viernes, 12 de mayo de 2017

Prehistoria en la Península Ibérica

Yacimientos arqueológicos de Cantabria


La torre de Acereda fue una antigua fortaleza situada en Acereda, en el valle de Toranzo (actual CantabriaEspaña). Pertenecía a la familia Villegas. En el año 1480 los Reyes Católicos lanzaron un ejército de 5.000 hombres para lograr subyugarla.1 Amós de Escalante escribió con relación al incidente que la torre ardió hasta los cimientos.2
La torre fue la primera casa de los Villegas, familia emparentada con Quevedo.3
No se tienen datos respecto a cuándo fue construida la torre ni por orden de quién, información ya olvidada en época del pleito Viejo de los Valles, como aparece reflejado en su documentación. Los restos arqueológicos evidencian que en la época de su destrucción poseía foso, barbacana y empalizadas exteriores.









La Bolera de los Moros fue una fortaleza construida entre los siglos VIII y XII, cuyas ruinas son conocidas como castillo de Piñeres. Las excavaciones coordinadas por Pedro Sarabia confirmaron la presencia de una torre de planta trapezoidal, una atalaya de planta ovoide con diámetros de 10 y 6 metros, separada de la primera estructura por un patio, fuertes murallas y una primitiva ermita advocada a Santa Catalina de la cual sólo quedan los cimientos.1 El castillo está situado sobre el monte de Santa Catalina, junto al mirador homónimo, en el término municipal de Peñarrubia (CantabriaEspaña). Fue declarado bien de interés cultural como zona arqueológica por ley 16/1985, habiendo sido protegido ya el 22 de abril de 1949.2 Al igual que otros castillos coetáneos de Cantabria, la Bolera de los Moros parece haber estado relacionado con el alfoz de Peñarrubia.3 Su proximidad a la iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña y la existencia del topónimo cueva de La Mora en las cercanías, puede indicar que esta zona acogió a exiliados cristianos procedentes de las tierras islamizadas del sur.4 En Liébana se dice que se le llama Bolera de los Moros porque en ese lugar los musulmanes jugaban a los bolos con bolos y bolas fabricadas en oro,5 si bien recibe este nombre por tener forma de bolera.
Es el vestigio no prehistórico más antiguo de Peñarrubia,1 y probablemente jugó un papel importante como atalaya estratégica de vigilacia de los accesos a la costa.6 Además de las diferentes estructuras se han hallado huesos, metales y diversas cerámicas, algunas decoradas1 y, en especial, del tipo a peine, común en Asturias.6La decoración encontrada, pintada y estriada, es característica del arte de repoblación.3
En 1999 se excavaron en torno a 300 m2 del yacimiento, descubriéndose los lienzos de muros y los cimientos de las estructuras que lo forman, asentando los restos y acondicionando la zona para su visita, lo que incluyó la creación de un aparcamiento y su debida señalización.








La calzada romana del valle del Besaya o Calzada de los Blendios1 (CantabriaEspaña) pertenece a la Via Legione VII Gemina Ad Portum Bledium, cuyo itinerario aparece en la placa I del Itinerario de Barro. Conectaba los núcleos de población de Pisoraca (Herrera de PisuergaPalencia) y Portus Blendium (SuancesCantabria), tratándose de la principal arteria de comunicación entre la Meseta y la costa cantábrica. Se inicia a unos 500 metros del despoblado de Somaconcha (Pesquera) y próximo a un paraje denominado Peña del Cuervo, discurre en dirección norte hasta Mediaconcha (Molledo) y prosigue a modo de calle principal por este núcleo de población, continúa por dirección norte hasta un lugar llamado «Inglero», se continúa por la pista que une Somaconcha con Pie de Concha, prosigue el descenso hasta el citado pueblo, en el que se pierde la calzada al llegar a una pequeña plaza.
Esta calzada discurre por un área montañosa, cubierta por formaciones boscosas autóctonas (robledalescastañoshayedos). La anchura de la calzada oscila entre los 3 y los 4,10 metros, siendo esta medida la más común, la base de la calzada la forman piedras de formas irregulares de tamaños muy diversos, siendo especialmente llamativas algunas losas de dimensiones considerables.

Las dudas sobre que se trate de una calzada romana

Aunque no hay dudas de que el actual trazado de la calzada pudo corresponderse con el trazado romano, la mayoría de especialistas dudan hoy en día de que los restos entre Pesquera y Bárcena de Pie de Concha se traten verdaderamente de restos de época romana. Según los expertos la calzada no poseen las características constructivas propias de las vías diseñadas por los romanos —el trazado es tortuoso y no tiene la anchura adecuada para la circulación de carros, además de tener un desnivel excesivo y carece del drenaje propio de las construciones romanas—, por lo que, sin negar que su construcción se remonte a la época romana, no pueden considerarse una obra paradigmática de la sabiduría constructiva propia de aquella cultura.2
El transporte de mercancías en época romana se realizaba fundamentalmente en carros. Sin embargo esta vía no parece adaptada a ese tipo de transporte por los desniveles y tipo de piedras. Parece que se construyó para ser destinado al transporte mediante animales de carga, pero en ningún caso de carros, lo que nos lleva a pensar que la via actual no es de época romana.
En el año 2003 se dataron unos restos de cerámica hallados bajo el empedrado situándolos en el siglo XVIII, lo que indica que en ese siglo se construyó o reparó en ese punto, aunque se sigue sin poder datar de una forma fidedigna su construcción.
La palabra «concha» significa camino.3 Pie de Concha está al pie del camino, Mediaconcha, a medio camino y Somaconcha, arriba del camino. A menos que se hubiera producido un cambio de nombre reciente, cosa poco probable, el nombre de Pie de Concha confirma la existencia de esa concha o camino el día que recibió su actual nombre, no sabemos cuándo, pero con total seguridad antes del siglo XVIII.4Sin duda es un tipo de calzada más propia para unir pequeños núcleos de población que para formar parte de una vía de largo recorrido diseñada con amplias miras.
Calzada romana que unía Legio VII Gemina (León) con Portus Blendium (Suances) —en la costa cantábrica— a su paso por el Valle del Besaya.

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