miércoles, 17 de mayo de 2017

Estilos arquitectónicos medievales

Elementos de arquitectura gótica


La bóveda de crucería, también llamada bóveda nervada, es un tipo de bóveda característica de la arquitectura gótica que recibe este nombre porque está conformada por el cruce, o intersección, de dos bóvedas de cañón apuntado. A diferencia de la bóveda de arista, la de crucería se caracteriza por estar reforzada por dos o más nervios diagonales que se cruzan en la clave, generalmente. La bóveda de crucería se considera uno de los tres elementos distintivos de la arquitectura gótica, junto con el arco apuntado y el arbotante.
La bóveda de crucería consta de dos elementos: los arcos que constituyen su armazón, o esqueleto, y los paños o plementos que cubren los espacios intermedios entre los arcos. Primero se levantan los arcos, creando una estructura esbelta, resistente y ligera, y posteriormente se rellenan los paños intermedios conformando las bóvedas, quedando enmarcadas transversalmente por los arcos perpiaños, también llamados arcos fajones, y longitudinalmente por los arcos formeros, paralelos al eje de la nave que delimitan los tramos de la bóveda.

Historia

Bóveda de crucería gótica de la Catedral de CoutancesFrancia.
Existen diferentes teorías acerca del origen de la bóveda de crucería. Se ha buscado sus antecedentes en las cúpulas de arcos entrecruzados de algunos edificios del arte islámico, así como en las bóvedas de ciertas iglesias de Georgia y Armenia.
Parece, sin embargo, que la bóveda de crucería gótica evolucionó a partir de la bóveda de arista ya utilizada en el románico. Los antecedentes más directos de las bóvedas de crucería del gótico se encuentran en construcciones tardorrománicas de dos regiones alejadas entre sí: Lombardía, por una parte, y Normandía-Inglaterra por otra.
En Lombardía, se utilizó en al menos cinco templos: San Ambrosio de MilánSan Nazaro de MilánSan Miguel de PavíaSan Sabino de Piacenza y Rivolta d'Adda. Las fechas no son precisas, pero se cree que todas estas obras se realizaron entre 1100 y 1130.
En Inglaterra, uno de los primeros ejemplos de su uso se encuentra en la Catedral de Durham aunque estas bóvedas de crucería no tienen arcos formeros, y los perpiaños son arcos de medio punto. En Normandía su empleo se generalizó en la primera mitad del siglo XII, aunque los sistemas de soporte seguían siendo los propios del románico.
La difusión de este tipo de bóveda se produjo sobre todo a partir de mediados del siglo XII.
Aunque hay distintos tipos de bóvedas de crucería, la más utilizada en el periodo clásico del gótico fue la cuatripartita, en edificios tan singulares como las Catedrales de ChartresReims o Amiens.

Sistema constructivo

La necesidad de crear amplios espacios cubiertos motivó hallar un sistema constructivo que, manteniendo, e incluso reduciendo el grosor de muros y contrafuertes, consiguiera ampliar este volumen interior: es la arquitectura gótica, que permitió aligerar el peso de las cubiertas mediante el equilibrio de las fuerzas verticales y horizontales para que se contrarresten entre si. El peso de la bóveda se transmitirá a los cimientos a través de los pilares, interviniendo apenas los muros que solo servirán de cerramiento del espacio arquitectónico.
El uso del arco ojival reduce los empujes laterales, pues es más vertical que el de medio punto. Este arco genera un nuevo tipo de bóveda, la de ojiva o crucería, que ya se había utilizado en la arquitectura normanda, configurada mediante el cruce de dos arcos formeros, llamados nervios, que transmiten el peso de la bóveda y sus plementos a cuatro pilares; Así, entre pilares, el muro apenas soporta peso y puede ser sustituido por luminosos ventanales vidriados.
El edificio gótico se asemeja a un "esqueleto" recubierto de una piel "inmaterial", las vidrieras, que permiten inundar el interior de luz. Los planteamientos de la arquitectura románica, con sus gruesos y pesados muros, habían quedado obsoletos.
Con respecto a la bóveda de cañón, predominante en la arquitectura románica, la principal ventaja de la de crucería es que transmite el peso solo a los pilares. Estos se refuerzan con contrafuertes (ya utilizados en el románico), o con arbotantes, otro elemento característico del gótico. Los muros ya no necesitan ser tan gruesos como en el románico, y pueden ser fácilmente perforados con grandes vanos. De este modo se podía construir grandes edificios con economía de materiales, a la vez que se alcanzaban grandes luces y alturas.

Variantes

Bóveda cuatripartita o de crucería simple

La bóveda cuatripartita, o bóveda de crucería simple, es el diseño más sencillo de bóveda de crucería. Está formada por el cruce de dos arcos diagonales o cruceros, que dividen la plementería en cuatro segmentos: de ahí el nombre de cuatripartita. Existen diferentes tipos de bóveda de crucería simple. Una de las más utilizadas es la propuesta por Vicente Lampérez,1 quien distingue entre las escuelas francesa, aquitana, normanda y angevina, según la disposición de los arcos y de los plementos. La bóveda cuatripartita es la más común en la arquitectura gótica clásica, y resulta la más adecuada para cubrir tramos cuadrados o rectangulares.

Bóveda sexpartita

Esquema bóveda de crucería sexpartita
Bóveda de crucería sexpartita de la catedral de Lyon
La denominada bóveda sexpartita es similar al modelo anterior pero incrementándole un tercer nervio transversal, con lo que la plementería queda dividida en seis partes.
Los principales ejemplos se encuentran en la Abbaye-aux-Hommes y la Abbaye-aux-Dames de Caen, y en las catedrales de ParísBourgesLaonNoyonSenlis y Sens.

Bóveda de ligadura o reticulada

En la bóveda de ligadura o bóveda reticulada o reticular (en inglés llamada lierne vault, "bóveda de ligaduras"), los nervios forman una especie de retícula, y la bóveda carece de arcos perpiaños, por lo que no está marcada la división en tramos. Un ejemplo se puede encontrar en el Monasterio de Maulbronn (Alemania).

Bóveda estrellada

En la última fase del gótico, denominada gótico tardío, los arcos de la bóveda se multiplican hasta constituir una trama espacial, que sirve para cubrir espacios más amplios, con un mayor número de nervios de refuerzos que se entrelazan entre sí para una mejor transmisión de las cargas, que dan lugar a las denominadas bóvedas estrelladas, en las que aparecen nervaduras de trazado curvo en forma de lazos y ondas, que cumplen una doble misión por una parte la expresiva y artística y por otra parte constructiva, constituyendo a la vez una manifestación manieriesta de la evolución de estilo y un soporte constructivo eficaz. La más antigua bóveda estrellada es la del crucero de la Catedral de Amiens. En España se utilizó, por ejemplo, en la Catedral de Toledo o en la Catedral de Sevilla.

Bóveda de abanico

Bóvedas de abanico en la Abadía de BathInglaterra.
La bóveda de abanico, también llamada bóveda palmeada, que tiene los nervios en forma de abanico o palma, se utilizó en el gótico tardío, especialmente en Inglaterra (Gótico perpendicular, en el siglo XV).



















Una bóveda de diamante(s) es una forma de bóveda utilizada en los estilos gótico tardío y renacentista, que se basa en un elaborado sistema de bóvedas cavernosas de una manera que se parece a los diamantes. Fue ampliamente utilizada sobre todo en los países de Europa Central.
Las bóvedas de diamante son techos cóncavo-convexo tan complejos que, como su nombre indica, evocan las facetas de una piedra preciosa tallada. Apareció por primera vez en 1471 en el palacio de Albrechtsburg en Meissen, Alemania, y se emplearon durante casi un siglo en lugares tan distantes como Gdansk, en el Báltico, y Bechyne en Bohemia Meridional (actual República Checa).
Desde el punto de vista histórico, las bóvedas de diamantes muestran la continua vitalidad de la arquitectura gótica en Europa Central, en un momento en que el redescubrimiento del pasado clásico en la Italia renacentista estaba cambiando el curso de la construcción. Arquitectónicamente, ofrecen algunos de los ejemplos más impresionantes de la experimentación geométrica y versatilidad tanto en espacios sagrados como profanos. El diseño de las bóvedas de diamante implicaba la comprensión de cómo todo el interior se forma mediante una correlación de su geometría, composición espacial y sistema de apoyo. Las bóvedas tienen la capacidad de integrar o compartimentar visualmente los interiores: pueden expandirlos por la recesión sin costuras o disminuirlos por la presencia pesada y claustrofobica de las aristas. Pueden añadir un elemento de irregularidad lúdico de los espacios simétricos, o por el contrario pueden armonizar los interiores de forma extraña. Su plasticidad se ve reforzada por el contrasteant juego de luz y oscuridad a través de sus superficies.
Las bóvedas de diamantes son algunas de las creaciones más originales, aunque menos conocidas, de la arquitectura medieval.

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