COSMOGRAFÍAS Y ATLAS SIGLOS XVI Y XVII .-
Una de las más antiguas y populares cosmografías del siglo XVI fue la del astrónomo y matemático Peter Apianus, editada por primera vez en 1524.
Curioso mapa circular contenido en la Cosmographia de Apiano. Dibujado utilizando una proyección estereográfica –paralelos rectos y meridianos curvos- centrada en el Polo Norte, incorpora elementos móviles de medida. Muestra sólo los contornos de los continentes conocidos, Europa, Asia, África y América. La obra del matemático y astrónomo alemán, Peter Apiano, fue una de las primeras y más populares cosmografías, llegándose a considerar un texto imprescindible en la formación de los geógrafos y astrónomos de la época. Fue traducido a cinco idiomas y conoció hasta quince reediciones a lo largo del siglo XVI.
Mapamundi incluido en la Cosmografía de Peter Apianus (1520) editada por Gemma Frisius (1540). Durante mucho tiempo, hasta que en 1901 se encontró el mapa de Waldseemuller trazado en 1507, se pensó que el mapamundi de Apianus había sido el primero en dar el nombre de América a cualquier porción del nuevo mundo descubierto.
Peter Apianus, también conocido como Apian o Apiano, era el nombre latinizado de Pierre Bienewitz. Había nacido 1495 en Leisnig, Sajonia. y como todos los cosmógrafos de su época fue autor de una producción científica muy variada. Su “Cosmographia sive Descriptio” apareció editada por primera vez en 1524. En ella se proponía demostar la importancia ineludible de la geometría para comprender la geografía. Este principio fue fundamental en la evolución de las nuevas ciencias de la tierra y de la cartografía. Apiano estuvo muy relacionado con los cosmógrafos flamencos cuyas obras florecieron al socaire del emperador Carlos V, buena parte de su obra la publicó en colaboración de otro insigne cosmógrafo, Gemma Frisius, que era a la vez ilustrador, cartógrafo, diseñador de instrumentos matemáticos y fabricante de globos terráqueos y celestes, siendo en esta última faceta un consumado y reconocido maestro.
El propio emperador Carlos V patrocinó la edición de su obra más conocida, el Astronomicum Caesarium (1540). Todavía en la órbita del geocentrismo ptolemaico, está considerado el libro más espectacular del siglo XVI. Se trata de una obra maestra en la historia de la imprenta y en la de la astronomía. Incluía estudios de astronomía, matemáticas y física, instruía sobre la fabricación de instrumentos matemáticos para la observación de los movimientos planetarios y para la navegación y también analizaba problemas derivados del uso del calendario. Es una obra grandiosa desde cualquier perspectiva, la calidad del contenido científico compite con la belleza editorial de sus ilustraciones y grabados.


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