sábado, 28 de marzo de 2015

anatomía humana



El sistema esquelético se desarrolla a partir de tejido mesenquimático (tejido indeferenciado embrionario) el cuál da origen a elementos fibrosos o cartilaginosos, cada uno de estos elementos sufre cambios hasta llegar a formar hueso, procesos denominados osificación membranosa y endocondral. El proceso de formación de hueso se conoce como osteogenesis en el cuál existen períodos esenciales: preosificación, impregnación cálcica, destrucción ósea y crecimiento óseo.
Osificación endocondral: El elemento inicial es un molde de cartílago, que es destruído y reemplazado por tejido óseo. El molde de cartílago es invadido por grupos celulares que forman centros de osificación ubicados a nivel de la díafisis, epífisis y metáfisis (en el caso de un hueso largo). Este último persiste como lámina cartílaginosa o cartílago epifisiario que permite el crecimiento longitudinal de los huesos. Los centros de osificación destruyen las células de cartílago, formando cavidades que son reemplazadas por células (osteoblastos) que dan origen a las células del hueso (osteocitos) que van depositando sales de calcio y fibras en forma de láminas, a su vez aparecen invasiones de vasos sanguíneos y células hematógenas que dan origen a la médula ósea roja. Ocurre también la formación de la cavidad medular nivel de diáfisis.
Osificación endomembranosa: Este proceso se observa en los huesos del cráneo y cara. En que en el modelo es de tejido conjuntivo membranoso. Los osteoblastos se acumulan en sitios bien vascularizados (A) para formar los puntos de osificación, dos por cada hueso de la calvaria. Entre estas células en diferenciación la matriz se diferencia en espículas que se transforman en trabéculas ordenadas en forma de red (B). A cada lado de las trabéculas se añade hueso nuevo que se calcifica transformado la sustancia espongosa primaria en secundaria. El primordio óseo está rodeado de periostio que contiene osteoblasto que deposita láminas paralelas de hueso perióstico (C y D).
CRECIMIENTO
El crecimiento óseo se inicia en la vida embrionaria y sigue hasta la pubertad. El crecimiento en longitud se efectúa mediante la adición de hueso nuevo a la cara diafisaria de la placa de crecimiento o fisis.
La placa de crecimiento es una estructura con forma de disco que se halla intercalada entre la epífisis y la diáfisis. En la placa de crecimiento se distinguen dos regiones, una central y otra periférica. La región central está constituida por cartílago hialino en el que se distinguen, desde la epífisis a la diáfisis, cuatro zonas: zona germinal, zona proliferativa, zona de cartílago hipertrófico y zona de cartílago calcificado
El crecimiento en espesor del hueso se logra mediante la aposición concéntrica subperióstica de tejido óseo. Las células de la capa mas interna del periostio se diferencian en osteoblastos que depositan hueso directamente sobre la superficie externa de la cortical diafisaria (osificación de tipo intramembranoso). El crecimiento oseo depende de factores genéticos y se halla influido por factores sistémicos (hormonas) y locales. Las hormonas que intervienen en el control del crecimiento óseo se pueden dividir en cuatro grupos:
- Hormonas necesarias para el crecimiento: hormona de crecimiento, hormona tiroidea, insulina.
- Hormonas inhibidoras del crecimiento: cortisol.
- Hormonas activadoras de la maduración: hormonas sexuales
- Vitamina D y Hormona paratiroidea
Los factores locales que pueden influir sobre el crecimiento son de tipo nervioso y de tipo mecánico. Se desconoce el mecanismo por el que el sistema nervioso interviene sobre el crecimiento óseo. Se ha sugerido que podría intervenir de manera indirecta a través del control del flujo sanguineo. El resultado de la acción de las fuerzas mecánicas depende de su intensidad así como de su dirección y sentido. Las fuerzas de compresión paralelas a la dirección del crecimiento disminuyen la actividad de la fisis. Las fuerzas de tracción paralelas a la dirección del crecimiento si son de pequeña intensidad pueden incrementar ligeramente el crecimiento pero si son de gran magnitud pueden causar epifisiolisis ó fusión prematura. Las fuerzas perpendiculares a la dirección del crecimiento producen un efecto deformante que es directamente proporcional a la fuerza aplicada e inversamente proporcional al diámetro del hueso.

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