Roldán, también llamado en español Rolando y Orlando, (en francés, Roland o Roland le preux; en fráncico, Hruodland; en catalán Rotllà; en euskera Errolan) fue un comandante histórico de los francos al servicio de Carlomagno, y conde de la Marca de Bretaña. Murió en la batalla de Roncesvalles a manos de los Vascones el 15 de agosto de 778. Roldán era supuestamente sobrino de Carlomagno (hijo de Gisela de Francia, hermana de Carlomagno).
Leyenda
La leyenda ha bordado su historia en el relato épico del noble cristiano muerto por fuerzas sarracenas, que forma parte de la temática de la materia de Francia. El acontecer de Roldán se narra en el Cantar de Roldán, poema cuya fecha exacta de composición no se ha determinado aún, aunque se ha convenido fecharla entre 1086 y 1104. Allí, Roldán es armado con un cuerno y una espada llamada Durandarte. En el cantar puede vislumbrarse una notable defensa hacia el cristianismo de las cruzadas, mostrándose la postura de Occidente: la defensa del cristianismo contra el islam.
En el Orlando de Virginia Woolf puede apreciarse la tradición posterior del muy popular personaje en verso italiano, sobre todo en el siglo XVI, que lleva a la épica Orlando furioso, de Ludovico Ariosto, como continuación del Orlando enamorado, de Matteo Maria Boiardo. En lengua castellana, la obra más importante en que aparece Roldán/Orlando es el poema épico El Bernardo, escrito en el Virreinato de la Nueva España (hoy México), por Bernardo de Balbuena y publicado en las prensas de Diego Flamenco en Madrid en 1624.
Este personaje ha estado rodeado desde hace siglos por un halo mitológico. Por esto podemos encontrar entre Roncesvalles y Mezkiritz los llamados «Pasos de Roldán», en la costa frente a Hendaya las «Rocas de Roldán», supuestamente arrojadas por él desde las Peñas de Aya, la «Brecha de Roldán», abertura pétrea en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido abierta, según la leyenda, por Roldán para el paso de su ejército hacia territorio galo, o el denominado «Pierrondán», supuesta huella del pie del Roldan en el término de Fuencalderas, en la comarca aragonesa de las Cinco Villas.1 También en el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, en el pre-Pirineo oscense, está el Salto de Roldán, dos peñas que según la leyenda Roldán tuvo que saltar para escapar de sus perseguidores en su regreso a Francia, muriendo el caballo por tamaña gesta y teniendo que continuar a pie, hasta llegar a Ordesa.
El Tratado de Heiligen fue un acuerdo de paz firmado en Heiligen en el año 811 entre el rey vikingo Hemming de Dinamarca y Carlomagno. Según el acuerdo, la frontera del sur entre Dinamarca y el Imperio Franco se estableció en el río Eider y confirmaba la voluntad de paz establecida por ambos monarcas en el año 810.1
Desde los días de Offa rey de los Anglos, el río Eider había sido zona fronteriza entre los anglos y los sajones. Tras el sometimiento del Ducado de Sajonia durante las guerras sajonas bajo dominio de Carlomagno, el predecesor de Hemming, Godofredo I de Dinamarca cruzó el río y lanzó campañas de guerra contra frisones, nordalbingios, abroditas y otros pueblos eslavos y los sometió a tributo, amenazando incluso a Carlomagno con la guerra. No obstante a la muerte de Godofredo, Hemming quería asegurar el control de su territorio frente a los rivales y pretendientes al trono y prefirió acordar la paz con los francos. Los negociadores del emperador y del rey danés se reunieron en una isla del Eider (hoy en la zona de Rendsburg) y definieron los límites y áreas de influencia.
Los Annales regni Francorum recogen en sus entradas para el año 810 el tratado:
- «Tras la muerte de Godofredo, rey de los daneses, Hemming, hijo de su hermano, le sucedió en el trono e hizo paces con el emperador.»
Las entradas para el año 811 incluye una detalla relación de acontecimientos y negociadores:
- «La paz anunciada entre el emperador y Hemming, el rey de los daneses, solo pudo ser jurada de brazos cruzados debido al crudo invierno que obligó a cerrar los caminos y ambas partes no pudieron viajar. Solo con la llegada de la primavera y la apertura de caminos, cerradas por la severa helada, facilitó que doce magnates por cada bando, esto es francos y daneses, se reunieran cerca del río Eider y firmasen el tratado [de Heiligen] y confirmasen la paz por un intercambio de promesas según sus costumbres.»
- «Los nobles francos eran el conde Walach, hijo de Bernard, conde Burchard, conde Unroch, conde Odo, conde Meginhard, conde Bernard, conde Egbert, conde Theothari, conde Abo, conde Osdag y el conde Wigman. En el lado danés estaban Hankwin y Angandeo, hermanos de Hemming, y además, otros distinguidos hombres entre su pueblo: Osfrid apodado Turdimulo, Warstein, Suomi, Urm, otro Osfrid, hijo de Heiligen, y Osfrid de Schonen, y Hebbi y Aowin.»2
Aunque en las décadas siguientes hubo escaramuzas en la frontera y el rey alemán Enrique I conquistó el enclave danés de Hedeby y Danevirke en 934, las fronteras se mantuvieron intactas entre Canuto el Grande y Conrado II en 1025 con el compromiso matrimonial de sus hijos Gunilda y Enrique III.
Durante siglos el río Eider fue la marca fronteriza del Ducado de Schleswig (al sur de la Jutlandia danesa) y Holstein en el sacro Imperio romano germánico, hasta 1864 cuando las tropas prusianas y austríacas cruzaron el río y conquistaron Schleswig durante la guerra de los Ducados.
El Tratado de Prüm (855) fue un tratado medieval que estableció la división del imperio de Lotario I entre sus tres hijos herederos. Lleva el nombre de la pequeña ciudad, famosa en aquella época por su abadía, hoy en el Land alemán de Renania-Palatinado, en cuyas proximidades se firmó.
La heredad de Lotario I era el territorio de la Francia Media (Francie médiane), que se extendía desde el centro de Italia al sur hasta Frisia al norte. La Francia Media fue fruto a su vez de otra división anterior del Imperio carolingio de Ludovico Pío en tres partes después del Tratado de Verdún (843).
En 855 en Prüm (probablemente en el castillo de Schüller), Lotario I, sintiéndose enfermo, dividió su imperio entre sus hijos:
- El mayor, Luis II el Joven, hereda la corona imperial y la parte sur del imperio más allá de los Alpes, el Reino de Italia (constituido por el norte de la península).
- El mediano, Lotario II recibe la parte norte del imperio, situada entre Frisia, los Vosgos y la Borgoña Transjurana (entre la Holanda y la Lorena actual —lo que se llamó desde entonces la Lotaringia— y el espacio comprendido entre el valle del Saona, las Jura, la Suiza occidental de habla francesa y el Valle de Aostaitaliano).
- El menor, Carlos, se queda con el Provenza y la Borgoña Cisjurana (territorios situados entre el Valle del Ródano y los Alpes hasta el Lago Lemán).
Lotario I después del reparto de sus dominios, se retiró de la vida pública y se hizo monje de la misma Abadía de Prüm, donde murió algunos días más tarde.
A la muerte del menor de los tres hermanos, Carlos de Provenza en 863, su reino fue a su vez repartido entre sus dos hermanos mayores: Lotario II y Luis II.
En 870, después de la muerte de Lotario II, fue firmado el Tratado de Mersen, que consagró la división de la Lotaringia entre los dos hermanos de Lotario I: Carlos el Calvo y Luis el Germánico.
El Tratado de Verdún fue un pacto alcanzado el 10 de agosto de 843 entre Lotario I, Luis el Germánico y Carlos el Calvo —hijos de Ludovico Pío y nietos de Carlomagno—, en la localidad francesa homónima.1 Este tratado tuvo como origen la ordinatio imperii, que decretaba el modo de proceder si fallecía uno de los monarcas subsidiarios sin descendencia. No obstante, esto dio como resultado una serie de conflictos en el imperio que, lejos de solventar las divisiones, las acentuó.2 3 El documento estableció las regiones que le correspondían a cada heredero y previo a la rúbrica de este tratado, se acordó entre ellos un compromiso de ayuda mutua. Así, se puso fin a la «guerra civil carolingia» y al proyecto de Carlomagno de hacer resurgir el Imperio romano, mediante la firma de los Juramentos de Estrasburgo el 14 de febrero de 842.4 Tras ser llevado a cabo el reparto, surgieron tres territorios que pasaron a denominarse Francia Occidental, Francia Media y Francia Oriental.5
Lotario I se estableció en Italia y fue el depositario del título de emperador. Luis el Germánico fijó su residencia en Baviera y se le concedieron los territorios germánicos y anexos que iban desde los Alpes hasta el Rin. Carlos el Calvo recibió la parte occidental de lo que restaba del Imperio carolingio.6 Gracias a este reparto surgieron tres realidades socio-políticas desarrolladas como reinos independientes de las que Francia Oriental y Francia Occidental (germen del futuro Reino de Francia) subsistieron hasta el siglo X, a diferencia del territorio central que fue absorbido por los territorios occidental y oriental tras la defunción de los herederos de Lotario I.
Los partícipes del Tratado de Verdún
Tras la muerte de Luis el Piadoso, el Imperio carolingio se dividió entre sus tres hijos: Carlos el Calvo, Lotario I y Luis el Germánico, siguiendo lo firmado en el Tratado de Verdún. De este modo, a cada uno de los herederos le fue otorgado un reino: a Lotario I se le otorga Italia, Luis el Germánico se establece en Baviera y Carlos el Calvo en Aquitania.4 En dicho acuerdo Lotario I se reservó el título de emperador y el reparto del Imperio de Luis el Piadoso se realizó de la siguiente manera entre sus herederos:4
- Luis el Germánico: Le fueron concedidos los países germánicos y anexos al norte de los Alpes y al este del río Rin unidos a los condados de Espira, Worms y Maguncia; además de Alemania y la Recia que correspondía a los territorios de los grisones y Engadina.8
- Carlos el Calvo: Se le adjudicaron, de norte a sur, las regiones al oeste del río Escalda y los territorios occidentales desde la comarca de Cambray y Sedán hasta el valle superior del Malme, la meseta de Longres, el Saona y el Ródano.8
- Lotario I: Es el depositario del título imperial. Modifica su denominación, y a partir de entonces pasa a llamarse «emperador cristiano» de los territorios entre el reino germánico del este y el reino francés del oeste, ligado a la Península Itálica. Sus reinos conforman los territorios desde el norte de Frisia, parte de la Borgoña hasta el río Ródano y la Provenza.9 8
Consecuencias del Tratado de Verdún
Consecuencias geográficas
Tras la muerte de Luis el Piadoso y el reparto a raíz del Tratado de Verdún, el título imperial quedó reducido a un carácter simbólico. Después del reparto, Carlos II el Calvo recibió el territorio de la Francia Occidentalis, precursor de la actual Francia. Tras llegar a Verdún, cada hermano recibió su territorio: Lotario I recibe la Francia Media, a Luis el Germánico se le entregó la Francia Orientalis y el territorio restante hasta España se le hizo entrega a Carlos, hecho reflejado en los Anales de Flodoard.10
El acuerdo tuvo resultados políticos considerables. Asimismo, se evidenció el fracaso de la restauración imperial carolingia, gestando el germen de lo que posteriormente serían las naciones de Francia — al oeste— sobre la base del territorio de Carlos; y en el poniente Alemania —sobre la base de las regiones de Luis al este—. La demarcación de Lotario (que suele denominarse Lotaringia, aunque es más correcto denominar con ese apelativo a la zona septentrional que se le concedió a su vástago Lotario II), comprendía el área que la historiografía designa con el nombre de Flandes —los actuales Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo—; el sector ubicado al oeste del Rin — las actuales comarcas francesas de Alsacia y Lorena y parajes de las actuales áreas alemanas denominadas Renania — y los actuales territorios de Borgoña, Provenza y el norte de la actual Italia.4
Su estabilidad fue muy insegura por sus divisiones y reparto. Primero entre los vástagos de Lotario —Tratado de Prüm, 855— y después entre las monarquías vecinas —Tratado de Mersen, firmado el 8 de agosto de 870, y Tratado de Ribemont, en el 880— y gracias al Tratado el Imperio quedó de la siguiente forma: el Imperio franco fue dividido en tres partes diferenciadas formando tres reinos: el reino central, oriental y occidental.11 El título de emperador recayó sobre Lotario I, que a su vez recibió el reino central, cuya extensión iba desde el mar del Norte hasta el golfo de Gaeta; incluyéndose las ciudades de Aquisgrán y Roma.12 Por su parte, Luis el Germánico se hizo con el reino oriental. Por último, Carlos el Calvo recibió el reino occidental y, a pesar de esta división del Imperio carolingio, formalmente sí se reconocería la unidad imperial, siendo coronado como rey en el año 848 en Orleans.7 13
Consecuencias políticas
Tras el reparto de Verdún, Carlos el Calvo recibió el territorio denominado Francia Occidental, cuyo marco cronológico se extendía desde el año 843 hasta el año 987, surgiendo a raíz de la fragmentación del Imperio carolingio tras el Tratado de Verdún. También se le denominó Reino de los francos occidentales y es el germen del Reino de Francia.14 Cronológicamente, se situó entre los años 843 al 987. Este reino surgió tras producirse la división del Imperio carolingio a raíz del Tratado de Verdún y geográficamente abarcaba el sur de la actual Francia, culminando en la denominada Marca Hispánica.15 16 No obstante, Carlos sostuvo un enfrentamiento con su sobrino Pipino II de Aquitania, dado que al fallecer su padre fue reconocido como soberano solo por la nobleza sin tener en cuenta el beneplácito del emperador, quien en la asamblea de Worms del año 939, eligió a Carlos como monarca.17 18 Por su parte, Carlos el Calvo entró en guerra con Pipino en el año 840. Así, tras varias derrotas, en el año 845 se rubricó el tratado de Benoît-sur-Loire, reconociendo los derechos de su sobrino.19 A partir del año 840, proliferaron batidas vikingas, siendo París saqueada entre los años 856 y 862. Por ello, Carlos el Calvo tomó medidas que fueron ineficaces, siendo necesario llegar a un vasallaje con los vikingos, cediéndoles el territorio que se denominaría Normandía.20Además a esto se unieron las incursiones de los magiares a partir del año 920.21
Por su parte, el primogénito de Ludovico Pío sobre el que recae el título de emperador, Lotario I, obtuvo como reino la Francia Media, que estaba situada en medio del mar del Norte y el mar Mediterráneo. Comprendía lo que actualmente son los Países Bajos, Luxemburgo, Bélgica, el oeste del Rin, Francia, Suiza y el norte de Italia.7 A su vez, el Reino de los Francos Orientales, llamado también Francia Oriental, sería el germen de la futura monarquía en Alemania.7 A Luis el Germánico le correspondió la parte oriental mayoritariamente germano parlante, hecho que es referido en los Annales fuldenses, que hacían mención a la división del Imperio y a la parte oriental que se le otorgó a Luis el Germánico.22 Este territorio estaba compuesto de conquistas procedentes del siglo viii, que incluía los ducados de Alemania, Baviera, Sajonia y Turingia junto con las marcas danesa y eslava.23
El 10 de agosto del año 843, fallecido Luis el Piadoso y tras una añada, sus vástagos y herederos rubricaron el Tratado de Verdún mediante el que Luis el Germánico obtuvo la parte oriental denominada Francia Oriental, que estaba formada por incorporaciones regionales del siglo viii al Imperio carolingio, entre las que se incluían: Alemania, Baviera, Sajonia, Turingia y las marcas danesa y eslava cuya población era germano y eslavo parlantes mayoritariamente, formando una población que se dividía por raza, costumbres y lengua.
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