Pirámides de Egipto
La pirámide funeraria del faraón Merenra I fue construida durante la dinastía VI de Egipto en Saqqara, a cuatrocientos cincuenta metros al sudoeste de la pirámide de Pepi I y una distancia similar de la pirámide de Dyedkara-Isesi.1 Su nombre antiguo era La belleza de Merenra resplandece o tal vez La perfección de Merenra aparece.2En la actualidad, la pirámide está reducida casi completamente a ruinas;3 es difícil acceder a ella y no está abierta al público.

Construcción
Al momento de su construcción, la pirámide tenía 52,5 metros de alto, 78,75 metros de longitud de base y una inclinación de 53°07'48".1 La calzada tiene 250 metros de largo y el complejo estaba rodeado por un muro de ladrillos de barro y arcilla.3
Se han encontrado pocos restos del templo funerario y las evidencias indican que la construcción se detuvo de manera abrupta en algún momento y jamás se reinició, probablemente debido a la muerte del faraón.1
La entrada a las cámaras funerarias se encuentra en la cara norte y desciende hacia un vestíbulo, donde otro pasillo lleva a la antecámara. Hacia la derecha de la antecámara se encuentra la cámara propiamente dicha; hacia la izquierda hay otra habitación pequeña, un Serdab. En la cámara funeraria se erige contra la pared un sarcófago decorado con relieves policromados; cuando fue encontrado, estaba en buenas condiciones, pero desde entonces ha sido saqueado.4 El techo de la cámara estaba decorado con una temática astrológica: pintado de negro cuajado de estrellas blancas.3
Excavaciones
El primer egiptólogo que examinó la pirámide fue el británico John Perring, en la década de 1830. Años más tarde, en la década de 1880, Gaston Maspero exploró las cámaras subterráneas en su búsqueda de unos textos piramidales (inscripciones en las paredes de la cámara mortuoria que describían el viaje al Más Allá del faraón); su expedición descubrió una momia dentro de la pirámide, que se creyó que sería de algún entierro posterior. Sin embargo, algunos historiadores modernos creen que podría haberse tratado de la momia de Merenra, lo que la convertiría en la momia real completa más antigua conocida. Desde finales del siglo XX, un equipo francés liderado por Jean Leclant investiga el sitio.

La pirámide de Micerino es la menor de las tres célebres pirámides de la necrópolis de la meseta de Guiza. A Menkaura, faraón de la dinastía IV, se le atribuye ordenar construir esta pirámide. Conocida en su época como la "Pirámide Divina", era parte del complejo funerario junto con las tres pirámides de las reinas, un templo funerario, el templo del valle y una calzada procesional que vinculaba ambos templos.
En la antigüedad, esta pirámide estaba revestida con dieciséis hiladas de granito rosado procedente de las canteras de Asuán, aunque el resto del recubrimiento estaba conformado por bloques de piedra caliza de Tura. En la actualidad, la pirámide se halla desprovista de casi todo su recubrimiento, pudiéndose observar las regulares hiladas que conforman su núcleo. Cerca de la base se encuentran algunas hiladas del recubrimiento original de granito. La pirámide presenta, hacia el centro de la cara norte, una gran brecha realizada por Al-Aziz Uthman, hijo de Saladino, posiblemente con el propósito de usar la tumba como cantera de piedras ya trabajadas.1
Durante las exploraciones arqueológicas realizadas en el siglo XX, se encontró un sarcófago de basalto que contenía un ataúd de madera antropomorfo, con una momia en su interior. Sin embargo, el ataúd interior de madera no era de Menkaura, sino de algún importante personaje de la época saíta. El sarcófago de basalto, perdido bajo el mar frente a las costas de Cartagena al naufragar la goleta Beatrice que lo trasladaba a Inglaterra,2 posiblemente perteneció a Micerino.

La pirámide del faraón egipcio Neferefra se encuentra en Abusir, Egipto. Fue construida durante la Quinta dinastía de Egipto, pero jamás se completó. Ya que no está acabada y, por consiguiente, no tiene grandes cantidades de piedra caliza, la pirámide nunca fue saqueada como muchas otras, por lo que conforma una de las mejores fuentes de información para saber cómo se construían las pirámides en aquella época.1 Su nombre formal era Pirámide divina de los espíritus de Ba, divino es el poder de Neferefra.
Construcción
La pirámide fue construida con lados de 65 metros de largo y una pendiente desconocida. Cuando el faraón murió, la pirámide sin completar se convirtió en una mastaba cuadrada gigante con una pendiente de 78°. El templo funerario fue construido con rapidez y se utilizaron ladrillos de barro y arcilla en lugar de la típica piedra caliza.1 En el lado oriental del templo se erigieron varias capillas religiosas y una estructura conocida en los documentos egipcios como el "Santuario del cuchillo", que se utilizaba para llevar a cabo sacrificios de animales.3
Excavaciones
Varios egiptólogos exploraron la pirámide, incluyendo a John Perring, Karl Lepsius, Jacques Morgan y Ludwig Borchardt; varios de estos especialistas atribuyeron la pirámide de manera errónea a Shepseskara. Debido al estado sin terminar de la estructura, ninguno de ellos creía que en la pirámide pudiese yacer la verdadera momia de un faraón. Borchardt estuvo muy cerca de descubrir este hecho cuando llevó a cabo una serie de excavaciones exploratorias en la zona, pero renunció cuando se hallaba a menos de un metro de la subestructura de la pirámide. Si hubiese continuado excavando, habría encontrado un bloque de arenisca roja que hacía las veces de entrada a la cámara funeraria; en vez de eso, abandonó la excavación y llegó a la conclusión de que la pirámide no era más que una construcción inacabada. Su investigación provocó que el sitio pasara por setenta años de inactividad arqueológica.2
En la década de 1970, la Universidad Carolina de Praga comisionó una exploración exhaustiva del sitio en la que se confirmó que la pirámide pertenecía a Neferefre y se descubrió que el faraón estaba enterrado dentro de la estructura incompleta.2 También se descubrió que la subestructura del templo había sido saqueada, y que solo quedaban restos rotos de vasos canopo y fragmentos de la momia; sin embargo, de las ruinas del templo funerario se rescataron parte del papiro de Abusir, estatuas, vasijas de piedra y fayenza para su estudio.


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