viernes, 19 de mayo de 2017

CUADROS POR ESTILO

CUADROS DEL BARROCO

Retrato de Willem van Heythuysen es un cuadro del pintor neerlandés Frans Hals. Está realizado al óleo sobre lienzo. Es un retrato a tamaño real, de grandes dimensiones, pues mide 2,04 metros de alto y 1,34 de ancho. Fue pintado hacia 1625-1630. La Alte Pinakothek, de MúnichAlemania, lo adquirió en 1969 de la colección Liechtenstein, Vaduz; se exhibe en la pinacoteca bávara con el título de Bildnis des Willem van Heythuysen.
Se trata de uno de los retratos típicos de Hals, en el que se representa a Willem van Heythuysen, mercader que amasó su fortuna como comerciante de hilo en Haarlem. Era un estricto calvinista, y fundó en la ciudad dos asilos, uno de los cuales aún existe.
El rico mercader posa a la manera de los aristócratas, con un pie adelantado y la mano en la empuñadura de la espada, en una postura de confianza en sí mismo, casi arrogante. Detrás de él, un cortinón rojo tapa una puerta, que quizá sea la entrada al antiguo templo de Marte, cerrado en tiempos de paz. Tanto el rosal como la hoja de parra que aparece en el suelo y la pareja de amantes simbolizan la fugacidad, y son un recuerdo del esfuerzo que cuesta la obtención de los bienes terrenos.1
El burgués es representado como una persona importante, con una vestimenta demasiado noble y rodeado de cosas bellas. El sentido último de este tipo de retrato puede ser poner en evidencia la vanidad de vanidades, la vida como una mascarada efímera,1 como indican especialmente las rosas marchitándose en el suelo.









El Retrato del artista con su familia es una pintura al óleo sobre tela de Jacob Jordaens (1593-1678) conservada en el museo del Hermitage de San Petersburgo.
En el siglo XVIII perteneció al duque de Portland; después entró en la colección de Horacio Walpole en su castillo de Houghton Hall y fue vendida en 1779, después de su muerte, al museo imperial del Hermitage, bajo la reina Catherine II. La tela estaba atribuida entonces a Adam van Noort, suegro y maestro de Jordaens. Hasta más tarde no se identificó a los personajes: a la izquierda, Jordaens está representado tocando el laúd, cerca de su padre. A la derecha, se encuentra la madre de la artista, rodeada de sus niños y de su hija menor sobre las rodillas. Los ángeles de arriba simbolizan las almas de los niños muertos. Una sirviente al fondo trae un plato de fruta.
Jacob Jordaens muestra aquí perfectamente su arte, aunque que sólo tiene veintidós años.
Este cuadro recuerda el Retrato del maestro con la familia de Adam van Noort (1616), conservado a la Staatliche Kunstsammlungen de Cassel (Hesse).








Retrato del Conde-Duque de Olivares, es un cuadro atribuido a Velázquez (Sevilla6 de junio de 1599 – Madrid6 de agosto de 1660). Pertenece al género del retrato. El lienzo se expone en el Museo de Arte de São Paulo, en Brasil.

Para José López-Rey se trataría de uno de los tres retratos encargados por Antonia de Ipeñarrieta (del rey, del conde-duque y de su difunto esposo García Pérez) por los que Velázquez firmó un recibo de pago de 800 reales en diciembre de 1624. Jonathan Brown cuestiona su autografía aunque admite la existencia de un prototipo velazqueño.
En el lienzo aparece el conde-duque de pie, con la mano izquierda sobre la empuñadura de su espada, apoyando su mano derecha sobre una mesa donde se advierte parte de un sombrero, que a su vez reposa en un tapete de terciopelo, y viste un sobrio traje negro con capa, pero luciendo los símbolos de su poder, una cadena de oro con grandes eslabones, las espuelas de oro como caballerizo mayor, la llave de mayordomo en la cintura y en el traje grabada la cruz roja de la Orden de Calatrava, haciendo notar la importancia, el poderío y la seriedad del personaje.
Destaca también el enorme busto con el cuello de plato liso, en comparación con el tamaño más reducido de la cabeza, lo que genera un impacto visual curioso.


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