domingo, 22 de junio de 2014

MAPAS ANTÍGUOS - CARTOGRAFÍA DE LA PLENA Y BAJA EDAD MEDIA


LOS MAPAS CIRCULARES .-

Tiempo de viajes, maravillas, libros y mapas
  
Fragmentos de una página del libro de horas del Duque de Berry. Principios del S. XV 
Como el hombre medieval manifestó  una afición notable a los largos viajes y peregrinaciones y Valdeperrillos es un pueblo competente en el tema del cambio climático, aprovecho el momento y lugar para comentar que entre los siglos IX y XIV, tuvo lugar en la Europa de la Edad Media un largo período de climatología bonancible, algo más calido que el actual, que sin duda actuó a favor de la vitalidad, el ansia de aventura y el espíritu viajero del hombre del medievo.
  Apenas existe literatura de carácter profano anterior al siglo XII, el mundo medieval se expresa en un lenguaje de código cerrado que no nos ha llegado ‘traducido’ y desarrolla una rica simbología representada en figuras con frecuencia extravagantes, grotescas o monstruosas. Se trata de una semiótica que, no siendo fácil de interpretar, a menudo conduce al prejuicio de pensar que se trató de un tiempo oscuro y dogmático que transcurrió sumido en la superstición, de espaldas al conocimiento y a la cultura. Esta idea de la Edad Media no hace justicia en absoluto al mucho ímpetu y curiosidad con que el hombre medieval se posicionaba ante la vida, ante la realidad y ante el mundo. 
Ultimos mapas T-O. Siglos XIV y XV
En lo que se refiere al tema que nos ocupa, es importante resaltar que este tiempo que con frecuencia se nos presenta como un todo-único y cerrado, era sin embargo muy abierto y estaba jalonado de caminos repletos de gentes ansiosas por recorrerlos. Caminos que subían hacia oriente (que estaba siempre arriba) o bajan hacia occidente, y en ellos una afluencia constante de hombres de armas, peregrinos, mercaderes, menestrales, juglares y aventureros. Caminos que llevaban a construir ciudades, a traspasar fronteras, a negociar en nuevos mercados y comerciar con nuevos productos. Y también a la guerra y la conquista o a la simple y llana aventura. En definitiva, al asombro y al conocimiento.
Representación de una comitiva en el salterio de sir Deoffrey Luttrell, c 1320-1340

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