 Silla del monasterio, s. XV-XVI Museo de Burgos
El Monasterio de Santa María la Real de Villamayor de los Montes, es un monasterio de la congregación de monasterios de monjas cistercienses de San Bernardo situado en la localidad de Villamayor de los Montes, en laprovincia de Burgos, a unos 10 km. de la villa de Lerma.
Origen
El monasterio
Las dependencias del monasterio se construyeron siguiendo el estilo cisterciense, que se aleja de los excesos decorativos del románico tardío para adoptar formas austeras que apuntan al gótico. Se conservan actualmente el claustro y la iglesia. El primero, de concepción esencialmente románica, es de una sola planta, rectangular, de 18 por 20 arcos apoyados sobre columnas dobles con capiteles vegetales de sencilla talla, aunque algunos presentan hojas de diseños originales. Las esquinas apoyan sobre columnas quíntuples, siendo más gruesa la central, con capiteles similares. En el ala sur faltan dos arcos que dejan espacio a otro más amplio bajo el cual se encuentra el pozo del monasterio, y en el ala norte dos de ellos fueron cortados y unidos, convirtiéndose en un arcosolio para un sepulcro.
Es interesante el pavimento del claustro, realizado en el siglo XVI con guijarros blancos, negros y rojizos, que representa, aparte de motivos geométricos diversos, una escena de caza en el ala sur y animales, un abanderado y el escudo del monasterio en el ala oeste.
En el claustro se conservan estelas con inscripciones y la tapa de un sepulcro con un báculo abacial.
La iglesia es de formas similares a las del Monasterio de las Huelgas, esencialmente góticas, aunque de mucho menores proporciones. Es de triple cabecera con bóveda de crucería, siendo el ábside central -poligonal- mucho mayor que los laterales -rectos-. El crucero no se aboveda. Se accede a ella por el ala norte de éste. A la nave única, con cubiertas reemplazadas en época barroca, separada del crucero, se accede desde el ala norte del claustro. Alberga una sillería barroca, una talla de Dios Padre románica tardía y otra gótica de la Virgen.
Tiene adosada a la fachada norte la iglesia parroquial del pueblo.
Introducción al Monasterio de Santa María la real
Villamayor de los Montes en un pequeño pueblo de 200 habitantes situado en el centro-oeste de la provincia de Burgos.
En este lugar encontramos un interesante monasterio de monjas cistercienses bastante poco conocido, aunque se halla a pocos kilómetros de la capital burgalesa y a la orilla de la concurrida autovía A1.
Este monasterio sigue vivo tras ocho siglos de historia, habitado por trece monjas de la Orden del Císter que han establecido un amplio horario de visitas y acogen al visitante con una extraordinaria amabilidad. El turista podrá disfrutar de la amena conversación de la monja encargada de mostrar el conjunto de edificios -llamada Presentación- mientras explica la historia y anécdotas del cenobio mientras que, al final, podrá adquirir productos elaboradas por las propias hermanas, como exquisitos dulces y licores artesanos.
Origen del monasterio
En el siglo XI existían en este lugar un monasterio dedicado a San Vicente que pasó a manos de Don García Fernández (mayordomo real) y su esposa doña Mayor Arias en 1223.
Los nuevos propietarios decidieron reconvertirlo en cenobio femenino del Císter solicitando a la casa madre de la Orden en España -Las Huelgas de Burgos- monjas para su fundación. Su objetivo no era otro que ser enterrados en este lugar para que su almas fueran beneficiadas por las oraciones de las monjas, lo que era de lo más habitual durante la Edad Media.
Tras la llegada de las monjas de la capital burgalesa se inician obras arquitectónicas ambiciosas, posiblemente desarrolladas por quienes realizaron la mayor parte de la iglesia de las Huelgas, constructores franceses traídos por Fernando III. La solemne consagración se realiza el 4 de marzo de 1228.
Interior de la iglesia
Aunque en el ámbito rural castellano las primeras décadas del siglo XIII están todavía dominadas por el románico inercial, este edificio, erigido por vanguardistas constructores franceses habituados a la nueva arquitectura gótica, presenta características muy distintas, vinculables a la iglesia de Las Huelgas de Burgos, aunque en tamaño muy inferior.
Es un edificio de medianas dimensiones que como sucediese en otros cenobios femeninos del Císter debió terminarse de manera más modesto de como se había iniciado.
Está constituido por una sola nave (aunque debieron proyectarse tres), crucero acusado y cabecera escalonada de tres ábsides, siendo el central más alto y profundo con planta poligonal (hemidecagonal). Los ábsides laterales son cuadrados y de muro de cerramiento plano. Aunque algunos libros vinculan la iglesia de Villamayor de los Montes con el estilo románico, es obvio que su arquitectura es rotundamente gótica.
A pesar de que no es un edificio especialmente alto, el hecho de que todos los arcos, incluyendo los rasgados ventanales, sean de perfil muy apuntado provoca ese consabido sentimiento ascensional propio de la arquitectura gótica.
Todas las bóvedas son de crucería, con delgados nervios baquetonados que reposan sobre finas columnas cilíndricas. Todos parece haber sido construido con una delicadeza y mimo no siempre presentes en la arquitectura cisterciense donde suele prevalecer lo monumental sobre lo ornamental.
Como es preceptivo en el Císter, los capiteles no muestran ninguna figuración, limitándose sus cestas a mostrar una buena colección de hojas carnosas atreboladas.
El claustro
El claustro del Monasterio de Villamayor de los Montes tiene mucho que ver con otros claustros del románico tardío cisterciense del norte de Castilla como el de San Andrés de Arroyo (Palencia) o Las Claustrillas del Monasterio de la Huelgas (Burgos).
Una de las agradables notas de este claustro es que se conserva impecablemente. Esta situado en el costado meridional de la iglesia y conserva las cuatro pandas originales -de un solo piso- que forman un cuadrilátero algo irregular.
Esta galerías se abren al patio central mediante una veintena de arcos de medio punto cada una, que apoyan sobre columnillas dobles muy esbeltas y elegantes cuyos capiteles son vegetales y bastante sencillos en la mayoría de los casos. Las esquinas están reforzadas por cuatro gruesas columnas rodeadas, a su vez, por otras cuatro más delgadas.
Una de las curiosidades del suelo de las pandas claustrales es el empedrado de guijarros, fechable en el siglo XVI, que forma figuras de animales y cazadores, además del escudo del monasterio.
Por su parte, en la panda oeste se encuentra el pozo con su brocal cilíndrico.
Junto a las paredes hay expuestos algunos restos escultóricos y epigráficos de la construcción medieval, además de la lauda sepulcral de una abadesa, donde aparece el cuerpo sin cabeza de la propietaria con una de sus manos sujetando el báculo.
Puerta de las Monjas
También se conserva la puerta que comunica el claustro con el coro de la iglesia (Puerta de las Monjas,) obra del siglo XIII avanzado, aunque es evidente que fue alterada o desmontada como se aprecia en la irregularidad de la curvatura del vano y el desoreden de los sillares que la rodean.
Tiene dos arquivoltas apuntadas decoradas a base de combinación de boceles y escocias que caen sobre dos parejas de columnas de preciosos capiteles vegetales cuyas hojas tipo crochet parecen despegarse de la piedra.
En conclusión, la escapada al monasterio de Santa María la Real de Villamayor de los Montes no decepcionará por su elegante y bien ejecutada arquitectura.
Además, desde aquí podemos visitar el románico y gótico que abunda en las Comarcas de Campo de Muñó y el Arlanza, como las portadas de Madrigal del Monte y Madrigalejo del Monte; los enormes templos románico-góticos de Mahamud y Tordómar o la parroquia de Santa María del Campo, uno de los edificios más sorprendentes de la provincia.
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario