martes, 3 de noviembre de 2015

Monasterios por países - España

Conventos y monasterios de la provincia de Burgos

Monasterio de Santa María la Real de Vileña fue un monasterio fundado por la reina Urraca López de Haro, viuda del rey Fernando II de León, e incorporado a la Orden del Císter como abadía hija del Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas el 14 de abril de 1222.

Historia

El antiguo monasterio, que se encuentra en ruinas, estuvo ubicado en la villa de Vileña en La Burebaprovincia de Burgos. Para su fundación, se llevaron a cabo varios trueques de propiedades con los monjes del monasterio de San Salvador de Oñaa las que se sumaron compras realizadas por la reina Urraca así como donaciones. En 1190, el rey Alfonso VIII de Castillacedió a Urraca varias villas, incluyendo Vileña, La VidVillaprovedo en Palencia, heredades en Vesga y montes de Petralta. Aunque su fundación aún no se había formalizado, consta que el monasterio ya existía en 1207 cuando se confirmó una donación de la condesa Aldonza, madre de la reina Urraca, en presencia de las monjas del monasterio.1
En 1213, el conde Álvaro Núñez de Lara, que estaba casado con una sobrina de la reina llamada Urraca Díaz de Haro, entregó a la fundadora varias propiedades que había adquirido en La Bureba localizadas en Santa María Ribarredonda y en los montes de Petralata, así como un pozo de salmuera en Poza de la Sal, todo para la obra del monasterio.2 El 14 de abril de 1222, el monasterio quedó formalmente incorporado a la orden de Císter y sometido al monasterio de Las Huelgas en Burgos. En ese mismo día, se nombró a la primera abadesa, Elvira García, en presencia de los abades de los monasterios cistercienses de BujedoHerrera e Iranzu y el obispo Mauriciode Burgos así como los abades del monasterio de Oña y de Salas. En 1224, la reina viuda traspasó todo al rey Fernando III de Castilla quien, a su vez, lo reintegró a las monjas de Vileña y confirmó al monasterio todas las donaciones realizadas por su fundadora. Al mismo tiempo, el rey puso el monasterio bajo su protección y le concedió varios privilegios.3
Fresco del Juicio Final, principios del S. XIII
Las monjas del monasterio fueron, al principio, miembros de la nobleza comarcal, ya que las hijas de la más alta nobleza ingresaban en el monasterio de Las Huelgas en Burgos.1 Entre las familias más representativas se encontraban los Zúñiga, Torquemada, Medrano y los Rojas. Estos últimos convirtieron el monasterio en una especie de convento familiar, ya que fue regido y dotado casi exclusivamente por esta familia.4 Varios miembros de este linaje, tales como Sancho Sánchez de Rojas, su hijo Diego Sánchez de Rojas, así como varias monjas y abadesas eligieron sepultura en el monasterio. Una de las abadesas fue Elvira de Rojas Bonifaz (entre 1312 y 1335), nieta del celebre almirante Ramón Bonifaz.5
Alcanzó el monasterio su máximo esplendor en el siglo XVI. De esa época data el retablo de la Asunción obra dePedro López de Gámiz. Después de un incendio en mayo de 1970 que destruyó al monasterio, las monjas se trasladaron a un nuevo edificio en la localidad de Villarcayo.6 Ahí, en un museo dentro del convento de nueva construcción, se guardaron varios sepulcros, incluyendo el de la fundadora, de varios miembros de la familia Rojas y de algunas abadesas, así como ornamentos y esculturas. La mayoría de estas obras se exhiben en el Museo de Burgos así como en el Museo del Retablo en dicha ciudad ya que el monasterio en Villarcayo cerró sus puertas cuando se marcharon las tres últimas monjas que ahí residían.

En este lugar ya había una comunidad de monjas dependiendo delmonasterio de las Huelgas (Burgos), cuando el 1222 la reina Urraca López de Haro, viuda de Fernando II de León, lo refundó, ingresó como monja y el 1224 murió. Fue un monasterio con mucha vitalidad e influencia.
Santa María la Real de Vileña
El antiguo monasterio de Vileña

Cistercienses

 

Santa María la Real de Vileña
Ruinas del monasterio
Santa María la Real de Vileña
El portal del monasterio

En 1970 fue víctima de un incendio, que lo destruyó prácticamente en su totalidad. Los escasos restos que quedaron se acabaron de perder con el abandono del lugar por las monjas, que se trasladaron a Villarcayo, donde todavía se encuentran. En Villarcayo aún se conserva el sepulcro de la fundadora, entre otras piezas procedentes del monasterio. En el Museo de Burgos también se conservan varias obras procedentes de Vileña, entre ellas el retablo, obra de Pedro López de Gamiz, del 1581.

Santa María la Real de Vileña
San Juan Bautista, s. XIV
Museo de Burgos


Santa María la Real de Vileña
San Jerónimo, s. XVI
Museo de Burgos
Santa María la Real de Vileña
Natividad, s. XVI
Museo de Burgos

Retablo de la Asunción, 1581
Pedro López de Gamiz
Museo de Burgos
  
Santa María la Real de VileñaSanta María la Real de VileñaSanta María la Real de Vileña
Santa María la Real de VileñaSanta María la Real de VileñaSanta María la Real de Vileña

Santa María la Real de Vileña
San Juan Evangelista, 1591?
Martín Ruiz de Zubiate
Museo de Burgos
Santa María la Real de Vileña
San Benito, 1591?
Martín Ruiz de Zubiate
Museo de Burgos
Santa María la Real de Vileña
San Bernardo, 1591?
Martín Ruiz de Zubiate
Museo de Burgos
Santa María la Real de Vileña
San Juan Bautista, 1591?
Martín Ruiz de Zubiate
Museo de Burgos

Santa María la Real de Vileña
Silla del monasterio, s. XV-XVI
Museo de Burgos















El Monasterio de Santa María la Real de Villamayor de los Montes, es un monasterio de la congregación de monasterios de monjas cistercienses de San Bernardo situado en la localidad de Villamayor de los Montes, en laprovincia de Burgos, a unos 10 km. de la villa de Lerma.

Origen

En Villamayor de los Montes existía, desde el siglo XI o principios del siglo XII, un monasterio masculino dedicado a San Vicente. Este monasterio es adquirido en 1223 por el noble castellano García Fernández como lugar que ampliar para instalar una comunidad cisterciense femenina con la advocación a Santa María y San Vicente. Lo colocó bajo la dependencia del poderoso monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas, en Burgos, pero manteniendo independencia jurídica y patrimonial. Inaugurado en 1228, se mantuvo gracias a los bienes aportados por el fundador y a los privilegios reales.1

El monasterio

Las dependencias del monasterio se construyeron siguiendo el estilo cisterciense, que se aleja de los excesos decorativos del románico tardío para adoptar formas austeras que apuntan al gótico. Se conservan actualmente el claustro y la iglesia. El primero, de concepción esencialmente románica, es de una sola planta, rectangular, de 18 por 20 arcos apoyados sobre columnas dobles con capiteles vegetales de sencilla talla, aunque algunos presentan hojas de diseños originales. Las esquinas apoyan sobre columnas quíntuples, siendo más gruesa la central, con capiteles similares. En el ala sur faltan dos arcos que dejan espacio a otro más amplio bajo el cual se encuentra el pozo del monasterio, y en el ala norte dos de ellos fueron cortados y unidos, convirtiéndose en un arcosolio para un sepulcro.
Es interesante el pavimento del claustro, realizado en el siglo XVI con guijarros blancos, negros y rojizos, que representa, aparte de motivos geométricos diversos, una escena de caza en el ala sur y animales, un abanderado y el escudo del monasterio en el ala oeste.
En el claustro se conservan estelas con inscripciones y la tapa de un sepulcro con un báculo abacial.
La iglesia es de formas similares a las del Monasterio de las Huelgas, esencialmente góticas, aunque de mucho menores proporciones. Es de triple cabecera con bóveda de crucería, siendo el ábside central -poligonal- mucho mayor que los laterales -rectos-. El crucero no se aboveda. Se accede a ella por el ala norte de éste. A la nave única, con cubiertas reemplazadas en época barroca, separada del crucero, se accede desde el ala norte del claustro. Alberga una sillería barroca, una talla de Dios Padre románica tardía y otra gótica de la Virgen.
Tiene adosada a la fachada norte la iglesia parroquial del pueblo.

Introducción al Monasterio de Santa María la real
Villamayor de los Montes en un pequeño pueblo de 200 habitantes situado en el centro-oeste de la provincia de Burgos.
Exterior del monasterio de Villamayor de los Montes, Burgos
En este lugar encontramos un interesante monasterio de monjas cistercienses bastante poco conocido, aunque se halla a pocos kilómetros de la capital burgalesa y a la orilla de la concurrida autovía A1.
Este monasterio sigue vivo tras ocho siglos de historia, habitado por trece monjas de la Orden del Císter que han establecido un amplio horario de visitas y acogen al visitante con una extraordinaria amabilidad. El turista podrá disfrutar de la amena conversación de la monja encargada de mostrar el conjunto de edificios -llamada Presentación- mientras explica la historia y anécdotas del cenobio mientras que, al final, podrá adquirir productos elaboradas por las propias hermanas, como exquisitos dulces y licores artesanos.
Interior de la iglesia: ábside principal
Origen del monasterio
En el siglo XI existían en este lugar un monasterio dedicado a San Vicente que pasó a manos de Don García Fernández (mayordomo real) y su esposa doña Mayor Arias en 1223.
Arquitectura gótica
Los nuevos propietarios decidieron reconvertirlo en cenobio femenino del Císter solicitando a la casa madre de la Orden en España -Las Huelgas de Burgos- monjas para su fundación. Su objetivo no era otro que ser enterrados en este lugar para que su almas fueran beneficiadas por las oraciones de las monjas, lo que era de lo más habitual durante la Edad Media.
Tras la llegada de las monjas de la capital burgalesa se inician obras arquitectónicas ambiciosas, posiblemente desarrolladas por quienes realizaron la mayor parte de la iglesia de las Huelgas, constructores franceses traídos por Fernando III. La solemne consagración se realiza el 4 de marzo de 1228.
Escudo en la fachada exterior
Interior de la iglesia
Aunque en el ámbito rural castellano las primeras décadas del siglo XIII están todavía dominadas por el románico inercial, este edificio, erigido por vanguardistas constructores franceses habituados a la nueva arquitectura gótica, presenta características muy distintas, vinculables a la iglesia de Las Huelgas de Burgos, aunque en tamaño muy inferior.
Precioso aspecto del ábside principal
Es un edificio de medianas dimensiones que como sucediese en otros cenobios femeninos del Císter debió terminarse de manera más modesto de como se había iniciado.
Está constituido por una sola nave (aunque debieron proyectarse tres), crucero acusado y cabecera escalonada de tres ábsides, siendo el central más alto y profundo con planta poligonal (hemidecagonal). Los ábsides laterales son cuadrados y de muro de cerramiento plano. Aunque algunos libros vinculan la iglesia de Villamayor de los Montes con el estilo románico, es obvio que su arquitectura es rotundamente gótica.
A pesar de que no es un edificio especialmente alto, el hecho de que todos los arcos, incluyendo los rasgados ventanales, sean de perfil muy apuntado provoca ese consabido sentimiento ascensional propio de la arquitectura gótica.
Bóveda de crucería de uno de los ábsides laterales
Todas las bóvedas son de crucería, con delgados nervios baquetonados que reposan sobre finas columnas cilíndricas. Todos parece haber sido construido con una delicadeza y mimo no siempre presentes en la arquitectura cisterciense donde suele prevalecer lo monumental sobre lo ornamental.
Como es preceptivo en el Císter, los capiteles no muestran ninguna figuración, limitándose sus cestas a mostrar una buena colección de hojas carnosas atreboladas.
Capiteles del arco triunfal. äbside  meridional
El claustro
El claustro del Monasterio de Villamayor de los Montes tiene mucho que ver con otros claustros del románico tardío cisterciense del norte de Castilla como el de San Andrés de Arroyo (Palencia) o Las Claustrillas del Monasterio de la Huelgas (Burgos).
Claustro del monasterio de Villamayor de los Montes
Una de las agradables notas de este claustro es que se conserva impecablemente. Esta situado en el costado meridional de la iglesia y conserva las cuatro pandas originales -de un solo piso- que forman un cuadrilátero algo irregular.
Claustro del monasterio de Villamayor de los Montes
Esta galerías se abren al patio central mediante una veintena de arcos de medio punto cada una, que apoyan sobre columnillas dobles muy esbeltas y elegantes cuyos capiteles son vegetales y bastante sencillos en la mayoría de los casos. Las esquinas están reforzadas por cuatro gruesas columnas rodeadas, a su vez, por otras cuatro más delgadas.
Silueta de un cazador en el empedrado del claustro
Una de las curiosidades del suelo de las pandas claustrales es el empedrado de guijarros, fechable en el siglo XVI, que forma figuras de animales y cazadores, además del escudo del monasterio.
Brocal de pozo
Por su parte, en la panda oeste se encuentra el pozo con su brocal cilíndrico.
Claustro
Junto a las paredes hay expuestos algunos restos escultóricos y epigráficos de la construcción medieval, además de la lauda sepulcral de una abadesa, donde aparece el cuerpo sin cabeza de la propietaria con una de sus manos sujetando el báculo.
Lauda sepulcral de una de las badesas del monasterio
Puerta de las Monjas
También se conserva la puerta que comunica el claustro con el coro de la iglesia (Puerta de las Monjas,) obra del siglo XIII avanzado, aunque es evidente que fue alterada o desmontada como se aprecia en la irregularidad de la curvatura del vano y el desoreden de los sillares que la rodean.
Puerta de las Monjas
Tiene dos arquivoltas apuntadas decoradas a base de combinación de boceles y escocias que caen sobre dos parejas de columnas de preciosos capiteles vegetales cuyas hojas tipo crochet parecen despegarse de la piedra.
Capiteles de esta puerta
En conclusión, la escapada al monasterio de Santa María la Real de Villamayor de los Montes no decepcionará por su elegante y bien ejecutada arquitectura.
Puerta románica de la iglesia de Madrigal del Monte
Además, desde aquí podemos visitar el románico y gótico que abunda en las Comarcas de Campo de Muñó y el Arlanza, como las portadas de Madrigal del Monte y Madrigalejo del Monte; los enormes templos románico-góticos de Mahamud y Tordómar o la parroquia de Santa María del Campo, uno de los edificios más sorprendentes de la provincia.

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