viernes, 6 de noviembre de 2015

Guerras por países - España

Batallas de la Guerra de la Independencia Española

La batalla de Fuengirola tuvo lugar los días 14 y 15 de octubre de 1810, en el marco de la Guerra de Independencia Española.

La expedición hispano-británica al mando de Sir Andrew Thomas Blayney, XI Lord Blayney, constituyó uno de los más importantes intentos por liberar Málaga de la ocupación napoleónica. Sin embargo, una pequeña guarnición de soldados polacos al servicio del Ejército francés de Napoleón Bonaparte, destinados en la fortaleza medieval de Fuengirola, logró contenerla, tras apresar a Lord Blayney durante la batalla (estuvo tres años prisionero en Francia).
Uno de los motivos que indujo a los defensores del 4º Regimiento del Gran Ducado de Varsovia a realizar incursiones entre las filas de las fuerzas que asediaban el castillo, era que debido al enorme polvorín que concentraba la fortificación, entre munición y pólvora, los defensores temían que fuese blanco de la artillería enemiga y muy probablemente fortaleza y defensores hubiesen sido aniquilados, (de ahí que dispusieran de material suficiente como para que la torre suroeste y parte de los muros adyacentes (S y O) de la fortaleza volaran por los aires cuando las tropas napoleónicas abandonaron posteriormente el castillo).
La noche del primer día de asedio la guarnición del castillo se vio reforzada por 33 soldados polacos, procedentes de la guarnición de Mijas, al mando del tenienteEustachy Chełmicki que fue quien dirigió aquellas incursiones, de cuyo resultado se produjo la captura, a las tropas británicas, de piezas completas de artillería y otros elementos también de artillería, neutralizando así buena parte de baterías de tierra que no pudieron ser utilizadas por los sitiadores, además de la captura del comandante británico Lord Blayney.
Al inicio de la batalla el castillo solo contaba con tres o cuatro piezas de artillería. Esta derrota del ejército hispano-británico estuvo condicionada, en parte, por la mala coordinación de las tropas de asalto y de desembarco con la armada británica situada frente a la costa, quienes disponían de superioridad numérica de artillería naval y mayor capacidad de fuego. Curiosamente tanto británicos, al desistir de la toma del castillo, como polacos cuando, por el desarrollo de la guerra, se vieron obligados a abandonarlo, ambos lo hicieron por mar. El primer día de la batalla se produjo en condiciones de lluvia intensa. La torre volada junto a los muros destruidos jamás se reconstruyeron. Con posterioridad los extremos de los muros que permanecieron en pie fueron unidos por la construcción de otro más endeble que actualmente se conserva, orientado hacia SO, conocido como «muro de aspilleras».

fuengirola-castillo.jpg
El día 14 de Octubre de 1810 dio comienzo la que se conoce como Batalla de Fuengirola, el que fue el primer intento de liberar a la ciudad de Málaga del dominio francés. Una fuerza combinada hispano-británica de aproximadamente 2000 hombres bajo el mando de Sir Andrew Thomas Blayney desembarcó en la costa con la intención de tomar el Castillo de Sohail. Pero la escasa guarnición que lo protegía, apenas unos 500 soldados polacos del 4º Regimiento del Gran Ducado de Varsovia, iba a protagonizar una resistencia épica durante dos días que hizo inútil la acción aliada. El primer día de la batalla, bajo una pertinaz lluvia, se produjo una gran descoordinación entre la fuerza naval británica y las tropas que debían desembarcar, lo que impidió usar todo el potencial de fuego disponible de la armada. A lo largo de este primer día, los defensores del Castillo recibieron la ayuda de un pequeño destacamento venido de la guarnición de Mijas y que contaba con 33 soldados al mando de un teniente. Ante el temor de que el polvorín del Castillo acabara estallando por el fuego enemigo, los polacos realizaron varias salidas nocturnas comandadas por dicho Teniente y en las que lograron hacer prisioneros y adueñarse de piezas completas de artillería así como neutralizar baterías completas. Y lo que fue peor para los aliados: Capturando al propio Lord Blayney, el cual estuvo 3 años cautivo en Francia. Finalmente, las tropas asaltantes se vieron forzadas a retirarse.
Esta heróica defensa del Castillo de Sohail significó todo un hito para la Infantería polaca, que, no lo olvidemos, luchaba por la libertad de su propio país. De hecho, se dice que “Somosierra fue a la caballería lo que Fuengirola a la Infantería”.
200 años después, los soldados polacos del 4º Regimiento del Gran Ducado de Varsovia, volvieron a defender valientemente el Castillo de Fuengirola. Organizada brillantemente por nuestros compañeros de la Asociación Cultural Teodoro Redding, tuvo lugar los días 15, 16 y 17 de Octubre una Recreación Histórica en conmemoración de la Batalla de Fuengirola.  Formando parte de las tropas británicas, un destacamento de los Voluntarios de Aragón desembarcó en la costa mañagueña para intentar la toma del Castillo.







La batalla de Gamonal (también conocida como batalla de Burgos) fue una batalla librada en el pueblo deGamonal, actual barrio de Burgos, el 10 de noviembre de 1808 entre las tropas de Napoleón y las españolas al mando del Conde de Belveder, saldándose con la derrota para las tropas españolas y dando paso al expolio de la ciudad de Burgos.

Contienda

Antecedentes

A Burgos llegó el general Murat el 13 de marzo de 1808 tratando de buscar la adhesión del vecindario. No lo consiguió y a finales de año hubo alborotos, bajo pretexto de la detención de un correo, y el intendente, marqués de la Granja, estuvo a punto de perecer a manos del pueblo amotinado.

Intervención en Santander

El mariscal Bessières, que tenía asentado su cuartel general en Burgos, mandó salir, el 2 de junio de 1808, al general Merle con 6 batallones y 200 caballos para apaciguar la insurrección de Santander.

Sublevación en Valladolid

Merlé hubo de regresar para unirse al general Lasalle, que había partido de Burgos el 5 de junio de 1808, con 4 batallones y 700 caballos, hacia Valladolid.

Llegada del ejército de Extremadura

Conmemoración de la batalla, 2007.
Conmemoración de la batalla, 2007.
Al quedar desguarnecida la ciudad llega el ejército de Extremadura, compuesto por 18.000 hombres, distribuidos en 3 divisiones, al mando del joven conde de Belveder, nombrado por la Junta Central para reemplazar a José Galluzo.

Ejército imperial

El mariscal Soult toma el mando del II cuerpo francés, tras el cese de Bessières, que pasa al mando de la caballería y sale al encuentro de Napoleón en el recorrido de Vitoria a Madrid.

Guarnición de Burgos

Desde el 7 de noviembre de 1808 viene la 1ª división, la tarde del 9 llega la 2ª, quedando en Lerma la 3ª. En la ciudad y cercanías había 12.000 hombres, de los cuales 1200 eran de caballería.

Confianza de Belveder

Fiado Belveder en algunas favorables y leves escaramuzas, recomienda descanso a los oficiales de la 2ª división, considerando suficiente la 1ª para rechazar a los franceses, en caso de que atacaran. Ignoraba tanto la superioridad de sus adversarios como la endeblez de sus tropas.

Comienzo de la batalla

A las 6 de la mañana del 10 de noviembre de 1808, el general Lasalle, con la caballería francesa, llegó a Villafría, a tres cuartos de legua de Gamonal, donde esperaba la 1ª división de Belveder, mandada por Fernando María de Alós. Como los franceses no disponían de infantería, retrocedieron hasta Rubena provocando la acción de la 1ª, que fue rechazada por Lasalle, obligando al repliegue hacia Gamonal.

Desarrollo

El resto del ejército español acude y es derrotado, entrando mezclados los vencedores con los vencidos en la ciudad de Burgos. La caballería pesada de Bessières acuchilla a los soldados fugitivos y se apodera de la artillería. Si las pérdidas españolas fueron considerables, la dispersión y el desorden fueron las características más importantes.

Consecuencias

Los vencedores entraron en la ciudad, se dedicaron al pillaje y se apoderaron de 2000 sacas de lana fina. Napoleón sentó en Burgos su cuartel general y el 12 de noviembre, revistadas las tropas, concede perdón general y amnistía a todos los españoles que en el plazo de un mes, a contar desde su entrada en Madrid, depusieran las armas y renunciasen a toda alianza y comunicación con los ingleses. Napoleón parte hacia Madrid, dejando a su hermano José en la ciudad.

LA BATALLA DE GAMONAL

Después de aquellos sucesos gloriosos del 18 de Abril de 1808, (ver post: “El 2 de Mayo Burgalés”), la presión ejercida por el pueblo de Burgos, el hostigamiento de nuestros guerrilleros y el tener que atender a otras ofensivas, hacen que el 22 de Septiembre, los ejércitos napoleónicos abandonen nuestra población, lo que es acogido con grandes muestras de jubilo.

Pero el soberbio Napoleón, “el Rayo de la Guerra”, no podía admitir ni la derrota, ni que sus ejércitos perdiesen una plaza tan valiosa como Burgos, para ello -él mismo- con lo mejor de sus tropas se encamina hacia Burgos al objeto de reconquistarla, contando con el Cuerpo de Ejército I mandado por el General Victor, el II por Soult, el III por Monceytro, el IV al mando de Lefebvre y el VI por Ney, todo ello unido a la Guardia Imperial que manejaba el propio Bonaparte y la reserva formada por la División del General Merle.

La defensa de nuestra ciudad se encomendó a la Primera División del Cuerpo de Ejercito de Extremadura, cuyo mando supremo hacía poco que había recaído en el General D. Ramón Patiño, “Conde de Belveder”, a la sazón un joven inexperto de 32 años, personaje muy curioso, que en muy poquitos años había ascendido, por extraños méritos, de simple Guardia de Corps a General, siendo más experto en amoríos en los salones de la Corte Madrileña que en el mando militar.

Esta División estaba reforzada con el Batallón de Escolares de Benavente y el Provincial de Tuy, y en total se contaba con 6.069 infantes, 2.672 caballos, y un pequeño grupo de artillería con 4 piezas del Ejército de Galicia, la Infantería era comandada por el general D. José María Alós, y la Caballería estaba a las órdenes de D. Juan de Henestrosa, fuerzas a todas vistas insuficientes para enfrentarse a aquel potentísimo enemigo, por ello Belveder recibió ordenes expresas de establecer una defensa periférica de la ciudad desde los cerros que la circundan, esperando la llegada del Ejercito Inglés del general Blake que acudía en su auxilio.

ESQUEMA ORIGINAL DE LA BATALLA DE BURGOS O DE GAMONAL

Mientras tanto los franceses avanzaban por la Bureba hacia Burgos, según orden del propio Napoleón fechada el día 8 de Noviembre de 1808 en su campamento de Cubo de Bureba. Tan solo la vanguardia formada por la División Mouton y la Caballería Ligera del General Lasalle reunía a 20.000 infantes y 4.000 caballos y había sido avistada ya en los altos de la Brújula, precedida de aquellos temibles lanceros polacos que se sabe habían vivaqueado pernoctando en Quintanavides. Detrás venía la División Bonnet acompañada de los aguerridos Dragones de Milhaud, “...que caminando al paso, parecían mas ir a una parada militar, que hallarse en una campaña militar...”.

El 9 de Noviembre de 1808, Belveder, desobedeciendo la orden de esperar a Blake, y en contra del criterio de los otros Generales de Carrera más expertos y veteranos, decide oponer batalla al ejercito de Napoleón y lo hace en el sitio menos aconsejable, pues despliega sus tropas en línea delante del actual monte de Gamonal, ya cerca de Villafría, situando la vanguardia de exploración y toma de contacto en las alturas de Rubena, y allí, al descubierto, expone sus hombres ante el mayor ejercito del mundo en la época, mientras la defensa inmediata de la ciudad se le encomienda a la mal armada y atemorizada población burgalesa.

Realmente la batalla debería llamarse de Villafría pues fue en términos de este pueblecito donde tuvo lugar, aunque la batalla como es obvio, era por recuperar Burgos, “Batalla de Burgos” tal y como consta en el propio cenotafio del emperador, bajo la cúpula de Los Inválidos de París junto con el nombre de sus principales campañas, igualmente inscrita en el Arco de Triunfo de París;  donde Burgos –y no Gamonal como algunos creen- aparece cronológicamente entre las batallas de Le Boulou y Espinosa.

FOTOGRAFÍA DE LAS BATALLAS DEL ARCO DE TRIUNFO DE PARÍS, 
(BURGOS EN LA ESQUINA SUPERIOR DERECHA)


Al amanecer del día 10 sucedió la tragedia que era de suponer, solamente parte de la caballería francesa al mando de Lasalle, y algo de la infantería de Mouton, todos ellos comandados por Bessiers, fueron suficientes para derrotar a nuestro ejército.

La Batalla no llego a ser tal sino una horrenda derrota, pues a las 11 de la mañana ya unos pocos supervivientes huían en desbandada perseguidos por los franceses, algunos atravesando fugazmente el escaso caserío de Gamonal, donde los pocos lugareños que no se habían refugiado en Burgos les veían pasar sin poder socorrerles, mientras otros se retiraban por las riberas del Arlanzón para ponerse a salvo en Burgos.
BATALLA DE BURGOS POR PHILIP POTEAUX

Tan solo las bizarras Guardias Wallonas (Guardias Españolas de Infantería de guarnición en Burgos), fueron capaces de aguantar estoicamente las sucesivas cargas de caballería, formando en cuadro, hasta quedar solamente 74 hombres vivos sin rendirse:
“El jefe accidental del Batallón, D. Vicente Genaro de Quesada, se mantuvo en su puesto esperando la muerte, y cuando algunos jinetes franceses se le acercaron exigiéndole la entrega de la espada, aún intentó defenderse, en cuya pelea heroica sacó fuera de combate a uno de los enemigos e hirió a otro, hasta que rendido de fatiga y acribillado de heridas, cayó casi exámine sin conocimiento, que no recobró hasta al ser curado en el hospital de sangre”.

“Henestrosa al frente de los Húsares, trata de contener el ataque, pero el desastre es total y desolado busca incesantemente a Belveder, al cual desde el inicio del ataque francés no ha vuelto a ver. Poco podría imaginarse aquél, que Belveder, a los primeros síntomas del desastre, había emprendido fugaz huida hacia Burgos, pensando sólo en su salvación, y desentendiéndose de la situación desesperada en que se hallaban sus hombres”.

“Al mando de los Granaderos Provinciales de Burgos se hallaba el joven teniente don Juan Díaz Porlier, que tan sólo con 20 años de edad, ha sido testigo de un nuevo descalabro de los ejércitos regulares españoles, la retirada a que se vió forzado, debió de ser perfectamente llevada a cabo, ya que aconsejado por el sargento de Granaderos, Amor Pisa, gran conocedor de aquellos parajes y de la protección que les podía brindar el terreno en aquella apurada situación, inician la marcha hacia los montes de Oca y el cauce del Alto Ebro".
GUARDIAS REALES WALLONAS

La Ciudad de Burgos, fue entregada al saqueo de los soldados de Napoleón: “Cogieron también como botín 2.000 sacas de lana merina, que vendida en Bayona produjo muchos millones”.

Una vez consolidada la situación, la noche del día 11 el Emperador entra en Burgos sin triunfalismos, reservando los fastos en honor de su hermano José Bonaparte que permanecía aún acantonado en Briviesca. Napoleón establece su Cuartel General y domicilio en el Consulado del Mar custodiado día y noche por su Guardia Personal de Mamelucos y desde aquí, el “Pequeño Cabo” (Le Petit Caporal), como le llamaban sus soldados o “El Gran Corso”como le apodaban los que le temían, dirige las campañas militares de ocupación del norte de la península.

De aquellos infaustos días es mejor no rememorar nada y mucho menos celebrarlo, en cualquier caso, es de agradecer la caballerosidad de los generales franceses que consiguieron la promesa de sus compañeros de que nuestra Catedral no fuese atacada y el rasgo del General Bessiers quien acudió al hospital a visitar y devolverle la espada al moribundo Comandante Quesada, que al frente de sus Guardias Españolas, fueron los únicos que demostraron una actitud heroica.


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