COSMOGRAFÍAS Y ATLAS SIGLOS XVI Y XVII .-
El otro fue realizado siguiendo las premisas de la proyección cónica sobre el plano que estableciera Ptolomeo. Recibió el nombre de “Universalis Cosmographiae descriptio in plano”. De este mapa se realizó una única edición y pronto no quedó ningún ejemplar localizado. Aún así no se perdieron las referencias durante los siglos en que estuvo extraviado, pues era bien conocido tanto por las descripciones que el mismo Waldseemüller realizara en su Cosmographiae, como por algunas copias dibujadas por otros cosmógrafos, como el suizo suizo Glareanus en 1510, Peter Apianus en 1522 o Sebastian Munster, que copió los mapas hemisféricos de menor tamaño que Waldseemuller dibujara en la parte superior del mapa.
Waldseemüller. Detalle de los pequeños mapas hemisféricos en la parte superior de la orla. En uno de ellos aparece por primera vez el continente americano dibujado como dos subcontinentes unidos por un istmo y separado del resto del mundo, aunque muy cerca de Japón, pues se suponía que el nuevo mundo estaba casi pegada a Asia.
El mapa estuvo perdido hasta 1900, año en el en que un ejemplar fue encontrado en un castillo en Wolfegg, en Alemania. Actualmente está considerado como un hito en la historia de la cartografía y de las expediciones en ultramar. Consta de doce secciones y está dividido en tres zonas de cuatro secciones cada una. Cada sección mide aproximadamente 45.5 x 62 cm, con una extensión total de algo más de tres metros cuadrados. En él la tierra está representada atendiendo al segundo tipo de proyección ptolemaica, popularizado por Nicolás Germano en la edición de Ulm de 1482.
Waldseemüller. Detalle de las secciones centrales de la zona inferior. Al pie se escribe que el mapa ha sido diseñado según la tradición de Ptolomeo y las notas de Americo Vespucii.
A partir de 1513, Waldseemüller, convencido de que Americo Vespucii no era, como había pensado cuando realizó los mapas de 1507, el verdadero descubridor del nuevo mundo, dejó de utilizar el nombre “América” en sus trabajos cartográficos. No consiguió, sin embargo, eliminar el término que él mismo había inventado y popularizado. El nombre de América estaba bien arraigado, aunque todavía restringido a la parte sur del nuevo continente. Sería Gerhard Mercator el que años más tarde, en 1538, utilizaría en su mapamundi “Americae pars septentrionalis” para nombrar Norteamérica y “Americae pars meridionalis” refiriéndose al continente Suramericano.
Sección inferior izquierda del mapa de Waldseemüller en la que aparece por primera vez en la historia el nombre de América.



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