viernes, 6 de noviembre de 2015

Guerras por países - España

Batallas de la Guerra de la Independencia Española

La invasión de la Guayana Francesa fue un episodio de la historia de Portugal y de Brasil. Se produjo durante laGuerra Peninsular cuando el príncipe regente Juan VI, en represalia por la invasión francesa, ordenó la conquista de la Guayana Francesa en 1809.

Historia

Uno de los objetivos estratégicos de la campaña era redifinir la frontera de Brasil con la Guayana Francesa de acuerdo con el Tratado de Utrecht (1712),1 y colocarla de nuevo en el río Oyapoque, anulando lo establecido en los tratados de París (1797), Badajoz y Madrid (1801) e incluso Amiens (1802)
Para ello, se enviaron por tierra 700 hombres desde Pará comandados por el teniente general Manuel Marques de Sousa, que estaban apoyados por mar por la escuadra de la marina real británica, dirigida por James Lucas Yeo, jefe de las fuerzas navales a bordo de la fragata Confiance con 26 piezas de artillería enviadas desde Río de Janeiro junto con los bergantines Voador (con 18 piezas, comandado por José Antônio Salgado) y el Infante D. Pedro (con 18 piezas, dirigido por Luís da Cunha Moreira), la goleta General Magalhães, con 12 piezas y los cúteres Vingança y Leão, dirigidos por el teniente Manuel Luís de Melo. Los fusileros marinos estaban bajo el mando de Luís da Cunha Moreira, más tarde vizconde de Cabo Frío y primer ministro de Marina del Brasil independiente.2
El primer combate se produjo el 15 de diciembre a las márgenes del río Aproak y se capturaron dos embarcaciones francesas. Algunas semanas después, las tropas inglesas y portuguesas salieron para conquistar los principalesfuertes franceses en el río Maroni. El 6 de enero de 1809, se conquistó el fuerte Diamant, al día siguiente el fuerte Dégrad des Cannes y posteriormente el fuerte Trió,3 todos en Cayena
El 12 de enero, las tropas sitiaron la capital, Cayena, cuyo gobernador Victor Hughes se rindió sin resistencia y firmó la capitulación en Bourda4 Guayana empezó a ser administrada por João Severiano Maciel da Costa, posteriormente marqués de Queluz,3 bajo el nombre de «Colonia de Cayena y Guayana».5

La Gabriele y los jardines botánicos brasileños

Existía, en la región de Cayena, un famoso complejo agrícola mantenido por la corona francesa —formado por la «Habitation Royale des Épiceries», más conocida como La Gabriele; la «Habitation de Mont‑Baduel»; la Habitation Tilsit y la «Fábrica de Maderas de Nancibo»— que era uno de los principales ejemplos de establecimientos coloniales en la Guayana debido a su extensión, su productividad y el número de esclavos.6
La posesión de La Gabriele se convertiría en uno de los mayores beneficios que obtuvieron los portugueses con la anexión de una colonia tan agitada. Además de ser una de las principales fuentes de ingresos de la colonia, reunía todas las especies vegetales deseadas por los portugueses.6 En abril de 1809, Rodrigo de Sousa Coutinho, responsable de los huertos brasileños, le pidió al gobernador del Gran Pará que ordenase el traslado de Cayena a Belém, así como a otras regiones, de «la mayor cantidad posibles de todos los árboles de especias». Junto a ellos, deberían ser enviados «hábiles jardineros» que no estuviesen «contaminados por la ideología liberal». Ese mismo mes, una nueva orden determinaba el traslado de las plantas desde el Pará hasta Río de Janeiro ya que se entendía que la búsqueda de «todo tipo de cultivos» era «algo esencial para Brasil» en aquel momento.6 Fue el administrador francés de La Gabriele, Joseph Martin quien redactó el listado de plantas y las instrucciones para la plantación de las 82 especies embarcadas en seis cajas.6
Durante la ocupación portuguesas se enviaron a Brasil diversos árboles de especias y especias como la nuez moscada, el clavo de olor o el árbol del pan así como mudas de nuezaguacate y de caña cayena, que era mucho mejor que la caña de azúcar cultivada en Brasil en aquel entonces.3 Esta colección sería una de las precursoras de la creación del Jardín Botánico de Río de Janeiro.6

Devolución del territorio

En 1814, con la derrota de Napoleón, el gobierno francés, ahora dirigido por Luis XVIII, volvió a reivindicar la posesión de la colonia.5 Sin embargo, Juan VI no aceptó los términos de la propuesta francesa y la cuestión pasó a ser discutida por el Congreso de Viena el año siguiente.5 En esas negociaciones, Francia estuvo de acuerdo en hacer retroceder los límites de su colonia hasta lo propuesto por el Gobierno portugués,5 fijando la frontera entre los dos territorios.7 Por ello, el 21 de noviembre de 1817, como resultado del Congreso de Viena,4 los portugueses abandonaron Cayena con la firma de un convenio entre Francia y el nuevo Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve.5 José Severiano pasó el gobierno al conde Claude Carra de Saint-Cyr, general de Luis XVIII.
Carte de la Guyane françoise et l'isle de Cayenne (Bellin, 1763).jpg
Mapa de Guayana en 1600
El territorio de la Guayana fue reconocido a comienzos del siglo XVII, y la ciudad de Cayena, fundada en 1637. La Guayana fue disputada por Holanda y Francia, pero fueron los franceses quienes establecieron finalmente una colonización duradera. Las rivalidades franco-inglesas hicieron pasar la Guayana bajo la dependencia de Inglaterra, que después de haberse apoderado del territorio, lo cedió finalmente a Holanda por el Tratado de Breda en 1667. El almirante francés d'Estrée reconquistó para Francia el territorio.

En el siglo siguiente, Francia intentó desarrollar la economía de la Guayana, pero estos diferentes intentos fracasaron en razón particularmente de las dificultades climáticas, y el relativo desarrollo económico fue posible recurriendo a la esclavitud.

A partir de 1794, y hasta 1805, la Guayana devino un lugar de deportación para los opositores políticos de los diferentes regímenes que se sucedieron en Francia. En 1804, el restablecimiento de la esclavitud provocó la huida de una parte de la población negra, privando así de mano de obra a la economía guayanesa, afectada, por otra parte, por las dificultades de Francia.

En 1809, las fuerzas portuguesas, provenientes del vecino Brasil, anexaron la Guayana, en represalia por la invasión francesa a Portugal, dirigida por Napoléon I. Portugal mantuvo su soberanía sobre la Guayana hasta 1814, fecha de su regreso a Francia, luego de la primera abdicación de Napoléon I. Un breve período de estabilidad llegó entonces para la colonia que, a pesar de las disputas de frontera con Brasil, tuvo un lento desarrollo económico gracias a la esclavitud en las plantaciones agrícolas. Esta relativa prosperidad se terminó, en 1848, con la abolición definitiva de la esclavitud.

En parte para suplir las dificultades económicas, en 1852, la Guayana fue elegida por Francia para establecer una colonia penitenciaria, con los presidios de Saint-Laurent-du-Maroni, de Cayena y de la Isla del Diablo. No fue sino hasta 1938 que fueron abolidas del derecho penal francés todas las penas de trabajos forzados.

En 1940, la Guayana se declaró en favor del mariscal Pétain y no se unió a las Fuerzas francesas libres sino hasta marzo de 1943. Después de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, la colonia penitenciaria fue definitivamente cerrada y, en 1946, la Guayana recibió el estatuto de departamento de ultramar.

La instalación, en 1968, del centro de lanzamiento de Kourou para la Agencia Espacial Europea estimuló la economía local que se benefició también, a partir de 1983, con las repercusiones del programa Arianne.


















La invasión francesa de Sevilla tuvo lugar el 1 de febrero de 1810 en el contexto de la invasión francesa de España y de laGuerra de la Independencia Española. Esta se prolongaría hasta el 27 de agosto de 1812, cuando es ganada por los españoles con ayuda británica en la batalla del Puente de Triana. El expolio artístico que sufrió la ciudad fue notable. El 13 de octubre de 1817, por el notable papel que tuvo Sevilla en la Guerra, le fue concedido el título de Muy Heroica por Fernando VII.

Francia firma con España el Tratado de Fontainebleau (1807) que permite la entrada en España de tropas francesas para invadir Portugal. Las tropas entran en España en octubre de 1807, pero los acontecimientos políticos posteriores dejan claro que se trata de una invasión de la península por parte de las tropas de Napoleón. El 2 de mayo de 1808 militares españoles se sublevan en Madrid contra los franceses dando comienzo la Guerra de la Independencia. El 6 de junio de 1808 José Bonaparte, hermano de Napoleón, pasa a ser nombrado por Francia como Rey de España con el nombre de José I. Los franceses reprimen la resistencia con dureza extrema y llevan a cabo un saqueo de obras de arte y todos los tesoros nacionales. Ciudades como Zaragoza habían resistido hasta 1809 un durísimo asedio. Se constituyen juntas en todas las provincias de España.
La Junta se Sevilla se constituye el 27 de mayo de 1808 y se nombra como Junta Suprema de España e Indias y comienza a organizar la resistencia desde el Sur de España. La Junta se reunían en la iglesia del antiguo convento de San Hermenegildo, en la Plaza de la Concordia de Sevilla, a escasos metros de la céntrica Plaza del Duque.
El 14 de enero de 1809, el Almirante Juan Ruiz de Apodaca, Ministro de Marina de la Junta de Sevilla, cruza a Londres y firma con George Canning la alianza anglo-española contra Napoleón. Entre los términos del tratado está que España proveerá el elemento humano y bélico para la guerra y todos los elementos necesarios, desde armas hasta suministros, e Inglaterra dará el apoyo de sus generales. El precio de la alianza es el libre comercio entre la América española e Inglaterra.2 Además, el General Castaños se reuniría con el Presidente de la Junta para planear la derrota de los franceses en el Sur, que culminaría en la batalla de Bailén en julio de 1808.
El 25 de septiembre se crea la Junta Central con representantes de las juntas de todas las provincias. Esta Junta tendrá su sede en el municipio madrileño de Aranjuez, aunque en diciembre de 1808 esta sede se traslada a Sevilla.

Las semanas previas a la llegada de los franceses

El 22 de enero de 1810 se corrió la voz de la entrada en Córdoba del ejército francés, lo que generó mucha inquietud en Sevilla. El día 23 la gente supo que la comunidad de frailes capuchinos de la ciudad había embarcado con varias cajas de lienzos de Murillo de su iglesia y que muchas hermandades y cofradías estaban montando su plata y sus joyas en barcos y que los ricos de la ciudad hacían lo mismo sacando de la capital sus riquezas. La Junta notó esta huida y decidió marcharse también, haciéndolo a la una de la madrugada y en silencio para que nadie se diera cuenta de que se marchaban. Dicha Junta Suprema Central se trasladaría a la Isla de León, en San FernandoProvincia de Cádiz, el 23 de enero de 1810.
La ciudad de Sevilla no estaba mal defendida en cualquier caso, ya que contaba con unas murallas bien conservadas y por 300 cañones, por tanto existían posibilidades de éxito.
El 24 de agosto de 1810, el pueblo se percató de la ausencia de la Junta y decidieron congregarse en la Maestranza de Artillería, donde solicitaron de forma asamblearia una organización para enfrentarse a las huestes de Napoleón. Liberaron al Conde de Montijo y al General Palafox (hermano de José de Palafox, que participaría en los sitios de Zaragoza, y marqués de Lazán), que se encontraban arrestados por posibles intrigas. El General Palafox quiso crear una regencia compuesta por él, el Conde de Montijo y el Marqués de la Romana y Saavedra, creando así una nueva Junta Suprema en el Alcázar de Sevilla. El pueblo se soliviantó al ver que estaban haciendo lo mismo que la Junta anterior y ocupó el Alcázar.
Al acercarse las tropas francesas, toda la Junta sevillana decide marcharse, pero al no ser seguras las vías hacia Cádiz deciden tomar otro camino y dejan Sevilla por el puente de Triana.

La llegada de los franceses

El 30 de enero las tropas de Napoleón se encuentran ya en Alcalá de Guadaíra. Los vecinos forman pelotones armados de fusiles y piezas de artillería, se improvisan fortificaciones, etcétera. Sin embargo, estas acciones defensivas no estaban lo suficientemente organizadas para resistir al grande y bien armado ejército invasor.
En estas circunstancias, los señores Araspacochaga, Maestre y Don Joaquín Goyeneta y Jacobs fueron hasta Torreblanca de los Caños, el actual barrio de Torreblanca, y pactaron unas capitulaciones con los franceses, que fueron en su mayor parte incumplidas por los invasores, pero que evitaron derramamientos de sangre. El 1 de febrero los franceses llegan a la ciudad, dirigidas por el Mariscal Claude-Victor Perrin y por el propio José Bonaparte.
Napoleón Bonaparte declarará:
Mis tropas han entrado ya en Sevilla, en donde se ha hallado un formidable botín
Carta escrita por Napoleón, desde Rambouillet, a su Ministro de Guerra, el Duque de Feltre
Goyeneta fue nombrado Corregidor de Sevilla, el equivalente a alcalde, por José Bonaparte de 1810 a 1812. Bajo su mandato se demole el Convento de la Encarnación para construir un Marcado de Abastos, donde se encuentra actualmente el Metropol Parasol, se destruyen las parroquias de La Magdalena y Santa Cruz, que se transforman en plazas. Goyeneta fue además hermano mayor del Gran Poder y tiene una calle estrecha de Sevilla a su nombre.
José Bonaparte incluyó Sevilla en su lista de ciudades conquistadas y acudió a un baile de gala en su honor en el Archivo de Indias, tapándose sus estanterías con tapices y colocándose lujosas lámparas de araña.
Sevilla terminaría en las manos del Mariscal Jean de Dieu Soult, que dejaría de intentar tomar Cádiz para asentarse en el Palacio Episcopal de Sevilla, en la Plaza Virgen de los Reyes, a dirigir la ciudad y el saqueo de obras de arte.

El expolio artístico

El Nacimiento de la Virgen, de Murillo, saqueado de Sevilla y expuesto hoy en el Museo del Louvre de París.
En la Iglesia del Hospital de la Santa Caridad, las pinturas alegóricas de Miguel de Mañara atendiendo a los desamparados pintadas por Murillo fueron saqueadas por el Mariscal Soult y fueron a parar a su domicilio de París. Estos cuadros fueron vendidos por sus herederos y hoy se encuentran en diferentes museos del Mundo.3
De distintos edificios religiosos se saquearon cuadros de ZurbaránHerrera el ViejoJuan de RoelasFrancisco Pacheco oAlonso Cano. La Iglesia de Santa María la Blanca, el Convento Casa Grande de San Francisco, la Iglesia de San Buenaventura, la Iglesia de Santa Isabel, la Iglesia de Santa María de Gracia y la Catedral de Sevilla fueron obligadas a entregar sus mejores obras artísticas.3
Como los capuchinos habían empacado la obra que tenían en su convento de Murillo y se la habían llevado antes de la entrada de los franceses, hoy esos cuadros están expuestos en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.3
Las obras saqueadas por los franceses eran almacenadas en el Alcázar de Sevilla y custodiadas por Eusebio Herrera, un español que servía como mariscal del ejército francés. En el Alcázar se contabilizaron casi mil obras, de las cuales las 150 mejores salieron inmediatamente para Francia, otra cantidad fue enviada a Madrid para deleite de los cargos del Imperio Francés establecido allí y otras tantas fueron repartidas entre los militares franceses que se encontraban en Sevilla.3 Muchas obras saqueadas por el propio Soult fueron a parar al Museo del Louvre de París.

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