Acratóforo (en griego, akratophóros" - ἀκρατοφόρον, en latín, acratophorum) era una vasija o cubo usado por los griegos y romanos que contenía el vino puro antes de añadirle agua en las cráteras o receptáculos destinados a este objeto.
Lo demuestra un pasaje de Julio Pólux, citado por E. Saglio, en el cual aquél gramático asimila el acratophorum al psictero y al dinos, porque estos vasos son análogos entre sí por su destino; también se confunden con el kalathos, el lepesta, el galeota y el sinus, especies distintas de vasos que sólo se diferencian por su forma, ya que no por el servicio que de ellos se hacía. Los había de todas las materias, ofreciéndose también como exvotos en los templos.
Los que se han encontrado en los monumentos vienen a ser unos cubos grandes, sin pie, anchos por la boca, estrechándose a veces por su base, que a veces es plana, como el que lleva sobre la espalda un vendimiador que figura en una pintura descubierta en Pompeya en actitud de acarrear uvas a la prensa; parece ser de barro cocido. En un jarrón del museo etrusco del Vaticano figura, entre las pinturas que lo decoran, un sátiro que lleva un acratóforo al hombro, cuya parte inferior es esférica.
La palabra griega acratóforo fue aceptada por los latinos como otras muchas. Varrón, hablando de vinicultura, aplica este vocablo a un jarrón o cubo usado para recoger el mosto que salía de la prensa y a los jarros con los que se llevaba y servía el vino en la mesa. Josefo cita algunos que figuraban en el tesoro de un templo.
Kántharos (en griego: κάνθαρος en latín, cantharus, ‘escarabajo’) es una vasija que se utilizaba para beber en las civilizaciones griega y etrusca.1 2 Morfológicamente es una copa con dos grandes y altas asas verticales a los costados, que levantándose por encima del borde del recipiente caen luego hasta su pie alargado y vertical. Muy desarrollado en la cerámica griega y presente en sus principales periodos, el vaso con el que se identifica no guarda apenas relación con el cántaro tradicional alfarero fabricado con arcillas porosas que permiten mantener fresco el líquido que contiene, agua por lo general, y que en algunos manuales de arqueología y términos de arte se nombra como cánter.
Tipología e historia
La estilizada forma del «Kántharos» puede ser rastreada hasta el siglo VIII a. C.3 El cuerpo del recipiente es un vaso profundo, cuya base está separado del pie por una moldura anillada, con un diámetro entre 10 y 15 cm. Es recurrente en las representaciones cerámicas, y con frecuencia es el atributo del dios griego Dioniso ("cuya copa nunca estaba vacía".4 ).
En el Museo Nemzeti Magiar de Budapest, hay un kántharos de bronce de finales del siglo IV a. C. que fue encontrado en Szob, Pest. «Es muy similar a las vasijas encontradas cerca de Delfos y puede haber estado entre los restos del ataque al santuario por los celtas en el año 279 a. C.»5
En los ejemplares del periodo protogeométrico, las asas son cortas y crecen a partir del periodo geométrico. Durante el protoático se difunde una versión con cuerpo más estrecho y borde más alto. El cántaro estaba muy extendido en la cerámica etrusca, en los buccheros de finales del siglo VII a. C., en la que se enfatiza el borde y el pie. Esta versión, que corresponde a la forma típica, se difunde en el siglo VI a. C. en el Ática y en Beocia. La última evolución del kántharos se encuentra en la cerámica apulia de figuras rojas y en la cerámica griega de barniz negro del siglo IV al III a. C.
Paralelamente a la forma principal se desarrolló otra tipología con asas que mantuvo la altura del cuerpo, paredes cóncavas, pie bajo, con o sin fuste, de perfil continuo o con ausencia de borde, con una sola asa, no faltando los kantharoi con forma de león y janiformes. Ateneo menciona un modelo de pie ancho y de fuste delgado.
Kilix,1 quílice o cílica,2 (plural cílicas; del griego κύλιξ "copa"), es una copa típica de la cerámica griega clásica, semejante a un cáliz para beber vino y similar al enócoe; presenta un cuerpo poco profundo y ancho con dos asas opuestas, todo ello levantado sobre un "pie vertical de poca altura".3
El círculo de interior casi plano sobre la base de interior de la copa, llamado tondo, fue la superficie principal para la decoración pintada en las cílicas de figuras negras o figuras rojas del siglo VI y V a. C. Como las representaciones estaban cubiertas de vino, las escenas sólo se revelaban por etapas cuando el vino se apuraba. Fueron a menudo diseñados con esto en mente, con escenas creadas con el propósito de que sorprendieran al bebedor al quedar al descubierto.
Como el principal uso de la cílica era en los simposios, a menudo se decoraban con escenas divertidas, románticas, o de naturaleza sexual, que se hacían visibles cuando el asistente se bebía la copa. Dioniso, el dios del vino, y sus sátiros eran temas corrientes. También se representaban escenas de amor heterosexual o pederástico, sexo u orgías. La forma de la cílica permitía al bebedor hacerlo mientras estaba recostado, como se hacía en los simposios.

La kotyle o cótila (gr. κοτύλη) es una taza pequeña y profunda de dos asas de uso puramente doméstico en la Antigua Grecia.
También se usaba este término para expresar su medida de capacidad, equivalente a c. 0,270 litros, la mitad del xestes griego y el sextario romano.
La cótila aparece junto con el aríbalo en el periodo protocorintio antiguo que va desde el año 730 a. C. al 700 a. C. Estas nuevas formas de vasos se usan especialmente para marcar la cronología del periodo protocorintio.
La evolución de la cótila se marcará por su decoración, pasando de un barnizado completo hasta ser sustituido por una serie de líneas horizontales paralelas, con alternancia de bandas claras y oscuras.
En España, se han encontrado ejemplares en Toscanos, Almuñecar y Cerro del Peñón. Otros ejemplares se exponen en el museo del Louvre y en Corfú.
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