lunes, 27 de julio de 2020

FILOSOFÍA - ÍNDICE SISTEMÁTICO


Morfológico / Lisológico según el modo de los estados

Según el modo de los estados la distinción morfológico / lisológico [818] ofrece la posibilidad de reconocer cómo un mismo “campo” (una clasificación, una definición, una totalidad definida…) puede presentarse en dos estados correlativos, pero mutuamente independientes, a la manera como un mismo holograma puede presentarse (según la distancia o el ángulo desde el que lo miremos), o bien como un conjunto de puntos (en “estado lisológico”, es decir, “amorfo”, y no absolutamente, sino por relación a las formas que podrán aparecer a la percepción posteriormente), o bien como un rostro con ojos, manos, boca, etc. (es decir, en “estado morfológico”).
Estos dos estados tienen entidad propia, y solo por su mutua relación uno asume la condición de estado morfológico y el otro la de estado lisológico. Esta “entidad propia” de los estados no excluye la posibilidad de que podamos pasar de un estado a otro, pero sin que pueda hablarse exactamente de una transformación de un estado al otro estado.
Ejemplos:
1. La oposición entre el estado sólido de la materia y todos los demás estados (líquido, gaseoso, plasmático, condensado) tiene que ver con la oposición entre el estado morfológico y el estado lisológico. En el proceso de solidificación de sustancias que han sido expuestas a altas temperaturas se distinguen dos alternativas: la que conduce a los cuerpos amorfos y la que conduce a los cuerpos cristalinos. Los cuerpos “amorfos” (por contraposición a las formas cristalinas) asumen la condición propia del estado lisológico, por su isotropía relativa; los cuerpos cristalinos asumen la condición propia del estado morfológico: son anisótropos y asumen también, al solidificarse, morfologías poliédricas. El estado lisológico de los gases, líquidos y cuerpos amorfos, aunque asume su condición lisológica como “negación” del estado morfológico cristalino, no se reduce a la condición de un estado meramente negativo. Tiene caracteres positivos propios: la isotropía está vinculada a múltiples propiedades, que tienen que ver con la dirección de la elasticidad, propagación del calor, conductividad eléctrica, etc.
2. Las características termodinámicas de un sistema dado, tal como se establecen por los físicos (presión, volumen, temperatura, funciones de entropía o de entalpía), son de orden lisológico, cuando se contraponen a las características de sistemas termodinámicos tales como los que tratan los ingenieros (termostatos, máquinas de vapor, frigoríficos), o por su lado, los biólogos. Son dos tratamientos de los sistemas termodinámicos que se realimentan, no son perspectivas meramente yuxtapuestas. La termodinámica física ha abierto nuevos campos y ha cerrado otros inviables a la ingeniería; pero también es verdad que los “ingenios termodinámicos” no son deducibles de las leyes físicas (implican asentarse en un campo β-operatorio, que no puede ser segregado más que por abstracción).
3. La Ley de la gravitación newtoniana (que es lisológica, porque se establece entre puntos o porciones abstractas de masa) presuponía los resultados morfológicos de Kepler, aunque los rebasó y logró, no ya deducirlos, pero sí reducirlos a la condición de casos particulares de los campos gravitatorios. El propio Newton, para poder aplicar sus leyes, tuvo que apelar a unas “condiciones iniciales” (la existencia del Sol y de los planetas, creados por Dios) de orden inequívocamente morfológico, que no hubiera podido deducir de sus principios lisológicos. Lisológico es el universo vacío, de curvatura nula, de Minkowski, redefinido como vacío cuántico (E. Gunzig y P. Nardone, I. Prigogine…).
4. Partiendo de la biosfera fenoménica (fenotípica), en estado morfológico (organizada en especies, géneros, clases, etc.), llevamos adelante un regressus lisológico postulado por algunos genéticos mediante el concepto de “masa global de genes individuales distribuidos aleatoriamente” en agregados susceptibles de acoplarse con otros afines, aunque no con todos. Pero la transformación de esa masa aleatoria en las morfologías efectivas (“cimas adaptativas” y “valles adaptativos” de S. Wright), no es un proceso de redistribución real, sino sólo lógica o gnoseológica que implica el dialelo, desde el momento en el que sólo apelando a las morfologías fenotípicas ya dadas, será posible redefinir las redistribuciones lógicas estadísticas. Lo que queremos subrayar es que de la “combinatoria potencial [lógica] de genes” (T. Dobzhansky, Genética y el origen de las especies, trad. de F. Cordón, 1955, pág. 265), y, por tanto, de la perspectiva lisológica, no es posible derivar las morfologías fenotípicas reales, porque a la conformación de estas morfologías contribuyen factores del entorno que están segregados de la combinatoria lisológica, la cual, sin embargo, habrá tenido que partir del análisis genético de las morfologías “empíricamente” dadas. Y es a escala morfológica cuando cabe limitar las consecuencias aleatorias que se derivaban de las combinaciones lisológicas, es decir, cuando cabe reintroducir el determinismo morfológico. Cada combinación de “genes disponibles” (al introducir combinaciones lisológicas puras, respecto de los factores del entorno) habrá que ponerlas en correspondencia con morfologías empíricamente delimitadas.
5. Las ideas tratadas por la Metafísica (u Ontología) general tradicional, desde Domingo Gundisalvo a Francisco Suárez o Christian Wolff (Ser, Realidad, Unidad, Identidad, Totalidad…) son ideas ajustadas a un estado lisológico; las ideas tratadas por la Metafísica especial (Dios, Mundo, Hombre) son ideas ajustadas a un estado morfológico (cada una de estas ideas “ocupa”, se supone, una “región” de la Realidad o del Ser).
6. El sistema de Hegel está dividido en tres partes: Lógica, Filosofía de la Naturaleza y Filosofía del Espíritu. La Ciencia de la Lógica (que trata del Ser, Esencia, Concepto, Dios…) se ocuparía (como referencia) de aquello mismo de lo que se ocupan la Filosofía de la Naturaleza y la Filosofía del Espíritu (cuyas referencias fenoménicas son ya enteramente “normales”: sensibilidad, deseo, movimiento, organismo…). Sin embargo, si a pesar de esta identidad de referencias, la Lógica de Hegel no se confunde con la Filosofía de la Naturaleza, con la Filosofía del Espíritu, y con la Fenomenología del Espíritu, esto será debido (cuando utilizamos la distinción lisológico/morfológico) a que la Ciencia de la Lógica reexpone, a escala lisológica, aquello mismo que la Filosofía de la Naturaleza, la Filosofía del Espíritu y la Fenomenología han expuesto a escala morfológica. Y esto no significa necesariamente que la parte morfológica del sistema hegeliano haya debido estar acabada anteriormente a la Ciencia de la Lógica, porque las fases que fueron alcanzándose desde la perspectiva lisológica, también hubieran podido influir en las fases morfológicas, así como recíprocamente. No cabe hablar, según esto, de “inducción” (desde los “resultados” de la Filosofía de la Naturaleza y la Filosofía del Espíritu, y de la Fenomenología, hasta los resultados de la Lógica) ni tampoco de “deducción” recíproca. Y ello debido a que las ideas de la Lógica de Hegel no son meramente generalidades distributivas respecto de las especificidades representadas por la Filosofía de la Naturaleza y la Filosofía del Espíritu, y la Fenomenología. Habría que recurrir más bien a la dialéctica que media entre el despliegue morfológico de partes atributivas del sistema y el despliegue lisológico del todo (atributivo) que las envuelve: la Lógica como Metafísica.






Estados morfológico y lisológico de un campo: planos ontológico y gnoseológico

Cada uno de los estados [819] de un campo reconocido por la distinción morfológico / lisológico puede ser interpretado desde una perspectiva gnoseológica o desde una perspectiva ontológica, lo que nos lleva a establecer cuatro situaciones posibles. Como cada estado puede enfrentarse al otro, sea en el mismo plano (ontológico o gnoseológico), sea en distintos planos (ontológico uno, gnoseológico otro, o recíprocamente), podremos distinguir 4 x 2= 8 situaciones que se representan en la tabla siguiente:
Estado
Plano
LisológicoMorfológico
Ontológico (exclusivo)(1) Anaximandro(5)
Gnoseológico (exclusivo)(2) Demócrito. Epicuro(6)
Ontológico (asertivo)(3) Parménides(7)
Gnoseológico (asertivo)(4) Anaxágoras(8)
Ejemplos que ilustran las situaciones expresadas en la tabla:
(1) Estado lisológico, plano ontológico exclusivo. El ápeiron de Anaximandro se postula como un “estado” de la realidad que es resultado de una trituración o lisado del Cosmos (o realidad en su estado morfológico).
(2) Estado lisológico, plano gnoseológico exclusivo. A esta situación se aproximan las interpretaciones escépticas del atomismo democríteo o epicúreo: el mundo fenoménico, en estado morfológico, sería un mundo de apariencias, que se enfrentan con el estado lisológico constituido por los átomos anteriormente dados a la constitución del mundo visible; estado lisológico (por ejemplo, el de la lluvia de los átomos) que también será interpretado a veces como un simple “artefacto” gnoseológico.
La situación (2), pero sobre todo la (1), se enfrentan a la concepción del Mundo de Aristóteles, en tanto que éste no admite la posibilidad de distinguir en el Mundo un estado lisológico de un estado morfológico. Para Aristóteles, el Mundo se encuentra siempre en estado morfológico, no solo porque la materia prima [67] (que correspondería con un estado lisológico) no tiene existencia separada, sino porque el Mundo de hoy es, en sus líneas generales, resultado de una “transformación idéntica” del Mundo del ayer, y así sucesivamente (puesto que el Mundo se supone eterno).
La concepción de Heráclito también se contrapone a las representadas en las situaciones (1) y (2), al menos si interpretamos su concepción como resultado de una transformación continuada de un estado lisológico del Mundo en otro estado lisológico, en el que ninguna morfología real permanece (aunque es cierto que en el fragmento 30 se dice que “este mundo ha sido siempre y será un fuego eternamente vivo que se enciende y se apaga a sí mismo según medida”).
(3) Estado lisológico, plano ontológico asertivo. Según la concepción metafísica de Parménides, el Mundo visible, en su estado morfológico, es una apariencia (diríamos: un “artefacto gnoseológico”), mientras que el Ser Uno, uniforme e idéntico a sí mismo eternamente (estado lisológico), será interpretado como la realidad misma, dada, por tanto, en el plano ontológico.
(4) Estado lisológico, plano gnoseológico asertivo. La concepción metafísica de Anaxágoras, tal como fue interpretada por Platón o por Aristóteles: el Mundo, en su estado morfológico, es el mismo Mundo visible, el Mundo real dado en el plano ontológico; su correlato lisológico es el migma, en el que “todas las cosas están en todas” sin posibilidad de distinción entre las unas y las otras (“la nieve es negra”). Pero este migma podría interpretarse como un “artefacto gnoseológico”.
Las situaciones (5), (6), (7) y (8) son equivalentes, respectivamente, a las (1), (2), (3) y (4), y si se diferencian es porque en éstas asumimos la perspectiva lisológica (combinando su condición gnoseológica u ontológica con las alternativas ontológica o gnoseológica de su estado morfológico correlativo) mientras que en aquéllas asumimos la perspectiva morfológica.







Morfológico / Lisológico según el modo de los procesos de transformación: lisado y conformado

Según el modo de los procesos, morfológico / lisológico [818] es una distinción entre dos procesos de transformación interna de un campo:
1. Transformación lisado: proceso de transformación interna de un campo en estado morfológico para llegar (supuestamente) al mismo campo en estado lisológico.
2. Transformación conformado o compactado: proceso que transforma un campo en estado lisológico en el mismo (supuesto campo) en estado morfológico.
La transformación lisado no tiene por qué entenderse únicamente como un proceso de homogenización, obtenido mediante la nivelación de las diferencias (como cuando reducimos, mediante trituración, la morfología de un jarrón al conjunto de sus moléculas supuestamente “clónicas” de caliza o caolín de las que está compuesto). La homogeneidad es siempre relativa a los criterios de homogeneidad, lo que significa que en una clase de elementos homogéneos cabe siempre reconocer heterogeneidades diversas (no hay dos hojas iguales en el jardín), por lo que el estado lisológico de un campo no puede definirse sin más como homogenización “clónica” (como lo haría Spencer) sino, a lo sumo, como homogenización relativa (las cenizas contenidas en una urna, resultantes de la incineración de un cadáver que aún conservase su “forma cadavérica”, constituyen la transformación lisológica del cadáver en estado morfológico). A este tipo de transformaciones pertenece también el lisado de la morfología química de los diversos gases que se unifican, por ecualización, en un mismo “número de Avogadro”.
Las transformaciones lisado y conformado no son meramente correlativas (como podían serlo los estados [819]), puesto que el término a quo de cada una de ellas es distinto del término ad quem de la otra. Además, no son simétricas: no es lo mismo la transformación lisado (que parte, como término a quo del estado morfológico y se resuelve, como término ad quem, en un estado lisológico) que la transformación conformado (que parte, como término a quo de un estado lisológico y se resuelve, como término ad quem, en uno morfológico).
En consecuencia, cuando se interpretan los términos a quo y ad quem, ya sea en el plano ontológico, ya sea en el plano gnoseológico, no podrán hacerse correlativas las transformaciones dadas en las situaciones del párrafo anterior [(1) (2) (3) (4)] y las correspondientes [(5) (6) (7) (8)].
Por tanto, distinguimos ocho subtipos posibles de interpretaciones del lisado y del conformado.
Tipo
Plano
Transformación tipo lisadoTransformación tipo conformado
Plano ontológico puro
(a quo, ad quem)
(1) Lisado real(5) Conformado real
Plano gnoseológico puro
(a quo, ad quem)
(2) Lisado virtual(6) Conformado virtual
Plano mixto directo
(a quo ontológico, ad quem gnoseológico)
(3) Lisado débil(7) Conformado débil
Plano mixto inverso
(a quo gnoseológico, ad quem ontológico)
(4) Lisado fuerte(8) Conformado fuerte
Ilustraciones de cada subtipo de la tabla:
(1) Lisado real (plano ontológico puro a quo, ad quem). Transformación por trituración de una estatua de mármol hasta reducirla a un montón de partículas o partes formales mínimas: la estatua es un campo morfológico considerado real en el plano ontológico que se transforma en un campo lisológico, también real en el plano ontológico.
(2) Lisado virtual (plano gnoseológico puro a quo, ad quem). Descomposición de un hipercubo (que es un volumen geométrico dado en el plano gnoseológico) en el conjunto de partes del simplejo correspondiente a las aristas, vértices, caras, dadas en el plano gnoseológico.
(3) Lisado débil (plano mixto directo: a quo ontológico, ad quem gnoseológico). La holización de la sociedad organizada morfológicamente en el plano de una realidad política ontológica, resuelta en un conjunto de individuos-ficción (que pretenden recuperar la libertad de los individuos que habían pactado, in illo tempore, el “contrato social”) llamados “ciudadanos libres”.
(4) Lisado fuerte (plano mixto inverso: a quo gnoseológico, ad quem ontológico). La remoción de la red ideal (dada en el plano gnoseológico) correspondiente a la triangulación de un terreno llano (red que otorga al terreno una morfología virtual que se da realmente en el plano cartográfico del terreno) hasta alcanzar al propio terreno dado en el plano ontológico.
(5) Conformado real (plano ontológico puro a quo, ad quem). El conformado real (“real” se refiere a un tipo de realidad determinada: electromagnética, social, perceptual…) tiene muy diversos procedimientos de realización, tanto si es tomado de modo intencional como si es tomado de modo efectivo. Un ejemplo de conformado real nos lo ofrece la teoría meteórica sobre la génesis del sistema solar expuesta por Kant en su Historia natural del Universo y teoría del Cielo, 1755. Partiendo como término a quo de un campo en estado lisológico como pudiera serlo el caos (constituido por millones de partículas indiferenciadas de materia distribuidas en el ámbito del espacio infinito) que Kant postula como real en el plano ontológico, llegaríamos (por las conjunciones sucesivas determinadas por la inercia y por las fuerzas atractivas y repulsivas que interactuarían entre ellas) al estado conformado real de nuestro mundo astronómico. Un modelo distinto, aunque algunas veces confundido, del modelo nebular que Laplace propondría en 1794.
(6) Conformado virtual (plano gnoseológico puro a quo, ad quem). Las interpretaciones escépticas del atomismo antiguo. A partir, como término a quo, de un hipotético caos atómico (una multiplicidad cuyos elementos, dotados de movimiento aleatorio, se encuentra en estado lisológico) se llegará a una conformación del mundo de las formas interpretada también como una apariencia efímera (una “nube de verano”). El Monod de El azar y la necesidad se mantuvo muy cerca de este modelo virtual de conformación.
(7) Conformación débil (plano mixto directo: a quo ontológico, ad quem gnoseológico). El mismo ejemplo del atomismo antiguo, tal como probablemente lo concibieron Leucipo y Demócrito, si el caos atómico inicial se interpreta como un estado lisológico real, que se transforma en un mundo conformado pero según formas cuya realidad es efímera o transitoria (“con un ser honorario”, como decía León Robin).
(8) Conformado fuerte (plano mixto inverso: a quo gnoseológico, ad quem ontológico). La teoría del proceso de explicación de la biosfera a partir de la sopa primigenia (estado lisológico), siempre que ésta se interprete como una hipótesis de trabajo, a partir de la cual sea posible dar cuenta de conformaciones reales (en el plano ontológico) como pudieran serlo (intencionalmente, al menos) los coacervados (de Oparin), las mitocondrias, las células procariotas o los organismos pluricelulares.

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