Anomalías estructurales cromosómicas
El síndrome de Angelman es una enfermedad de causa genética que se caracteriza por un retraso en el desarrollo, una capacidad lingüística reducida o nula, escasa receptividad comunicativa, escasa coordinación motriz, con problemas de equilibrio y movimiento, ataxia, estado aparente de alegría permanente, con risas y sonrisas en todo momento. También se pueden mostrar fácilmente excitables, con hipermotricidad y déficit de atención. Tiene una incidencia estimada de un caso cada 15 000 a 30 000 nacimientos.- ...........................................................:https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Especial:Libro&bookcmd=download&collection_id=5dd7fa97ef5a210fecc469c481cb13ec9b4225bf&writer=rdf2latex&return_to=S%C3%ADndrome+de+Angelman
El síndrome de Angelman es una enfermedad neurológica de causa genética que reúne las siguientes características:
- Retraso mental severo.
- Afectación severa del habla (uso escaso de palabras o incluso ausencia completa del habla).
- Ataxia (trastorno que afecta al equilibrio y la coordinación) y/o temblores de las extremidades.
- Conducta y comportamiento peculiar: aspecto feliz con sonrisa permanente y carcajadas frecuentes, mayor excitabilidad.
- Microcefalia (la circunferencia de la cabeza es más pequeña de lo normal para la edad y el sexo del niño) y crisis convulsivas.
Fue descrito por primera vez en el año 1965 por el pediatra inglés Harry Angelman, que observó a tres niños que presentaban unas características similares que nadie había descrito hasta ese momento, pensando que se podía tratar de un nuevo síndrome. Denominó a estos niños, por sus rasgos físicos, ‘niños marioneta’. Un par de años más tarde, Bower y Jeavons observaron que existían otros afectados por este síndrome y lo denominaron ‘síndrome de la marioneta feliz’, término que se utilizaría hasta 1982, cuando se sustituyó por síndrome de Angelman, en honor a su descubridor.
No se conoce con exactitud la incidencia exacta del síndrome de Angelman, pero se calcula que afecta a 1 de cada 20.000-25.000 recién nacidos, por lo que, debido a su baja frecuencia, se considera una enfermedad rara. Afecta por igual a ambos sexos y no existe predominio en una raza concreta. Las personas que padecen este síndrome no presentan alteraciones al nacer, y el retraso del desarrollo puede comenzar a evidenciarse en torno a los 6-12 meses de edad. La edad más común de diagnóstico es entre los tres y los siete años, cuando las conductas características y los rasgos clínicos se hacen más evidentes. Todos estos rasgos no necesitan estar presentes para poder realizar el diagnóstico.
Entre las varias causas de alteración cromosómica en el síndrome de Angelman, la más frecuente es la delección (pérdida de un pedazo de cromosoma que se separa del material genético) de un fragmento del cromosoma 15heredado de la madre. Esta enfermedad no tiene un patrón hereditario clásico, y el riesgo de que vuelva a repetirse depende de las causas que le dieron origen. El diagnóstico se basa en criterios clínicos y en hallazgos de laboratorio, si bien no siempre se alcanza un diagnóstico definitivo. El tratamiento es muy complejo y se basa en un tratamiento multidisciplinar, con el que se busca disminuir o atenuar los síntomas.
El grado de afectación de los pacientes que presentan síndrome de Angelman es muy variable y depende, entre otras cosas, de la alteración genética que causa el síndrome. Por ejemplo, cuando está producido por una delección la severidad de los síntomas es mayor que cuando la causa es otra. Por otro lado, las características físicas y conductuales de los afectados cambian con el tiempo, a medida que el individuo va desarrollándose, de tal forma que los síntomas en los niños son diferentes a los del adulto. De este modo, el tratamiento y la participación en diferentes terapias (físicas, ocupacionales, comunicativas) se debe amoldar a las diferentes dificultades en función de cada etapa de la vida. A parte de los problemas descritos, el desarrollo sexual de los pacientes con síndrome de Angelman es completo, el estado de salud es bueno y tienen una esperanza de vida normal.
Causas del síndrome de Angelman
El síndrome de Angelman es una enfermedad genética causada por alteraciones del gen UBE3A, que se localiza en el cromosoma 15. Todos los mecanismos conocidos hasta ahora que causan el síndrome de Angelman producen una afectación de este gen en el cromosoma 15 de la madre. En todos los casos, los síntomas son similares (retraso mental, afectación del habla, comportamiento peculiar…), aunque en función de la causa la afectación puede ser más o menos severa:
- La causa más frecuente del síndrome de Angelman (hasta el 70% de los casos) es la delección del cromosoma materno en la región 15q12, donde reside un gen llamado UBE3A. Una delección consiste en la pérdida de un trozo de cromosoma, que se rompe y se separa del resto de material genético. Cuando el síndrome de Angelman se produce por este motivo, la afectación del niño es bastante severa.
- En un pequeño porcentaje de casos, el síndrome de Angelman se produce por heredar dos cromosomas 15 del padre y ninguno de la madre, lo que se conoce en términos médicos como disomía uniparental. En este caso, la afectación suele ser menos severa, pues el desarrollo físico es mejor, no hay tanta afectación de la coordinación y de los movimientos y la prevalencia de las convulsiones es menor.
- Otras causas de síndrome de Angelman son defectos en el centro de la impronta o la mutación en el gen del UBE3A, que deriva del cromosoma 15 de la madre. En estos casos la afectación clínica no suele ser tan severa.
Síntomas y signos del síndrome de Angelman
El síndrome de Angelman es un trastorno neurológico que se asocia a un retraso mental. Tiene un origen genético, y ocasiona trastornos en el desarrollo, en el aprendizaje y en la conducta.
Síntomas físicos del síndrome de Angelman
Desde un punto de vista físico, los niños con síndrome de Angelman suelen presentar los siguientes rasgos característicos (aunque no necesariamente todos):
- El tamaño de la cabeza suele ser pequeño en proporción con el resto del cuerpo, lo que se conoce en términos médicos como microcefalia. Ocurre en el 80% de los casos.
- La boca es grande, los dientes anchos y separados, y suele haber una protrusión exagerada de la lengua y de la mandíbula (prognatismo). Estas alteraciones suelen ser más evidentes a partir de los 12 meses de vida.
- Hipopigmentación: el color del pelo, la piel y los ojos presenta una tonalidad más clara en comparación con su familia de origen, pudiendo sugerir en los casos más severos la presencia de albinismo.
- Ocasionalmente puede haber alteraciones visuales como estrabismo, atrofia del nervio óptico o presencia de las conocidas como ‘manchas de Brushfields’ en el iris.
Síntomas neurológicos del síndrome de Angelman
Desde un punto de vista neurológico, estos niños pueden sufrir, entre otras, las siguientes manifestaciones:
- Alteraciones de la marcha con posturas extrañas de las extremidades superiores que, según la forma, recuerdan a una marioneta o a un candelabro (de ahí el nombre que se les puso inicialmente a los afectados por el síndrome de Angelman: ‘niños marioneta’).
- Movimientos anormales de las extremidades (temblor o sacudidas), que aparecen más frecuentemente en los primeros meses de vida. Estos movimientos incoordinados dificultan al niño la realización de tareas básicas como andar, comer o coger objetos con las manos. Por ello, el desarrollo de los niños con síndrome de Angelman es más lento que en los niños sanos (por ejemplo, empiezan a sentarse a partir de los 12 meses de vida y a andar en torno a los 3-5 años).
- Crisis epilépticas de diferentes tipos que, en algunos casos, no responden bien a la medicación convencional. La mayoría de estas crisis comienzan a partir de los tres años de edad, si bien en el 25% de los casos pueden aparecer antes de los 12 meses de vida. La gravedad de las convulsiones disminuye con la edad, pero persisten durante la edad adulta. El electroencefalograma (prueba médica que registra la actividad bioeléctrica cerebral en diferentes condiciones) presenta un patrón característico en el 80% de los casos, independientemente de que el niño afectado por síndrome de Angelman presente crisis epilépticas o no. Esto puede permitir realizar un diagnóstico precoz, sobre todo en los estadios tempranos de la enfermedad.
- Trastornos del sueño.
- Alteraciones de la comunicación: el lenguaje oral suele ser incoherente, sin poder emitir en muchos casos más de dos palabras seguidas. La capacidad gestual también suele estar deteriorada. La compresión se conserva algo mejor, de hecho, los niños afectados por síndrome de Angelman suelen tener buena memoria para las caras. Estas dificultades para poder comunicarse hacen que los niños afectados recurran a otro tipo de conductas para expresar sus emociones y necesidades, como tirarse del pelo, morder, golpear o empujar a los demás. Por ello se está trabajando en el aprendizaje de otras vías de comunicación para poder mejorar la calidad de vida de estos pacientes y ayudarles a comunicarse de manera alternativa.
- Otros signos: rigidez, inestabilidad, talla baja, movimientos bruscos o extremidades pequeñas.
El diagnóstico del síndrome de Angelman puede confirmarse por el cuadro clínico y los hallazgos de laboratorio. Es difícil realizarlo en el momento del nacimiento o en los primeros meses de vida, ya que en ese tiempo los problemas del desarrollo no son muy evidentes. La franja de edad en la que el síndrome de Angelman se diagnostica normalmente es entre los tres y siete años de edad.
Para realizar el diagnóstico existen unos criterios diagnósticos que recogen características clínicas, de desarrollo y exámenes complementarios. El diagnóstico definitivo se consigue mediante la realización de un estudio genético.
- Criterios clínicos: se agrupan, en función de su frecuencia de aparición, en:
- Consistentes (100%): retraso del desarrollo psicomotor, afectación del habla, trastornos del movimiento o del equilibrio y comportamiento especial.
- Frecuentes (80%): retraso desproporcionado del crecimiento del tamaño de la cabeza, crisis convulsivas y electroencefalograma anormal.
- Asociadas (20-80%): occipucio plano y surco occipital, estrabismo, prognatismo, boca amplia, hipopigmentación de piel y ojos, sensibilidad aumentada al calor, trastornos del sueño, problemas de alimentación, etc.
- Características de desarrollo.
- Pruebas complementarias:
- Analítica de sangre y orina normal.
- Pruebas de imagen (resonancia cerebral y tomografía computarizada) sin alteraciones.
- Electroencefalograma característico en algunos casos.
El diagnóstico de confirmación del síndrome de Angelman se realiza mediante un estudio genético, realizando un cariotipo (estudio de los cromosomas) que permita detectar las anomalías características que produce este síndrome. También se pueden realizar otras pruebas como el test de hibridación in situ (FISH) o el test de metilación del ADN, que permiten estudiar alteraciones en el cromosoma 15.
Con los criterios diagnósticos y el estudio genético se consigue diagnosticar la gran mayoría de los afectados, sin embargo, en algunas ocasiones (en torno al 20% de los casos) no se alcanza un diagnóstico definitivo.
Tratamiento del síndrome de Angelman
No existe un tratamiento curativo para el síndrome de Angelman, pero sí se puede realizar un tratamiento de sus síntomas y, en función de cada caso, se pueden ofrecer medidas de apoyo especiales. Por tanto, el tratamiento del síndrome de Angelman es un tratamiento multidisciplinar, con individualización en función de cada caso.
Desde un punto de vista médico se pueden tratar diferentes alteraciones asociadas al síndrome de Angelman como la hiperactividad, la epilepsia, los trastornos del sueño o la escoliosis (desviación de la columna vertebral):
- En la hiperactividad, algunos afectados se pueden beneficiar de tratamiento con metilfenidato.
- Las crisis convulsivas suelen requerir tratamiento con fármacos anticonvulsivantes, si bien parece que no existe ningún fármaco más efectivo que otro (lo importante es individualizar en cada caso). Es importante la realización de revisiones por parte del neuropediatra.
- Para los trastornos del sueño pueden ser útiles la melatonina y las terapias conductuales, aunque en los casos más severos se puede recurrir incluso a sedantes.
- Para la escoliosis es importante la fisioterapia, para favorecer el desarrollo motor del niño.
También es importante que el tratamiento englobe el ámbito psicopedagógico. Para ello, se deben trabajartécnicas de relajación (para controlar la excitabilidad y mejorar la atención), así como terapias de modificación de la conducta (parecen ser efectivas en la corrección y modificación del comportamiento y las conductas inadecuadas). Además, hay que favorecer la participación en actividades sociales, para potenciar así las relaciones con el entorno.
Se deben tomar medidas para potenciar la percepción, la motricidad, la atención, la inteligencia, la cognición o el lenguaje. Las terapias de comunicación son uno de los pilares del tratamiento. Los logopedas trabajan tanto la comunicación verbal como la no verbal, con especial hincapié en esta última debido a las características de esta patología. Los programas educacionales deben ser flexibles y adaptarse a las necesidades y habilidades de estos niños.
Por último, si se dan otro tipo de alteraciones han de tratarse de manera específica en cada caso.
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