viernes, 12 de mayo de 2017

Prehistoria en la Península Ibérica

prehistoria en cantabria

Los Castros del monte Dobra, en el término municipal de San Felices de Buelna (CantabriaEspaña), constituyen una red de peculiares asentamientos defensivos de cronología cántabro-romana, estratégicamente situados sobre los pasos naturales entre el valle de Buelna y la costa cantábrica.
La sierra del Dobra se dispone en dirección Este-Oeste, cortando transversalmente el curso del río Besaya. La zona alberga tres yacimientos situados en las cimas del sector occidental del Monte Tejas-Dobra:
  • Pico Toro es un pequeño castro fortificado ubicado en el pico más occidental del macizo del Dobra.
  • La Peña Mantilla se sitúa en la cara Oeste de la cima. Buena parte del mismo está ocupado por afloraciones y agujas de lapiaz, además de varias dolinas.
  • Las Lleras es un castro fortificado, situado en una pequeña elevación sobre la ladera meridional del macizo del Dobra.



El monte Dobra es un pico de 606 m., en la parte más alta de una superficie que abarca 9 km de largo por unos 4-5 km. de anchura, entre los valles del Pas y Besaya, recorriendo los términos municipales de de San Felices de Buelna (Suroeste) , Torrelavega y Vargas (Norte) y Puente Viesgo (Sureste). Forma la parte final, paralela a la costa, de la prolongación estructural que comienza en los Picos de Europa, prosigue en las Sierras de Peñarrubia, Lamasón y Escudo de Cabuerniga. A pesar de su gran valor, el monte Dobra es un auténtico desconocido y permanece ignorado para la mayoría de los habitantes de la comarca del Besaya.
El monte, además de su valor paisajístico, posee un innegable valor cultural pues de él forman parte las cuevas de Puente Viesgo, conocidas a nivel mundial por sus pinturas rupestres, y los castros de Las Lleras , el Pico del Toro y de Jarramaya, además la “Cueva de Sovilla”, que contiene pinturas rupestres paleolíticas y tiene la calificación de BIC (bien de interés cultural). En la parte oriental y central podemos descubrir entre cuevas, torcas y surgencias unas 52 cavidades. El Monte Dobra es como un gran queso de agujeros que aún no está del todo explorado. Si indagamos en el mundo animal encontramos un caracol cavernícola, reconocido en un trabajo publicado en Inglaterra en 1980, además de un escarabajo (Iberotrechus bolivari) y una araña (Robertus cantabricus), que sirven de bioindicadores de calidad del sistema. Además de toda su riqueza cultural y biológica, este monte contiene en sus entrañas un caudal de agua potable que podría abastecer a la ciudad de Santander. Su interior está lleno de sifones por los que el agua discurre sin que sepamos su recorrido exacto aunque los ríos Pas y Besaya reciben una aportación importante de las aguas del monte.
En estos momentos explotan el monte Dobra diez canteras de extracción de piedra caliza y dos explotaciones mineras, destruyendo tanto el pisaje como los recursos que el monte contiene. Además, la empresa SOLVAY comenzará la explotación de áridos en su interior el próximo año. Esta empresa tuvo que cambiar su primer proyecto, que pretendía “achatar escalonadamente la montaña” por uno de explotación interior pero concedió a CADESA la explotación de la parte oeste (San Felices de Buelna). 
Las multinacionales no tiran el dinero y si son generosas es siempre a cambio de algo. Por desgracia ese “algo” suele ser para las personas su salud, calidad de vida o el modo de vida.
Hasta el momento, la Consejería de Industria concede las autorizaciones para la explotación del Monte, y la de Medio Ambiente hace caso omiso a todas la alegaciones medio ambientales presentadas en contra de cada una de esas autorizaciones.
Actualmente ha desparecido la sendera por la que se accedía al Castro Pico del Loro y los arroyos están siendo desviados por las canteras y como consecuencia las fuentes se están secando. No se sabe si Solvay ha realizado un estudio sobre como afectará su explotación en las aguas subterráneas y en caso de haberlo hecho, qué medias correctoras tomará. Todos tenemos derecho estar informados sobre nuestro futuro hidrológico, puesto que cada día se carece más de agua y si la que tenemos va a desaparecer nos deben una explicación seria y veraz.
En el caso hipotético de que deje de suministrar agua, el sifón del que el balneario de las Caldas y la Revoltosa la obtienen: ¿cómo y de qué manera se podrá demostrar la causa si no se ha realizado un peritaje por la administración con tintura para poder determinar por donde discurren las aguas subterráneas de la comarca?
No pueden nuestras administraciones y corporaciones locales “entregar” a la especulación un ecosistema tan valioso para nuestra calidad de vida. Para evitarlo, nuestro objetivo es conseguir la figura de protección de paisaje natural a través de la Consejería de Cultura, dado el gran valor de sus castros y pinturas rupestres, y a través de la Consejería de Medio Ambiente preservar el valor paisajístico, biológico, geológico e hidrológico.

Vista general del castro de Pico del Oro
El castro de Pico del Oro (San Felices de Buelna, Cantabria) es el típico ejemplo de estructura castreña de pequeñas dimensiones. No todos los castros cántabros cuentan con el esplendor del castro de Las Rabas o Monte Ornedo, sino que muchos de ellos eran pequeños recintos con las características básicas para su habitabilidad. Se sitúa a unos escasos 600 metros en línea recta del castro de Las Varizas y fue descubierto e identificado por R.Bohigas Roldan en el año 1977. Ha sido estudiado en diferentes épocas y contextos por arqueólogos e investigadores de renombre como Muñoz et alii (1991), González Echegaray (1997), Reigadas Velarde (1996), Pumarejo et alii (2002), Serna (2002) y Peralta Labrador en dos ocasiones (2002-2007). Se encuentra en el extremo occidental de la Sierra del Dobra, acechado por la conocida cantera de Mitosa-Solvay y situado sobre un pequeño pico de pronunciadas laderas.Es prácticamente inaccesible desde todos sus flancos excepto por el Este y el Norte, en donde la pequeña cumbre conecta con el resto de abruptas cimas de la sierra. Sus estructuras defensivas, bastante simple en cuanto a su morfología y complejidad, se encuentran situadas en cotas de entre 400 y 410 metros de alto, dominando el paso natural entre el valle de Buelna y la costa Cantábrica.
Se pueden identificar diversas fases constructivas que se solapan, siendo difícil su interpretación por esta circunstancia. De todos modos, existen elementos visibles como derrumbamientos de muralla que no dan lugar a dudas. El más importante es un gran derrumbe separado en dos "brazos" que forman un algo casi recto. El más largo de ellos mide unos 37 metros de longitud, mientras que el otro tiene unos 26 metros aproximadamente. En el nexo de unión entre ambos, donde se forma el ángulo, se presupone lo que podría ser una puerta de acceso, basándose sobre todo en una pequeña depresión de la muralla en este punto. Según diversas interpretaciones aportadas por los diferentes autores, se cree que el perímetro total (basándose en las distancias obtenidas en esos dos "brazos") rondase unos 70 metros aproximadamente. De todos modos no todos piensan lo mismo, ya que por ejemplo Reigadas Velarde propone un recinto bastante mayor y de planta diferente (115 metros). Es este mismo autor quien identifica (Reigadas Velarde, 1995:37una pequeña construcción cerca del recinto principal como un puesto de vigilancia, concretamente en el flanco Oeste y "colgada" sobre los abruptos acantilados de la sierra (ver imagen más abajo).
Respecto al nombre o topónimo del castro de Pico del Oro, existen otras acepciones también válidas como "Peña`l Oro" o "Pico Toro". Muchos creen que el nombre de Peña del Oro viene dado por la presencia imponente de las ruinas y la "leyenda" de que en el lugar había escondido un tesoro..creible o no, ahí está la interpretación. Lo que está claro es que topónimos como "Peña Toro" están más bien ligados a una mala interpretación o mala transcripción del nombre original. Aún asi, existen otros topónimos menos utilizados como "Peña Castillo", utilizado sobre manera en la cartografía minera (siglo XX) y también ligado a las ruinas allí presentes.







El castro de la Loma es un yacimiento arqueológico situado en la Montaña Palentina, en la localidad de Las Heras de la Peña, dentro del término municipal de Santibáñez de la Peña. Está compuesto por las ruinas de un oppidum (ciudad fortificada) cántabro, probablemente de los camáricos, y los restos de varios campamentos romanos que llevaron a cabo su asedio. Su descubrimiento ha tenido gran trascendencia debido a sus importantes vestigios relacionados con las guerras cántabras.

Ubicación

El castro se encuentra situado en un paraje conocido como la Loma, un alto situado al sur de la localidad de Santibáñez de la Peña que domina la zona junto al río Valdavia, una localización clásica en recintos fortificados similares.
Este yacimiento se halla a unos 50 km de los castros de monte Cildá y monte Bernorio; su ubicación aproximada es 42°48′07″N 4°43′48″OCoordenadas42°48′07″N 4°43′48″O (mapa).

Descubrimientos

Detalle del arranque de la muralla tras el foso de seis metros excavado en la roca.
El hallazgo del yacimiento de la Loma fue realizado en 2003 por el investigador de Reinosa Miguel A. Fraile, dentro de sus trabajos sobre las guerras cántabras.1 Posteriormente comenzaron las excavaciones, dirigidas por Eduardo Peralta Labrador, doctor en protohistoria y arqueología del Instituto de Estudios Prerromanos y de la Antigüedad de Cantabria.
Según estas investigaciones, el lugar estuvo habitado desde la Edad del Hierro por una importante comunidad indígena que fortificó el castro que habitaba. Se han encontrado restos de grandes murallas y sobre todo de un foso externo de grandes dimensiones (unos 4 m de profundidad) rodeando un enclave de 10 ha, lo que hace pensar que se trata de un poblado de gran importancia, que puede tratarse2 de la capital de los Tamáricos, la mítica Tamarica (o Kamarica)3 que era asociada con Velilla del Río Carrión tras el hallazgo allí de las Fuentes Tamáricas.4
Vista interior de varios fondos de cabañas de la II Edad del Hierro tras la puerta de la muralla.
Subvencionadas por la Junta de Castilla y León y la Diputación de Palencia, las primeras excavaciones se llevaron a cabo en 2003, que fue cuando aparecieron las cabañas interiores y las evidencias del recinto amurallado y el foso. La muralla está formada por dos murallas superpuestas y la profundidad del foso, de unos 4 m, tallado en la roca, es descrito por el director de las excavaciones como «una obra faraónica».5 Los trabajos de construcción y fortificación se calcula que tuvieron que ser llevados a cabo por varios miles de personas. Asimismo, y aunque aún no se han encontrado evidencias, se cree que debía disponer de una necrópolis.
Posteriormente aparecieron en las cercanías los restos de varios campamentos romanos que rodeaban el castro, con sus correspondientes fortificaciones, donde se han encontrado sesenta puntas de flecha, proyectiles de catapulta, puntas de pilum, monedas de la época de Augusto e incluso clavijas de tiendas de campaña.1 Al oeste se encontró un pequeño castellum de forma ovalada y un sistema de trincheras que salían del recinto defensivo, descendiendo hacia el río para rodear el castro.
Además de restos humanos, de incendios y de la destrucción provocada por los romanos en su conquista, se han encontrado cerámicaceltibérica, múltiples objetos personales, cuchillos con mango de cuerno de ciervo, pendientes, agujas para el pelo, anillos y hoces. Los restos fueron trasladados en un primer momento a Santander para su estudio y posteriormente al Museo Arqueológico de Palencia.
Pero lo que más ha llamado la atención de este yacimiento ha sido la gran cantidad de puntas de flecha (más de 600) encontradas en la Loma. Según declaró su director en 2007 es «la colección más importante del mundo romano, seguida por alguna colección de Siria, con un número de proyectiles muy inferior», lo que da una idea del asedio al que fue sometido el castro.5
En 2006, el director de las excavaciones tramitó la documentación para que la Junta de Castilla y León declare este asentamiento Bien de Interés Cultural.6 Tras cuatro campañas de excavaciones, el yacimiento se encuentra en estado de abandono, con las estructuras al descubierto, corriendo un grave riesgo de expolio, por lo que se encuentra en la lista roja de Patrimonio.7

Historia

Historia de la Loma

Vista de uno de los tres campamentos legionarios identificados utilizados durante el asedio. Se aprecia la típica puerta en clavícula y parte de la circunvalación que lo rodeaba.
La zona norte de la provincia de Palencia pertenecía a la Cantabria clásica; en ella se encuentran importantes vestigios como el castro del monte Cildá y el castro del monte Bernorio. El asedio de la Loma está enmarcado dentro del bellum cantabricum, las campañas llevadas a cabo por el Imperio romano para el sometimiento de los cántabros y los astures, últimos reductos de resistencia en Hispania contra la invasión romana, que se prolongó entre los años 29 a. C. y 19 a. C. y en la que participó el emperador Augusto.
Según las investigaciones, este paraje estuvo habitado desde la Edad del Hierro. Por su situación, pertenecía a la tribu de los camáricos, siendo muy posible que, dadas las dimensiones del poblado, fuera ésta su capital, Camarica. El sistema defensivo del castro estaba compuesto por dos murallas superpuestas de considerable altura y un foso externo de unos 4 m de profundidad tallado en la roca de la montaña.

Asedio y destrucción

Estas circunstancias hicieron que los romanos adoptaran para el asedio la táctica de rodear el castro con campamentos. Instalaron un campamento legionario principal, de unas 5 ha, en una colina al sur del castro, con su correspondiente agger y empalizada, alineado con otros campamentos menores que rodearon y aislaron el oppidum.
Para el asalto, las legiones llevaron a cabo ataques a distancia con flechas y catapultas. Se han encontrado proyectiles incendiarios de catapulta y flechas incendiarias.8 Posteriormente, vencida la resistencia a base principalmente de piedras y lanzas de los moradores, se produjo la entrada en el enclave, el incendio y su subsiguiente destrucción a tenor de las pruebas encontradas.1 Por las dimensiones de los campamentos, se calcula que el asedio pudo ser llevado a cabo por unos 5000 legionarios.
Tras la destrucción del castro, no hay pruebas de que los romanos siguieran utilizando el lugar.
Dado que es un yacimiento de reciente descubrimiento, todavía no ha sido identificado por ningún historiador con alguna de las ciudades importantes de los cántabros descritas por los clásicos y, al contrario de lo que ocurre con VellicaBergidaJulióbriga o Aracillum, no existe constancia del asedio de Tamarica, por lo que no se descarta la identificación del castro de la Loma con alguna de estas ciudades.

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