martes, 3 de noviembre de 2015

Monasterios por países - España

Conventos y monasterios de la provincia de Burgos

El monasterio de San Pedro de Cardeña es una abadía trapense situada en Castrillo del Val, a 10 km del centro de Burgos (España). Actualmente, está considerado como BIC (Bien de Interés Cultural) (fue declaradoMonumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931.

Historia

Espadaña y torre cidiana, detalle.
El monasterio se habrá fundado antes de 902 cuando el conde deLantarón y de CerezoGonzalo Téllez y su esposa Flámula realizaron la primera donación documentada al cenobio el 24 de septiembre de ese año de una serna en Pedernales y unas eras de sal.2

Santos mártires

En los siglos IX o X sus monjes fueron martirizados por losmusulmanes, canonizados en 1603 y conocidos como los «Mártires de Cardeña». El monasterio goza de gran popularidad con gran afluencia de devotos, entre los que se encuentran el rey Felipe III de España y su esposa la reina Doña Margarita de Austria. Una de sus preciadas reliquias, la cabeza de su abad San Esteban, fue trasladada al Monasterio de Celanova; también se encuentran dos urnas en el Monasterio de la Huelgas y otra en la Catedral de Burgos.
Cada año, el 6 de agosto, aniversario del martirio, la tierra del claustro donde fueron sepultados los mártires, se teñía de un color rojizo que parecía sangre. El milagroso prodigio, ampliamente testificado, se repite hasta finales del siglo XIV. El año 1674 ya una vez levantado el nuevo claustro de estilo herreriano se reprodujo el hecho, personándose el arzobispo Enrique de Peralta, que vivamente impresionado encargó un estudio, interviniendo médicos y teólogos. Recogió el líquido, coaguló al ser puesto en agua hirviendo.[cita requerida]
Durante la Guerra Civil Española se convirtió en un campo de concentración para prisioneros de guerra del bando franquista. El 1 de febrero de 1967 un violento incendio destruyó las tres cuartas partes del monasterio, habitado desde 1942 por la abadía trapense de Nuestra Señora de los Mártires.3

Scriptorium

Beato de Liébana. Códice de San Andrés Arroyo (copia del siglo XIII). Iluminado con oro y plata en el monasterio de San Pedro de Cardeña.
La prosperidad del monasterio en la época altomedieval se refleja en la calidad de su scriptorium, en el que el monje Endura realizó obras extraordinarias.
El Beato de San Pedro de Cardeña fue realizado entre los años 1175 y 1180, cuenta con 290 páginas y 51 miniaturas. 127 folios se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, dos en la Biblioteca Francisco de Zabálburu y Basabe, también en Madrid (donde también se halla el Cartulario de San Pedro de Cardeña), uno en el Museo Diocesano de Gerona y otros quince en elMuseo Metropolitano de Arte de Nueva York.4

Edificio

Su edificación ha sufrido numerosas restauraciones, conviviendo así varios estilos. Son de destacar los siguientes elementos:

Torre cidiana

Robusto campanario donde se alternan las diversas evoluciones del estilo románico.
Claustro de los Mártires.

Claustro de los Mártires

Desde la sala capitular, que data del siglo XIII, se divisa a través de grandes cristaleras el claustro románico, que data del siglo XII. Compuesto por arquería de medio punto sobre columnas únicas que descansan sobre fustes robustos y coronadas de capiteles que imitan el estilo corintio. Los arcos recuerdan en su decoración a los de la mezquita de Córdoba por su policromía, alternando los colores blanco y rojo. En la pared izquierda se encuentran unas antiquísimas piedras cuya inscripción recuerda el trágico suceso.

Iglesia

Para construir esta iglesia de tres naves se destruyó la románica, aunque afortunadamente se salvó la torre, legítimo recuerdo cidiano. Reedificada en el siglo XVI, consta de tres naves, con una capilla aneja, denominada capilla de El Cid, ya que allí fue enterrado, y permaneció antes de su traslado a la catedral de Burgos. La fachada de la iglesia es de estilo barroco.

Panteón real

En el lateral derecho de la iglesia gótica, se abre una capilla barroca que data de 1753 a la que fueron trasladados los restos del Cid Campeador y su esposa Jimena. En las paredes de esta estancia llamada «Capilla de los Héroes», hay 29 nichos con inscripciones de nombres de reyes y familiares del Cid. Conocido popularmente como «El Escorial burgalés»5 fue reedificado por el conde de Castilla García Fernández el de las Manos Blancas, que allí recibió sepultura. Según la tradición, continúan allí los restos de los Jueces de Castilla (aunque históricamente no existieron); los hijos de Jimena Díaz y El Cid María RodríguezCristina y Diego, muerto a temprana edad en Consuegra (Toledo); Ramiro Sánchez de Pamplona, señor de Monzón (marido de Cristina Rodríguez, hija de El Cid) o Ramiro de León, hijo de Alfonso I el Magnode Asturias.

Lugar cidiano

Fachada principal del monasterio.
Según el Cantar de mio Cid y las tradiciones posteriores, antes de marchar al destierroRodrigo Díaz de Vivar dejó en San Pedro de Cardeña, al amparo del abad Sancho (que la crítica ha identificado con Sisebuto de Cardeña atribuyendo una confusión al autor del Cantar),6 a su esposa Doña Jimena y a sus hijas, aunque este hecho no está atestiguado por pruebas históricas. En el primer destierro de 1081, las propiedades de Rodrigo Díaz no le fueron enajenadas, y la familia del Cid pudo seguir residiendo en sus casas. En el segundo, de 1089, la familia fue presa por mandato de Alfonso VI en un castillo, quizá Gormaz, para reunirse con el Campeador poco después.7
El enterramiento del Cid en San Pedro de Cardeña no fue debido a la voluntad personal de Rodrigo Díaz. A su muerte en 1099 fue inhumado en la catedral de Valencia, por lo que solo en 1102, tras tener que abandonar Jimena Díaz la plaza levantina, fueron trasladados sus restos al cenobio cardeniense. Allí permaneció durante algunos años su cuerpo embalsamado y sentado en un escaño del presbiterio. Desde ese momento se generaron en el una serie de narraciones de carácter hagiográfico que hacia 1280 constituyeron un corpus conocido como Leyenda de Cardeña cuyo propósito fue vincular al Cid con el monasterio de Cardeña, con el que en vida había tenido escasa relación. Estos materiales legendarios se incorporaron a la Versión sanchina de la Estoria de España o Crónica de veinte reyes, que puede datarse entre 1282 y 1284. En el siglo XIV el monasterio caradignense estimuló el culto a las reliquias cidianas, en cuyo contexto se redactó el Epitafio épico del Cid y, posiblemente, se encargara o elaborara, a partir de un ejemplar tomado en préstamo, el códice con la copia de 1325–1330 en el que se conserva el Cantar de mio Cid.8 9 En el claustro nuevo una lápida recuerda el lugar que ocupaba su sepulcro.

Tradición de la tumba de Babieca

Monolito en recuerdo de Babieca.
En la explanada situada frente a la fachada principal, en la que aparece una imagen ecuestre del Cid Campeador, hay una estatua delSagrado Corazón, y a la izquierda un monolito con leyenda alusiva al caballo Babieca. Coincide con el lugar donde una creencia tradicional considera que fue sepultado el animal. Los relatos del siglo XIII que recogen las tradiciones elaboradas en el monasterio conocidas como Leyenda de Cardeña narraban que:
El criado del Cid, Gil Díaz (supuestamente un faqih valenciano que se había convertido al cristianismo) cuida de su caballo durante dos años. Durante ese tiempo lo utiliza como semental para que pueda crear una progenie notable; sus descendientes «posiblemente aún están con nosotros en la actualidad». Al cabo de los dos años muere Babieca; Gil Díaz lo entierra «frente a la puerta del monasterio» y planta dos olmos para señalar el lugar; «esos olmos aún siguen en su sitio en la actualidad». Con el tiempo también muere Gil Díaz y de acuerdo con su voluntad, le entierran junto a Babieca.
Richard Fletcher, El Cid, 2007
Mientras, según narra la Estoria de Cardeña, el Cid permanece muerto y expuesto al público sentado en un taburete de marfil. A su mujer, Jimena (aunque históricamente murió después del 29 de agosto de 1113, probablemente en 1116)10 la tienen enterrada a los pies del héroe. Siete años tras su muerte, un judío logra entrar solo en el monasterio de Cardeña y se dispone a tirar de la barba al Cid Campeador cuando advierte, aterrorizado, que la mano diestra del Cid se desliza hacia su espada y la comienza a extraer de la vaina, haciendo huir al judío que, tras este suceso, se convertiría al cristianismo. Diez años más tarde al Cid se le cae parte de la nariz. El abad cardeñense decide no tenerlo a la vista más tiempo «puesto que está feo» y lo entierran junto a su mujer. Todos estos relatos indican que a fines del siglo XIII se había creado en Cardeña un culto relacionado con reliquias cidianas que se mostraban al peregrino: los olmos bajo los que estaba enterrado Babieca y su criado, el taburete de marfil donde quedó a la vista su cadáver, un ajedrez que le perteneció... Estas narraciones y reliquias asociadas constituían la hagiografía del Cid, tratado como si fuera un santo. Se contaban sus milagros (vencer una batalla después de muerto, y defenderse, ya cadáver, del ataque del judío) y se promovía su devoción.
Incluso, aunque pueda resultar sorprendente, en 1948 el duque de Alba financió una excavación en el lugar donde estuvieron los olmos y actualmente hay una lápida conmemorativa del lugar donde fue enterrado Babieca, con el fin de encontrar sus restos, pero no encontró nada.11

Jurisdicción de Abadengo

Sobre la villa de Resmondo, en el partido de Villadiego, y los lugares de CarcedoCardeñajimenoCardeñuela RiopicoCastrillo del ValOrbaneja Ríopico y Villafría, en el partido de Burgos, durante el periodo comprendido entre 1785 y 1833, en el Censo de Floridablanca de 1787.

Desamortización

Como consecuencia de la Desamortización desaparece el culto. En 1936, durante la Guerra Civil española, se convirtió en campo de concentración.

Abadía cisterciense

El 1 de mayo de 1942, siendo arzobispo de Burgos Manuel de Castro Alonso, se restauraba la vida monástica por monjes trapenses llegados del monasterio palentino deSan Isidro de Dueñas. En 1945 se eleva al rango de priorato; en 1948 logra el título de abadía siendo su primer abad Jesús Álvarez Álvarez. El 1 de abril de 2008 fue elegido abad por un sexenio Jesús Marrodán Ezquerro, siendo bendecido el 18 de mayo de 2008 por Francisco Gil Hellín, arzobispo de Burgos.

Bodega románica

En el monasterio se conserva la bodega románica más antigua de España en uso comercial, donde se elabora el tinto Valdevegón con uva de La Rioja.

El célebre Monasterio de San Pedro de Cardeña se encuentra a tan sólo unos pocos kilómetros al sureste de la capital burgalesa. Es famoso, entre otras razones, por su carácter cidiano. Es decir, en todo el conjunto monástico y en su historia y leyendas rezuma la figura de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.
Monasterio de San Pedro de Cardeña: claustro románico llamado" de los Mártires"
Como otros monasterios españoles, el entorno y el aspecto general exterior son de gran monumentalidad, belleza y quietud.
Ante la entrada de la iglesia hay monolitos con versos del Cantar de Mio Cid
En los jardines ubicados al oeste de la fachada principal de la iglesia se han colocado unas placas de piedra con los textos del Cantar de Mio Cid que hacen referencia a la estancia del caballero burgalés y su esposa Doña Jimena en este cenobio.
Texto del Cantar de Mio Cid alusivo a Don Rodrigo y Doña Jimena
Introducción Histórica
El Monasterio de San Pedro posiblemente sería fundado a finales del siglo IX como una comunidad de monjes benedictinos. En el año 902 aparece una donación para este cenobio de Gonzalo Téllez y su esposa.
Iglesia gótica actual del Monasterio de San Pedro de Cardeña
Se cuenta que a mitad del siglo X, en pleno auge del Califato de Córdoba y en lo habituales enfrentamientos entre andalusíes y leoneses y castellanos, este monasterio fue destruido por las tropas de Abderramán III (6 de agosto de 934) y pasados a cuchillo la totalidad de sus monjes, que fueron canonizados en 1603.
Fachada del conjunto monacal
A pesar del acontecimiento, el monasterio fue repoblado inmediatamente después y gracias al apoyo de los Condes de Castilla Fernán González y García Fernández renovó su poder y riqueza económica lo que permitió asentar un excelente scriptorium del que saldrían obras maestras como luego veremos.
Detalle interior de la estructura arquitectónica de la iglesia del Monasterio de Cardeña, Burgos
Tras los turbulentos últimos decenios del siglo X, entre otras cosas por las campañas de Almanzor y la guerra civil entre García Fernández y su hijo Sancho García, el monasterio recobro su pujanza, siendo de los más mimados por Fernando I rey de Castilla.
Claustro del Monasterio de Cardeña. Posiblemente construido durante su breve pertenecia a Cluny a mitad del siglo XII
El declive comienza en el siglo XII y durante un breve periodo de tiempo pasó a pertenecer, como priorato, a la todavía poderosa Abadía de Cluny.
Preciosos ventanales del ábside
Torre "cidiana" del Monasterio de Cardeña. BurgosTambién, el Monasterio San Pedro de Cardeña es célebre, entre otras cosas, porque según el Cantar éste fue el lugar de cobijo y residencia para la familia de Rodrigo Díaz "El Cid" durante el segundo destierro y haber sido el segundo lugar de enterramiento del caballero castellano tras los pocos años que yació en Valencia.
En efecto, El Cid murió y fue enterrado en el año 1099 en la ciudad de Valencia que él mismo conquistó. Su mujer Jimena, al ver que su posición era indefendible ante la presión almorávide mandó abandonar la ciudad llevándose el cuerpo de su marido hasta Cardeña, donde fue enterrado y allí estuvo hasta poco después de la Guerra de Independencia en que se profanó su mortaja, por lo que tuvieron que llevarlo a Burgos. Hoy los restos de El Cid se encuentran junto a los de Jimena en el crucero de la catedral burgalesa.
Interior de la iglesia gótica en su estado actual
Otra de las tradiciones que ligan al Cid con Cardeña es el supuesto lugar en que se halla enterrado Babieca en un jardín donde se colocó un monumento conmemorativo
Arquitectura del Monasterio de Cardeña
La fachada de iglesia
La iglesia actual es básicamente gótica tras haber desaparecido gran parte de las edificaciones prerrománicas y románicas.
Puerta gótica de la iglesia abacial
Lo primero que observamos al acercarnos a la iglesia por su frente occidental es una puerta de arquivoltas apuntadas con un grupo escultórico de plástica evidentemente gótica donde un obispo se arrodilla ante las figuras de San Pedro y San Pablo.
Conjunto escultórico gótico
El cuerpo de la iglesia
La iglesia monacal de San Pedro de Cardeña es un voluminoso y elegante edificio gótico, muy austero y, al mismo tiempo, monumental. Cuenta con tres naves de dos tramos más capillas laterales, transepto y cabecera con un ábside profundo.
Trabsepto de la iglesia
Llama la atención la altura de la construcción gracias a los pilares fasciculados que naciendo del suelo vuelan a gran altura para recoger los nervios de las bóvedas de crucería cuatripartita.
Pilar fasciculado
La cabecera es muy armoniosa gracias a los ventanales ojivales rasgados que cobijan dos vanos separados por un parteluz y un óculo tetralobulado.
Interior de la cabecera
La torre cidiana románica
Sabiendo de su existencia desde el siglo X es lógico pensar que aquí hubiera una iglesia prerrománica que sería reemplazada entre los siglos XI y XII por otra románica.
Ajimez de la torre cidiana
Del templo románico primitivo queda poco, pero lo suficientemente interesante para ser visitado por los amantes del arte románico.
En primer lugar está la legendaria torre "cidiana". Es un campanario de cuatro cuerpos robusto y austero, con aspilleras y ventanales románicos de diversa época.
Ventanal románico de la torreLos vanos más bajos son de un románico incipiente y rudo, casi de progenie prerrománica, como se constata en las cestas decoradas con sencillas formas geométricas como triángulos o espirales, además de piñas, además de collarinos sogueados. Se ha datado esta parte de la torre del tercer cuarto del siglo XI.
El penúltimo cuerpo muestra ya bellos ajimeces con parteluz central y chambranas ajedrezadas, fechable a finales del siglo XII, aunque hay que decir que fueron muy restaurados en 1951 con criterios historicistas.
El Claustro de los Mártires
Del siglo XII se conserva parte del interesante claustro románico, el denominado "Claustro de los Mártires" y el ingreso a la Sala Capitular.
Bóveda y ventanales góticos de la sala capitular
En la actualidad no se puede pasar a visitar el claustro, por lo que sólo se puede admirar desde el interior de la citada sala capitular y siempre a través de cristales. Aún así merece la pena y es de los espacios más interesantes del monasterio.
Capitel románico
La propia sala capitular ya es de por si espectacular gracias a sus ventanales góticos y a la cubierta que es una bóveda octopartita.
Bóveda de la sala capitular
También conserva los arcos y columnas de estilo románico de comunicación con el claustro.
Capiteles del arco de comunicación entre la sala capitular y el claustro
La panda románica tiene arquearías de medio punto sobre columnas únicas de robusto fuste y capiteles muy clasicistas que imitan lo corintio (cuatro de ellos son de una reforma del siglo XV). Las basas presentan ya formas ochavadas.
Claustro. Monasterio de CardeñaLas dovelas de los arcos alternan bellamente el color rojo y blanco que inevitablemente recuerdan a las arquerías de la Mezquita de Córdoba.
Tanto la alternancia bícroma de las dovelas como el tipo de capiteles -muy clasicistas- ha sido relacionado con el románico cluniacense borgoñón (Vezelay, Autun, Paray-Le-Monial, etc.), por lo que podría haber sido construido a raíz de la vinculación con Cluny en la quinta década del siglo XII.
Precioso claustro del Monasterio de Cardeña
Otras dependencias y lugares interesantes
El resto de las dependencias del Monasterio de Cardeña son, como el caso explicado de la iglesia, en su mayoría, obra del siglo XV de estilo tardogótico.
Capilla del Cid
Dentro de ellas hay que citar, por su importancia, la llamada Capilla del Cid, construida en 1735 en estilo barroco, presidida por dos sepulcros monumentales donde estuvieron sepultados El Cid y Doña Jimena. Esta sala está rematada por escudos de armas, pinturas modernas y los restos mortales de algunos familiares del caballero.
Escalones de la escalera de caracol
También es muy apreciable la escalera de caracol sin eje central que se ha de tomar para llegar al archivo monacal y que es una magnífica obra de cantería -y de geometría- del siglo XVI llevada a cabo por un cualificadísimo maestro anónimo.
El autor de la escalera hizo un alarde de conocimientos de geometría
La fachada en su parte baja sigue siendo gótica aunque es rematada por una estructura barroca.
Fachada principal. Monasterio de Cardeña
También es barroca la fachada al complejo monástico con la famosa estatua del Cid, montado a caballo con armadura y atuendo nada medieval lanzándose sobre musulmanes en una estampa típica de los "santiagos matamoros", que nos recuerda la de San Pedro de Arlanza, pero en esta ocasión recreando a otro personaje castellano: Fernán González.
La fachada principal del monasterio está decorada con una estatua del Cid Campeador en una batalla contra los musulmanes, al estilo de Santiago Matamoros
El Scriptorium de San Pedro de Cardeña
A pesar de los vaivenes históricos combinados con épocas de mayor o menor pujanza, es sabido que el monasterio de San Pedro de Cardeña contó con un importantísimo scriptorium o taller de elaboración de códices, de donde partieron muchas obras de categoría durante los siglos X, XI y XII.
Facsímil del Beato de Cardeña, que se expone en la sala capitular
Lamentablemente, como es propio de estas delicadas obras de arte, apenas quedan restos de ese maravilloso trabajo de copiar e iluminar (realizar ilustraciones) a mano libros medievales.
Ilustración de la Biblia de Burgos
No obstante tenemos dos códices mundialmente conocidos: la Biblia de Burgos y el Beato de Cardeña.
Iluminación (facsímil) de la Biblia de Burgos, creada en el Monasterio de Cardeña
La Biblia románica de Burgos es un trabajo de la última década del siglo XII, mientras que el Beato es una década anterior.
Ilustración del Beato de Cardeña
Estos dos códices han sido calificados como de los más suntuosos y bellos del románico, con profusión de los colores azul y oro, los más caros de obtener en la época.














El monasterio cisterciense de Santa María de Rioseco fue un antiguo monasterio de España que se encuentra en el Valle de Manzanedo, actual provincia de Burgos, junto al río Ebro, en el territorio donde tuvo su origen el primitivo Condado de Castilla.

Historia

Orígenes

Altar de la iglesia de Santa María de Rioseco tras la reforma efectuada en la Semana del Voluntariado en 2011
Policromía del interior de la iglesia de Santa María de Rioseco.
Escalera sin alma.
Parte del claustro del monasterio Santa María de Rioseco tras la semana del voluntariado de 2012.
La comunidad que en el siglo XIII se trasladó hasta el Valle de Manzanedo había ocupado un pequeño cenobio en Quintanajuar, en el Páramo de Masa, de donde se trasladaron a finales del siglo XII a San Cipriano de Montes de Oca (La Rioja). Cuando a comienzos del siglo XIII, hacia el año 1204, llegaron al Valle de Manzanedo ocuparon lo que era el antiguo monasterio de Rioseco, perteneciente al patrimonio de la comunidad de Quintanajuar desde el año 1171 en que lo recibieron como donación de los descendientes de Martino Martini de Uizozes (Martín Martínez de Bisjueces).
No existen noticias anteriores de este antiguo monasterio situado en una pequeña explanada al norte de donde se establecieron definitivamente hacia el año 1236, y cuyas ruinas todavía se pueden visitar. En el lugar ocupado por el primitivo monasterio de Rioseco todavía se pueden ver las ruinas de la iglesia conventual, que, después del traslado al nuevo monasterio, fue la parroquia de Nuestra Señora de Parrales.
Al parecer, como consecuencia de la grave inundación que sufrió el monasterio en 1216, se organizó el traslado a un solar próximo situado en una zona algo más elevada. El traslado a la que sería la definitiva ubicación de esta comunidad cisterciense se hizo en 1236. En el siglo XIV, Rioseco formaría uno de los más potentes patrimonios económicos de los cistercienses castellanos. Seguirían años de penuria y crisis a mediados del siglo XV y años de crecimiento como en el siglo XVII.

Guerra de la Independencia y desamortización

Desde 1808 a 1809 las tropas francesas alojadas en Medina embargaron buena parte de los granos almacenados, y desde este último año hasta el 29 de junio de 1814 los monjes tuvieron que exclaustrarse. Aunque volvieron a él, no duraron mucho ya que, el 29 de octubre de 1820, durante el Trienio Liberal, «los comisarios del gobierno revolucionario tomaron posesión de este monasterio». En pública subasta celebrada en Villarcayo, serían vendidos buena parte de sus bienes. El monasterio quedó sin vender. Abandonado, fue en parte aprovechado por la gente del lugar como almacén, parroquia y cementerio.
En 1855, a falta de licitantes, Francisco Arquiaga, comisario provincial de la subasta, cargó con aquella belleza inútil y desolada. Arquiaga desde el principio cedió el templo para el culto, estando éste magníficamente equipado: retablos, cuadros, órgano, pila bautismal, etc., hasta que su nieta Margarita Arquiaga lo cedió a la Archidiócesis y comenzó su expolio, saqueo y degradación. Según cuentan algunos vecinos del valle, algunas de las estatuas de santos de la orden sirvieron hace años de relleno de la cercana presa del Ebro.

Descripción

La puerta principal estaba bajo la llamada Torre del Abad. En el siglo XX, tras el abandono del conjunto y debido al expolio de la portada renacentista, se vinieron abajo varias paredes de la torre y hoy ese acceso está inutilizado. Afortunadamente existe una fotografía en el Archivo de la Diputación de Burgos que nos muestra la clasicista puerta con arco de medio punto y columnas que sustentan un frontón triangular.1
Su claustro es de estilo herreriano y conserva una preciosa escalera de caracol. Aún se mantienen los muros de la iglesia en pie, y las bóvedas conservan algunos restos de policromía. Su cartulario se conserva en el Archivo Histórico Nacional (códice 91B).

Conservación

Dado su estado de abandono, figura en la Lista roja de patrimonio en peligro, que la asociación Hispania Nostra empezó a elaborar en el año 2006.
Claustro
Ante la pasividad de las instituciones un grupo de voluntarios, encabezados por el párroco del Valle de Manzanedo, se propusieron salvarlo y la semana del 1 al 6 de agosto de 2011 recuperaron el interior de la iglesia con unos resultados óptimos.1Del 6 al 12 de agosto de 2012 restauraron parte del claustro. 2 Del 5 al 11 de agosto de 2013 fue la tercera semana del voluntariado. Este año los voluntarios del monasterio de Rioseco siguieron reconstruyeron distintas partes del monasterio pero es de destacar la recuperación y colocación de la antigua lápida con escudo de Cristóbal Varona Sarabia junto a la ya existente de su esposa Doña Catalina de Murueta.3
Escalera de caracol
Los trabajos, en los que participaron diariamente casi medio centenar de voluntarios procedentes de localidades del entorno y de lugares como Madrid, Barcelona o Bilbao, tuvo como fin liberar los ojos del claustro, tapiados desde los años 40 del pasado siglo, cuando se alquiló este espacio para guardar ganado y se taparon los arcos para que el ganado no entrara a la iglesia. Estas labores fueron sufragadas con donativos, que permitieron alquilar máquinas de obra para desescombrar los materiales más pesados.
Detalle claustro
Se ha publicado además el libro Santa María de Rioseco. El monasterio evocado, de Esther López Sobrado. Los beneficios obtenidos con su venta se dedican a la restauración de la sala capitular del monasterio.4 Profesores y alumnos del Instituto de Enseñanza Media Merindades de Castilla de Villarcayo han desarrollado el proyecto «Salvemos Rioseco», premiado por Educación, y como parte del mismo durante los fines de semana de julio y agosto hay visitas guiadas efectuadas por estos alumnos en las que se puede apreciar la mejoría de este monasterio, aún en peligro de desaparecer.








El origen del monasterio cisterciense de Santa María de Rioseco se encuentra en un antiguo cenobio de fundación privada existente desde el 1147, aproximadamente, muy cerca de este lugar. En 1204 los cistercienses del monasterio de Quintanajuar (Masa, Burgos), que eran propietarios del lugar desde el 1171, se trasladaron a la zona.
Monestir de Santa María de Rioseco
Santa María de Rioseco
(* Fotografías de abril de 2011)

Cistercienses

 

Monestir de Santa María de Rioseco
El monasterio desde el Ebro
Monestir de Santa María de Rioseco
Ruinas del monasterio

El centro monástico se desarrolló y adquirió otras propiedades, pero en 1216, una crecida del Ebro afectó el establecimiento, arruinándolo. Debido a esto, se decidió rehacerlo en un sitio más elevado, donde ahora se encuentran las ruinas, lugar que pasó a ocupar el 1236. De esta época es la iglesia gótica, en cambio el claustro es una construcción posterior (1637). Después de algunas exclaustraciones temporales a principios del siglo XIX, en 1835 la comunidad fue expulsada definitivamente. Después quedó abandonado y fue víctima del expolio, ahora se encuentra en ruinas, aunque los restos son todavía muy importantes y en proceso de restauración.
 
Monestir de Santa María de Rioseco
Cabecera de la iglesia
Monestir de Santa María de Rioseco
Santa María de Rioseco

Monestir de Santa María de Rioseco
Interior de la iglesia
Monestir de Santa María de Rioseco
Bóveda de la iglesia

Monestir de Santa María de Rioseco
Pavimento destrozado
Monestir de Santa María de Rioseco
Cabecera de la iglesia

Monestir de Santa María de Rioseco
Acceso a la cripta
Monestir de Santa María de Rioseco
Claustro
Monestir de Santa María de Rioseco
Claustro

Monestir de Santa María de Rioseco
Patio del claustro
Monestir de Santa María de Rioseco
Claustro
Monestir de Santa María de Rioseco
Puerta de la iglesia

Monestir de Santa María de Rioseco
Sacristía
Monestir de Santa María de Rioseco
Bóveda de la sacristía
Monestir de Santa María de Rioseco
Acceso a la iglesia

 Monestir de Santa María de Rioseco

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