CARTOGRAFÍA - LOS PORTULARIOS .-
La técnica artística utilizada en su elaboración es la propia de los manuscritos medievales iluminados. En ellas también se detalla la ruta atlántica, desde las canarias hasta la península de Jutlandia, y las islas británicas. También se trabajan las rutas terrestres, que van adquiriendo cada vez más importancia. Este estilo culmina en el Atlas Catalán de los Cresques, sin embargo, durante los siglos XV y XVI, tanto la escuela mallorquina como la italianas elaboraran indistintamente ambos tipos de mapas, de tal manera que la expresión "cartografía mallorquina" se refiere más a un estilo que a la ubicación real de los talleres que la producen.
Portolano de Albino de Canepa, probablemente italiano, pero de estilo mallorquín. 1489
El estilo mallorquín hereda significativas convenciones de los antiguos mapas romanos: usa el azul y verde para colorear los mares y ríos con líneas onduladas; el Mar Rojo es invariablemente rojo; las ciudades se representan con grupos de edificios; las montañas están dibujadas como cadenas de curvas y también los bosques, pero éstos en color verde.
El valor geográfico o científico de estos mapas es menor, sin duda su mayor interés es artístico. Esto se pone de manifiesto en el hecho de presentar una serie de invariables estilísticos que permiten etiquetarlos sin asomo de dudas en la escuela mallorquina de mapas portulanos.
En todos ellos aparecen las siguientes características:
- La cordillera del Atlas tiene forma de pata de gallo con un espolón en la zona de Argel. Este pictograma es probablemente herencia de los cartógrafos árabes.
- Los Alpes tienen forma de garra de ave.
- El Mar Rojo es de color rojo intenso y en su parte superior se traza una pequeña línea blanca que representa el pasillo por el que lo cruzaron los israelitas, huyendo de los egipcios.
- Los bosques de Bohemia se representan como un semicírculo en herradura.
- Progresivamente se va representando la península de Jutlandia, parte de Escandinavia y el mar Báltico; indicando el estado de los conocimientos geográficos de la época y el trato comercial con el atlántico norte.
- Se dibuja el curso completo del Danubio, desde su nacimiento a la desembocadura, incluyendo las islas fluviales, con un trazo semejante a eslabones de cadena.
- En la península Ibérica, el tajo dibuja un cayado rodeando Toledo. El Guadalquivir y el Segura, se trazan con el nacimiento común, como una sola línea, representando la frontera entre el dominio árabe y el cristiano.
- Proliferan las leyendas comentadas, escritas en catalán, referidas a particularidades que están más allá del interés geográfico y las imágenes de localismos sobresalientes. Todo ello confiere a estos mapas mucho más valor artístico que científico.
Portulano de Pere Rosell, escuela mallorquina, 1466


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