Batallas de la Guerra de la Independencia Española
La batalla del Bruch es el nombre de dos enfrentamientos que tuvieron lugar entre tropas españolas y francesas en las inmediaciones de la localidad barcelonesa del Bruch durante la Guerra de la Independencia Española.
Primer enfrentamiento
El 4 de junio de 1808 una columna francesa comandada por Schwartz salió de Barcelona en dirección a Lérida yZaragoza. También tenía la orden de pasar por Manresa e Igualada. Los efectivos de la columna francesa sumaban 3.800 hombres. Para llegar a Manresa, debían forzar el paso del Bruc.
El mismo día 4, un gran aguacero sorprendió a la columna francesa, que se refugia en Martorell. Esta situación permitió organizar la acción del Bruc, que tuvo lugar el 6 de junio de 1808. Las fuerzas que se enfrentaron a los franceses estaban encabezadas por soldados del Regimiento de Soldados Suizos número 1 de Wimpffen y soldados desertores valones escapados de la guarnición de Barcelona. Los voluntarios y somatenes catalanes que se incorporaron a la batalla provenían de Manresa y su corregimiento, así como de Igualada y sus pueblos vecinos. Fueron encabezados por el igualadino Antonio Franch y Estalella (cf. Antonio Franch y Estalella. Héroe del Bruc y primer caudillo catalán en la guerra de Independencia. Galería de Hombres Ilustres. 1903).
En total llegaban a unos 2000 hombres. El resultado de la emboscada estratégica fue la retirada de la columna francesa, con 300 hombres muertos y uno de los cañones perdido al hundirse el puente de Abrera, cuando se retiraban en dirección a Barcelona.
Segundo enfrentamiento
El 14 de junio de 1808 tuvo lugar el segundo enfrentamiento. Los franceses llegaron al Bruch con dos columnas de ejército, una que avanzaba por Collbató y una segunda que seguía por la carretera. Sin embargo, los defensores, que habían tenido tiempo de fortificarse, les recibieron con un nutrido fuego artillero. Los franceses, tras el enfrentamiento, retrocedieron de nuevo, dejando tras de sí nuevos saqueos y edificios incendiados en el Bruch.
Leyenda
Aquí es donde surge la historia del Niño del Tambor. Esta historia cuenta el episodio del joven pastorcillo que pone en fuga a las tropas napoleónicas con la colaboración del eco de las montañas de Montserrat. Isidre Lluçà i Casanoves, el niño de la historia, no podía combatir por su edad, pero quiere ayudar a su pueblo contra los franceses, así que toma su tambor y se pone a tocar. El eco de las montañas hace que dé la impresión que son miles de tamborileros, por lo que el ejército francés se bate en retirada.
Los acontecimientos que desembocaron en la batalla del Bruch el 6 de junio de 1808, una de las primeras de la larga Guerra de Independencia que España libró contra Francia, se iniciaron dos días antes. El 4, una columna francesa con 3.800 soldados salió de Barcelona con la intención de llegar primero a Lérida y después a Zaragoza, pasando por Manresa e Igualada. Para ello tenían que superar el paso del Bruch, o Can Massana, por el cual se accede a la plana de Bages, en la que se encuentra Manresa. El mismo día 4, una gran tormenta decidió al general francés Schwartz a detenerse en Martorell, lo cual dio lugar a que la resistencia española ganara tiempo para organizarse: participaron en la acción soldados suizos y desertores valones procedentes de Barcelona, así como voluntarios civiles y somatenes, unos dos mil hombres en total, al mando de Antonio Franch, que obligaron a los invasores a retroceder, dejando trescientos muertos. Pero Schwartz no cejó en su pretensión y el día 14 retornó al Bruch, esta vez con dos columnas, tal vez sin tener en cuenta que los resistentes habían tenido tiempo de preparar su defensa, pese a encontrarse en notable inferioridad numérica: un español por cada dos franceses. Nuevamente fueron rechazados. Muchos historiadores denominan «batalla del Bruch» al conjunto de los acontecimientos que tuvieron lugar entre los días 6 y 14. En esta última fecha, derrotar al invasor no fue tan sencillo como en la anterior, y los defensores del paso estaban a punto de caer cuando se dejó oír un redoble de tambores desde todos los rincones de las montañas adyacentes, que anunciaban refuerzos, y muchos, desde todas las direcciones. Esto decidió a Schwartz a retirarse por segunda vez. En realidad, los supuestos refuerzos no existían, ni había una gran cantidad de tambores: era uno solo, multiplicado por el eco, y lo batía un adolescente llamado Isidret Lluçá Casanovas, que se había unido al somatén en su pueblo de Santpedor, donde hoy, al igual que en el Bruch, hay sendos monumentos que lo recuerdan con la siguiente inscripción: «Viajero, para aquí, que el francés también paró. El que por todo pasó, no pudo pasar de aquí.» Lluçá Casanovas es recordado como «el Tambor del Bruch» o, en catalán, el timbaler o tamborilero del Bruc.


La batalla de Cabezón fue un encuentro bélico que se produjo en el municipio de Cabezón de Pisuerga (cerca deValladolid) en los inicios de la Guerra de la Independencia española el 12 de junio de 1808. Fue un primer intento del general De la Cuesta de cortar las comunicaciones entre Madrid e Irún, cuando se produjeron sublevaciones en España tras el levantamiento del 2 de mayo.
Preliminares
Los ecos del 2 de mayo madrileño produjeron una reacción en la ciudad de Valladolid (dónde el partido fernandino ocupaba los puestos de poder tras el Motín de Aranjuez). Tras los sucesos del día 31 de mayo en la ciudad, el capitán general-presidente García de la Cuesta accede el 1 de junio al alistamiento forzoso, sin distinción, de los varones de 17 a 40 años, y a proporcionar cuadros militares, pasando al Ayuntamiento para publicitarlo. Cuesta sabe que debe de organizarlo todo con la mayor rapidez posible pues el cuartel general francés se sitúa en Burgos. Incluso los prelados ofertaron sus propiedades y el alistamiento de los novicios. Además, crea la Junta de Armamento y Defensa de Valladolid, bajo su presidencia, a la que fueron llamados dos representantes de cada corporación: Chancillería, Universidad, Ayuntamiento, Cabildo eclesiástico y gremios. Cuesta, que la controla sin problema, la eleva a la categoría de Junta General o Superior de las otras organizadas en las intendencias castellanas que han de entenderse con ella (sin estar representados en su seno). Se encuentra con un gran problema para organizar la defensa, pues Castilla posee una deficiente infraestructura militar y no dispone de ningún ejército regular.
La noticia de la insurrección vallisoletana fue recibida en el cuartel general del Cuerpo de Observación de los Pirineos Orientales, en Burgos, la noche del 4 de junio. El mariscal Bessières, visto el evidente riesgo de ruptura de la ruta militar y de postas de Franciaa Madrid, dio prioridad a despejar la vía sobre la que se cernía la amenaza de las desconocidas (por ello temidas) fuerzas de Cuesta. En consecuencia, las operaciones de los generales Merle y Lasalle en La Montaña fueron desviadas en favor del teatro meseteño, uniendo sus filas en Dueñas el 11 de junio, listos para encarar al enemigo, del cual, tras el combate de Torquemada y la entrada enPalencia, tienen una idea cabal.
Al corriente del avance de los franceses, Cuesta sacó a la tropa de la ciudad los días 9 y 10 de junio.
Tropas
García de la Cuesta logra reunir finalmente una fuerza de unos 4 700 milicianos, 300 unidades de caballería regular y 4 piezas de artillería, que sería llamada de forma grandilocuente Ejército de Castilla’’.
Por su parte, el ejército francés preparó un destacamento al mando del General Lasalle perteneciente al Cuerpo del ejército francés dirigido por el Mariscal Bessières que tenía órdenes de normalizar la situación en la ciudad de Valladolid, compuesto de unos 9 000 hombres.
Batalla
En un principio, las tropas de Cuesta se desplegaron entre el puente de Cabezón sobre el Pisuerga (a unos quince kilómetros de la capital) y el camino a Burgos, frente a las tropas francesas que acechaban. Sin embargo, llevado por el entusiasmo de sus hombres, Cuesta decidió cruzar el puente y atacar a las fuerzas francesas, que les doblaban en número. El resultado era previsible, pues la veterana caballería de Lasalle aplastó a los novatos reclutas, provocando una desbandada general encabezada por Cuesta, y pudo marchar hacia Valladolid.
Consecuencias
Valladolid fue ocupada inmediatamente y lo mismo ocurrió pocos días después en Santander. Concluida la batalla, el vecindario de Cabezón y de los municipios del área (Santovenia, La Overuela, Cigales) fueron saqueados. De igual modo, en los civiles despertó el instinto carroñero, y los expoliadores recorrieron el campo de batalla, recogiendo fusiles y armas blancas entre los despojos. No hubo tanta prisa en el entierro de los cadáveres, no efectuado hasta el día 17, por decisión de la Sala del Crimen. Todavía semanas después fueron localizados cuerpos en las márgenes del Pisuerga.
Considerada como la primera batalla de la Guerra de la Independencia en Castilla, fue asimismo un importante jalón en la guerra propagandística, en la pugna por la opinión pública, desatando la maquinaria sofista de ambos beligerantes. De inmediato sirve para espolear la voluntad de combate mediante artículos en diversos periódicos.
Por su parte, el general De la Cuesta se dirigió con sus tropas supervivientes al norte de la provincia, a Benavente, donde se le unen los reclutas locales, los leoneses y el regimiento asturiano Covadonga; además del Ejército de Galicia comandado por Joaquín Blake en el Bierzo. Este agrupamiento sería el origen de la batalla de Medina de Rioseco, que se produciría el 14 de julio de ese mismo año.
La Batalla de Cabezón fue un encuentro bélico que se produjo en el municipio de Cabezón de Pisuerga (Valladolid) en los inicios de la Guerra de la Independencia española el 12 de junio de 1808. Fue un primer intento de cortar las comunicaciones entre Madrid y el norte, tras las sublevaciones que se produjeron en España tras el levantamiento del 2 de mayo.
Los ecos del 2 de mayo en Madrid produjeron una reacción en la ciudad de Valladolid. Tras los sucesos del día 31 de mayo en la ciudad, el capitán general-presidente García de la Cuesta ordena el 1 de junio el alistamiento forzoso de los varones de 17 a 40 años. Cuesta sabe que debe de organizarlo todo con la mayor rapidez posible pues el cuartel general francés se sitúa en Burgos. Crea la Junta de Armamento y Defensa de Valladolid. Se encuentra con un gran problema para organizar la defensa, pues Castilla posee una deficiente infraestructura militar y no dispone de ningún ejército regular.
La noticia de la insurrección vallisoletana fue recibida en el cuartel general francés, en Burgos, la noche del 4 de junio. El mariscal Bessières dio prioridad a despejar la vía sobre la que se cernía la amenaza de las fuerzas de Cuesta. Por lo tanto, las operaciones de los generales Merle y Lasalle en La Montaña fueron desviadas hacia Valladolid, uniendo sus filas en Dueñas el 11 de junio, listos para encarar al enemigo.
Al corriente del avance de los franceses, Cuesta sacó a la tropa de la ciudad los días 9 y 10 de junio.
García de la Cuesta logra reunir finalmente una fuerza de unos 4700 milicianos, 300 unidades de caballería regular y 4 piezas de artillería.
El ejército francés preparó un destacamento al mando del General Lasalle perteneciente al Cuerpo del ejército francés dirigido por el Mariscal Bessières que tenía órdenes de normalizar la situación en la ciudad de Valladolid, compuesto de unos 9 000 hombres.
Inicialmente, las tropas de Cuesta se desplegaron entre el puente de Cabezón sobre el Pisuerga (a unos quince kilómetros de Valladolid) y el camino a Burgos, frente a las tropas francesas. Sin embargo, Llevado por el entusiasmo Cuesta decidió cruzar el puente y atacar a las fuerzas francesas, que les doblaban en número. El resultado era más que evidente, pues la veterana caballería de Lasalle aplastó a los novatos reclutas, provocando una desbandada general encabezada por Cuesta, y pudo marchar hacia Valladolid.
Valladolid fue ocupada y lo mismo ocurrió pocos días después en Santander. Concluida la batalla, el vecindario de Cabezón y de los municipios del área fueron saqueados. En los civiles despertó el instinto carroñero, y los expoliadores recorrieron el campo de batalla, recogiendo fusiles y armas blancas entre los despojos. Todavía semanas después fueron localizados cuerpos en las márgenes del Pisuerga.
El general De la Cuesta se dirigió con sus tropas supervivientes al norte de la provincia, a Benavente, donde se le unen los reclutas locales, los leoneses y el regimiento asturiano Covadonga; además del Ejército de Galicia comandado por Joaquín Blake en el Bierzo. Este agrupamiento sería el origen de la Batalla de Medina de Rioseco, que se produciría el 14 de julio de ese mismo año.
En la actualidad no quedan restos de la batalla, tan solo un monolito la recuerda junto al puente de Cabezón.
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