Conventos y monasterios de la provincia de Burgos
El convento de San Blas de la localidad de Lerma (provincia de Burgos, Castilla y León, España) está situado en una plaza anexa a la Plaza Ducal, llamada de San Blas. De estilo barroco clasicista, comenzó a construirse a principios del siglo XVII para albergar una comunidad de monjas Dominicas, cuya vida religiosa se prolonga hasta nuestros días. Forma parte del Conjunto Conventual e Histórico de la ciudad de Lerma y es, por tanto, Bien de Interés Cultural.
Historia
Emplazado al lado mismo del Palacio Ducal (actual Parador Nacional de Turismo), en su costado meridional, en origen estaba conectado a mismo a través un pasadizo volado de tres arcos; desaparecido en el siglo XIX, pueden verse aún los arranques de los arcos de este pasadizo. El Convento fue mandado construir por Francisco de Sandoval y Rojas, primer duque de Lerma, para acoger una comunidad de monjas dominicas procedente de El Tovar, en Cifuentes, Guadalajara. Convertida al parecer en la fundación conventual lermeña que gozó del mayor favoritismo del duque, la traza de su obra le fue encomendada al arquitecto Francisco de Mora, el mismo que había proyectado el Palacio Ducal, y el alzado corrió a cargo de fray Alberto de la Madre de Dios, Damián de Espinosa y Juan de Reoz, quienes lo edificaron entre 1613 y 1617.
Tratándose de un convento de clausura, únicamente puede conocerse su iglesia, abierta al público y los fieles con motivo de los oficios religiosos.
Descripción
De su monumentalidad externa, destaca la fachada de la iglesia, sobria, aunque esbelta. Consta de cuatro cuerpos. En el inferior se abre una puerta en arco de medio punto entre dos vanos adintelados enrejados, como la propia puerta. El segundo está ocupado por una hornacina con escultura enmarcada por pilastras toscanas y frontón de rosca circular. El tercer cuerpo muestra un gran ventanal central limitado por dos grandes blasones orlados por coronas vegetales circulares. Por último, en el cuerpo superior se abren tres ventanas a modo de miradores que anteriormente estaban cubiertos por celosías de clausura pero que hoy aparecen enrejados, más, en la cúspide, un frontón triangular que define el tejado a dos aguas con óculo en el tímpano. Hay que añadir la airosa espadaña de dos campaniles, elevada sobre el alero del lado derecho.
El interior de la iglesia sorprende por su amplitud y luminosidad. La planta consiste en una sola nave y crucero con cúpula de media naranja y linterna apoyadas sobre pechinas. La cabecera está íntegramente cubierta por el retablo mayor, mueble protobarroco, rígidamente clasicista, de mazonería dorada con cuatro cuerpos de anchura descendente y traza más arquitectónica que escultórica. Fue concebido porJuan Gómez de Mora, que aprovechó algunas piezas de un retablo anterior. Sus nichos reúnen quince buenas tablas, las cuales rodean al santo titular, San Blas, en talla del siglo XVII, con las reliquias del santo en el pecho y colocada en su hornacina en la calle central, así como dos tallas menores de la Virgen y San Roque posadas sobre el banco. De estas pinturas destacan las de los cuerpos superiores, traídas de Flandes, siendo las restantes obras del pintor del duque de Lerma, Pedro Antonio Vidal. En el crucero se ubican un Cristo Crucificado de la Escuela Castellana de Gregorio Fernández del siglo XVII y la Virgen del Rosario, ambos de gran belleza y calidad artística. El templo posee también un órgano realizado por el maestro organista Diego Quijano en 1614.
Por detrás de la iglesia, en la clausura, bajo una amplia bóveda, una estancia de especial atractivo es el Relicario, que reúne múltiples estantes para recoger y exponer las numerosas reliquias aquí veneradas; fue donado a las monjas por el duque. Repartidas por diferentes lugares del Convento se hallan más imágenes y pinturas de valor, destacando algunas de Vicente Carducho. Las salas y habitaciones monacales se distribuyen alrededor de dos claustros; de ellos, el principal, denominado claustro alto, es un sobrio y elegante ejemplo del barroco clasicista post-herreriano.
Guía monumental (arte e historia) de Lerma, Burgos
| Lerma | ||
| Burgos | ||
| Arlanza | ||
| 2.500 | ||
| 840 | ||
Introducción a la guía de arte (monumentos y rutas) de Lerma, Burgos.
Lerma es una localidad situada sobre la vega del río Arlanza, en la mitad sur de la provincia de Burgos.
Ocupa un emplazamiento estratégico, en una encrucijada de caminos, lo que ha hecho que a lo largo de la historia haya múltiples asentamientos, prerromanos, romanos, suevos, visigodos o árabes.
Será en la Edad Media cuando se construya la muralla, con cuatro puertas de acceso, de las que sólo se conserva la puerta principal, el llamado "Arco de la Cárcel".
La época de máximo esplendor de la villa de Lerma corresponde al siglo XVII, momento en el que Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, valido de Felipe III, levanta las principales edificaciones, el Palacio Ducal, la Plaza Mayor de Armas con sus edificaciones, seis monasterios y una Iglesia Colegial.
Arco de la Cárcel
Se compone de un arco torreado flanqueado por dos cubos defensivos con saetas. Al interior se accede por medio de escaleras de caracol.
El cuerpo superior de ladrillo es una ampliación realizada en 1610 por el Duque de Lerma para convertirlo en cárcel.
Palacio ducal
Las obras del Palacio Ducal de Lerma comenzaron en 1601 por encargo del Duque de Lerma aprovechando el emplazamiento del antiguo castillo medieval. Estaba destinado a ser la residencia de los Duques y el aposento regio para la corte de Felipe III.
El arquitecto fue Francisco de Mora, y se construyó en sucesivas fases. Presenta la disposición típica de los palacios castellanos, un patio central de dos pisos rodeado de galerías con columnas. En el cuerpo inferior las columnas son de orden toscano con arcos de medio punto y las del superior, son jónicas y sostienen un friso corrido.
La fachada principal está rematada con una cornisa de piedra. La portada se corona con un frontispicio sostenido por columnas y sobre ella hay dos escudos del duque.
Posee cuatro torreones con chapiteles en los ángulos.
Durante la Guerra Civil española fue utilizado como cárcel y en la actualidad, es un Parador Nacional de Turismo.
Durante la Guerra Civil española fue utilizado como cárcel y en la actualidad, es un Parador Nacional de Turismo.
Plaza Ducal
En esta plaza se encuentran dos de los monumentos más importantes de Lerma, el Palacio ducal y el monasterio de San Blas.
Es un espacio de planta rectangular, que en origen estaba porticado por todos los flancos, aunque en la actualidad solamente quedan dos alas porticadas.
Fue utilizado como mercado de transacciones, como coso taurino para las fiestas del toro enmodorrado y como corral de comedias.
Convento de San Blas
Está situado en una plaza anexa a la Plaza Ducal, llamada de San Blas. Se erigió en 1613 para albergar a las monjas dominicas y hasta el siglo XIX estuvo unido al Palacio Ducal.
La fachada está formada por cuatro cuerpos. El interior es muy espacioso, una sola nave y crucero con cúpula y linterna. El retablo mayor es obra de Juan Gómez de Mora.
La fachada está formada por cuatro cuerpos. El interior es muy espacioso, una sola nave y crucero con cúpula y linterna. El retablo mayor es obra de Juan Gómez de Mora.
Colegiata de San Pedro
La idea de dotar a Lerma de una Iglesia de grandes dimensiones provino de Don Cristóbal de Rojas y Sandoval, Arzobispo de Sevilla y tío del Duque. Para ello, se eligió la iglesia existente de San Pedro y se le dio mayor amplitud. Se conservaron las bóvedas de estilo gótico.
Tiene planta de salón con tres naves, girola y capillas laterales, pero carece de crucero.
La fachada es de estilo herreriano. Sobresale su portada, con dos columnas dóricas que sujetan un entablamento decorado con los escudos ducales en las metopas. En el centro, hay una hornacina con frontón semicircular y la imagen de S. Pedro.
El retablo mayor es de estilo barroco, con abundante decoración y columnas salomónicas.
El retablo mayor es de estilo barroco, con abundante decoración y columnas salomónicas.
Convento de la Ascensión
Es el monasterio más antiguo de Lerma. Fue fundado por el hijo del Duque, Don Cristóbal y su esposa Mariana de Padilla en 1604.
La Iglesia es sencilla, con planta de cruz latina y una cripta que sirvió para el enterramiento de la comunidad hasta 1891.
Convento Madre de Dios (1608-1610)
Es un convento clásico, austero, sin apenas elementos decorativos. La Iglesia es de planta de cruz latina, una nave muy amplia con lunetos y cúpula sobre el crucero. El retablo es neoclásico con columnas de orden gigante y capiteles corintios.
Otros monumentos de Lerma
Otros monumentos a destacar de la villa de Lerma son el Convento de Santa Teresa y el de Santo Domingo, patrocinados también por el Duque de Lerma a principios del siglo XVII, para alojar a los frailes carmelitas y a los frailes dominicos respectivamente.
Inaugurado por Felipe III el 27 de octubre de 1617, fue habitado por frailes carmelitas. Un año después se produjo el traslado del Santísimo Sacramento al Convento de Santa Teresa. Desde el siglo XX se utiliza como parroquia de Lerma durante los meses de invierno, y el claustro como sede de los servicios del Ayuntamiento y la Oficina de Turismo de la ciudad.
El Monasterio de San Miguel del Monte, llamado también de San Miguel de la Morcuera, situado en el término municipal de Miranda de Ebro (Burgos, Castilla y León, España), es un antiguo monasterio, ya exclaustrado y arruinado, perteneciente a la Orden de San Jerónimo, fundado a finales del siglo XIV y construido fundamentalmente entre los siglos XV y XVI en un estilo de transición gótico-renacentista. De las viejas edificaciones sólo quedan en pie las ruinas de la iglesia y de parte del claustro. El resto del recinto fue reaprovechado en el siglo XX para crear una residencia de ancianos dependiente de la Diputación Provincial de Burgos.
Historia
Consta documentalmente que el convento fue fundado el 23 de noviembre de 1398 por el obispo de Calahorra y La Calzada D. Juan de Guzmán, quien transformó la antigua y apartada ermita de San Miguel del Monte, en la que practicaban culto un grupo de ermitaños, en un monasterio regido por la Orden de San Jerónimo, cuya regla, al parecer, ya obedecían los eremitas.1 La comunidad se estableció en la ladera de un monte boscoso rico en manantiales y asomada al desfiladero de la Morcuera; de ahí que el Monasterio fuera también conocido como San Miguel de la Morcuera. Hoy en día, el lugar en cuestión se emplaza en el límite provincial con La Rioja, junto a la carretera autonómica de 2º orden BU-734, que, tras prolongarse en la carretera LR-301, une la burgalesa Miranda de Ebro y la riojana Tirgo. El monasterio dista 6 km de Miranda.
En 1399 el obispo de Burgos, D. Juan de Villacreces, dio el visto bueno a la fundación, hecho explicable al ser Miranda y su comarca tierra alternante entre ambas diócesis, y en 1400 el papa Bonifacio IX la confirmó. En los años siguientes, los jerónimos de San Miguel y la autoridad municipal de Miranda de Ebro sostuvieron diversos pleitos por el derecho de explotación de los pastos y bosques de los Montes Obarenes.
Los jerónimos ocuparon San Miguel del Monte hasta la Desamortización de 1836, tras la cual se inició una oscura etapa de pillaje y destrucción. Cuando ya estaba todo muy destrozado, se establecieron aquí los padres de la Congregación de los Sagrados Corazones, quienes recrearon parte de los edificios para destinarlos a noviciado y escolasticado (seminario mayor) de Filosofía. Fueron estos religiosos los que vendieron toda la finca a la Diputación Provincial de Burgos, la cual, con las precisas adaptaciones, destinó el recinto a residencia de ancianos.
Vínculo con el Monasterio riojano de la Estrella
Hacia 1403, monjes de la Morcuera, por mandato del prelado calagurritano, se hicieron cargo de la custodia de la ermita de Santa María de Ariceta o Aritzeta, en la -entonces aún inexistente- población riojana de San Asensio. En 1410, los religiosos, provistos de bula pontificia, realizaron un traslado: Aritzeta haría las funciones de monasterio y San Miguel serviría de granja y descanso. En 1419 comenzó la construcción en San Asensio del Monasterio de Santa María de la Estrella, que es como pasó a denominarse Aritzeta. En 1426, mientras avanzaban los trabajos, una fracción de la comunidad consiguió de la Santa Sede la aprobación de la división de la misma en dos monasterios: San Miguel, que volvió a ser autónomo, y La Estrella, que mantuvo su propia personalidad. En lo sucesivo, aunque vinculados por su común historia y orden religiosa, los monasterios tuvieron unas andaduras independientes.
Patronazgo del Canciller Ayala
Inmediatamente después de su fundación, San Miguel ganó a un benefactor de la alcurnia de D. Pedro López de Ayala, Canciller de Castilla, cronista y poeta, natural de la no lejana Vitoria y señor de varios valles del noroeste alavés. Casado con una hermana del obispo calagurritano, D. Pedro tomó a su cargo algunas dependencias del Monasterio, como el claustro y un aposento donde ahora, en su vejez, se retiraba con frecuencia. Antes de morir en Calahorra en 1407, el caballero donó a los monjes, relata el Padre Sigüenza, fuente fundamental para conocer estas vicisitudes del cenobio en sus primeros tiempos, "muchas joyas de plata y oro" que sirvieron para guarnecer el ajuar litúrgico de la iglesia.1
Descripción
Del antiguo esplendor del monasterio jerónimo quedan los siguientes restos: varios tramos de la crujía norte del claustro tardogótico, emplazado en el costado meridional del templo, con sus arcos de medio punto y sus bóvedas de crucería estrellada con terceletes combados y claves; una portada clásica que probablemente fue la entrada de la portería monacal y que hoy es la entrada del asilo; y los muros perimetrales de la iglesia, con sus soportes que se elevan hasta el arranque de las desaparecidas bóvedas. Todo ello permanece, limpio y consolidado, en lo que actualmente es la zona de esparcimiento o jardín de la residencia de ancianos. Las nuevas construcciones ocupan el espacio de las antiguas, integrando viejos elementos de la fábrica primitiva. La vieja crujía claustral sobreviviente es prolongada por otras tres alas que cierran salvo por el lado de poniente el cuadrado del patio ajardinado. Son tres galerías de factura moderna, integradas en la residencia de ancianos.
La iglesia tenía planta de cruz latina con nave única de cuatro tramos, crucero de brazos cortos y cabecera recta, contrafuertes diagonales en las esquinas, coro alto a los pies y cuatro capillas laterales. Seguía modelos del gótico hispano-flamenco, aunque ya muy influido por el Renacimiento, y como novedad el arquitecto potenció la cabecera modulando un espacio unitario junto con el crucero. De los esbeltos pilares acanalados y el inicio de los nervios en palmera, que han sobrevivido a la destrucción, se deduce que las cubiertas debieron ser estrelladas. Quedan asimismo restos de portadas y de lucillos sepulcrales, como el empotrado en la pared norte del presbiterio, de estilo gótico isabelino, con arcosolio trasdosado en motivo flamígero y friso superior con crestería. En el lado de la Epístola (sur) se conserva un arco trilobulado tapiado que pudo ser una puerta o un vano sepulcral. En la construcción, a base de volúmenes decrecientes, pudo influir su emplazamiento en sitio abrupto. La fachada de la iglesia, semioculta por una enredadera trepadora, aparece limitada por un par de gruesos cilindros esquineros a modo de torres circulares, coronadas por pináculos con aristas erizadas con bolas. La fachada acoge una portada que es muy posterior a la fábrica original, con la que desentona claramente, ya que sigue modelos del barroco clasicista y consta de dos cuerpos, el primero con dobles columnas toscanas y el segundo con columnas jónicas.
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La fundación estuvo acompañada de varias donaciones y Pero López de Ayala participó activamente en la construcción del nuevo establecimiento monástico. Entre los bienes recibidos hay que contar con la capilla de Nuestra Señora de la Estrella (San Asensio, La Rioja) donde más adelante se fundaría un nuevo establecimientos de los jerónimos. Durante unos años (entre 1419 y 1426) San Miguel del Monte pasó a depender de la Estrella del que fue un simple priorato. El 1426 se logró una segunda fundación de San Miguel, estableciendo de nuevo una comunidad independiente.
Fue abandonado por los monjes con la desamortización, lo que provocó su deterioro y pérdida de mobiliario. Antes había sufrido los efectos de la Guerra de la Independencia. Actualmente es propiedad de la Diputación y se ha adaptado como residencia de ancianos.
| Galería del claustro | Bóveda del claustro |
Remate de la fachada de la iglesia El monasterio de la Madre de Dios o convento de Santo Domingo es un edificio religioso, situado en la localidad burgalesa de Lerma.
Construido por el duque de Lerma para albergar la Orden de los Dominicos, data de principios del siglo XVII. Es obra de fray Alberto de la Madre de Dios. El retablo mayor fue proyectado por Juan Gómez de Mora.
Tras el incendio sufrido en el siglo XX, se dedicó a Instituto de Enseñanza Secundaria y Bachillerato.
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