COSMOLAGÍA SIGLOS XVI Y XVII .-
El cosmógrafo era astrónomo, geógrafo, naturalista y cartógrafo. Como astrónomo, asumía la observación directa de la esfera celeste estudiando su división y la posición de la tierra en el cielo en relación con el resto de los cuerpos celestes. Cartografiaba el firmamento y trazaba en los mapas la ubicación y movimiento de los cuerpos celestes. La cartografía celeste fue una potente herramienta que permitió a los navegantes conocer en todo momento su situación y orientarse, y a los cartógrafos fijar con fiabilidad la ubicación de cualquier lugar u objeto en la tierra y los océanos.
Lámina de la Cosmographia de Petrus Apianus
Como geógrafo y naturalista, a su disciplina competía conocer toda la tierra en su conjunto y las particularidades de cada una de las zonas delimitadas por los círculos que la dividen, el estudio de los climas, los vientos y la ubicación de los países según la longitud y latitud respecto a los paralelos y meridianos.
También competía a la cosmografía recabar información para realizar una detallada descripción de las regiones de la tierra y su contenido, incluyendo no solo todos los accidentes orográficos sino también la descripción de los países, los núcleos urbanos, las razas, costumbres y formas de vida de las gentes que los habitaban y de los animales y plantas propios de cada región.
Y por fin, como cartógrafo, el cosmógrafo debía llevar al mapa toda la información recabada.
La primera cosmografía que con este nombre se publicó en el siglo XVI, fue la de Martín Waldseemüller. Este geógrafo publicó en 1507 dos mapamundis anexos a un opúsculo de nueve capítulos al que tituló “Cosmographiae introductio, cum quibusdam geometriae ac astronomiae principiis ad eam rem necessariis”.
Páginas de la ‘Cosmografiae introductio’ de Waldseemüller digitalizadas en la Biblioteca del Congreso Usa.


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