lunes, 3 de octubre de 2016

Arte de paisajes


La merienda a orillas del Manzanares o La merienda es un cuadro deFrancisco de Goya que inaugura la segunda serie de cartones para tapicesdiseñados para el comedor del Palacio del Pardo. Está inspirada en un sainete homónimo de Ramón de la Cruz.
Ingresó en el Museo del Prado en 1870, cuando Gregorio Cruzada Villaamil la descubrió y describió junto a otras obras. Se encuentra en la colección permanente de la pinacoteca, mantieniendo el número de catálogo 785 y exponiéndose en la sala 85.

Representa una escena popular a orillas del río Manzanares en Madrid. Al fondo, oculta por los arbustos, se observa la Ermita de la Virgen del Puerto. El bodegón posee rasgos finos característicos del Goya joven. El flirteo entre la naranjera y los majos raya en los temas que la princesa María Luisa de Parma deseaba para los cartones. La segunda serie de tapices de Goya posee temáticas campestres y está compuesta de poco más de diez cartones.
Goya recibió poco más de 7.000 reales por esta obra, que se le pidió los primeros días del mes y que entregó el 30 de octubre de 1776. De estos temas populares también están impregnados sus compañeros de serie,Baile a orillas del Manzanares y La riña en la venta nueva. Goya está influenciado en la época por su cuñado Francisco Bayeu y Agustín Esteve. La nobleza, en especial María Luisa, desea parecerse al pueblo y solicita cartones que representen escenas típicas de la vida popular de Madrid.
Aureliano de Beruete y Moret destacó las figuras realistas y el enfoque de Goya a los objetos como trajes y botellas. También mostró interés por la expresión y la alegría de los majos. De colores vivos, los majos están llenos de alegría y desenfreno. El color parece por momentos alejarse, y Goya desdibuja algunos elementos de fondo para realzar el efecto.











Merienda campestre es el título de un óleo de Francisco de Goya, diseñado para el dormitorio de las infantas en el Palacio del Pardo. Forma parte de su sexta serie decartones para tapices.
Se conserva en la National Gallery de Londres, situada en la Plaza de Trafalgar de la capital inglesa.

Formaba parte de la sexta serie de Goya, junto a La pradera de San IsidroGato acosado y La gallina ciega. Sólo el último de estos cartones se llevó a tapiz, pues la inesperada muerte de Carlos III paralizó el proyecto.
La imagen refleja una parte de la romería, hilo conductor de toda la serie. Jóvenes vestidos alegremente han terminado su merienda y uno de ellos presenta estado de embriaguez, mientras otro sostiene un vaso intentado flirtear. Las figuras de Goya son expresivas, y pese a tratarse de un boceto la pincelada es rápida.











Una mujer y dos niños junto a una fuente es un boceto preparatorio para el lienzo Los pobres en la fuente, de Francisco de Goya. El pintor aragonés empleó ambas composiciones en su trabajo como artista de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, dependencia encargada de suministrar cartones para tapices a las estancias reales.
Los bocetos de Goya para sus cartones fueron vendidos a los duques de Osuna en 1798, quizá como agradecimiento a sus mecenas. Años después el anticuario Lafora la compró y posteriormente fue adquirido por la colección del Museo Thyssen-Bornemisza.

Existen numerosas diferencias entre el boceto y el cuadro final, sobre todo los borrones y las rápidas pinceladas, típicas de Goya al manejar cuadros de pequeño formato.
A pesar de que el cuadro final ha sido situado en el invierno, en el boceto no hay nada que indique dicha estación. Sin embargo, en el lienzo final Goya añade un árbol con ramas desnudas y los personajes aparentan tener frío. Un niño se cubre las manos sintiendo el inclemente tiempo.
Goya también suprimió el tercer cántaro de la fuente cambiándolo de sitio. Recientes estudios señalan que puede tratarse del albañil herido que aparece en el cuadro homónimo de la misma serie, aludiendo al decreto del rey Carlos III protegiendo a los obreros que fueren heridos en su trabajo.
El pintor usa aquí un tratamiento delicado de las figuras a base de pinceladas ligeras y vibrantes. Las vestiduras de los niños han sido pergeñadas con tal cuidado que se observan sensiblemente en los cordones atados del niño menor y la luz que modela los rostros de los personajes.

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