sábado, 7 de mayo de 2016

Pintura religiosa

pintura con temas bíblicos

Descanso en la huida a Egipto es un cuadro del pintorflamenco Joachim Patinir. Fue realizado hacia el año 1515. Esta tabla mide 17 cm de alto y 21 cm de ancho cada tabla. Se conserva en el Real Museo de Bellas Artes de Amberes,Bélgica.
Trata este cuadro el tema de la Huida a Egipto de la Sagrada Familia, que se prestaba a que los pintores lucieran su habilidad a la hora de reflejar paisajes. Como era habitual, en lugar de reflejar un desértico paisaje de Oriente Próximo, se refleja un paisaje más próximo al pintor, aunque las rocas de sus paisajes son versiones más espectaculares de aquellas que rodeaban a su Dinant nativa. Este es uno de los primeros ejemplos del arte de Patinir, que reflejaba inmensas vistas en las que las figuras quedan empequeñecidas, combinando la observación de detalle naturalístico con la fantasía lírica. Los rasgos más alejados del paisaje se pintan en colores verde y azul para expresar la disminución por la distancia.





El Despertar de la Tristeza es el nombre que recibe tradicionalmente en español la obra Premier Deuil deWilliam-Adolphe Bouguereau. Se trata de un óleo sobre tela, mide 203 cm por 252 cm, fue realizado en 1888, y se encuentra en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.1 Su título original está en francés, y significa literalmente El Primer Duelo.
La obra describe el momento en el que Adán y Eva han descubierto el cadáver de su hijo Abel, asesinado por Caín. Según la historia bíblica se trataría de la primera muerte humana.
William-Adolphe Bouguereau había sufrido recientemente la pérdida de su segundo hijo cuando pintó esta obra.2 Uno de los usos históricos de esta obra es su inclusión en elFotodrama de la Creación,3 película pionera del cine hablado producida por Charles Taze Russell.







El Diluvio Universal es una de las escenas de la bóveda de la Capilla Sixtina, pintada al fresco por Miguel Ángel hacia 1509. Su tema es un pasaje bíblico del libro del Génesis(7:14-24): el diluvio universal.
Para esta composición Miguel Ángel reservó el último de los nueve espacios de gran tamaño, sin ignudis ni medallones que lo flanqueen. De todas las escenas de la bóveda, esta es la que incluye más figuras humanas (más de 60), y la decomposición más compleja.
A la izquierda, una fila de personas llega a una porción de tierra donde intentarán, en vano, sobrevivir. La gente está asustada, algunos niños lloran y otros parecen no saben lo que ocurrirá. Algunas personas cargan sus pertenencias y otras no llevan absolutamente nada. En esta pequeña isla solo queda un árbol seco en donde un joven intenta subirse.
En segundo plano, una roca aun sobresale de la superficie de las aguas. En ella hay otro grupo de personas que se encuentra refugiado bajo una manta amarrada entre dos árboles secos. A la izquierda de la roca un anciano carga con su hijo inerte, intentando alejarlo de la orilla. El grupo de gente que queda varado en la roca es más dramático que el de la isla a la izquierda del fresco. Están realmente preocupados, y muchos lloran al contemplar el fatídico final que les espera. Un hombre en el agua intenta desesperadamente subir a la roca agarrándose a las raíces del árbol viejo.
Un poco más lejos, otro grupo de personas está dentro de una barca que se hunde. Para intentar perder peso, algunos tripulantes arremeten contra uno de ellos para intentar echarlo. La única mujer vestida levanta los brazos, contemplando lo inminente del hundimiento. Al frente, dos hombres empujan hacia delante la barca en un intento desesperado por evitarlo. En el agua, un hombre se aferra a la barca para no hundirse. Detrás de éste, otro hombre intenta nadar. La acción dinámica que se presenta en esta escena es muy agitada y turbulenta.
El último y más alejado grupo está en torno al Arca de Noé. Su forma recuerda vagamente la de un templo. Un grupo de personas intentan en vano subir a ella, aunque sólo sobrevivirán los que ya se encuentran en su interior. Ambos rasgos presentan una evidente analogía entre el Arca y la Iglesia como "Arca de Salvación".
El Diluvio antes de la Restauración.

Esta zona era una de las más dañadas de todo el ciclo de frescos de la bóveda de la Capilla Sixtina. Su estado era realmente opaco y grisaceo. Después de la restauración, su estado mejoró mucho; aunque hubo varias partes que no se pudieron recuperar, como la que se encuentra sobre la roca.


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