Batallas de la Guerra de la Independencia Española
La batalla de Ciudad Real tuvo lugar entre los días 26 y 27 de marzo de 1809 y enfrentó a los ejércitos napoleónicos y los españoles en Ciudad Real, en la actual comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.
Antecedentes
La batalla tiene lugar en el contexto de la Guerra de la Independencia Española y es especialmente importante por la cercanía de los hechos bélicos que sucedieron en la batalla de Valdepeñas el 6 de junio de 1808, en la batalla de Bailén en julio de ese mismo año y en otros enfrentamientos menores.
Estratégicamente las tropas francesas pretenden controlar las vegas del río Guadiana y asegurar las comunicaciones entre Madrid y Andalucía, comunicados por una red de caminos reales y de herradura de suma importancia.
Contendientes y resultado
Las operaciones bélicas y la batalla se dieron entre el IV Cuerpo del Ejército Imperial francés del general Sebastianiy el Ejército de La Mancha del general José de Urbina, conde de Cartaojal, en la que participaron más de 5000 hombres. Además, también se movilizaron numerosas partidas guerrilleras de patriotas de la propia Ciudad Real y pueblos colindantes como Miguelturra, Pozuelo de Calatrava o Carrión de Calatrava. El resultado de la batalla resultó de victoria para los franceses. Esto les permitió tomar la capital y toda la provincia, reanudando la comunicación con Andalucía e instalando guarniciones de caballería en el Cuartel de la Misericordia de Ciudad Real y de cuerpos menores del Ejército Imperial francés en Almagro, Daimiel y en el castillo de Manzanares.
Desarrollo de la batalla
El 26 de marzo de 18091 llegó la noticia a Ciudad Real de que las tropas francesas se aproximaban, pues venían del norte en contraofensiva para vengar la derrota de Bailén y persiguiendo a los restos de las tropas españolas, que les hacían frente como podían. Se enfrentaban de un lado el Ejército Imperial francés, con lo mejor de las tropas de choque de Europa, y sobre todo su excelente caballería de lanceros polacos, al mando del general Sebastiani y, de otro, los restos del Ejército español, derrotado en Uclés y Consuegra, formado por tropas desmoralizadas y con un armamento anticuado e insuficiente, entre Regimientos de Línea y la Milicia de Ciudad Real, al mando del general Conde de Cartaojal. El conde de Cartaojal había situado su cuartel general en Ciudad Real y sus Divisiones se extendían a lo largo de laprovincia: la Caballería hasta Manzanares, ocupando a Daimiel, Torralba de Calatrava y Carrión de Calatrava, y el grueso de la infantería se alojaba en las cercanías deValdepeñas. Ante esto, el general Sebastiani tomó la decisión de dividir su Ejército en dos: uno bajaría hasta Ciudad Real por el Camino Real de Andalucía, y el otro intentaría envolver a los españoles por su espalda.
Desde las 10 de la mañana del día 26, la División de Caballería del general francés Milhaud se acercó hasta Peralbillo, aunque fue rechazada en su intento de pasar los puentes fluviales hacia Ciudad Real, aun así, el refuerzo de las demás unidades del IV Cuerpo de Ejército francés, que acudieron en horas posteriores, sorprendió completamente al dispositivo español, y así durante todo ese día el Ejército español y las milicias provinciales, como la de Ciudad Real, resistieron el empuje del muy superior Ejército francés en el Puente de Nolaya, en el río Guadiana.
Al día siguiente, el 27 de marzo de 1809 tuvo lugar la batalla entre las tropas españolas y las tropas napoleónicas en el Guadiana a la altura del Puente Nolaya, tras envolver la caballería de los lanceros polacos los flancos de las fuerzas españolas, la infantería francesa, con su superioridad numérica arroyó a las tropas españolas que defendían el Puente Nolaya, incluida la artillería, tras esto, cayó parte de la infantería española situada en la falda del cerro de la Atalaya, la caballería española del Regimiento de Voluntarios de Madrid protegió la retirada de las tropas españolas de infantería hacia Almagro. El general español José Urbina, Conde de Cartaojal, huyó precipitadamente ordenando el repliegue de las tropas hasta Viso del Marqués.
Al mediodía los franceses llegaban hasta Ciudad Real liberando a los 80 prisioneros franceses que habían sido capturados por las tropas españolas en los combates de los días anteriores y que estaban presos en los sótanos de la Casa de la Caridad. Por parte española se registraron entre muertos, heridos y desaparecidos, cerca de 2000 bajas, perdiendo el Regimiento de Milicias Provinciales de Ciudad Real muchos hombres y su bandera.
Tras esto vendría la ocupación francesa de Ciudad Real hasta 1813, primero por el Regimiento de Húsares de Holanda, que usaron el Real Hospital de la Caridad como cuartel y después por otros regimientos.
ANTECEDENTES
Tras el levantamiento popular y de parte del Ejército español contra los invasores franceses de Madrid del 2 de mayo de 1808 y al tener noticia del Bando del 2 de mayo del Alcalde Móstoles el día 5 de mayo 1808 contra ésta invasión, el Ayuntamiento de Ciudad Real decidió convocar en la Plaza Mayor a los ciudadrealeños, para proclamar la adhesión de Ciudad Real a Fernando VII. Al final de ésta proclamación se colgaron del balcón del Ayuntamiento una imagen de la Virgen del Prado, patrona de Ciudad Real y un retrato del Rey Fernando VII. Esta tranquila capital de la provincia de La Mancha, de poco más de 7.000 habitantes iba a luchar contra el Imperio de Napoleón.
El 19 de julio de 1808 el Regimiento Provincial de Milicias de Ciudad Real, creado en 1766 y compuesto por 575 hombres al mando del Capitán de Infanteria Vicente Nieva, tomaba parte en la importante victoria del ejército español frente al ejército francés en la Batalla de Bailén, defendiendo el Cerro del Cerrajón en primera línea el Ala Izquierda en la 2ª División del Marqués de Coupigny, sufriendo 25 bajas. Como curiosidad en este batallón participó alistado con sólo 15 años Baldomero Espartero, futuro General del Ejército español y Regente de España.
A su vuelta en agosto fueron vitoreados por la población y homenajeados en la parroquia de La Merced. Para acceder a las condiciones del Reclutamiento, consultar los documentos depositados en el Archivo Histórico Nacional de Madrid con las signaturas AHN-C, Leg. 5.517 y AHN-C, Leg. 5.518.
Mapa de las Batallas de la Guerra de la Independencia de 1808-1814 Editado en el Centenario de la Guerra de la Independencia por la Real Academia de la Historia

Acto de Homenaje en el Parque de Gasset de Ciudad Real en junio del 2008, al Batallón del Regimiento de Milicias Provinciales de Ciudad Real en el Bicentenario de su participación en la Batalla de Bailén.
El 24 de noviembre de 1808 era activado otra vez el Regimiento de Milicias de Ciudad Real dentro del Ejército de La Mancha.
En la Provincia de La Mancha existían dos Regimientos Provinciales de Milicias; el de Ciudad Real y el de Alcázar de San Juan.
Ciudad Real contaba desde 1734 con un Regimiento de Milicias y desde 1766 con un Regimiento Provincial de Milicias.
Este Regimiento de Provincial de Milicias de Ciudad Real había sido creado o más bien refundado por el Real Decreto de Carlos III del 18 de noviembre de 1766 formado por 2 Batallones de Infantería y un total de 585 soldados de infantería. Siendo su primer jefe el Coronel Luis Antonio Treviño y Carvajal.
Su Jefe siempre era designado por el Ayuntamiento entre los militares retirados del Ejército de alta graduación de Ciudad Real o la Provincia de La Mancha, hacía sus prácticas los fines de semana en las eras cercanas a la ciudad, aportando el Ayuntamiento a cada miliciano su uniforme y armamento, tenía su Cuartel en la Plaza del Pilar esquina a la calle General Aguilera.
El Servicio en el Regimiento era por un periodo de 10 años. El Regimiento se reunía 1 vez al año para realizar Maniobras
Su Uniforme consistía en una Guerrera azul con las bocamangas rojas y el cuello rojo, pantalón blancos y bicornio negro.
Lo integraban algo más de 500 soldados y oficiales.
El 15 de enero de 1809 partía de la Junta Suprema de Gobierno de Ciudad Real la orden de Alistamiento y fortificación de Ciudad Real, a la vez que ponía en estado de alerta y al toque de campana a la población y a toda la Provincia.
En febrero en Ciudad Real, cumpliendo las órdenes de la Junta de Defensa de La Mancha, los preparativos ante la prevista contraofensiva francesa se habían iniciado, el Jefe del Ejército de La Mancha del General Conde de Cartaojal desplegó sus efectivos por la zona central de la Provincia de La Mancha ordenando el aposentamiento de varias unidades en Ciudad Real. Antes, en enero de 1809 el Intendente Juan de Módenes, siguiendo las órdenes del Marqués del Palacio, Jefe del Ejército de Sierra Morena, que el 17 de enero de 1809 preparaba el aposentamiento para 2 Batallones de Infantería y un Escuadrón de Caballería, unos 900 militares.
Como prueba un documento del Archivo Histórico Municipal de Ciudad Real, AHMCR Documento 418.
El 24 de marzo de 1809, el Conde de Cartaojal, se decidió a atacar por sorpresa a los franceses, avanzando desde Ciudad Real con la Caballería del Regimiento de Carabineros Reales, a al 7 Regimiento de Lanceros polacos destacado en los pueblos al norte de los Montes de Toledo, maniobró la caballería a fin de envolver al enemigo. Allí fueron atacados, causándoles muertos, algunos prisioneros y capturados sus estandartes y equipo, replegándose el enemigo hacia Orgaz, al llegarles refuerzos, los españoles tratan de llegar hasta Consuegra, no lo consiguen por estar ocupada por franceses la población, teniendo que volver precipitadamente a Ciudad Real.
Estandarte del 7 Regimiento de Lanceros Polacos del Vístula del Ejército Imperial Napoleónico, capturado por las tropas españolas del Ejército de La Mancha del Conde de Cartaojal en el pueblo de Los Yébenes (Toledo) y exhibido en una capilla lateral de la Catedral de Sevilla.
LA BATALLA POR LOS PUENTES DEL GUADIANA DE
CIUDAD REAL
El 26 de marzo de 1809 siendo Semana Santa y estando en plenos preparativos de concentración de tropas en torno a Ciudad Real, llegó a Ciudad Real la noticia de que las tropas francesas se aproximaban, pues venían del norte en contraofensiva persiguiendo desde el combate de Los Yébenes del día 24, a los restos del ejército español derrotado, que les hacía frente como podía.
Se enfrentaban de una lado, el Ejército Imperial Francés una fuerza combinada multinacional, con lo mejor de las tropas de choque de Europa, y sobre todo su excelente caballería de lanceros polacos del Vístula, al mando del General Sebastiani y de otro los restos del Ejército Español, derrotado en Uclés y Consuegra y formado por tropas desmoralizadas y con armamento anticuado e insuficiente, entre Regimientos de Línea y la Milicia de Ciudad Real, al mando del General José de Urbina, Conde de Cartaojal.
Vista aérea del Campo de Batalla. El río entonces era más caudaloso y la distancia entre orillas más grande, de unos 100 metros.
Fusilero Milicia Ciudad Real
LAS FUERZAS CONTENDIENTES:
Francia: IV Cuerpo de Ejército del General Horace Sebastiani:
General Milhaud: 2ª División de Dragones de la Caballería de Reserva: 24 escuadrones del 1º,2º,4º,9º,4º,20º y 26º de Dragones. Total: 2.500 hombres.
Caballería del IV Cuerpo: 4 escuadrones; del 3º Húsares Holandeses y de los Lanceros polacos del 1 Regimiento de la Legión del Vístula. Total: 1.000 hombres.
Caballería del IV Cuerpo: 4 escuadrones; del 3º Húsares Holandeses y de los Lanceros polacos del 1 Regimiento de la Legión del Vístula. Total: 1.000 hombres.
Total: 3.500 Hombres.
– España: Ejército de La Mancha del General José de Urbina, Conde de Cartaojal.
Regimiento de Caballería de Voluntarios de Madrid, Regimiento de Caballería de Húsares de Pavía, Regimiento de Infantería Provincial de Milicias de Ciudad Real. 1 Brigada de Artillería de Campaña.
Total: 2.220 Hombres.
El Campo de Batalla en la Actualidad Cerca de este paraje, a principios del siglo XX un pastor de Ciudad Real halló varios restos militares de la batalla, tales como botones del ejército francés y un aguila imperial, así como mosquetes.
Desde las 10 de la mañana del día 26, bajo la lluvia y el frío la División de Caballería del General francés Milhaud se acercó hasta Peralbillo, aunque fue rechazada en su intento de pasar los puentes del Guadiana hacia Ciudad Real, tras haber pasado el Puente Nolaya con 1.000 jinetes y 4 cañones, el contraataque de la caballería española los hizo volver a pasar el Puente de Nolaya en dirección a la aldea de Peralbillo.
Aún así, el refuerzo de las demás unidades del IV Cuerpo de Ejército francés, como los Dragones del 20 Regimiento que acudieron, les permitió mantener el puente del Molino del Emperador sobre el Guadiana, parapetándose dentro del Molino, lo que sorprendió por completo al dispositivo español, y así durante todo ese día el ejército español y las milicias provinciales, como la de Ciudad Real, resistieron el empuje del muy superior en número ejército francés en el Puente de Nolaya, en el río Guadiana y consiguieron expulsar a los franceses del Puente del Molino del Emperador, tras esto las tropas francesas se retiraron a Peralbillo y las españolas tras dejar una guardia en los 4 cañones emplazados en los puentes del Guadiana se retiró a Ciudad Real.
A la mañana del día siguiente el 27 de marzo de 1809 tuvo lugar la batalla decisiva entre las tropas españolas y las tropas Napoleónicas en el Río Guadiana a la altura del Puente Nolaya, tras avanzar la infantería francesa y ser rechazada otra vez por los cañones situados en los puentes, la División de Caballería Polaca del general Milhaud al manco de su coronel Konopka que por la noche había cruzado el puente sobre el Guadiana cercano al castillo de Calatrava consiguió envolver por sorpresa y apareciendo por la espalda a la sorprendidoRegimiento de Milicia de Ciudad Real que ni si quiera estaba en formación de combate para repeler el ataque por lo cual en poco tiempo vio sus flancos copados y ellos sin más escapatoria que retroceder en formación y disparando hacia el cerro de La Atalaya.
Al mismo tiempo, sobre las 8 de la mañana, la Infantería Napoleónica avanzó en tropel desde Peralbillo y con su superioridad numérica arroyó a las tropas españolas que defendían el puente de Nolaya, después cayó la infantería que se había replegado hasta el cercano cerro de La Atalaya, la caballería del Regimiento de Voluntarios de Madrid protegió la retirada de las tropas hasta el pueblo de Almagro. Al mediodía los franceses llegaron hasta Ciudad Real donde destrozaron la resistencia de las últimas tropas españolas parapetadas en sus murallas. Tras esto, Cartaojal ordenó la retirada hasta el pueblo del Viso del Marqués a unos 60 Kilómetros.
En ésta acción quedo destruido el Regimiento de Milicias de Ciudad Real, que perdió su Bandera, siendo distinguido por su acción el Capitán de Juan Hidalgo. En 1815 serán reconocidos por la Junta Superior Central los derechos del heroíco Capitán de la Milicia Don Juan Hidalgo, uno de los pocos que vio premiado su valor en la batalla de Ciudad Real.
Por parte española se registraron entre muertos, heridos y prisioneros las siguientes Bajas: 47 artilleros muertos. Prisioneros: 6 oficiales y 2.000 soldados, 5 Cañones, 1 Obús y 3 Banderas, entre ellas la de la Milicia de Ciudad Real.
Por parte Napoleónica las Bajas fueron de 100 entre muertos y heridos. Fue una gran victoria Estrátegica pues les permitió liberar el valle del Guadiana y dejar libre el paso de sus tropas e intendencia hacia Andalucía, lo conmemoran en el Arco del Triunfo de París:

Reconstrucción de la Bandera del Regimiento Provincial de Milicias de Ciudad Real
A las 2 de la tarde entran los franceses por la Puerta de Toledo de Ciudad Real y en las calles inmediatas empiezan a disparan sobre todo lo que encuentran a su paso, matando a seis personas.
El grueso de la fuerza de ocupación francesa se fue a Miguelturra. Antes el General francés al mando, Horace Sebastiani, esperó en la Puerta de Calatrava a que los ciudadrealeños salieran a suplicarle clemencia y que no destruyera la ciudad ni tomase rehenes, como era la costumbre militar de la época, pues no había Convenio de Ginebra ni de Viena; un grupo pequeño de ciudadrealeños, pues la gran mayoría habían huido a los cercanos montes, entre ellos gran parte de los cargos públicos, salió a pedirle clemencia y que no tomase en cuenta la lucha del Guadiana, a lo que el general francés accedió.
A las 2 de la tarde entraba en Ciudad Real el 3 Regimiento de Húsares de Holanda, con su coronel Roest d´Alkemade herido.
Una parte de la tropa de ocupación permanecería en Ciudad Real como destacamento de vigilancia, aquí empezó la ocupación francesa de Ciudad Real. De ésta manera el 3º Regimiento de caballería de Húsares de Holanda, quedó acuartelado en el Hospital de la Caridad de Ciudad Real.
Bando de Ocupación Francés de Ciudad Real 30 de marzo de 1809 Archivo Histórico Municipal de Ciudad Real Signatura 417
Además del 3 Regimiento de Húsares de Holanda, el 16 Regimiento de Dragones francés, fue el otro de los Regimientos del Ejército Imperial Francés que ocupó la Casa de la Caridad y estuvo de Guarnición en Ciudad Real de manera permanente, ambos de Caballería.
Para contrarestar la Ocupación en 1811 se forma un Escuadrón Franco de Húsares, de Caballería, con gente de Ciudad Real y Miguelturra para tratar de reconquistar Ciudad Real y hacer acciones de Guerrilla contra las tropas Francesas de Ocupación. La historia de dicha unidad se puede consultar en el Archivo Histórico Nacional en la Signatura: Diversos-Colecciones-9,N.26
Las tropas Napoleónicas destruirán gran parte de la Judería para hacer un parapeto de tierra y emplazar cañones alrededor de la actual Plaza de España.
La batalla de Cogorderos (23 de junio de 1811) fue una victoria española sobre las tropas de ocupación francesas junto a esta localidad leonesa, en el transcurso de la Guerra de Independencia Española.
Desarrollo
En junio de 1811, con los franceses ocupando el Páramo Leonés, el mariscal de campo José María de Santocildes –el heroico defensor de Sitio de Astorga, evadido de Francia seis meses antes– presionó de nuevo sobre la capital maragata aprovechando el traslado del mariscal Marmont a Extremadura para combatir a Wellington, lo que obligó a su evacuación. El jefe de la guarnición, el general Jeanin voló varios tramos de la muralla y se replegó a Benavente (19 de junio), entrando Santocildes en la ciudad el 22 de junio, tras 14 meses de ocupación francesa.
Entretanto el general Bonet, se trasladó de Asturias a León, concentrando sus tropas en la orilla derecha del Órbigo. Destacó desde La Bañeza al general de brigada Valleteaux con 3000 hombres. Al principio se limitaron a tirotearse de lejos, ya que los españoles faltos de caballería no querían aventurarse en el llano y Bonet, con menos efectivos, había recomendado prudencia a sus subordinados. Sin embargo, en la mañana del 23 de junio Valletaux logró socorrer a la guarnición de la aldea de Benavides y expulsar a los españoles, tomando algunos prisioneros. Enardecido por el éxito, el impetuoso francés decidió atacar a las tropas españolas situadas en el pueblecito de Cogorderos, sito junto a la carretera de Astorga a Ponferrada, sobre el río Tuerto. Éstas estaban conformadas por la 2ª División del 6º Ejército, dirigida por el general Taboada, en su mayor parte infantería reforzada con algunos elementos de caballería.
El combate
Las tropas francesas se destacaron a lo largo de un frente de unos dos kilómetros, desde la margen norte del valle de Valdecadierno hasta Quintana de Fon. Las posiciones españolas se situaban al sur de Villamejil, en el llano de la margen norte de Valdecadierno. Confiando en la superioridad de sus tropas sobre las milicias españolas, Valletaux se lanzó al ataque a pesar de su desventaja numérica.
Trabado el combate a la una del mediodía, los españoles se defendieron con tenacidad durante más de cuatro horas, hasta que acudió en su socorro el coronel Méndez de Vigo con sus tres batallones del regimiento de Oviedo, integrantes de la brigada Volante del general Castañón, que venían a marchas forzadas. Los recién llegados, sin descansar, atacaron a los franceses por el flanco, en combinación con la caballería de Taboada. Tres sangrientas cargas a bayoneta calada deshicieron por completo a los franceses, que se retiraron al cabo de siete horas y media de lucha, dejando atrás fusiles y equipo, así como varios cientos de prisioneros, entre ellos 11 oficiales. El propio Valletaux murió en combate en la primera carga. Los españoles tomaron tres águilas regimentales y literalmente cazaron a muchos de los huidos en la ruta hacia el río Órbigo.
A pesar a tan señalada victoria, Taboada, viéndose amenazado por el grueso del superior ejército de Bonet, se retiró a Astorga. Sin embargo, unos alarmados Bessièresy Bonet suspendieron el envío de más tropas a Extremadura, lo que favoreció el avance de Wellington por el sur. El ejército francés en León fue reforzado con varios miles de hombres al mando del general Dorsenne, que reemplazó a Bessières.
Orden de batalla
Españoles
Fuerzas iniciales
- 1.ª Sección de infantería, al mando del brigadier José Meneses (2552 hombres):
- 3 batallones del 6.º de Marina.
- 1 batallón de Tuy.
- 1 batallón de Cazadores del Rey
- 2ª Sección de infantería, al mando del coronel Manuel Mascareñas (3314 hombres):
- 3 batallones de Monterrey.
- 2 batallones de Voluntarios de León.
- 1 batallón de Zamora
- Caballería: 2 compañías de Húsares de Galicia (121 hombres), al mando de Miguel Domínguez, conde de San Antonio.
- Artillería: 1 batería de artillería a caballo del 4.º Regimiento, al mando del capitán Vicente Vázquez.
- Total aproximado: 6000 hombres
Refuerzos de la brigada volante de Castañón
- 3 batallones del Regimiento Provincial de Oviedo, al mando del coronel Pedro Méndez de Vigo.
- 1 compañía de Húsares de Asturias, al mando del teniente José Fombella.
- Total: 1321 hombres
Franceses
- 2 batallones del 119.º Regimiento de línea, al mando del coronel Jean Baptiste Cretin.
- 3 batallones del 122.º Regimiento de línea, al mando del coronel Nicolas Gruardet.
- 1 compañía del 28.º de Cazadores a Caballo.
- Total aproximado: 3000 hombres.
El “ Combate de los Altos de Cogorderos “, 23 de junio de 1811.
Una Victoria del 6º Ejército Español en las Tierras Llanas de León durante la Guerra de la Independencia.
El 6º Ejército Español, en la primavera de 1811, se organizaba, con una fuerza teórica de 20.000 hombres (aunque con una caballería y artillerías muy débiles por falta de caballos ) en tres divisiones al mando la 1ª de Francisco Javier Losada[1], la 2ª de Francisco Taboada Mosquera y Gil,[2] y la 3ª por Francisco Cabrera[3] ( más una cuarta de Reserva acantonada en Lugo ).El Comandante en jefe de operaciones (desde el mes de abril) el Mariscal de Campo José María de Santocildes, pudo ese verano de 1811 (bien asistido por un eficaz Cuerpo de Estado Mayor al mando del brillante y laborioso brigadier Juan José Moscoso[4]) cumplir con gran brillantez y tenacidad los requerimientos del Duque de Wellington. Este, tras haber expulsado, de nuevo, a los franceses de Portugal tras su victoria defensiva en Torres Vedras, a las puertas de Lisboa, y tras la sangrienta victoria hispano británica de la Albuera del 17 de mayo en Extremadura, emprendió un primer intento de recuperar Badajoz de manos francesas. Ello motivó una rápida marcha de muchas tropas francesas desde el reino de León hacia Extremadura.Aprovechando este movimiento, Santocildes en una brillante campaña de estival sobre las llanuras de León, descendió de las montañas y comenzó a acosar a las debilitadas guarniciones francesas del llano. A pesar de la siempre acuciante escasez de caballería, arma imprescindible para poder actuar el los páramos y llanuras de León, Santocildes avanzó hacia el Orbigo, y desde Sanabria hacia La Bañeza. Creyendo amenazada la ciudad de León, los franceses evacuaron rápidamente Astorga el 20 de junio volando, su gobernador el general Jeanin, varios tramos de muralla para evitar que fuera ocupada por los españoles.También y por orden del Mariscal Bessières desde Valladolid, Comandante en jefe del Ejército francés del Norte de España desde el 15 de enero de 1811, se abandonó Asturias a fin de concentrar sus fuerzas en las llanuras de León. La veterana división del general francés Bonet, que había vencido en repetidos encuentros a las tropas asturianas en los meses precedentes se establecería en León.El mismo Santocildes tuvo la paradoja de volver a ocupar, brevemente, Astorga, la misma ciudad que había perdido 14 meses atrás y de la que había salido cautivo para Francia.[5]Apenas tres días después tendría lugar la victoriosa acción de los “ Altos de Cogorderos “ en la que el general Francisco Taboada con la 2ª sección ( brigada al mando del coronel Manuel Mascareñas Sardías[6] ) de su 2ª División, y el auxilio de la brigada volante asturiana de Federico Castañón conseguirían batir a la potente brigada francesa del brillante general Jean-André Valletaux ( compuesta por tres batallones del 122º y dos del 119º de línea con 50 cazadores a caballo ).[7] El general francés, fiado en exceso en sus victorias de los meses pasados en Asturias, atacó imprudentemente con sus 4 batallones a los 6 españoles de la 2ª brigada de Taboada al norte de Astorga. Las guerrillas españolas consiguieron detener el avance de los batallones imperiales, cuyos voltigeurs no consiguieron abrirse paso ante la tenacidad de la infantería ligera española; tras seis horas de rudo combate y cuando empezaba a oscurecer, acudiendo al ruido del cañón y tras una marcha forzada de varias horas, llegaron al campo de batalla, por el flanco norte, los tres batallones del regimiento de Oviedo de la brigada Volante asturiana del general Federico Castañón. Sin apenas tiempo para tomar aliento, dos de los batallones, precedidos por sus compañías de cazadores, cargaron a la bayoneta contra los batallones franceses del 119º y 122º de línea; la brigada de Valletaux fue batida, el mismo brigadier francés, que se puso al frente de sus compañías de élite para intentar detener el ataque, perdió la vida en la primera carga a la bayoneta de los asturianos.[8]“Fue entonces cuando el esforzado jefe de la Sección la pliega en Columna, y llevándola cubierta con tiradores, cae impetuosamente sobre el flaco derecho enemigo, quien estando a su defensa cedió el campo. El mismo Baltó, que observó la intrepidez de nuestra victoriosa columna, quiso cargarla, puesto a la cabeza de una terrible manga de granaderos, más pagó su temeridad, recibiendo una herida mortal, feliz accidente que llegando a trastornar a los franceses, se pusieron en retirada desordenada”[9]Como cuentan, aún hoy, los ancianos del lugar, que le contaron a ellos sus abuelos, al final de la batalla y al empezar la desbandada francesa, la caballería española tocó a “ degüello “, y sus jinetes, junto con toda la infantería persiguieron a los franceses durante varios kilómetros hasta el río Orbigo, “ matándoles como gusanos “ allí donde les alcanzaban[10].Así nos refiere la “ Acción de los Altos de Cogorderos “ el Boletín Oficial del Estado Mayor del 6º Ejército en el Resumen Histórico de las Operaciones del Ejército, Junio de 1810:“ Día 23.Hicieron los enemigos un reconocimiento hacia Cogorderos, posición que ocupaban parte de nuestras tropas, empezando la acción por las avanzadas de ambas armas que se sostuvieron con el mayor orden, y llegados a la posición de Cogorderos, se continuó un fuego de guerrillas que duró 7 ½ horas, la que terminaron cayendo sobre el flanco derecho del enemigo, parte de las tropas de la 1ª Sección de la 2ª División, las que con los húsares Asturianos hicieron retroceder vivamente al enemigo, cogiendo fusiles, cajas de guerras, y otros despojos. En este reconocimiento tuvieron os enemigos la pérdida de 500 hombres con muchos oficiales y el General Valletoux muertos. La nuestra fue de 16 muertos de Monterrey, Voluntarios de León y Húsares de Galicia y Asturianos, 72 heridos con 3 oficiales y 3 sargentos, 11 contusos y 15 prisioneros, de los que se han presentado 5 “[11]Por su parte, el Brigadier don Federico Castañón, natural de Vegamián y de 39 años de edad, nos refiere su versión del victorioso combate en su Hoja de Servicios:“ Se le nombró Comandante General interino de la 1ª Sección de la 1ª División, y en propiedad de la 3ª de la misma, con las que situado en el flanco izquierdo de la línea sobre Astorga, atacó con rapidez y un rápido movimiento el 23 de junio en Cogorderos, donde decidió en momentos las acción a la bayoneta y causó a los enemigos notable pérdida, batiéndose en facha con el General Waletó, que fue despojo de su campo recibiendo la muerte a la primera carga; cogió 30 prisioneros, 3 águilas, 28 cajas de guerra, mucho armamento y recibiendo, sobre todo, el placer de vestir la mayor parte de su división con el despojo de los muertos, y de ser herido levemente en la frente; mereciendo por la gloriosa jornada de este día la recomendación del General en Jefe “[12]Ningún historiador confirma el hecho de que los españoles capturaran tres águilas francesas en el combate. Respecto a las bajas el historiador francés Martinien [13]en su monumental estudio sobre las pérdidas en oficiales de las unidades imperiales en las guerras napoleónicas, nos confirma que, solamente en mandos, el 119º y el 122º regimientos franceses tuvieron un teniente y dos subtenientes muertos, y dos jefes de batallón ( Paty y Sauvaire ), seis capitanes y dos tenientes heridos. Igualmente el mando español certificó que el mayor Etienne Gauthier, del estado mayor de la División Bonet, fue herido también en el combate. [14]El feliz resultado de esta acción causó tal alarma a Bessières y Bonet, que se interrumpió la marcha de más fuerzas francesas hacia el sur de la Península, favoreciendo así los planes de Wellington.En clara reprensión a su fracasos ante las tropas españolas y la evacuación de Asturias y el abandono de Astorga, Bessières fue sustituido el 8 de julio por Napoleón en el mando del Ejército francés del Norte, por el General Dorsenne.Gaceta de la Regencia de España e IndiasDel Jueves 11 de Julio de 1811 ( pag. 731 ).“ El día anterior 23 reunidos los enemigos del Orbigo, Benavides e inmediaciones en número de 2.000 infantes y algunos caballos, atacaron la 2ª Sección de la 2ª División al mando del Coronel Don Manuel Mascareñas, y bajo las órdenes del Mariscal de Campo Don Francisco Taboada y Gil, en las alturas de Cogorderos. Estos jefes les disputaron gloriosamente, y causándoles pérdida considerable, el terreno por espacio de 7 horas, hasta que al anochecer el oportuno y rápido movimiento de la Sección del cargo del brigadier Don Federico Castañón sobre el flanco derecho de los enemigos, decidió la acción, obligando a estos a retirarse a sus antiguas posiciones, perseguidos por nuestra caballería y tropas ligeras, dejando cubierto el campo de batalla y el camino de cadáveres, fusiles, mochilas, cajas de guerra, etc.Las circunstancias en que se halla el Ejército no han permitido hasta ahora formar detalles; no obstante puede asegurarse que la pérdida de los enemigos no baja de 300 muertos y heridos, contándose entre los primeros al general de brigada Valletaux, que mandaba la acción “.Gaceta de la Regencia de España e IndiasDel Jueves 1 de Agosto de 1811 ( pag. 797 ).Artículo de Oficio
“ El jefe de Estado Mayor del Sexto Ejército, el brigadier Don Juan Moscoso, desde el Cuartel General de Vega de Magaz, con fecha de 30 de junio, da el parte siguiente:Parte de la Acción de Cogorderos del 23 de Junio.Para poder observar de cerca los movimientos de la División del general Bonet, que situada en León tenía extendidas sus principales fuerzas sobre el Orbigo, y para impedir que sus partidas hostigasen el país de la orilla derecha, se situaron las tropas de la 1ª Sección de la 1ª División, y la 2ª de la 2ª el día 22, en una línea comprendida desde el lugar de Sueros a Fontoria, ocupando a Astorga con un destacamento, y dejando la 1ª Sección de la 2ª colocada sobre el camino real de Manzanal, para que sirviese de reserva a las tropas avanzadas, teniendo además observado con un cuerpo y 40 caballos el camino de la Bañeza a Astorga.En esta posición, colocadas en Antoñán del Valle una compañía de Monterrey y otras de húsares de Galicia, se extendieron hasta el pueblo de Benavides, donde acudió a las 8 de la mañana del 23 de junio el escuadrón de húsares asturianos en auxilio de la gran guardia de 30 caballos que estaban en este pueblo batiéndose; y desalojando con la mitad del escuadrón a los enemigos, que eran 200 infantes y 40 caballos, los persiguió media legua; pero observando que de Orbigo salían considerables fuerzas de infantería y caballería, que fueron todas las del general Valletaux, emprendió su retirada, que hubiera concluido sin desgracia, a no encontrar a su paso por Benavides una porción de infantería de Monterrey muy expuesta, a la que se propuso salvar, y lo consiguió, pero con la pérdida del alférez Don Francisco Riaño y 6 hombres, de que recogió 4 caballos por lo respectivo a su escuadrón.Continuaron la retirada las tropas de Monterrey y húsares de Galicia, y sosteniéndose mutuamente, se replegaron hasta colocarse delante de las columnas de la Sección. El Comandante de ésta, el coronel Don Manuel Mascareña, después de tomadas las primeras medidas, avisó al general de la División, y trasladado éste hacia Cogorderos situó las tropas de la 2ª Sección en las lomas de la derecha del río Tuerto, que en el día es de corto caudal, ocupándolas con los cuerpos de Monterrey, Voluntarios de León y 3º de Zamora en masa, y previno a la 1ª Sección lo conveniente para que apoyase a la 2ª, en caso de verse precisada a replegarse.Todo así dispuesto, observó que las compañías avanzadas se batían en retirada con el mayor orden y serenidad, y que llegadas a la vista de las columnas ya no retrocedieron un paso; al momento fueron destinadas guerrillas fuertes de los tres cuerpos, que sostuvieron el fuego por espacio de 7 horas, y cogía la extensión de cerca de media legua, sin que a pesar de la ventajosa posición de las enemigas, lograsen estas hacer aflojar a un solo soldado de los que componían las nuestras, que eran reforzadas a proporción que lo hacían las contrarias, con lo que se empeñó un vivísimo fuego, y continuó sin interrupción hasta que la 1ª Sección de la 1ª División, mandada por su Comandante interino, el Brigadier Don Federico Castañón, que estaba situada en Sueros, valiéndose de la proporción que su colocación le presentaba, maniobró con tal inteligencia e intrepidez, que si la noche no hubiese sido obstáculo a concluir la carga, hubieran perdido los enemigos toda o la mayor parte de los 3.000 hombres con que atacaron; pues las compañías de cazadores de Oviedo, disputándose la preferencia en atacar a la bayoneta, lo ejecutaron ambas, consiguiendo poner a los enemigos en fuga precipitada, en la cual, a pesar de la oscuridad fueron algunos acuchillados por nuestra caballería.Las dos piezas de artillería volante al cargo del teniente Don Vicente Vázquez, hicieron un acertado fuego sobre las masas enemigas que sostenían sus guerrillas.La perdida de los enemigos, que los primeros avisos supusieron de 300 hombres con muchos oficiales, el general Valletaux muerto, y el coronel Gautier herido, se ha sabido por carta interceptada del general Bonnet a Bessières que es de cerca de 500 hombres con muchos oficiales y la muerte del referido general, sin hablar cosa alguna de Gautier. Las tropas de la 1ª Sección de la 1ª División cogieron 6 prisioneros, 7 cajas de guerra, 34 fusiles, 40 mochilas, y 3 caballerías con otra porción de efectos y prendas sueltas que abandonaron en el primer momento de la fuga.
Nuestra pérdida consiste en 16 muertos de los cuerpos de Monterrey, Voluntarios de León y húsares de Galicia, y de los de Asturias 72 heridos con 3 oficiales y 3 sargentos, 12 contusos con un oficial y 15 prisioneros con otro oficial, de los que se han fugado 5 húsares asturianos, y se han perdido 11 caballos y otro herido “.Orden de batalla español
Sexto Ejército. Mariscal del campo José María Silvestre de Santocildes.2ª División. Mariscal de Campo Francisco Taboda y Gil.1ª Sección ( brigada ), Comandante el Brigadier José Meneses- 6º de Marina: 1.364 hombres ( 3 batallones ), brigadier José Meneses.
- Tuy: 683 hombres ( 1 batallón ), sargento mayor Gaspar Gisbert.
- Cazadores del Rey: 505 hombres ( 1 batallón ), sargento mayor Joaquín Bilbao.
2ª Sección ( brigada ), Comandante el Coronel Manuel Mascareñas.- Monterrey: 1.947 hombres ( 3 batallones ), coronel Manuel Mascareñas.
- Voluntarios de León: 1.004 hombres ( 2 batallones ), coronel Domingo de Sierra.
- Zamora: 242 hombres ( 1 batallón ), se ignora el mando.
Caballería: 1 Escuadrón ( dos compañías ) de Húsares de Galicia, 121 jinetes ( capitánAntonio Gallarza ). Comandante de la Caballería: el Ayudante Mayor de losHúsares de Galicia, Miguel Domínguez, conde de San Antonio.Artillería: 1 batería de artillería a caballo del 4º Regimiento, capitán Vicente Vázquez.División de Vanguardia. Mariscal de Campo Francisco Javier Losada.1ª Sección ( brigada volante ), Brigadier Federico Castañón y Lorenzana.- Oviedo: 1.268 hombres ( 3 batallones ), Coronel Pedro Méndez de Vigo.
Caballería: una compañía de Húsares de Asturias, 53 jinetes ( teniente José Fombella )Orden de batalla francés
Ejército del Norte. General Jean Baptiste Bessières.División del General Jean Pierre Bonet.Brigada Jean-André Valletaux[17]: 2.500 hombres aprox.- Regimiento 119º de línea ( 3 batallones ). Coronel Jean Baptiste Cretin, 44 años.
- Regimiento 122º de línea ( 2 batallones ). Coronel Nicolas Gruardet, 47 años.
- Una Compañía del 28º de Cazadores a Caballo ( 50 jinetes ).







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