lunes, 31 de octubre de 2016

Arte - Historia de la pintura

la pintura renacentista
La Pintura Renacentista

Secularmente se ha considerado a Italia como cuna del Renacimiento. En el caso español, y valenciano en particular, podemos afirmar que Valencia fue la primera receptora de las modernas corrientes pictóricas italianas. Esta primacia se debe a la llegada a esta ciudad de pinturas procedentes de allá y al desplazamiento o intercambio de artistas entre uno y otro país.

Museo de Bellas Artes de Valencia.
Sala de pintura renacentista.
Bernardino di Betto Bardi, Il PinturicchioVirgen de las Fiebres. Tabla, hacia 1497.
Entre las pinturas importadas destaca, por su singular belleza, la tabla de la Virgen de las Fiebres, única obra conocida de Il Pinturicchio en España, traída por los Borja para su capilla en la Seo setabense.
        Pero es a través de los viajes de artistas de donde procederán la mayor parte de las enseñanzas pictóricas del Renacimiento. Así ocurre con los pintores Francesco Pagano, Ricardo Quartararo y Pablo da San Leocadio traídos por el cardenal Rodrigo Borja para trabajar a su servicio en la Catedral de Valencia. De este San Leocadio, el Museo conserva una Virgen con el Niño y San Juanito, obra de hacia 1510 en la que se refleja una clara evocación leonardesca por la influencia en esos años de los Hernandos.
Pablo de San Leocadio.Virgen con el Niño y san Juanito.Tabla, hacia 1510.
Sin embargo, será el efecto inverso, es decir, el viaje de artistas españoles a tierras italianas, importando el lenguaje del Renacimiento cincuecentista, el que mayor repercusión tenga en Valencia. Así sucede con los Hernandos, Hernando de los Llanos y Hernando Yánez de la Almedina, quienes tras salir del entorno de Leonardo da Vinci en Florencia asimilando su técnica, tipos y maneras, se asientan en Valencia en 1506 introduciendo importantes novedades, que revolucionarán la pintura valenciana del quinientos. El prestigioso ejercicio de su arte se pone de manifiesto en una serie de tablas, de pequeño formato, con la Aparición de Cristo resucitado a la VirgenSan Vicente Ferrer y San Antonino de FlorenciaSan Bernardo expectante ante La Virgen con el Niño y Santa Ana, y Ecce Homo, en las que resalta el estilo severo y monumental que sólo una madurez pictórica es capaz de conseguir; y en grandes composiciones como Resurrección de Cristo, que es toda una lección de reposada grandeza, concebida con un colorido intenso y estudio de las líneas ortogonales de distribución matemática.
Fernando Yáñez de la Almedina.Aparición de Cristo resucitado a la Virgen.
Tabla, hacia 1515.
Su maestría encontró eco en toda una serie de artistas locales seguidores de sus planteamientos estilísticos, que serán puestos de manifiesto en las obras de Miguel Esteve como San Miguel, de evidente rostro leonardesco, o la Sagrada Familia, cuya delicada escena transcurre en un depurado marco arquitectónico; Miguel del Prado en un grandioso Retablo de San Vicente Ferrer, cuyo colorido y formas son plenamente hernandianas; el Maestro de Alcira, con figuras macizas ejemplificadas en San Miguel; o Felipe Pablo de San Leocadio con San Roque y San Sebastián, que distorsiona sus cuerpos desde los supuestos del primer manierismo.
Miguel Esteve.Sagrada Familia.Tabla, hacia 1515 - 1520
En la evolución de la pintura renacentista valenciana, al adoctrinamiento leonardesco, se suma ahora lo rafaelesco a través de los Macip, quienes desarrollaron un arte personal y popular, amparándose en temas de la devoción valenciana del quinientos. La personalidad más importante la ejerce el padre de la dinastía, el ya mencionado Vicente Macip, quien en su madurez alcanzó un arte de corte romano, clásico y monumental, imitando a Sebastiano del Piombo. Suyo es San Sebastián, de gran sustrato yañezco, y una Última Cena, llena de movimiento y tensión de inspiración leonardesca. Le sucedió su hijo Juan Vicente Macip, más conocido como Joan de Joanes, que si bien gozó de mayor predicamento que su padre, su arte no puede parangonarse con la originalidad de aquel, pues se limitó a divulgar el estilo paterno dulcificándolo e incorporándole sentimentales elementos devocionales, como se aprecia en la Asunción de Nuestra Señora y en las Bodas místicas del Venerable Agnesio, ejemplo del arte renacentista plenamente asimilado en una sacra conversación repleta de ensoñación y delicadeza resuelta por una triple triangulación en la que se incluye el retrato del Venerable donante. O también su Salvador Eucarístico o Ecce Homo, prototipos iconográficos basados en la idealización de la divinidad de Jesucristo. Sus modelos a su vez pasarían a su hijo Vicente Joanes, continuador de las formas familiares, manifestadas en una pequeña Santa Cena.

Juan de Juanes.
Bodas místicas del Venerable Agnesio.Tabla, hacia 1553 - 1558.
Próximos a la tradición juanesca son el fraile jerónimo Nicolás Borrás, con obras tan celebradas como la Sagrada Familia con Santa Ana, donde evidencia la admiración que siente por la monumentalidad de las figuras de Vicente MacipMiguel Juan Porta, con un Éxtasis de San FranciscoVicente Requena, el Joven, con la Virgen, Santa Ana y el Niño o los monumentales San Pablo y San Jaime. Los últimos años del siglo XVI en Valencia los protagonizó Juan Sariñena, formado en Italia en torno a 1570 - 1575, desarrollando una mayor disposición hacia la pintura naturalista, según se aprecia en su San Juan Bautista con sugestivos juegos de luz y sombra, el pormenor realista, la paleta cálida y una severidad compositiva que lo convierten en la personalidad más significativa de la transición hacia el Barroco.
        También el Museo contiene obra de figuras capitales en la pintura española del siglo XVI como El Greco, cuyo estilo un tanto intemporal y absolutamente personal se pone de manifiesto en un San Juan Bautista, o como el extremeño Luis de Morales con su Calvario con donante, de gran intensidad devota. Del flamenco Roland de Mois, que trabajó en España por el mismo tiempo, se conserva un hermoso Retrato de Fernando de Aragón y Borja, V Duque de Villahermosa y de Luna.
Vicente Macip.San Sebastián.Tabla, hacia 1540 - 1545.
Domenico Theotocopuli, El GrecoSan Juan Bautista.Lienzo, hacia 1600 - 1605.


Juan Sariñena.
San Juan Bautista.Tabla, 1603.






Características Generales De La Pintura Renacentista

• El retablo desaparece y con el la subordinación del tema al conjunto. Cada cuadro es independiente.
• La temática es religiosa o profana (mitológicos, alegóricos, retratos o históricos.).
• Se produce un amplio tratamiento del escenario arquitectónico y del paisaje, creando un ambiente perfecto para el desarrollo armonioso de la figura humana. Este sirve ahora para dar profundidad a la escena y encuadrarla.
• El dibujo es un elemento capital en el XV, aunque se va perdiendo lo estrictamente lineal frente al interés por la luz y el color. El modelado se consigue con efectos de luces y sombras, resultando a veces muy escultóricos y otras de esquisitos matices.
• La forma de expresión es figurativa, naturalista e idealizada, concediendo gran importancia a la figura humana bella y proporcionada. Se desarrolla el desnudo lo que permite al artista hacer alarde de sus conocimientos en la representación de la anatomía.
 • El dominio de la ciencia de la perspectiva, que hace posible la representación tridimensional, se convierte en una obsesión para los pintores. Aparece así la perspectiva lineal y la aérea.
• La luz, lógica y racional, a imitación de la Naturaleza, ayuda a crear efectos de perspectiva, mientras que el color es también real.
• La composición se organiza de acuerdo con esquemas geométricos elementales. Se prefiere la simetría y la compensación de grupos, pero en el manierismo se inclinan por composiciones inestables y asimétricas.
• Las técnicas son variadas, pues se hace tanto pintura mural al fresco como pintura de caballete, en principio sobre tabla y después sobre lienzo, con temple hasta la segunda mitad del siglo que por influencia flamenca se introduce el óleo. La fractura y la textura presentan gran variedad.
En lineas generales, en la primera mitad del siglo se utilizan más las formas monumentales, los estudios de perspectiva, la sobriedad expresiva y la incorporación de elementos clásicos en la decoración. Junto a ellos pueden señalarse a algunos artistas que mantienen algo de la tradición del Gótico internacional como el uso del oro , la  gracia decorativa,…( Fray Angélico ) En la segunda mitad del siglo se generaliza un gusto más complicado y rico, que prefiere el dinamismo, lo complejo y lo narrativo, introduciendo múltiples elementos de lo cotidiano con gran vivacidad y gracia.
Pintura Renacentista en España
Las etapas de la pintura renacentista en España son:
Pintura renacentista del primer tercio del siglo XVI
Se introduce el renacimiento en la pintura de Castilla por Pedro Berruguete.
Pedro Berruguete
La obra de Pedro Berruguete está marcado por su importante estudio de la luz y de la perspectiva. Algunas de sus mejores obras fueron el Retablo pictórico de la Catedral de Ávila, su autorretrato y la famosa pintura Auto de Fe.
Se trata de un cuadro sobre tabla. Describe el momento en que se hacen públicas las condenas de la Inquisición. Se aprecia una gran profundidad.
Pedro Berruguete
Dentro de esta etapa, hay un foco de pintores en Valencia, donde las influencias de Leonardo Da Vinci y Rafael verdaderamente están muy latentes. Tal es el caso de Yáñez de la Almedina y Juan de Juanes.
Yánez de la Almedina
Este autor refleja perfectamente las influencias de Leonardo Da Vinci. Su obra más importante es Santa Catalina. Es un cuadro sobre tabla con una estética difuminada y aterciopelada.
Juan de Juanes
Refleja la influencia de Rafael y Leonardo en su cuadro La Santa Cena. La influencia de Rafael se aprecia en los rostros y la de Leonardo en la composición.
Pintura renacentista del segundo tercio del siglo XVI
Luis Morales "El Divino"
Luis Morales "El Divino" es un pintor extremeño en cuya obra se funden elementos goticistas, flamencos, manieristas y contrastes lumínicos. Fue muy popular en su época, y conectó bien con la sensibilidad del pueblo.
Algunas de sus obra son:
Virgen con el NiñoEs una obra de gran belleza, donde se produce un alargamiento de las figuras. Se muestran importantes contrastes lumínicos (transparencias, sombras...) En el rostro de la Virgen, Luis Morales pintó grandes ojos abultados.
Virgen con el Niño. Luis de Morales
Otras dos obreas de "El Divino" son La Piedad y Ecce Homo.
Por otro lado, también hay que destacar la importancia de los pintores de la Corte. Son los retratistas. En sus retratos ennoblecen y llenan de majestad a los retratados. Dan importancia a la expresión psicológica. Entre ellos se encuentra Antonio Moro, con su gran obra Retrato de María Tudor. Se trata de un buen ejemplo de la importancia de lo psicológico en estos retratos, así como también sus atuendos.
Otro pintor de la Corte es Sánchez Coello que hizo retratos de Felipe II, Ana de Austria, el príncipe Carlos y las hijas de Felipe II: Catalina Michaela e Isabel Clara Eugenia.
Sin embargo, el gran pintor del Renacimiento -o mejor dicho, del Manierismo- Español es sin duda El Greco, que es analizado en una sección aparte.
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