domingo, 14 de mayo de 2017

Antiguos imperios de Europa

imperio carolingio

Aula regia o Aula regis (en latín 'atriosalón o sala del rey'), era el nombre con el que se conocía a la gran salasala de recepciones o salón del trono1 de la Domus Flavia, el palacio de Domiciano en el Palatino romano.2 Hoy forma parte del conjunto monumental que ha sido declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.3
Por metonimia, el nombre se dio a una institución consultiva de las monarquías germánicas de la Alta Edad Media, independientemente del lugar donde se reuniera. Particularmente desarrollada fue la del reino visigodo de Toledo, que también recibía las denominaciones de consilium o consilium regis ('consejo' o 'consejo real'), de senatus ('senado'), de palatium regis ('palacio' o 'casa del rey') o de officium palatinum ('oficio de palacio'), términos a veces identificables, aunque también designaban a cuerpos más restringidos, siendo el Aula la asamblea más numerosa. Su composición, que algunos reyes (especialmente Leovigildo) procuraron controlar, varió con el tiempo, aunque comprendía en todo caso a los principales dignatarios (maioresmagnates o seniores). En la medida en que la monarquía era electiva, la función de esta institución era trascendental, puesto que incluía la designación de los propios reyes además del asesoramiento legislativo, judicial, político y militar de las decisiones que tomaba al rey; como correspondía a la tradición germánica del thing o asamblea de guerreros libres (que sobrevivió en Islandia con el nombre de althing).4
Herederos de esta institución mixta romano-germánica fueron tanto la corte regia entendida como conjunto de cortesanos y de funcionarios en torno a las monarquías feudales como las instituciones parlamentarias medievales (Reichtag o Dieta Imperial del Sacro Imperio Romano GermánicoCortes en los reinos cristianos peninsularesparlamento inglésEstados Generales de Francia, etc.) y las instituciones judiciales (Curia Regisparlements franceses, audiencias y chancillerías castellanas, etc.).
Se han identificado como Aula Regis salas en los palacios carolingios (Palacio de AquisgránPalacio de Ingelheim —finales del siglo VIII y comienzos del siglo IX—).5 El rey Ramiro I de Asturias mandó construir su Aula Regis como parte de un complejo palaciego mayor, a las afueras de la ciudad de Oviedo. La desaparición de otras partes dejó el edificio aislado y fue convertido en iglesia (Santa María del Naranco, año 850).6
Se ha propuesto que el modelo arquitectónico de todas estas salas fue la Basílica de Constantino de Tréveris.

Restos del Aula Regia, Ingelheim.
Reconstrucción digital del Aula Regia de Ingelheim.







La batalla de Mallorca fue una batalla sostenida, y ganada, por la escuadra de Ermenguer de Apmurias en el año 813, en aguas de Mallorca, contra la flota sarracena, que venía de asolar Córcega.

Batalla de Mallorca (813)
Guerras contra los piratas musulmanes
Península ibérica 814.svg
Fechaaño 813
LugarMallorca
Coordenadas39°58′00″N 3°08′00″ECoordenadas39°58′00″N 3°08′00″E (mapa)
ResultadoVictoria franca
Beligerantes
Imperio carolingioEmirato de Córdoba

La batalla

El conde Ermenguer de Apmurias esperó subrepticiamente en Mallorca a la armada musulmana, y la victoria se saldó con la captura de ocho naves y la liberación de quinientos cautivos corsos.
La batalla pone de manifiesto el interés del Imperio carolingio para competir con el dominio naval islámico; para la historia de Cataluña tiene la importancia de ser la primera referencia a una acción armada naval medieval de los condados catalanes; respecto a Mallorca , no aporta información significativa sobre las relaciones con el imperio carolingio, pero el hecho de que Ermenguer pudiera esperar a escondidas los adversarios, permite suponer, al menos, unas relaciones amistosas de los mallorquines con los francos, después del auxilio que les había dado Carlomagno en el año 799.

Las fuentes

Las referencias a la batalla se encuentran en varios cronicones francos, pero todos ellos reproducen, con pequeñas variaciones, la obra del cortesano de CarlomagnoEginardoAnnales Reine Francorum (830),1 que relata los hechos de la siguiente manera:
«Mauris de Corsica ad Hispaniam cum multa praeda redeuntibus, Irmengarius Comes Emporitanus in Maiorica insidias posuit, et octo naves eorum cepit, in quibus quingentos et eo amplius Corsos captivos inuenit. Hoc Mauri vindicare volentes Centumcellas Tusciae civitatem et Niceam provinciae Narbonensis vastaverunt. Sardiniam quoque adgressi commissoque cum Sardis proelio pulsi ac victi et multis suorum amissis recesserunt.»
EginardoAnnales Regni Francorum

Las derivaciones historiográficas

La historiografía ha desarrollado el evento añadiendo elementos que no se pueden deducir de las fuentes, así, califican de piratas a los sarracenos o presuponen que de los hechos se derivó la conquista carolingia de las islas Baleares. Estas ampliaciones ya se encuentran, junto con elementos legendarios, en la «Segunda parte de la crónica general de España» (1551), de Pere Antoni Beuter,2 y se pueden seguir rastreando en obras históricas del siglo XX.






Dietas de Tolosa o asambleas de Tolosa son denominaciones historiográficas1 para una serie de reuniones de notables del reino carolingio de Aquitania, bajo Luis el Piadoso (titular del reino por concesión de su padre Carlomagno), que se celebraron en la ciudad de Tolosa (Toulouse) a finales del siglo VIII y comienzos del siglo IX. Determinaron el avance de la Marca Hispánica por el territorio de los futuros condados catalanes.
La segunda Dieta de Tolosa (798),2 convocada por el conde Guillermo I de Tolosa, incluyó la presencia de los embajadores de Alfonso II de Asturias y de Bahlul ibn Marzuq3 (valí de Huesca, enfrentado al emirato de Córdoba), que fueron recibidos en audiencia por Luis. Posiblemente entre las consecuencias de esta dieta estuvo la revuelta de Pamplona (799): el buen entendimiento entre los Banu Qassi y los Íñiguez, obedientes a los emires de Córdoba, había permitido el mantenimiento del control andalusí de Pamplona y las vías de comunicación del Pirineo occidental (batalla de Roncesvalles, 778). Mutàrrif ibn Mussa ibn Fortun,4 un hijo de Mussa I el Grande, gobernaba Pamplona en 798. Según indica Ibn Hayyan, las facciones vasconas enemigas de los Íñiguez se sublevaron con ayuda de los francos de la Gascuña y mataron a Mutàrrif. Desde entonces se considedaró a Balaixk al-Jalaixqí (Velasco el Gascón) como líder o caudillo de la ciudad de Pamplona. La revuelta fue aprovechada por el Reino de Asturias para realizar uno de sus periódicos ataques contra Lisboa. El historiador Lacarra estima que el proyecto sería incluso más ambicioso: aprovechar los contactos con los rebeldes muladíes para apoderarse de buena parte de la Marca Superior (al-Tagr al-Ala), particularmente las ciudades de Barcelona, Huesca y Tortosa; aunque tales proyectos no se concretaron más que posteriormente con el avance hacia Barcelona. La reacción del emirato fue una aceifa de Muawiya ibn al-Hàkam (hijo de Alhakén I) contra Álava y Castilla, donde fue derrotado (batalla de Conchas de Arganzón,5 septiembre u octubre de 801).
La tercera Dieta de Tolosa (800)6 decidió la salida de las tropas hacia Barshiluna (Barcelona), dirigidas por el rey. El valí Sadun al-Ruayni les salió al encuentro, subordinándose a Luis, pero evitó su entrada en la ciudad, con lo que éste tuvo que reorientar sus tropas hacia Larida (Lérida -sitio, toma o batalla de Lérida-),7 que fue saqueada, destruyéndose sus defensas; después, siguiendo el curso del Cinca, las tropas de Luis asediaron Wasqa (Huesca), cuyo valí, Azam o Hassan,8 se le sometió nominalmente pero impidió su entrada en la ciudad (de forma similar a lo que había ocurrido ante Barcelona), teniendo que volver a Tolosa para pasar el invierno.
La cuarta Dieta de Tolosa (801)9 decidió las operaciones que llevaron a la conquista de Barcelona y trató el tema de una revuelta de los gascones que habría tenido lugar uno o dos años antes. La muerte de Burdungió, conde de Fesenzac10 (que por su nombre posiblemente sería un noble borgoñón); había llevado a su sustitución por Liutardo (hijo del conde de París y hermano de Begón de Tolosa), al que se opusieron los nobles gascones, que quemaron vivos a los que no mataron en batalla. Citados a la corte de Luis el Piadoso, pusieron obstáculos a su comparecencia, pero finalmente acudieron y fueron condenados a muerte, algunos de ellos quemados vivos por aplicación de la ley del talión.

Contexto

Ipso tempore Hluduwicus rex, coacto populo regni sui, Tolosae de his quae agenda videbantur tractans deliberabat.
Según la tradición, Ludovico Pío, durante el sitio que precedió a la toma de Barcelona en 801, mandó construir una iglesia, en honor de San Saturnino de Tolosa, en un montículo llamado el Cogoll, no lejos del sector norte de la muralla de Barcelona, al lado de la Strata Francisca, la ruta que atravesaba el Pirineo.12
Abd al Malik ben Mugith [hermano de Abd al-Karim ], atacó Gerona y Narbona, que no logró tomar, y arrasó los territorios de la antigua Narbonense, dirigéndose hacia Carcasona; junto al río Orbiel, afluente del Aude, le salió al encuentro el duque Guillermo de Tolosa con otros condes, quien, tras larga resistencia, tuvo que huir (793). Abd al-Malik regresó por el Segre cargado de inmenso botín. El saqueo de un territorio, que desde hacía una generación no había conocido a los ejércitos musulmanes, debió producir en la corte de Carlos profunda emoción. Este se convenció de la necesidad de asegurar militar y espiritualmente la frontera meridional del reino, y, un tanto apaciguadas las fronteras orientales, pudo prestar mayor atención a los asuntos de España. Esta nueva fase coincide con la muerte de Hisham y la sucesión de su hijo Al-Hakam (796), que se vio disputada por sus tíos Sulayman y Abd Allah. Algunas expediciones de tanteo enviadas a España —una de ellas mandada por su hijo Luis sobre Huesca— provocaron una reacción favorable hacia los francos. Un musulmán, Sadun al-Ruayni (Zado, según las crónicas carolingias), que se había alzado con la plaza de Barcelona, se presentaba en Aquisgrán para someterla a Carlos (797); Abd Allah, tío de Al-Hakam, acudía también a Aquisgrán buscando apoyo para sus pretensiones; en la región del Ebro, otro musulmán, Bahlul ben Marzuq, se levantaba igualmente contra el emir y se apoderaba de las plazas de Zaragoza y Huesca; desde Asturias, una embajada de Alfonso II acudía a Heristal ofreciendo presentes, y sin duda, solicitando la ayuda de Carlos contra las devastadoras incursiones de los cordobeses. El poeta áulico Teodulfo, visigodo refugiado, ahora obispo de Orleáns, excitaba a Carlos a que sometiera a los árabes cordobeses como acababa de hacerlo con los ávaros. La corte aquitana de Luis el Piadoso toma la dirección de los asuntos de España, aunque el mando efectivo lo tiene San Guillermo, duque de Tolosa, sin que por eso Carlos renuncie a tomar las últimas decisiones. Se abandona ahora la antigua táctica de entenderse con los cabecillas rebeldes y se procede a fortificar la frontera. Se restauran las fortalezas de Ausona, Cardona, Caserras y otras plazas, cuya guarda se encomienda al conde Borrell; una nueva legación del rey de Asturias se presenta en Tolosa ofreciendo parte del botín capturado en el saqueo de Lisboa (798).13
La abuela paterna de Abd ar-Rahman II se llamaba Zujruf y era Umm walad ["madre de hijo", la esclava que había dado un hijo a su señor -ya no podía ser vendida y obtenía la libertad cuando quedaba viuda-] como su nuera Halawa o Dulce por haber dado a Hisam I un hijo, el futuro al-Hakam I. según el Dikr, Zurjuf había sido regalada a Hisam I "por Carlomagno, hijo de Pipino, cuando firmó la paz con Abd ar-Rahman" [I]. Esta importante noticia se relaciona con otra dada a conocer por Levi-Provençal en su España musulmana: "El rey de los francos, Carlos (Karlo), poderoso de esta nación, se puso en correspondencia con Abd ar-Rahman I, despues de haber mantenido con él durante cierto tiempo relaciones hostiles. Dándose cuenta de que el Emir estaba dotado de una energía y una bravura verdaderamente notables, trató de atraérselo ofreciéndole una alianza matrimonial y una tregua; Abd al-Rahman I le contestó favorablemente respecto a la tregua; pero la alianza matrimonial no se llevó a efecto. El sentido del texto podría interpretarse al revés, es decir, que Abd ar-Rahman I solicitara la tregua. Ya subrayaba Levi-Provençal que aunque ese proyecto matrimonial entre las dinastías carolingia y omeya podría resultar extraño, no tiene nada de inverosímil. El pasaje aludido del Dikr parece confirmar este matrimonio. También el arabista francés acepta la tregua y la sitúa entre la expedición de Carlomagno a España en el 778 y la toma de Barcelona por los francos el 801. Pero si al-Hakam I, hijo de Zujruf, había nacido en el 770 o el 771 el pacto entre Carlomagno y Abd ar-Rahman I debió firmarse antes de esta última fecha o habría que rebajar la fecha de nacimiento de al Hakam I, que es lo más aceptable y lo más probable.




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