El condrocráneo (o neurocráneo cartilaginoso) es la estructura primitiva cartilaginosa del esqueleto del cráneo del feto que crece para envolver el crecimiento rápido del cerebro.1
En los seres humanos, el condrocráneo comienza a formarse a los 28 días a partir de las condensaciones mesenquimatosas y está completamente formado en la semana 7 y 9 del desarrollo fetal. Mientras que la mayoría del condrocráneo es sucedida por el cráneo óseo en la mayoría de los vertebrados, algunos componentes no persisten en la edad adulta. En los peces cartilaginosos (por ejemplo, tiburones y rayas) y agnatos (por ejemplo, lampreas y mixinos), el condocráneo persiste durante toda al vida.2 Embriológicamente, el condrocráneo representa la estructura basal del cráneo, y establece la base para la formación del endocráneo en los vertebrados superiores.
El cráneo es una estructura compleja que consta de dos subdivisiones principales: el neurocráneo, que rodea el cerebro, y el viscerocráneo, que rodea a la cavidad oral, la faringe y las vías aéreas superiores. Cada una de estas subdivisiones a su vez costa de dos componentes: uno en el cual los huesos individuales están representados al comiendo por modelos cartilaginosos que más adelante son remplazados por hueso mediante la osificación endocondral, y otro en el cual el hueso surge por osificación del mesénquima.
La base filogenética y ontogenética del cráneo está representada por el condrocráneo, que forma la base cartilaginosa del neurocráneo (figura 8_21 A). El patrón fundamental del condrocráneo se ha preservado de forma notable durante la filogenia. Al comienzo está representado por varios juegos de cartílagos pares. Un grupo (los cartílagos paracordales, hipofisiarios, y las trabéculas del cráneo) guarda una estrecha relación con las estructuras de la línea media. En dirección caudal a los cartílagos paracordales se encuentran los cuatroesclerotomas occipitales. Junto con los cartílagos paracordales, los esclerotomas occipitales (que son homólogos de los precursores de las vértebras) se fusionan para dar lugar a la base del hueso occipital. En situación más lateral, el condrocráneo está representado por pares de cartílagos que están asociados con los primordios epiteliales de los órganos de los sentidos (órgano olfatico, ojos y órgano auditivo).
La cresta ectodérmica apical (AER, por sus siglas en inglés: apical ectodermal ridge) es un componente crítico en el desarrollo de las extremidades.1 El AER es una estructura ectodérmica que se sitúa sobre el esbozo del miembro tetrápodo en el embrión induciendo su formación,2 y puede dar lugar finalmente a la cubierta epidérmica de éste. La formación inicial del AER se induce por la secreción del factor de crecimiento de fibroblastos FGF-10 de la capa somática del mesodermo de la placa lateral o hipómero. Se cree que esta inducción inicial resulta de la actividad de los genes Hox. La AER seguidamente secreta nuevamente FGF-8 en el mesodermo, estimulando su proliferación y formación de la "zona de progreso". La secreción continuada de este factor de transcripción por la AER sostiene la formación de la extremidad durante el proceso de desarrollo.
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