaba decorado con prótomos de toros y leones.

El enmarcado del portal de ingreso de la cella presenta frisos figurativos y una decoración que relaciona el templo con el dios Baco, aunque el techo del portal muestra un águila con un caduceo, atributo típico del dios Mercurio. El culto del dios local, con características similares a las del griego Adonis, consistía en la utilización de vino, opio y de otros estimulantes para alcanzar el éxtasis religioso.

En el interior de la cella las paredes laterales están decoradas con hornacinas sobre dos órdenes: las inferiores son superadas por frontones arqueados y las superiores por frontones triangulares; las hornacinas son encuadradas por semicolumnas corintias. Sobre el fondo del templo un ádyton contenía la estatua del dios.

En el ángulo sureste del templo se construyó a la vez una torre, que en el siglo XV, en época de los mamelucos, era la residencia del gobernador local.

Templo redondo o templo de Venus

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Está situado entre los dos otros templos. Estaba encerrado en un recinto sagrado que contenía también otro pequeño templo, hoy en ruinas, conocido como “templo de las Musas”.

El templo, al cual se accede por una escalinata, estaba precedido en origen por un pronaos rectangular octástilo. La celda redonda estaba decorada en el exterior por hornacinas cubiertas por semicúpulas en forma concha. Las columnas que circundaban la celda presentaban un entablamento que no seguía las líneas de las columnas, encorvándose en cambio hasta tocar el muro externo de la celda, creando una insólita forma estelar y encuadrando de tal forma las hornacinas.

El testimonio de Eusebio de Cesarea, que atestigua la continuidad del culto todavía en los inicios de la época cristiana, nos informa de su naturaleza orgiástica y de la presencia, probablemente, de la prostitución sacra.

El templo fue transformado en la iglesia de Santa Bárbara, pero quedó fuera de la ciudadela árabe y el complejo entero fue enseguida cubierto por una serie de poblados. Los restos del templo fueron desmontados y remontados en un espacio libre.

Baalbek en la actualidad

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Vista panorámica del Gran Patio del complejo del templo de Baalbek.

En los años sucesivos a la independencia libanesa, el valle de la Beqaa sufrió una relativa marginalidad económica y política, aunque Baalbek sí pudo contar con las ganancias derivadas de la creciente afluencia de visitantes locales y extranjeros. Después de comenzar a celebrarse esporádicamente espectáculos estivales desde 1922, es a partir de 1955 cuando se organiza de manera sistemática el Festival de Baalbek, comprendiendo su programa un conjunto de espectáculos teatrales, ópera lírica, conciertos de música clásica y ligera, organizado en el marco del gran patio. Directores de orquestas, intérpretes y grupos del calibre de Herbert von KarajanMstislav RostropovitchFairouzUmm KulthumElla Fitzgerald o Joan Báez tuvieron memorables conciertos en esta sede monumental.

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