miércoles, 18 de junio de 2014

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LA TIERRA


DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA .-

Diferencia en altitud entre el Monte Olympus de Marte y el Everest
 
Relieve terrestre Término empleado en geografía y geología para designar las irregularidades y accidentes de la superficie terrestre, cuyas depresiones (valles, cuencas, cañones, etc.) y elevaciones (montañas, colinas, picos, etc.) constituyen y definen el paisaje. La ciencia que estudia las formas presentes en el relieve terrestre, su origen y evolución es la Geomorfología. Paisaje desértico con llanura y montaña. El relieve no se mantiene constante a lo largo del tiempo, ya que las costas abruptas tienden a suavizarse y dar formas lineales de baja altura, por efecto de la dinámica costera; los accidentes de las cuencas oceánicas tienden a horizontalizarse como consecuencia de la sedimentación, y los relievesEl tema de la evolución del relieve ha sido uno de los debates clásicos en geología, habiéndose propuesto desde finales del siglo XIX modelos radicalmente opuestos; sin embargo, el debate ha estado durante mucho tiempo lastrado por la falta de datos cuantitativos relativos a las velocidades de los procesos tectónicos, geomorfológicos y de generación de relieve. Actualmente, con el desarrollo de la geodesia y de diversas técnicas de datación aplicables al Cuaternario, se conocen bien las velocidades de muchos procesos y la geomorfología tectónica es una herramienta fundamental para comprender la evolución tectónica más reciente de orógenos activos. La geomorfología tectónica es una materia pluridisciplinar que conjuga aspectos relacionados con la geología estructural, la tectónica, la geomorfología, la geodesia, la sismología, la geocronología del Cuaternario, e incluso la paleoclimatología. En trabajos de escala regional, quizá lo más importante es conocer adecuadamente el marco tectónico para poder extraer toda la información que aporta el relieve sobre las deformaciones más recientes y sus velocidades.
Tras pensar con cierto detenimiento como mostraros más didácticamente las repercusiones de la acción de las energías exo-planetarias sobre las endo-planetarias, vamos a salirnos de los discursos más tradicionales para realizar un viajecito por el espacio estelar. Y es que un ejemplo palmario lo tenemos muy cerca. Analizaremos las rugosidades del planeta Tierra en comparación con el Planeta Marte. 
Marte, como la Tierra, atesoró en un pasado remoto agua y atmósfera (hoy ya no cabe duda de ello) y una tectónica de placas activa. Sin embargo, su energía endogeotérmica se agotó, mientras que por eventos a un no bien conocidos su atmósfera es ahora muy tenue (poco densa). Por su parte, el agua, en forma de hielo, subyace en el suelo marciano, sin poder ejercer acción erosiva alguna. Desde este punto de vista Marte es un planeta con un relieve prácticamente congelado: sin energía endogeotérmica y una exogeotértima mucho menos activa que en el planeta Tierra. En la primera foto del presente post podéis observar los puntos más elevados de ambos cuerpos planetarios, el Monte Olimpo de origen volcánico en el rojo y el Everest en el azul. Es evidente (soslayando las cifras de sus respectivas altitudes) que Marte atesora un relieve mucho más abrupto, a pesar de que ya no almacena energía alguna en su interior. Muchos expertos opinan que la razón de estas diferencias estriba en que allí los agentes erosivos son débiles (por las causas mencionadas) mientras que en la Tierra ocurre lo contrario, por lo que el desgaste de su rugosidad es mucho mayor en la cima más alta del Himalaya (sujeta a erosión glaciar, hídrica y eólica intensas). De ahí derivaría las diferencias conspicuas entre los relieves de ambos planetas. 
 
El Himalaya sujeto a intensos procesos erosivos
 
Aunque parezca inverosímil, los geomorfólogos y fisiógrafos aun debaten las leyes y teorías que pidieran dar cuenta de de estructura, dinámica y evolución de los sistemas geomorfológicos o morfosistemas. Resulta ser un tema mucho más complejo de lo que pudiera parecer. En consecuencia, nos vemos obligados a generalizar mucho para explicaros como se genera el relieve. Como os explicamos en nuestro post aludido, la energía endoplanetaria crea y destruye continentes, los fusiona y fragmenta, tendiendo a generar relieves abruptos, al levantar cadenas montañosas (orogenias), hundir otras partes de la superficie terrestre (por ejemplo, las fosas tectónicas, etc.). En contraposición, la energía exo-planetaria, hace moverse sin cesar a las dos capas de fluidos que se encuentran por encima de la litosfera. Hablamos de la hidrosfera (agua) y atmósfera (aire). Dicho de otro modo, si la tectónica de placas tiende a generar grandes desniveles del terreno, es decir relieves muy abruptos, la que nos llega del sol intenta hacer todo lo contrario, desgastar tales rugosidades y allanar la superficie litosférica a través de los procesos de erosión, trasporte y deposición de sus materiales, ya sea por la acción del agua, el viento y/o el hielo. A toda esta lucha de energías y sus efectos sobre el relieve solía denominarse denominarle “Ciclo de Denudación Continental”. Si tales procesos no fueran simúlatenos, es decir primero actuara la tectónica de placas y una vez generado el relieve lo hiciera la erosión, se crearían ciclos en los que alternarían fases muy rugosas con tendencia al predominio de las morfologías llanas. Y fue así, con la propuesta de un modelo tan simplista, como algunos consideran que comenzó la geomorfología moderna. Su proponente fue el norteamericano William Morris Davis. 
Las tres fases del relieve conforman la propuesta de Davis:
de arriba abajo: Estado Juvenil, maduro y senil.

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