domingo, 29 de noviembre de 2020

GUERRAS EN LA EDAD MEDIA

 SIGLO VII - GUERRA BIZANTINO-SASÁNIDA , CONTINUACIÓN

Apogeo del conflicto[editar]

El asedio de Constantinopla[editar]

El asedio de Constantinopla del 626 acometido por fuerzas sasánidas, ávaras y eslavas, en un fresco del monasterio de Moldovița, en Rumanía.

Cosroes se preparó para contraatacar y reunió dos nuevos ejércitos, para los que reclutó incluso extranjeros.113​ Shahin recibió el mando de cincuenta mil soldados para proteger desde Mesopotamia y Armenia Persia y evitar que la invadiese el enemigo; otro ejército, de menor tamaño, fue encomendado a Shahrbaraz y, rodeando las fuerzas bizantinas, marchó hacia Calcedonia. Cosroes acordó también con el jagán ávaro un ataque coordinado contra Constantinopla, desde Asia y Europa.110​ Los persas se concentraron en Calcedonia al tiempo que los ávaros hacían lo propio en el lado europeo de la capital bizantina y destruían el acueducto de Valente.114​ El dominio del Bósforo, sin embargo, lo tenía la Armada bizantina, lo que impidió a los persas cruzarlo para colaborar con las acciones de los ávaros.115​ Esto perjudicó a los sitiadores, pues los persas sí que eran expertos en poliorcética.116​ La armada bizantina estorbaba además las comunicaciones entre los aliados, aunque no pudo desbaratarlas por completo.110117118

La dirección de la defensa de Constantinopla le ejercían el patriarca Sergio y el patricio Bono.119​ Al enterarse del asedio que sufría la ciudad, Heraclio dividió sus fuerzas en tres grupos y, aunque creía que la capital no sufría verdadero peligro, le envió uno de ellos como refuerzo y para animar a los defensores.119​ Otro de los grupos, que encomendó a su hermano Teodoro, marchó a combatir a Shahin; el tercero y menor de todos lo guardó para sí, con el fin de talar las tierras persas.113

Un querubín y el emperador Heraclio reciben la sumisión de Cosroes II en una placa de esmalte vidriado sobre cobre dorado del 1160-1170.

El 29 de junio del 626, los aliados emprendieron un asalto común a las murallas constantinopolitanas. La ciudad la defendían doce mil jinetes veteranos, que tuvieron que enfrentarse a los sitiadores, unos ochenta mil en total, entre ávaros y eslavos.113​ Los bombardeos, que duraron un mes sin interrupción, no hicieron mella en el ánimo de los defensores, sostenido por el fervor del patriarca Sergio y sus procesiones junto a las murallas con el icono de la Virgen María, que hacían pensar a los bizantinos que contaban la protección divina.120121

El 7 de agosto, las naves bizantinas cercaron y destruyeron un grupo de balsas persas que pretendía pasar tropas a la orilla europea del Bósforo. Por su parte, ávaros y eslavos trataron de asaltar las murallas que daban al Cuerno de Oro al tiempo que el grueso del ejército ávaro lanzaba un embate contra las murallas terrestres de Constantinopla. Sin embargo, las galeras del patricio Bono, embistieron a las embarcaciones eslavas, destruyéndolas y el asalto por el lado de tierra también fracaso entre el 6 y el 7 de agosto.122​ Sabedores de la derrota de Shahin a manos de Teodoro (se supone que el general persa murió de la consiguiente depresión debida a la derrota), los ávaros decidieron levantar el cerco y regresar a los Balcanes, cosa que hicieron en apenas dos días. Nunca volvieron a amenazar la capital bizantina. Aunque el ejército de Shahrbaraz se hallaba todavía en Calcedonia, el peligro para Constantinopla había pasado con la retirada de sus aliados.119120​ En agradecimiento por el fin del asedio y la supuesta protección virginal que había permitido resistirla se compuso el himno acatisto, de autor anónimo que pudo ser el propio patriarca Sergio o Jorge de Pisidia.123124125

Los sasánidas sufrieron otro grave revés cuando Shahrbaraz, al que Heraclio envió cartas interceptadas de Cosroes en las que este ordenaba que se diese muerte al general, se pasó a las filas bizantinas.126​ Shahrbaraz trasladó sus huestes al norte de Siria, desde donde podía tomar partido por uno u otro de los monarcas según le conviniese. Pese a ello, la eliminación al menos temporal del mejor general sasánida y de algunas de las mejores tropas enemigas aseguró el flanco bizantino antes de la próxima expedición a Persia.127

Liga turco-bizantina[editar]

Durante el asedio de Constantinopla, Heraclio formó una liga con los jázaros, cuyo caudillo era Ziebel; se cree que corresponden al kanato de los turcos occidentales de la confederación de los turcos azules que mandaba el jagán Tong Yabghu;128​ los bizantinos se ganaron al nuevo aliado mediante fabulosos regalos y la promesa de matrimonio del kan con la princesa Eudoxia Epifania. En el 568, los turcos, por entonces acaudillados por Istami, habían solicitado la ayuda bizantina a raíz de las tensiones que habían tenido con los persas por asuntos comerciales.129​ Istämi había enviado una embajada a los bizantinos, presidida por el diplomático sogdiano Maniah, que llegó a Constantinopla en el 568 y entregó seda al emperador Justino II, al tiempo que le proponía una alianza contra la Persia sasánida. Justino II aceptó la propuesta y envió a su vez a unos emisarios a tratar con el jagán turco; se estableció así una ruta para el comercio de seda china que evitaba los territorios persas y satisfizo este anhelo de los sogdianos.130131

Mapa de la batalla de Nínive.

Los turcos, establecidos en el Cáucaso, enviaron cuarenta mil soldados a devastar las tierras persas en el 626, lo que desencadenó la tercera guerra turco-persa.113​ Las operaciones conjuntas de bizantinos y turcos occidentales se centraron luego en cercar Tiflis; los bizantinos emplearon fundíbulos para abrir brecha en las murallas de la ciudad.132nota 5​ Cosroes envió a Shahraplakan con mil soldados de caballería para reforzar las defensas de la ciudad,134​ lo que no impidió que cayese en poder de los sitiadores, probablemente a finales del 628.135​ Ziebel falleció también por esa época, lo que anuló el prometido matrimonio de Epifania.113​ Al tiempo que se desarrollaba el sitio de Tiflis, Heraclio aseguraba también sus posiciones en el alto Tigris.119

Batalla de Nínive[editar]

Mediado septiembre del 627, Heraclio invadió el núcleo del imperio enemigo en una incursión sorpresa en pleno invierno, dejando a Ziebel que se encargase de rematar el sitio de Tiflis. El emperador llevó consigo entre veinticinco y cincuenta mil bizantinos y cuarenta mil turcos; estos, sin embargo, lo abandonaron pronto debido a que no estaban acostumbrados a la dureza del clima invernal en la zona y al duro acoso de los persas.136137​ Pese a todo, Heraclio avanzó rápidamente, perseguido por un ejército persa al mando del armenio Rhahzadh, que, no obstante, tenía problemas para asegurar los abastos a sus tropas ya que los bizantinos que le precedían los acaparaban en su marcha hacia el sur, en dirección a Asiria.138139

Heraclio se enfrentó a Rhahzadh cerca de las ruinas de Nínive a finales de año, antes de que este pudiese recibir refuerzos.140​ La batalla de Nínive se disputó en medio de la niebla, lo que redujo la efectividad de los proyectiles persas. El emperador fingió retirarse y atrajo mediante este ardid a los persas a la llanura; cuando lo hubo logrado, se volvió a acometerlos, lo que sorprendió al enemigo.141​ Tras ocho horas de combate, los persas inopinadamente se retiraron a las faldas de las colinas cercanas, aunque manteniendo el orden en sus filas.120142​ En la lid habían perdido unos seis mil hombres.143​ La Historia breve del patriarca Nicéforo afirma que Rhahzadh retó a Heraclio a combate singular y que este lo mató de un solo tajo; otros dos campeones sasánidas también cayeron ante el soberano bizantino.120144​ Este, no obstante, fue herido en el labio.145

Fin de la contienda[editar]

Bandeja de plata que muestra la ceremonia de la concesión de armas a David. Pieza bizantina del 629-630, tras el final de la larga guerra con los sasánidas.

Ya sin oposición, Heraclio pudo saquear Dastagird, donde se hallaba uno de los palacios de Cosroes, del que obtuvo fabulosas riquezas y en el que recuperó trescientos estandartes bizantinos.146​ Cosroes había huido a las montañas de Susiana, en las que pretendía recabar ayuda para defender Ctesifonte.119120​ Heraclio envió un ultimátum al soberano sasánida:

Busco y persigo la paz. No incendio Persia por gusto, sino porque me obligas a ello. Arrojemos las armas y abracemos la paz. Apaguemos el fuego antes de que lo consuma todo.
Ultimátum de Heraclio a Cosroes II, 6 de enero del 628147

El emperador bizantino, sin embargo, no podía asaltar Ctesifonte, ya que no podía cruzar el canal de Naraván a causa del hundimiento del puente que servía para franquearlo,146​ y no trató de rodearlo.148​ Estas dificultades resultaron intrascendentes, pues el ejército persa se rebeló contra Cosroes, lo derrocó y entregó la corona persa a su hijo Kavadh II, también conocido como Siroes. Cosroes fue enviado a las mazmorras durante cinco días, en los que apenas se lo alimentó; al quinto día se lo ajustició lentamente a flechazos.149​ Kavadh enseguida envió emisarios a Heraclio para tratar la paz. Este no impuso duras condiciones a los persas, sabedor de que su propio Estado estaba agotado y convenía firmar la paz cuanto antes. Según lo estipulado en el tratado que puso fin a la guerra, los bizantinos recuperaron todos los territorios que habían perdido en ella, a sus cautivos en manos sasánidas, recibieron una compensación de guerra y, algo de gran importancia para ellos, recuperaron la Vera Cruz y las reliquias que los persas se habían llevado de Jerusalén en el 614.149150151

Consecuencias[editar]

Inmediatas[editar]

Heraclio devuelve la Vera Cruz a Jerusalén, acompañado por santa Helena, en una ilustración ibérica del siglo xv. En realidad, la santa había vivido varios siglos antes.

Tras varios meses de viaje, Heraclio regresó triunfalmente a Constantinopla, donde le recibió el pueblo, su hijo Heraclio Constantino y el patriarca Sergio, que se postraron ante él en señal de agradecimiento por sus triunfos.152​ El tratado con los persas permitió recuperar la esponja sagrada, que se unió a la Vera Cruz en una compleja ceremonia que se verificó el 14 de septiembre del 629.153​ El desfile correspondiente se dirigió a Santa Sofía; en la catedral, la cruz se colocó sobre el altar mayor. Para muchos, la ceremonia pareció marcar el comienzo de una nueva época de gloria para el imperio.149154

La victoria afianzó el prestigio militar del emperador. En zonas latinohablantes del imperio se le llamó el nuevo Escipión por sus seis años de victorias ininterrumpidas y por llevar al ejército romano allá donde ningún general lo había hecho antes; sin embargo, en el resto del imperio, de habla griega, se le comparó con Alejandro Magno y los generales griegos antiguos. El poeta Jorge de Pisidia en su poema La campaña de Heraclio contra los persas en 622, menciona que Heraclio era comparable a Alejandro el Grande y Timoteo.155​ 67150​ La colocación de la Vera Cruz en la catedral capitalina fue el colofón de sus triunfos. Si hubiese fallecido entonces, se le habría recordado como el mejor general romano desde tiempos de Julio César.67​ Sin embargo, las posteriores derrotas frente a los musulmanes empañaron su fama. Norwich afirma que Heraclio «vivió demasiado» para poder mantener su prestigio.156

Por su parte, los sasánidas estaban enfrascados en tratar de mantener un gobierno estatal estable. Kavadh II falleció pocos meses después de su entronización, lo que sumió al país en una serie de guerras por el poderArdashir IIIShahrbaraz —el aliado de Heraclio— y dos hijas de Cosroes, Purandujt y Azarmidujt, se sucedieron rápidamente en el trono sasánida, del que apenas gozaron unos meses. La estabilidad se recobró con el advenimiento de Yazdgerd III, nieto de Cosroes II, en el 632; para entonces, sin embargo, el imperio se hallaba ya amenazado de muerte.157158

Posteriores[editar]

La devastación de la guerra del 602-628, que se sumó a los estragos de las anteriores —los dos imperios habían estado en conflicto casi un siglo con escasas interrupciones—, agotó a los dos Estados. El sasánida sufrió también una decadencia económica, los efectos de los onerosos impuestos recaudados por Cosroes para sufragar sus campañas, conflictos religiosos y el reforzamiento del poder de los terratenientes provinciales a costa de la autoridad real.159​ Las victorias de Heraclio debilitaron notablemente al imperio enemigo.160

Las consecuencias también fueron funestas para los bizantinos, que perdieron casi todo el territorio balcánico, que pasó a poder de los eslavos.161​ Por añadidura, Anatolia había quedado arrasada por las sucesivas invasiones persas y la autoridad imperial en las provincias recién recuperadas en el Cáucaso, Levante, Mesopotamia y Egipto era débil debido a los años de ocupación persa.nota 6162​ Con la hacienda imperial quebrada, el Gobierno bizantino tenía problemas para remunerar a los veteranos de las guerras persas y para reclutar nuevos soldados.163​ Según Foss, esta guerra marcó el comienzo del fin de la Antigüedad Clásica en Asia Menor.164

Ninguno de los dos imperios tuvo mucho tiempo para recuperarse de las consecuencias de la guerra, pues ambos tuvieron que enfrentarse pocos años después a las invasiones de los árabes, unidos en la nueva fe islámica.165​ Según Liska, la excesiva duración de la contienda allanó la expansión musulmana.166​ El Imperio sasánida sucumbió rápidamente a los embates musulmanes y desapareció. Por su parte, en las guerras árabo-bizantinas, el agotado Imperio bizantino perdió las provincias meridionales y orientales (el LevanteArmeniaEgipto y el Magreb, y quedó reducido a un núcleo formado por Anatolia, ciertas islas y algunos pequeños enclaves en los Balcanes e Italia.162​ A diferencia del sasánida, no obstante, el Imperio bizantino sobrevivió a las acometidas árabes y desbarató dos asedios: el de 674-678 y el de 717-718.167​ Los árabes arrebataron a los bizantinos también Creta y el sur de Italia en guerras posteriores, pero el imperio logró luego recuperarlos.168169​ Los árabes se adueñaron asimismo de las BalearesCerdeña, y Sicilia, y los lombardos de Córcega, a lo largo del siglo viii. Los visigodos completaron la conquista de Spania en el 629.

Composición de los ejércitos y estrategias[editar]

Los caballeros de la selecta caballería pesada pesa se denominaban savaranos.170​ La lanza era probablemente su principal arma y era tan recia que podía atravesar a dos hombres de un solo golpe.171​ Los caballos iban recubiertos de una loriga para protegerlos de las flechas.172​ Los arcos persas podían lanzar sus proyectiles a unos 175 metros y solían ser certeros a unos 50-60.173​ Según el Strategikon del emperador Mauricio, los persas usaban a menudo arqueros que, si bien no eran los que alcanzaban mayor distancia con sus dardos, eran los que disparaban con mayor rapidez de entre las naciones conocidas por los bizantinos; por la importancia que concedían a los arqueros, trataban de evitar combatir con mal tiempo, pues este mermaba su eficacia.116​ La formación persa tenía un centro igual de fuerte que las alas. Según el emperador, los persas solían combatir en terreno escabroso para evitar las cargas de los lanceros romanos y tendían a evitar la lucha cuerpo a cuerpo. El Strategikon recomendaba combatir en lo posible a los persas en terreno llano mediante veloces cargas, para evitar a sus arqueros. Los bizantinos los consideraban además buenos en poliorcética y dados a planear detenidamente los choques y las campañas.116

En el bando bizantino, el cuerpo principal eran los catafractos, un tipo de caballería pesada.174​ Estos caballeros portaban cota de malla, montaban caballos protegidos con lorigas y blandían principalmente lanzas. Llevaban también pequeños escudos, arcos, espadas de hoja ancha y hachas.175​ La infantería pesada o scutati llevaba rodelas y armaduras de láminas. Portaban lanzas para detener las cargas de la caballería enemiga y hachas para cercenar las patas de las monturas.176​ La infantería ligera o psiloi, por el contrario, solía cubrirse con una cota de cuero y portaba arcos.177​ La tarea principal de la infantería era afianzar las líneas de combate, frenar las acometidas de la caballería enemiga y proteger a la propia. La infantería pesada conjugaba las virtudes de las legiones romanas y las de las falanges griegas.178

Los bizantinos empleaban una intensa diplomacia para tratar de atraerse aliados y dividir a sus enemigos. Aunque las gestiones diplomáticas fracasaron en el caso de los sasánidas y de los ávaros, sí que fructificaron en el caso de los eslavos —que más tarde formaron los grupos serbio y croata— y sirvieron para que estos se enfrentasen con los ávaros, y en el de los turcos occidentales, con los que se firmó una liga.179

En sus primeras campañas, en especial las libradas en Anatolia, es probable que Heraclio abasteciese a sus huestes mediante exacciones a la población de la región.180​ Lo crudo del invierno en la zona y la necesidad de forraje para las monturas limitaron las incursiones bizantinas en Persia. Las campañas invernales eran además arriesgadas, pues la tropa tendía a amotinarse en condiciones extremas, como había sucedido con el emperador Mauricio, derrocado por soldados que tuvieron que soportar duras condiciones de invernada.181​ Según Luttwak, la caballería turca, que contaba con resistentes monturas que podían atravesar casi cualquier terreno y sustentarse con cualquier vegetación, desempeñó un papel crucial en la campaña invernal del 627 en el montuoso noroeste iraní.182​ En esta campaña, los víveres para las tropas se obtuvieron de las propias tierras persas que atravesaba el ejército.138183​ La victoria de Nínive y la ocupación de los palacios sasánidas resolvieron los problemas de abastecimiento y de las invernadas.184

Por su parte, los ávaros contaban con arqueros montados con arcos compuestos que también podían combatir como lanceros. tenían conocimientos de poliorcética y sabían utilizar fundíbulos y torres de asedio. Cuando asediaron Constantinopla, erigieron murallas para protegerse de posibles salidas de los sitiados y manteletes para evitar las flechas bizantinas. Al igual que otros grupos nómadas, contaban en sus filas con guerreros de otras naciones, como los gépidos y los eslavos.185​ Su dependencia del terreno para el sustento hacía, sin embargo, que no pudiesen sostener largos asedios, situación que se agudizaba por la menor movilidad de sus aliados, a los que también tenían que abastecer.

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