viernes, 20 de junio de 2014

EVOLUCIÓN DE LA VIDA EN LA TIERRA


EVOLUCIÓN DE LA VIDA .-

Origen de las células

Los coacervados complejos pueden mantener su estructura a pesar de que se encuentran en un medio líquido amorfo. Por otra parte, a través de las fronteras del coacervado hay intercambio de sustancias con el medio.

Aunque tales límites parecer  estar constituidos por moléculas de agua orientadas y otras sustancias inorgánicas sencillas, sus propiedades son semejantes a las características de permeabilidad observadas en las células y no sería remoto que fueran la estructura antecesora de la membrana de la primeras células procarióticas. La complejidad cada vez mayor de las sustancias orgánicas del interior del coacervado dependía de la política exterior de éste, la que cada vez era dictada por la membrana externa. Por su parte, la membrana iba aumentando su complejidad conforme llegaban a su superficie las sustancias previamente introducidas en la célula. Aunque la evolución de las primeras células es fundamental para probar un hipótesis mecanicista del origen de la vida, a muchos biólogos también los intriga la transición entre las células procarióticas y eucarióticas.   




La importancia y el origen de las organelas

Desde principios del siglos XX los biólogos advirtieron que hay semejanza entre diversos organelos delimitados por membranas y ciertas bacterias. Es particular, una de las similitudes más notorias es la que hay entre los cloroplastos y las cianobacterias cargadas de clorofila. Asimismo, muchos biólogos notaron el parecido que hay entre las mitocondrias y otras bacterias de vida libre. El hecho de que los cloroplastos y las mitocondrias posean su propio ADN y puedan dividirse en forma independiente del resto de la célula apoya la hipótesis de que estos y otros organelos fueron otras bacterias independientes que invadieron a las células primitivas y llegaron a establecer una relación permanente con ellas. Se piensa que los invasores fueron simbiontes a los que beneficiaba al hospedero capacidades y talentos de los que éste carecía. Esto significa que los cloroplastos bien pudieron ser cianobacterias que confirieron propiedades fotosintéticas a las células que empezaron a darles alojamiento. Otras moneras, sobre todo las de muy escasas dimensiones, pudieron dar origen de modo similar a otros organelos características de la célula eucariótica.    
Lynn Margulis, de la Universidad de Boston, ha recabado un impresionante número de pruebas a favor de esta teoría acerca del origen de los organelos llama teoría de la endosimbiótica. Una de ellas, a la que daremos más énfasis, alega que estos orgánulos que forman parte de las células eucariontes, fueron antes de esta era organismos unicelulares capaces de autorreproducirse y de sintetizar la totalidad de sus proteínas.

Contenían y contienen las típicas macromoléculas informáticas y estructurales de la vida. O sea su mensaje genético, su genomio propio. Hoy en día toda célula eucarionte tiene dos mensajes genéticos: el mitocondrial fuera del núcleo y el que reside en el núcleo, inexistente en las formas que hasta ahora hemos visto. Tienen modernamente dos códigos aparentemente diferentes. El mitocondrial tiene un par de instrucciones diferentes con respecto al código "universal", que es el que se usa para la información en el núcleo. 
Relación de organelos que dieron origen a la célula eucarionte, presencia del ADN de cada uno. La teoría ha sido aceptada ya por muchos citólogos y ha dado origen a un buen número de trabajos experimentales encaminados la confirmaría o rechazaría. Hay células de formas y tamaños muy variados.



Algunas de las células bacterianas más pequeñas tienen forma cilíndrica de menos de una micra o µm (1 µm es igual a una millonésima de metro) de longitud. En el extremo opuesto se encuentran las células nerviosas, corpúsculos de forma compleja con numerosas prolongaciones delgadas que pueden alcanzar varios metros de longitud (las del cuello de la jirafa constituyen un ejemplo espectacular). Casi todas las células vegetales tienen entre 20 y 30 µm de longitud, forma poligonal y pared celular rígida. Se piensa que lo más probable es que las mitocomdrias, que fabrican ribosomas parecidos a los de las bacterias de pequeño tamaño y por los detalles de su composición química, provengan de bacterias púrpuras no sulfurosas que eran originariamente fotosintéticas y que perdieron esa capacidad.


Origen de la vida en la Tierra

Es una declaración demasiado obvia decir que las condiciones de la Tierra fueron distintas al principio de lo que  son ahora. La superficie del planeta fue quizá lo bastante caliente como para hervir el agua y la atmósfera consistió de gases venenosos. Las condiciones eran inhóspitas para la vida, como la conocemos ahora; sin embargo, bajo estas condiciones austeras, se piensa que la vida se originó hace aproximadamente 3 mil millones de años. La mayoría de los científicos piensan que la vida surgió de sustancias abióticas.
Alternamente, algunos científicos sugieren que la vida, o cuando menos sus precursores, llegó a la tierra como esporas llevadas en meteoritos o que quizá fue sembrada por alguna civilización extraterrestre tecnológicamente avanzada. Sin embargo, estas alternativas sólo dan una respuesta; no explican cómo surgió la vida inicialmente.   


De la Dependencia a la Libertad.

Oparin estebe muy consciente de que los primeros seres vivieron en un ambiente con abundancia de moléculas orgánicas ricas en energía y que podían ser utilizadas co­mo alimento. Esa ingestión de combustibles orgánicos preformados representa el hábito denominado heterotro­fismo. Sin embargo, en ciertas localidades, la intensa competencia por los recursos nutritivos entre los individuos de poblaciones cada vez mayores debió generar insuficiencias muy agudas. Sea A uno de esos nutrientes escasos. Si en determinadas circunstancias apareció un mutante capaz de sintetizar le sustancia A a partir de un nutriente B, ese organismo debió sobrevivir más fá­cilmente que sus competidores inadaptados, los cuales se habrán extinguido por la falta de A. Conforme se fue agotando el recurso B, cualquier organismo que pudiera sintetizar B a partir de C debió tener mayores probabilida­des de supervivencia. Así los organismos debieron tender sucesivamente hecha la adquisición de sistemas enzimáti­cos cada vez más complejos y que les permitieran sinteti­zar los nutrientes más críticos a partir de sustancias sencillas, es decir, adquirieron el hábito nutricional llama­do autotrofismo. Según N. H. Horowitz, los organismos que viven en regiones donde los nutrientes eran escasos tardaron en adquirir, por evolución, largas cadenas de reacciones enzimáticas que los libraron de su dependencia de las sustancias orgánicas presentes en la "sopa" primitiva. La evolución delautotrofismo como uno de los progresos más significativos durante las primeras etapas desarrollo de la vida fue aunada a las primeras aporta­ciones teóricas deOparin y así nació la actual teoría de Oparín – Horowitz.

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