viernes, 4 de enero de 2019

EVANGELIO Y LECTURA DEL 05 DE ENERO DEL 2019


Lecturas del 5 de Enero. Feria de Navidad

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,11-21):

Éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. No seamos como Caín, que procedía del Maligno y asesinó a su hermano. ¿Y por qué lo asesinó? Porque sus obras eran malas, mientras que las de su hermano eran buenas. No os sorprenda, hermanos, que el mundo os odie; nosotros hemos pasado de la muerte a la vida: lo sabemos porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva en sí vida eterna. En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. Pero si uno tiene de qué vivir y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 99

R/.
 Aclama al Señor, tierra entera

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,43-51):

En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: «Sígueme.» 
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»
Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» 
Felipe le contestó: «Ven y verás.»
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» 
Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?» 
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» 
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.» 
Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»



Comentario al Evangelio del 

Juan Lozano, cmf
Querido amigo/a:
¡Ven y verás! Es la invitación que nos hace el Niño Dios en la víspera de la noche de los Reyes Magos, de su Epifanía. ¿Qué hay que ver? En este tiempo de Navidad siempre hay una señal, una pista, algo que te dice que Dios viene este año a través de este acontecimiento de tu vida, de esta persona, de esta situación, de este sentimiento… Rastrea las señales de Dios para que encuentres la estrella como hicieron los Magos de Oriente, es decir, el lugar de tu vida donde Él quiere nacer. ¿Qué has sentido estos días desde que comenzamos la Navidad? Pide al Señor luz en esta oración para que no se te escape nada importante.
En nuestra vida, hay señales claras e inequívocas que nos hablan claramente de la presencia de Dios. Otras no son tan claras y cuesta más trabajo encontrarlas, pero al final se localizan. No importa la señal, sino lo que te indica, a dónde te lleva, o mejor dicho a quién te lleva. La señal más clara e inequívoca que nos lleva al niño Dios es la Virgen María, su Madre. Ella conoció el amor del que nos habla la carta de Juan en la primera lectura, y lo hizo carne. El amor y la espera de María nos enseña que en estas actitudes Dios es dado a luz, Dios nace, Dios se hace presente, Dios está.
Mira hoy la señal radiante de María para poder ver a Dios. Quien mira a María, encuentra a Jesús. Quien mira a la Madre, encuentra al Hijo. Y hoy rezamos con ella para que el inmenso amor que ella llevó en su interior desde que dijo sí, hasta que ascendió con Él definitivamente, esté también con nosotros, en nuestras familias, en nuestras calles, en nuestra sociedad, en nuestro mundo, en todo el universo.
Como los Magos de oriente, encuentra a ese Niño y refleja esa luz de amor allí dónde estés, hagas lo que hagas. Estás llamado a ser el reflejo de la luz de Dios para otros, aunque sea a través de una sonrisa. Madre, muéstranos a tu Hijo. Te deseo de corazón: ¡Feliz Epifanía!
Vuestro hermano en la fe:
Juan Lozano, cmf

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