CARTOGRAFÍA ALTA EDAD MEDIA .-
Orbis Terrarum de Agrippa. Roma S.I
Las características más recurrentes de este tipo de mapas son:
-La forma T en O que delimita una tierra tripartita.
-Su ‘orientación', con el Este en la parte superior.
-El armazón conceptual de carácter simbólico y religioso.
-La incorporación en muchos de ellos de una "terra incógnita" situada en el extremo sur del mundo, en parte derecha del mapa. Con frecuencia se dibujan en ella criaturas fantásticas.
-La incorporación frecuente de elementos fabulosos para resaltar lo desconocido: animales monstruosos, razas humanas legendarias, elementos iconográficos míticos y profanos, etc.
-El escaso interés cartográfico. Han desaparecido de ellos los paralelos y meridianos con los que la cartografía clásica establecía las coordenadas; no presentan sentido de la proporción ni interés por los itinerarios o las rutas de navegación. La tierra aparece distorsionada y apelotonada para ajustarla a la concepción TO de la misma y el peso específico de los mares en el conjunto de la ecumene es apenas relevante.
A pesar de estas características comunes en la mayoría de los mapas alto-medievales, desde muy pronto se observan dos líneas estilísticas con características propias muy interesantes que destacan por su originalidad expresiva, por la belleza de fu factura y por el contexto en el que se inscriben.
A) Una de ellas se origina y desarrolla en España en una serie de códices manuscritos conocidos como "Beatos". Reciben este nombre por contener unos "Comentarios al Apocalipsis" atribuidos a Beato de Liébana. Los mapas de estos códices están dibujados en un estilo mozárabe muy flexible que combina las diversas concepciones de la tierra y desarrolla ejemplares cuatripartitos o tripartitos; circulares, ovalados o rectangulares.


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