Batallas de la Guerra de la Independencia Española
La batalla de los Carbayedos fue un enfrentamiento armado entre el Ejército español, el pueblo de Avilés y elejército francés de Napoleón el 22 de mayo de 1809, en el contexto de la guerra de independencia española.
Antcedentes
En el contexto de la guerra de independencia española, el ejército francés asignado a la ciudad realizaba continuos saqueos a los comercios y a los habitantes de la ciudad, y atrocidades contra la población. Esto alentó el malestar de los ciudadanos, que el 22 de mayo se revelaron contra el invasor.
Desarrollo de la batalla
Tras la rebelión inicial se conformó un contingente de unos 1000 avilesinos armados que atacaron las guarniciones francesas en la ciudad. Tras la batalla, de aproximadamente dos horas, en la cual se impusieron las tropas napoleónicas, el ejército francés consiguió tomar el Ayuntamiento y los demás órganos administrativos de la ciudad.
Consecuencias
Finalizada la batalla las víctimas mortales de avilesinos ascendían a unos 230, lo cual era demasiado para una población de entonces sólo 1600 habitantes. En el bando francés apenas hubo bajas, ya que los soldados franceses estaban mucho más preparados y con mejor armamento.

La batalla del Carpio (23 de noviembre de 1809) fue una victoria española sobre las tropas de ocupación francesas junto a esta localidad vallisoletana cercana aMedina del Campo, en el transcurso de la Guerra de Independencia Española.
Las tropas napoleónicas ocupaban la ciudad con 10.000 hombres a las órdenes del general Kellerman; los españoles avanzaron sobre ella con una fuerza que integraban aproximadamente 19.000, mandados por el duque del Parque.
La acción se trabó en una altura muy próxima a la ciudad y singularizó, desde los primeros momentos, por su rudeza. En esta lucha murieron dos distinguidos jefes españoles, Salvador de Molina y el coronel Juan Drimgold. Los franceses fueron rechazados y dejaron libre la plaza, pero esta victoria no pudo considerarse decisiva para la conclusión de las hostilidades.
Pocos días después, el 28 de noviembre, los franceses se tomaron la revancha en la batalla de Alba de Tormes.
Después de haber arrojado á los enemigos de Alba de Tormes, según avisé á V. E. con fecha del 19 anterior, determiné marchar sobre Medina del Campo, y establecí mi quartel general en Cantalapiedra el día 22. En Ia noche de este día tuve noticia de que los enemigos se reunían en Medina en número de 1500 á 2000 caballos y de 8 á 10000 infantes con artillería, y que tenían sus avanzadas una legua mas acá; dispuse en consequencia, que saliendo las divisiones en tiempo oportuno de los pueblos en que estaban acantonadas, se reuniese el exército en Carpio a las siete de la mañana del día 23, y mis órdenes se cumplieron con la mayor exactitud, llegando las divisiones al tiempo que los enemigos presentaban una vanguardia de 600 caballos con dos piezas de artillería, formados en escalones media legua de Carpio. Con el objeto de ocultar la mayor parte de mis fuerzas para excitarlos al ataque, coloqué mi vanguardia en el mismo pueblo de Carpio, situado sobre una loma que cortaba la visual de los contrarios; la caballería sobre la izquierda del lugar, oculta en gran parte por él; la tercera división reconcentrada en dos líneas sobre la derecha y tocando al mismo pueblo, la primera y segunda división en segunda línea formada cada una en dos columnas, y la quinta división en reserva. Salieron mis guerrillas de infantería y caballería á inquietar al enemigo para atraerle pero fue en vano, pues solo procuraba alejarlas con el cañón, que no basto para evitar el daño que les hicieron los tiradores, acercándose muchas veces con temeridad. Viendo pues la infinita circunspección del enemigo, y que se descubrían á lo lejos pequeñas columnas de caballería que se mantenían en observación, mandé marchar adelante, y el exército se puso en movimiento á la una del día, pero en un orden tan metódico y tan rigurosamente mantenido por todos los cuerpos, que esta marcha por una llanura hermosa, presentaba el golpe de vista mas agradable para un militar amante de su profesión y sensible á la electricidad que producía en los corazones españoles el considerar el alegre semblante de esta valiente infantería, que, a pesar de un día crudo de invierno y de no haber comido desde el anterior, repetía el favorito grito de viva Fernando Vll, en medio del silvido de la bala del canon enemigo, y manifestaba el ardor con que deseaba llegar a las manos, alternando sus patrióticos vivas con el estruendo de todas las caxas y músicas, y el de la artillería, que jugaba de una y otra parte sin cesar desde que nos pusimos en movimiento.
La vanguardia dirigida por su general el mariscal de campo D. Martín de la Carrera, marchaba en batalla con algunos batallones interpolados en columnas en los claros de la línea: sobre la derecha de esta iba la tercera división del mando del mariscal de campo D. Francisco Ballesteros, parte en batalla y parte en columnas cerradas por escalones: sobre la izquierda el mariscal de campo D. Francisco Xavier Losada, con la primera división de su mando, formada también en columnas cerradas, y la caballería dividida cubriendo las dos alas. Encargué a mi segundo el mariscal de campo D. Gabriel de Mendizábal la dirección inmediata de todas estas tropas; yo me coloqué con todos los ofíciales de mi estado mayor detrás del centro de la vanguardia. La segunda división me seguía en reserva formada en columnas á distancia de 400 pasos, mandada por su general el mariscal de campo Conde de Belveder; y la quinta división baxo las órdenes del brigadier marqués de Castrofuerte, quedó guardando la posición de Carpio que es la única que es la única que hay en aquella llanura.
Luego que conocieron los enemigos nuestra resuelta intención de atacarlos, se empezaron á retirar por escalones, correspondiendo al fuego de nuestra artillería, cuyo acierto segundado por el de la nube de tiradores destacados sobre ellos les causaba mucho daño, obligándolos muchas veces á tomar el trote. Después de haberlos perseguido así por espacio de media legua larga, sin que nuestro orden se alterase en lo mas mínimo, se agregaron á los enemigos unos 1000 caballos que venían á sostenerlos; pero que sin embargo volvieron caras con ellos continuando su retirada, y nosotros nuestra ordenada marcha, hasta que aquellos tomaron posición sobre una loma inmediata a Medina, donde tenían toda su infantería y otra porción fuerte de caballería con 9 piezas, entre las quales 2 de a ocho y 3 obuses. Aquí se trabó un vivo fuego de artillería con bastante acierto por una y otra parte: tuve el gusto de ver que no se desordenaba nuestra bizarra infantería, aunque cayesen en medio de sus columnas las granadas, y vi también reunirse y estrecharse en un momento la cabeza de una columna de la tercera división, desordenada por una bala de canon que se llevó 5 hombres, matando también a su intrépido gefe el coronel D. Juan Drimgeold. La misma serenidad se observaba en toda la línea, y sin embargo de hallarte parte de ella baxo el alcance de la metralla de á 8, ningún soldado se separa ni un momento de su fila. La artillería de estas divisiones servia sus piezas con aquel desembarazo que le es característico en el fuego, y los tiradores de las tres divisiones estaban al mismo tiempo empeñados con los del enemigo.
En este estado entraron de refresco dos regimientos de dragones enemigos, que según se supo después, acababan de llegar á Medina con alguna infantería en su apoyo, y al favor de la misma colina que servía de posición a los suyos, cayeron de improviso sobre nuestra caballería del ala derecha, que cedió el terreno desde luego. Este movimiento retrogado dexó en descubierto a la tercera división; pero estos valientes infantes acreditaron enérgicamente, que podían defenderse sin auxilio de otras armas. Algunos de sus tiradores esparcidos fueron acuchillados, y entre ellos el primer ayudante general de la división D. Salvador Molina que murió gloriosamente; pero una colima de tres regimientos, que por disposición y á presencia de su general, se estaba precisamente desplegando en aquel momento acabó su despliegue quando el enemigo llegaba á las bayonetas, y le recibió con un fuego á quema ropa tan acertado y bien servido, que volvió grupas muy de prisa dexando el frente de esta línea sembrado de hombres y caballos.
Llegó la noche á estorbar que se completase nuestra segura victoria, y cesó el fuego después de muy obscurecido: me mantuve 2 horas sobre el mismo campo de batalla, pero al cabo de ellas me retiré á la posición de Carpio por dar algún alimento y descanso a las tropas; y supe en la misma noche que Ios enemigos habían evacuado á Medina, recelosos del ataque que temieron. En la mañana siguiente envié un fuerte destacamento de caballería á tomar posesión de aquella villa, pero no me trasladé a ella con todo el exército por considerar defectuosa su posición.
Nuestra pérdida total ha consistido, en la infantería, en 6 oficiales muertos y un contuso; 60 muertos, 76 heridos y 12 contusos, de los cuerpos que manifiesta el estado que acompaño núm. 1. La de los enemigos ha sido mucho mayor según los informes recibidos en Medina, y las declaraciones de los prisioneros. La de nuestra caballería ha sido la que se manifiesta por el estado adjunto de esta arma núm. 2., habiendo superada en mucho la que tuvo el enemigo en la misma.
El mariscal de campo O. Martin de la Carrera, general de la vanguardia, elogia el ardor en general de las tropas de su mando, y recomienda a todos los individuos, particularizando a los que sellaron con su sangre su patriotismo; pido por los heridos, viudas, madres y huérfanos de los que murieron en la acción, y elogia el valor y entusiasmo de los individuos de artillería de su mando, á su gefe el teniente coronel D. Joaquín Caamaño, y al capitán D. Josef Miranda.
El mariscal de campo D. Francisco Xavir Losada, general de la primera división, elogia y recomienda á todos los gefes y oficiales, que cumplieron en un todo con sus órdenes, y principalmente, los que mandaban guerrillas, que eran el capitán 1º de Barcelona D. Josef Lorenzo, el teniente de la Corona D. Josef Herrero, el del general D. Juan Granella, el teniente graduado de capitán del de Orense D. Josef Novoa, y el subteniente de Betanzos D. Juan Martínez; diciendo haberse distinguido la artillería de su división, y recomendando á los oficiales de ella, el coronel D. Antonio Roselló, el capitán D. Martin Sarandia, y el subteniente D. Josef Belestá, que con acertados tiros inutilizaron los proyectos del enemigo.
El mariscal de campo D. Francisco Ballesteros, general de la tercera división, elogia mucho el ardor de sus tropas, distinguiéndose los 3 regimientos de Cangas, Candás, Luanco y Villaviciosa, pues en columna cerrada á la bayoneta resistieron el golpe de la caballería; á los 4 regimientos de Navarra, Princesa, Oviedo y Covandonga, y á los individuos de la artillería de su división, que con sus acertad0s fuegos inutilizó con mucha pérdida los proyectos da la caballería enemiga: recomienda particularmente á los individuos de su estado mayor, que son, el teniente coronel D. Fernando Miyares, capitán del real cuerpo de Ingenieros, el teniente de voluntarios de la Corona D. Juan Doz, segundo ayudante general de dicha división, al teniente del mismo real cuerpo D. Luis Corral , ayudante de campo de este general, y pide un grado para dos oficiales por clase de los tres primeros cuerpos.
EI comandante general de artillería D. Josef García Paredes, recomienda en general todos los oficiales é individuos de dicho real cuerpo, que empleados en las divisiones del exército, cumplieron con sus deberes, distinguiéndose con la brillantez y bizarría tan conocida en esta arma.
El brigadier D. Carlos Lemour, comandante general de Ingenieros, manifiesta que los individuos del real cuerpo de zapadores se hallaron siempre a las cabezas de las columnas D. Josef Fuente Pita, al mayor de brigada D. Josef Velarde, y al subteniente D. Miguel Ugarte, todos tres de dicho cuerpo, pues unidos a las guerrillas llevaron varias órdenes a la caballería.
Creo de mi obligación recomendar a V.E. para que lo eleva al conocimiento de S.M. la bizarría con que se portaron, y conocimiento militares que manifestaron en esta acción mi segundo el mariscal de campo D. Gabriel de Mendizabal, y los del mismo grado D. Martín de la Carrera, Don Francisco Ballesteros y D. Francisco Xavier Losada.
Recomiendo asimismo a V.M. a todos los oficiales que elogian los generales, conceptuando a estos y a aquellos muy dignos del premio que tenga a bien S.M. concederles, como igualmente al brigadier D. Josef García Paredes, comandante general de artillería, por las buenas y activas disposiciones que dio para el mejor servicio de su arma durante la acción; al primer ayudante general del cuartel maestre D. Ramon Calvet, coronel de Ingenieros, quien se ha hecho muy acreedor a las bondades de S.M. y a que le tenga presente en los premios que se digne dar a los individuos de este exército, por su incesante trabajo en los continuos reconocimientos, y por los conocimientos militares de que ha dado constantes pruebas, tanto en la colocación del exército en las alturas de Carpio, quanto en las demás posiciones que anteriormente han tomado las tropas de mimando.
El brigadier D. Josef O Donell, mayor general de infanterías, estuvo continuamente recorriendo todas las divisiones y expuesto siempre al mayor riesgo, demostrando mucha serenidad, intrepidez é inteligencia: este distinguido oficial ha merecido que S.M. atienda su mérito según fuere su real agrado.
=Dios guarde á V.E. muchos años. Cuartel general del Bodon 17 de diciembre de 1809=Exmó. Sr.= El duque del Parque Castrillo.=Exmó. Sr. D. Antonio Cornel.
S.M. queda muy satisfecho del valor con que se portó este exército en la acción de Medina, y tendrá presentes á los individuos que recomienda el general en gefe.
La vanguardia dirigida por su general el mariscal de campo D. Martín de la Carrera, marchaba en batalla con algunos batallones interpolados en columnas en los claros de la línea: sobre la derecha de esta iba la tercera división del mando del mariscal de campo D. Francisco Ballesteros, parte en batalla y parte en columnas cerradas por escalones: sobre la izquierda el mariscal de campo D. Francisco Xavier Losada, con la primera división de su mando, formada también en columnas cerradas, y la caballería dividida cubriendo las dos alas. Encargué a mi segundo el mariscal de campo D. Gabriel de Mendizábal la dirección inmediata de todas estas tropas; yo me coloqué con todos los ofíciales de mi estado mayor detrás del centro de la vanguardia. La segunda división me seguía en reserva formada en columnas á distancia de 400 pasos, mandada por su general el mariscal de campo Conde de Belveder; y la quinta división baxo las órdenes del brigadier marqués de Castrofuerte, quedó guardando la posición de Carpio que es la única que es la única que hay en aquella llanura.
Luego que conocieron los enemigos nuestra resuelta intención de atacarlos, se empezaron á retirar por escalones, correspondiendo al fuego de nuestra artillería, cuyo acierto segundado por el de la nube de tiradores destacados sobre ellos les causaba mucho daño, obligándolos muchas veces á tomar el trote. Después de haberlos perseguido así por espacio de media legua larga, sin que nuestro orden se alterase en lo mas mínimo, se agregaron á los enemigos unos 1000 caballos que venían á sostenerlos; pero que sin embargo volvieron caras con ellos continuando su retirada, y nosotros nuestra ordenada marcha, hasta que aquellos tomaron posición sobre una loma inmediata a Medina, donde tenían toda su infantería y otra porción fuerte de caballería con 9 piezas, entre las quales 2 de a ocho y 3 obuses. Aquí se trabó un vivo fuego de artillería con bastante acierto por una y otra parte: tuve el gusto de ver que no se desordenaba nuestra bizarra infantería, aunque cayesen en medio de sus columnas las granadas, y vi también reunirse y estrecharse en un momento la cabeza de una columna de la tercera división, desordenada por una bala de canon que se llevó 5 hombres, matando también a su intrépido gefe el coronel D. Juan Drimgeold. La misma serenidad se observaba en toda la línea, y sin embargo de hallarte parte de ella baxo el alcance de la metralla de á 8, ningún soldado se separa ni un momento de su fila. La artillería de estas divisiones servia sus piezas con aquel desembarazo que le es característico en el fuego, y los tiradores de las tres divisiones estaban al mismo tiempo empeñados con los del enemigo.
En este estado entraron de refresco dos regimientos de dragones enemigos, que según se supo después, acababan de llegar á Medina con alguna infantería en su apoyo, y al favor de la misma colina que servía de posición a los suyos, cayeron de improviso sobre nuestra caballería del ala derecha, que cedió el terreno desde luego. Este movimiento retrogado dexó en descubierto a la tercera división; pero estos valientes infantes acreditaron enérgicamente, que podían defenderse sin auxilio de otras armas. Algunos de sus tiradores esparcidos fueron acuchillados, y entre ellos el primer ayudante general de la división D. Salvador Molina que murió gloriosamente; pero una colima de tres regimientos, que por disposición y á presencia de su general, se estaba precisamente desplegando en aquel momento acabó su despliegue quando el enemigo llegaba á las bayonetas, y le recibió con un fuego á quema ropa tan acertado y bien servido, que volvió grupas muy de prisa dexando el frente de esta línea sembrado de hombres y caballos.
Llegó la noche á estorbar que se completase nuestra segura victoria, y cesó el fuego después de muy obscurecido: me mantuve 2 horas sobre el mismo campo de batalla, pero al cabo de ellas me retiré á la posición de Carpio por dar algún alimento y descanso a las tropas; y supe en la misma noche que Ios enemigos habían evacuado á Medina, recelosos del ataque que temieron. En la mañana siguiente envié un fuerte destacamento de caballería á tomar posesión de aquella villa, pero no me trasladé a ella con todo el exército por considerar defectuosa su posición.
Nuestra pérdida total ha consistido, en la infantería, en 6 oficiales muertos y un contuso; 60 muertos, 76 heridos y 12 contusos, de los cuerpos que manifiesta el estado que acompaño núm. 1. La de los enemigos ha sido mucho mayor según los informes recibidos en Medina, y las declaraciones de los prisioneros. La de nuestra caballería ha sido la que se manifiesta por el estado adjunto de esta arma núm. 2., habiendo superada en mucho la que tuvo el enemigo en la misma.
El mariscal de campo O. Martin de la Carrera, general de la vanguardia, elogia el ardor en general de las tropas de su mando, y recomienda a todos los individuos, particularizando a los que sellaron con su sangre su patriotismo; pido por los heridos, viudas, madres y huérfanos de los que murieron en la acción, y elogia el valor y entusiasmo de los individuos de artillería de su mando, á su gefe el teniente coronel D. Joaquín Caamaño, y al capitán D. Josef Miranda.
El mariscal de campo D. Francisco Xavir Losada, general de la primera división, elogia y recomienda á todos los gefes y oficiales, que cumplieron en un todo con sus órdenes, y principalmente, los que mandaban guerrillas, que eran el capitán 1º de Barcelona D. Josef Lorenzo, el teniente de la Corona D. Josef Herrero, el del general D. Juan Granella, el teniente graduado de capitán del de Orense D. Josef Novoa, y el subteniente de Betanzos D. Juan Martínez; diciendo haberse distinguido la artillería de su división, y recomendando á los oficiales de ella, el coronel D. Antonio Roselló, el capitán D. Martin Sarandia, y el subteniente D. Josef Belestá, que con acertados tiros inutilizaron los proyectos del enemigo.
El mariscal de campo D. Francisco Ballesteros, general de la tercera división, elogia mucho el ardor de sus tropas, distinguiéndose los 3 regimientos de Cangas, Candás, Luanco y Villaviciosa, pues en columna cerrada á la bayoneta resistieron el golpe de la caballería; á los 4 regimientos de Navarra, Princesa, Oviedo y Covandonga, y á los individuos de la artillería de su división, que con sus acertad0s fuegos inutilizó con mucha pérdida los proyectos da la caballería enemiga: recomienda particularmente á los individuos de su estado mayor, que son, el teniente coronel D. Fernando Miyares, capitán del real cuerpo de Ingenieros, el teniente de voluntarios de la Corona D. Juan Doz, segundo ayudante general de dicha división, al teniente del mismo real cuerpo D. Luis Corral , ayudante de campo de este general, y pide un grado para dos oficiales por clase de los tres primeros cuerpos.
EI comandante general de artillería D. Josef García Paredes, recomienda en general todos los oficiales é individuos de dicho real cuerpo, que empleados en las divisiones del exército, cumplieron con sus deberes, distinguiéndose con la brillantez y bizarría tan conocida en esta arma.
El brigadier D. Carlos Lemour, comandante general de Ingenieros, manifiesta que los individuos del real cuerpo de zapadores se hallaron siempre a las cabezas de las columnas D. Josef Fuente Pita, al mayor de brigada D. Josef Velarde, y al subteniente D. Miguel Ugarte, todos tres de dicho cuerpo, pues unidos a las guerrillas llevaron varias órdenes a la caballería.
Creo de mi obligación recomendar a V.E. para que lo eleva al conocimiento de S.M. la bizarría con que se portaron, y conocimiento militares que manifestaron en esta acción mi segundo el mariscal de campo D. Gabriel de Mendizabal, y los del mismo grado D. Martín de la Carrera, Don Francisco Ballesteros y D. Francisco Xavier Losada.
Recomiendo asimismo a V.M. a todos los oficiales que elogian los generales, conceptuando a estos y a aquellos muy dignos del premio que tenga a bien S.M. concederles, como igualmente al brigadier D. Josef García Paredes, comandante general de artillería, por las buenas y activas disposiciones que dio para el mejor servicio de su arma durante la acción; al primer ayudante general del cuartel maestre D. Ramon Calvet, coronel de Ingenieros, quien se ha hecho muy acreedor a las bondades de S.M. y a que le tenga presente en los premios que se digne dar a los individuos de este exército, por su incesante trabajo en los continuos reconocimientos, y por los conocimientos militares de que ha dado constantes pruebas, tanto en la colocación del exército en las alturas de Carpio, quanto en las demás posiciones que anteriormente han tomado las tropas de mimando.
El brigadier D. Josef O Donell, mayor general de infanterías, estuvo continuamente recorriendo todas las divisiones y expuesto siempre al mayor riesgo, demostrando mucha serenidad, intrepidez é inteligencia: este distinguido oficial ha merecido que S.M. atienda su mérito según fuere su real agrado.
=Dios guarde á V.E. muchos años. Cuartel general del Bodon 17 de diciembre de 1809=Exmó. Sr.= El duque del Parque Castrillo.=Exmó. Sr. D. Antonio Cornel.
S.M. queda muy satisfecho del valor con que se portó este exército en la acción de Medina, y tendrá presentes á los individuos que recomienda el general en gefe.
En consecuencia de la noticia de la derrota de Ocaña, el ejército de la Izquierda levanta el campamento de El Carpio y se retira hacia Salamanca. Al llegar el 28 á Alba de Tormes será alcanzado por las tropas del General Kellerman, que se había puesto en movimiento desde las inmediaciones de Valladolid, y que había tenido un pequeño choque con la retaguardia española el 26 en el Carpio. Sufriendo los españoles una dura derrota en Alba de Tormes.
En 1815 se concederá una cruz de distinción a las tropas que intervinieron en el combate:
Circular del Ministerio de la Guerra: se concede una cruz de distinción al egército de la izquierda del mando del Teniente General Duque del Parque por la gloriosa acción de Medina del Campo, dada el 23 de Noviembre de 18o9.
Al Teniente General Duque del Parque comunico con esta fecha lo siguiente:
He dado cuenta al Rey nuestro Señor del papel de V. E. de 24 de Junio próximo pasado, en el cual en calidad de General en gefe del egército de la izquierda expone el particular y distinguido mérito que contrajeron las tropas de su mando en la gloriosa acción, conocida por la de Medina del Campo, verificada el 23 de Noviembre de 1809, en cuyo día tuvieron la satisfacción de rechazar, batir y perseguir al egército enemigo en el espacio de las tres leguas que hay desde el Carpio hasta las puertas de la misma villa de Medina, donde se refugió momentáneamente al abrigo de la noche, que obligó á suspender la acción, pero siempre con ventaja del egército español. S. M. ha oido con mucho agracio dicha exposición; y á fin de dar á V. E. y á las tropas de su mando un público testimonio que trasmita á la posteridad la memoria de dicha gloriosa acción, y del aprecio que le merecen, ha venido en conceder á los Generales, Gefes, Oficiales y demás individuos de armas que tuvieron parte activa en ella una medalla de distinción, que, conforme al diseño presentado por V. E., será ovalada en campo blanco con una corona de laurel en su centro, y en el exergo el lema en letras doradas que dice: Medina del Campo, Noviembre 23 de 1809. Al valor; debiendo llevarse pendiente del ojal de la casaca ó chaqueta con cinta blanca, que tendrá á lo largo de ella en sus centros dos listas verdes; pero ninguno podrá usar de esta decoración sin haber obtenido antes el correspondiente diploma, que se expedirá por este Ministerio de la Guerra de mi cargo i habiendo acreditado su derecho ante la Junta de revalidación de empleos y grados militares con arreglo á lo resuelto en orden de S. M. de 2 de Mayo de este año.
De la misma orden lo traslado á V. para su inteligencia y efectos correspondientes. Dios guarde á V. muchos años. Madrid 2 de Julio de 1815.
Al Teniente General Duque del Parque comunico con esta fecha lo siguiente:
He dado cuenta al Rey nuestro Señor del papel de V. E. de 24 de Junio próximo pasado, en el cual en calidad de General en gefe del egército de la izquierda expone el particular y distinguido mérito que contrajeron las tropas de su mando en la gloriosa acción, conocida por la de Medina del Campo, verificada el 23 de Noviembre de 1809, en cuyo día tuvieron la satisfacción de rechazar, batir y perseguir al egército enemigo en el espacio de las tres leguas que hay desde el Carpio hasta las puertas de la misma villa de Medina, donde se refugió momentáneamente al abrigo de la noche, que obligó á suspender la acción, pero siempre con ventaja del egército español. S. M. ha oido con mucho agracio dicha exposición; y á fin de dar á V. E. y á las tropas de su mando un público testimonio que trasmita á la posteridad la memoria de dicha gloriosa acción, y del aprecio que le merecen, ha venido en conceder á los Generales, Gefes, Oficiales y demás individuos de armas que tuvieron parte activa en ella una medalla de distinción, que, conforme al diseño presentado por V. E., será ovalada en campo blanco con una corona de laurel en su centro, y en el exergo el lema en letras doradas que dice: Medina del Campo, Noviembre 23 de 1809. Al valor; debiendo llevarse pendiente del ojal de la casaca ó chaqueta con cinta blanca, que tendrá á lo largo de ella en sus centros dos listas verdes; pero ninguno podrá usar de esta decoración sin haber obtenido antes el correspondiente diploma, que se expedirá por este Ministerio de la Guerra de mi cargo i habiendo acreditado su derecho ante la Junta de revalidación de empleos y grados militares con arreglo á lo resuelto en orden de S. M. de 2 de Mayo de este año.
De la misma orden lo traslado á V. para su inteligencia y efectos correspondientes. Dios guarde á V. muchos años. Madrid 2 de Julio de 1815.
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