Retratos de la reina Petronila de Aragón y el conde Ramón Berenguer IV de Barcelona es una pintura procedente del Palacio del Buen Retiro de Madrid y actualmente en el Museo del Prado. Se trata de una copia barroca de un original de Filippo Ariosto de 1586 pintado para el Salón Real del Palacio de la Generalidad del Reino de Aragón y destruido en 1809 tras los Sitios de Zaragoza durante la Guerra de la Independencia Española. En el cuadro figura la reina Petronila de Aragón (reina de Aragón entre 1157 y 1164) a la derecha dotada de los atributos reales: Corona real abierta o medieval, cetro, mantón de pieles y collar, bajo el escudo que en el siglo XVI se consideró que representaba en modo privativo al Reino de Aragón: de plata, cruz de San Jorge con cuatro cabezas de moro en los respectivos cuarteles o "Cruz de Alcoraz", documentada por primera vez en 1281 como divisa personal de Pedro III de Aragón "El Grande" (1276-1285), y considerado a partir del siglo XIV por Pedro IV el Ceremonioso como armas antiguas de Aragón, consideración que hizo fortuna en la necesidad de dotar a los distintos reinos, condados y soberanías de la Casa de Aragón, de emblemas privativos. En segundo plano, a la izquierda, aparece el conde Ramón Berenguer IV de Barcelona con vara de mando bajo escudo con los palos de gules timbrado de corona condal. Desde el siglo XIV el senyal reyal de la Casa de Aragón se consideró asociado al linaje condal.

Rómulo y Remo es un óleo realizado, entre 1615 y 1616, por el pintor flamenco Peter Paul Rubens. Sus dimensiones son de 210 × 212 cm, y se conserva en los Museos Capitolinos de Roma (Italia).
Fáustulo (a la derecha de la obra) descubre a Rómulo y Remo con la loba Luperca y un pájaro carpintero. También se encuentran presenciando el momento su madre, Rea Silvia, y Tiberino.

El sacrificio de Ifigenia es un cuadro del pintor Sébastien Bourdon, realizado en 1653, que se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Orleans (Francia).
La pintura narra uno de los episodios más dramáticos del ciclo de la Ilíada. Ifigenia era la hija de Agamenón, rey de Micenas, y de su esposa Clitemnestra. La flota de Agamenón no podía partir hacia Troya por culpa de la calma del viento. Agamenón había matado un ciervo consagrado a la diosa Artemisa, y además había provocado su cólera con palabras irreverentes, por lo que la diosa, además de mandarle una peste al ejército griego había producido una calma absoluta, de forma que los griegos no podían abandonar el puerto por falta de viento.
Cuando los videntes declararon que la ira de la diosa no podría ser aplacada a menos que Ifigenia, la hija más bella de Agamenón, le fuese ofrecida como sacrificio compensatorio, Diomedes y Odiseo fueron enviados a buscarla al campamento con el pretexto de que debía desposar a Aquiles.1 Ella accedió a acompañarles, pero en el momento en que iba a ser sacrificada fue llevada por la propia Artemisa (según otras fuentes, por Aquiles) a Táuride, y otra víctima ocupó su lugar.2 Ese es el momento reflejado en la obra.
El tema es uno de los más representados por los artistas de diversas épocas como Leonaert Bramer, Francesco Fontebasso, Rubens y Giovanni Battista Tiepolo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario